28 de septiembre 2015    /   IDEAS
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Cuando la política parece una serie de la tele

28 de septiembre 2015    /   IDEAS     por          
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Suena el teléfono en la habitación del primer ministro. Le informan del secuestro de la princesa. Reúne a su gabinete de crisis y ve, junto a su equipo, el vídeo en el que el secuestrador expone sus peticiones para liberar a la heredera al trono: que el ‘premier’ tenga sexo con un cerdo en directo delante de las cámaras de televisión.
Si has visto ‘Black mirror’ sabrás que no se nos ha ido la cabeza: son las primeras escenas del primer capítulo de una de las series ‘políticas’ más celebradas de los últimos tiempos. Y, a la vez, una especie de ‘déjà vu’ en la vida del primer ministro (esta vez real) David Cameron. El conservador, según un controvertido relato biográfico publicado por un exdonante de su partido bastante enfadado por no haber sido miembro del gabinete, colocó su miembro viril en la boca de un cerdo muerto cuando era joven. Y no, no habían secuestrado a nadie.
Al parecer, lo que se conoce como ‘piggate’ fue producto de los supuestamente habituales excesos de la juventud adinerada de hace unas cuantas décadas en el Reino Unido. Y lo que es, a la vez, un potente puente entre realidad política y la ficción más inverosimil de la pantalla.
No es, ni mucho menos, el único caso. Hay muchos guiños en los guiones de series y películas que, cosas de nuestros líderes políticos, luego se vuelven reales. O al menos lo parecen, cuando pasan por el tamiz del ingenio de algunos. Ejemplo: la ya mítica entrevista de nuestro presidente del gobierno, acorralado en directo por no conocer la ley, y esta escena de ‘Los Simpson’.

Similitudes políticas en televisión hay un montón más. Que se lo digan a Barack Obama, retratado en su esencia de una forma fidedigna en ‘El Ala Oeste de la Casa Blanca’, donde un joven congresista de origen latino llamado Matt Santos se hacía con el trono político del Capitolio a base de juventud, oratoria y buena imagen.
Hay otro caso aún más alucinante, como el de Dick Cheney, exvicepresidente de George Bush. En 2007 pidió que inhabilitaran la conexión wifi de su marcapasos, temiendo que algún hacker malintencionado atacara abriendo una brecha de seguridad en el dispositivo. Un año después se consiguió hackear un marcapasos en una prueba controlada y en 2012 las sospechas se hicieron realidad: consiguieron controlar a distancia un dispositivo implantado en un corazón.
Ese mismo año se emitía el capítulo ‘Broken Hearts’, de la popular serie ‘Homeland’ en la que William Walden, vicepresidente de EEUU en la ficción, es asesinado mediante un ataque similar (ataque que es posible gracias a la colaboración de Brody, el antagonista de la serie).
Luego hay otros parecidos razonables entre personajes de ficción y políticos, algo menos sutiles pero, eh, igual de divertidos.
Captura
Y hay quien pretende parecerse a algo pero -ay, amigos- como que no.
Captura
En fin, hay muchos vínculos entre política y guiones de ficción, algunos casuales, otros pretendidos. Y de eso, en EEUU saben un montón. Por algo, ellos tienen, por ejemplo, un exgobernador como este.

Y por eso también ellos tienen un expresidente actor.

En España también sabemos de eso, no se crean. Aquí un exministro hizo sus pinitos en la gran pantalla
6ZdBX
Incluso tenemos un presidente del Gobierno que hizo de sí mismo en un cameo televisivo

En fin, que está la política como para coger palomitas. Porque viene un curso interesantísimo, digo.

Suena el teléfono en la habitación del primer ministro. Le informan del secuestro de la princesa. Reúne a su gabinete de crisis y ve, junto a su equipo, el vídeo en el que el secuestrador expone sus peticiones para liberar a la heredera al trono: que el ‘premier’ tenga sexo con un cerdo en directo delante de las cámaras de televisión.
Si has visto ‘Black mirror’ sabrás que no se nos ha ido la cabeza: son las primeras escenas del primer capítulo de una de las series ‘políticas’ más celebradas de los últimos tiempos. Y, a la vez, una especie de ‘déjà vu’ en la vida del primer ministro (esta vez real) David Cameron. El conservador, según un controvertido relato biográfico publicado por un exdonante de su partido bastante enfadado por no haber sido miembro del gabinete, colocó su miembro viril en la boca de un cerdo muerto cuando era joven. Y no, no habían secuestrado a nadie.
Al parecer, lo que se conoce como ‘piggate’ fue producto de los supuestamente habituales excesos de la juventud adinerada de hace unas cuantas décadas en el Reino Unido. Y lo que es, a la vez, un potente puente entre realidad política y la ficción más inverosimil de la pantalla.
No es, ni mucho menos, el único caso. Hay muchos guiños en los guiones de series y películas que, cosas de nuestros líderes políticos, luego se vuelven reales. O al menos lo parecen, cuando pasan por el tamiz del ingenio de algunos. Ejemplo: la ya mítica entrevista de nuestro presidente del gobierno, acorralado en directo por no conocer la ley, y esta escena de ‘Los Simpson’.

Similitudes políticas en televisión hay un montón más. Que se lo digan a Barack Obama, retratado en su esencia de una forma fidedigna en ‘El Ala Oeste de la Casa Blanca’, donde un joven congresista de origen latino llamado Matt Santos se hacía con el trono político del Capitolio a base de juventud, oratoria y buena imagen.
Hay otro caso aún más alucinante, como el de Dick Cheney, exvicepresidente de George Bush. En 2007 pidió que inhabilitaran la conexión wifi de su marcapasos, temiendo que algún hacker malintencionado atacara abriendo una brecha de seguridad en el dispositivo. Un año después se consiguió hackear un marcapasos en una prueba controlada y en 2012 las sospechas se hicieron realidad: consiguieron controlar a distancia un dispositivo implantado en un corazón.
Ese mismo año se emitía el capítulo ‘Broken Hearts’, de la popular serie ‘Homeland’ en la que William Walden, vicepresidente de EEUU en la ficción, es asesinado mediante un ataque similar (ataque que es posible gracias a la colaboración de Brody, el antagonista de la serie).
Luego hay otros parecidos razonables entre personajes de ficción y políticos, algo menos sutiles pero, eh, igual de divertidos.
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Y hay quien pretende parecerse a algo pero -ay, amigos- como que no.
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En fin, hay muchos vínculos entre política y guiones de ficción, algunos casuales, otros pretendidos. Y de eso, en EEUU saben un montón. Por algo, ellos tienen, por ejemplo, un exgobernador como este.

Y por eso también ellos tienen un expresidente actor.

En España también sabemos de eso, no se crean. Aquí un exministro hizo sus pinitos en la gran pantalla
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Incluso tenemos un presidente del Gobierno que hizo de sí mismo en un cameo televisivo

En fin, que está la política como para coger palomitas. Porque viene un curso interesantísimo, digo.

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