24 de septiembre 2014    /   IDEAS
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Cuando el balconismo no consiste en lanzarse a la piscina desde una terraza

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A veces son mínimos. En el de Javier Ríos, según cuenta, «no te cabía un pie si usabas un 43». Pero el balcón, por pequeño que sea, «supone un elemento exterior de la vivienda que se puede disfrutar desde el interior». En su caso, el rincón favorito de la casa era precisamente el espacio frente al balcón. Javier se dio cuenta de que necesitaba decorarlo a su gusto. Y así se convirtió en balconista. «Por favor, no confundir con los borrachos que se lanzan de los balcones a las piscinas».

El de Tubalconcito.com es el típico caso de alguien que pretende convertir su afición en su forma de ganarse la vida. Javier no es jardinero («este año he comenzado a estudiar jardinería»), pero tiene ‘referencias’: «Cuento con la experiencia de haber vivido siempre en pisos con terrazas o balcones, siempre con plantas, y en diferentes zonas de Barcelona, con diferentes orientaciones. Y siempre he sabido cuidarlas».

Las plantas son su principal recurso porque embellecen «no solo tu vida sino también la de los vecinos y la de la ciudad», y dice que lo que buscan los clientes cuando se ponen en contacto con él es poder abrir la ventana y ver algo hermoso y sencillo a la vez.

«No se trata de clientes aficionados a la jardinería, ya que un auténtico aficionado disfruta ocupándose él mismo de sus plantas».
En definitiva, lo que la mayoría busca es tener un pequeño jardín sin necesidad de saber nada sobre plantas. Porque, además de la ‘instalación’, Javier también ofrece mantenimiento.

Antes de poner en marcha Tubalconcito, Javier investigó. Además de iniciativas sociales como la de Rebrota Malasaña, se encontró con sitios como la británica thebalconygardener.com: «En todo este tipo de webs venden tiestos con plantas ya preparados, muy bonitos, pero no ofrecen el servicio de entrega a domicilio, con cita previa y montaje en el propio balcón».

El auge de los huertos urbanos a él no le afecta. No entran dentro de su línea de negocio. Lo que sí contempla es la posibilidad de incorporar otro tipo de elementos de decoración. «Pronto espero poder ofrecer complementos de artesanía marroquí para los balcones (lámparas artesanas, ganchos para colgarlas de la forja de hierro, todo realizado en Meknès…). Como me gusta decir yo no vendo “plantas”, sino “decoración y calidad de vida”».

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A veces son mínimos. En el de Javier Ríos, según cuenta, «no te cabía un pie si usabas un 43». Pero el balcón, por pequeño que sea, «supone un elemento exterior de la vivienda que se puede disfrutar desde el interior». En su caso, el rincón favorito de la casa era precisamente el espacio frente al balcón. Javier se dio cuenta de que necesitaba decorarlo a su gusto. Y así se convirtió en balconista. «Por favor, no confundir con los borrachos que se lanzan de los balcones a las piscinas».

El de Tubalconcito.com es el típico caso de alguien que pretende convertir su afición en su forma de ganarse la vida. Javier no es jardinero («este año he comenzado a estudiar jardinería»), pero tiene ‘referencias’: «Cuento con la experiencia de haber vivido siempre en pisos con terrazas o balcones, siempre con plantas, y en diferentes zonas de Barcelona, con diferentes orientaciones. Y siempre he sabido cuidarlas».

Las plantas son su principal recurso porque embellecen «no solo tu vida sino también la de los vecinos y la de la ciudad», y dice que lo que buscan los clientes cuando se ponen en contacto con él es poder abrir la ventana y ver algo hermoso y sencillo a la vez.

«No se trata de clientes aficionados a la jardinería, ya que un auténtico aficionado disfruta ocupándose él mismo de sus plantas».
En definitiva, lo que la mayoría busca es tener un pequeño jardín sin necesidad de saber nada sobre plantas. Porque, además de la ‘instalación’, Javier también ofrece mantenimiento.

Antes de poner en marcha Tubalconcito, Javier investigó. Además de iniciativas sociales como la de Rebrota Malasaña, se encontró con sitios como la británica thebalconygardener.com: «En todo este tipo de webs venden tiestos con plantas ya preparados, muy bonitos, pero no ofrecen el servicio de entrega a domicilio, con cita previa y montaje en el propio balcón».

El auge de los huertos urbanos a él no le afecta. No entran dentro de su línea de negocio. Lo que sí contempla es la posibilidad de incorporar otro tipo de elementos de decoración. «Pronto espero poder ofrecer complementos de artesanía marroquí para los balcones (lámparas artesanas, ganchos para colgarlas de la forja de hierro, todo realizado en Meknès…). Como me gusta decir yo no vendo “plantas”, sino “decoración y calidad de vida”».

Tibidabo fusta PS IMG_20140805_141644 IMG_20140805_140850IMG_20140731_162115

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