5 de septiembre 2014    /   CREATIVIDAD
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Cuadernos onomatopéyicos para dibujar sin meter la pata

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No todas las palabras pueden presumir de comenzar por una onomatopeya animal. Cuaderno es una de ellas. Tampoco abundan las personas que deparan en este tipo de detalles. Silvia Fernández Palomar pertenece a este grupo. En su caso, no es de extrañar que detectase el parpar de un pato en las tres primeras letras del término puesto que los cuadernos son una de sus debilidades. La diseñadora los adora tanto que ha lanzado una colección de cuadernos dirigida a inventores, calígrafos y diseñadores.

«Mi propósito era fomentar la creatividad a partir de lo que consideraba una necesidad: crear pautas en las que apoyarse para que fluyeran las ideas».
Fue así como Silvia comenzó a dibujar tramas e imprimirlas para ver qué ideas nacían. Después de muchas pruebas y tras testar los cuadernos entre sus conocidos, la ilustradora eligió tres tipos de tramas: «Las agrupé en inventores, calígrafos y diseñadores, aunque eso no significa que estén únicamente dirigidas a estos grupos. De hecho, una señora compró uno de estos cuadernos para hacer la lista de la compra. La idea no es restringir las tramas únicamente a esas profesiones, sino dar rienda suelta al ingenio sin miedo a equivocarse».
La colección dirigida a inventores reúne un montón de tramas aparentemente tradicionales: pentagrama, doble pauta, milimetrado… «Está pensada para aquellos que se levantan con ideas inquietas y sintiéndose cada día diferentes». Dice Silvia que, hasta la fecha, es el más solicitado: «Algunos lo han usado como herramienta de dibujos abstractos, otros como soporte de escritura donde terminan apareciendo unas páginas llenas de ideas».
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Sin-ttulo-1 detalle_gris1def
El segundo de la colección está dedicado a las letras y ha sido grapado para ser un cuaderno «más de batalla». «En él se pueden crear tanto tipografías modulares como caligrafía gracias a las diagonales. El propósito fue hacer de este un cuaderno de bocetos sin miedo al espacio, por eso la cantidad de hojas es mayor y el soporte es más blandito, para poder llevarlo a cualquier parte».
cua_gris_2_def cua_interior_1def detalle_gris2def
El tercero es el de los diseñadores. «La grid estructura un soporte (principalmente enfocado para web) para poder crear cajas y wireframes siguiendo unas guías. Se diseñó más alargado ya que la tendencia de scroll en el mundo digital hoy en día obliga a los creadores a tener hojas mucho más alargadas para bocetar».
cua_interior_6def detalle_grisdef3
Y mientras trabajaba en los cuadernos, las tres primeras letras de la palabra se repetían en su cabeza, para acabar desembocando en un absurdo concepto: «Al final, la idea era crear algo para dejar de ser un pato cuando dibujo. Era algo incongruente, pero me divertía». Por eso y porque Silvia buscaba un nombre sencillo y que remitiese al producto, decidió llamar a su colección de cuadernos Cua. Luego llegaría Genaro, el pato que una conocida fotógrafa prestó a Silvia para convertirse en la mascota de la marca.

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«Mi propósito era fomentar la creatividad a partir de lo que consideraba una necesidad: crear pautas en las que apoyarse para que fluyeran las ideas».
Fue así como Silvia comenzó a dibujar tramas e imprimirlas para ver qué ideas nacían. Después de muchas pruebas y tras testar los cuadernos entre sus conocidos, la ilustradora eligió tres tipos de tramas: «Las agrupé en inventores, calígrafos y diseñadores, aunque eso no significa que estén únicamente dirigidas a estos grupos. De hecho, una señora compró uno de estos cuadernos para hacer la lista de la compra. La idea no es restringir las tramas únicamente a esas profesiones, sino dar rienda suelta al ingenio sin miedo a equivocarse».
La colección dirigida a inventores reúne un montón de tramas aparentemente tradicionales: pentagrama, doble pauta, milimetrado… «Está pensada para aquellos que se levantan con ideas inquietas y sintiéndose cada día diferentes». Dice Silvia que, hasta la fecha, es el más solicitado: «Algunos lo han usado como herramienta de dibujos abstractos, otros como soporte de escritura donde terminan apareciendo unas páginas llenas de ideas».
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El segundo de la colección está dedicado a las letras y ha sido grapado para ser un cuaderno «más de batalla». «En él se pueden crear tanto tipografías modulares como caligrafía gracias a las diagonales. El propósito fue hacer de este un cuaderno de bocetos sin miedo al espacio, por eso la cantidad de hojas es mayor y el soporte es más blandito, para poder llevarlo a cualquier parte».
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El tercero es el de los diseñadores. «La grid estructura un soporte (principalmente enfocado para web) para poder crear cajas y wireframes siguiendo unas guías. Se diseñó más alargado ya que la tendencia de scroll en el mundo digital hoy en día obliga a los creadores a tener hojas mucho más alargadas para bocetar».
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Y mientras trabajaba en los cuadernos, las tres primeras letras de la palabra se repetían en su cabeza, para acabar desembocando en un absurdo concepto: «Al final, la idea era crear algo para dejar de ser un pato cuando dibujo. Era algo incongruente, pero me divertía». Por eso y porque Silvia buscaba un nombre sencillo y que remitiese al producto, decidió llamar a su colección de cuadernos Cua. Luego llegaría Genaro, el pato que una conocida fotógrafa prestó a Silvia para convertirse en la mascota de la marca.

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