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19 de junio 2012    /   CIENCIA
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¿Cuánto oro se pierde por el roce de un anillo de casado? Depende de dónde se ponga

19 de junio 2012    /   CIENCIA     por          
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Una alianza simboliza la permanencia, la unión en el tiempo de dos personas. Sin embargo, la mayoría de los anillos de casado suelen ser de oro, paradójicamente uno de los metales que sufren un mayor desgaste por el uso. Pero, ¿cuánto menguan exactamente los anillos de oro por el hecho de llevarlos insertados? Más de lo que te imaginas.

Existe una persona que lo ha descubierto con el método empírico más apropiado: pasando por el altar, desposando a una mujer y pesando semanalmente durante un año su anillo de boda de 18 quilates en una balanza de precisión.

Esa persona se llama Georg Steinhauser, es químico de la Universidad Tecnológica de Viena y, dado que ninguna otra pieza de joyería se usa con más frecuencia y regularidad que los anillos de boda, la cuantificación de su abrasión por uso es sin duda un dato necesario que deberían conocer fabricantes y particulares. Y que también conoció de primera mano su esposa Veronika, a la que dedicó y regaló el informe por su primer aniversario de bodas.

En él muestra un gráfico del peso que revela una pérdida media de aproximadamente 0,12 mg de oro a la semana por el rozamiento mientras el anillo estuvo en el dedo. Y determina como el diámetro máximo del anillo era de 1,77 milímetros cuando se lo puso en el altar, pero al año ya había bajado a 1,76 milímetros.

Steinhauser estima que, con estos datos, cada año la ciudad de Viena, con poco más de 300.000 parejas casadas, sufre una pérdida total del oro de sus anillos conyugales de alrededor de 2,2 kg de 18 quilates, unos 80.000 euros según la cotización actual, dinero que se esfuma como diminutas motas de pan de oro en el viento.

Y eso sin contar con las personas más nerviosas o infieles, esas que tiran la media hacía arriba por andar todo el día enroscando y desenroscando alianzas de casados. Aún así, la abrasión más alta que pudo observar este investigador se produjo en el curso de sus vacaciones en la playa, donde obviamente la fricción con la arena aumentó la pérdida. La jardinería y el esquí también parece que dan lugar a mayor desgaste.

Es tan evidente este fenómeno que los que usan estas alianzas dejan un diminuto rastro de oro en casi todas partes. De hecho Georg Steinhauser advierte a todos los científicos que no deben usar anillos de casados en los laboratorios que se dedican al análisis de trazas de metales, debido a que un anillo que ha estado en contacto con la piel es una poderosa fuente de contaminación por partículas de oro.

Porque es extraordinaria la rapidez con que el oro puede marcar a quien lo lleva, llegando en casos hasta poder escribir sobre su piel, provocando la llamada “dermatografía negra” (“escritura negra sobre la piel”), ese cerquito negro debajo de los anillos que se produce por la fricción de metales y desprendimiento de partículas sobre la piel.

Por lo tanto, es importante reflexionar sobre el lugar dónde llevar un anillo de bodas, un hecho que si bien puede ser contraproducente en los laboratorios más asépticos, más lo puede ser por intentar ponerlo en otro lado donde la fricción sea, digamos, mayor.

Está documentado que los anillos de bodas son uno de los dispositivos de constricción más usados para colocar en el pene y así aumentar el rendimiento sexual o acrecentar las intenciones autoeróticas de cada uno. De los cinco cinco casos diferentes de objetos de estrangulamiento más detectados en las urgencias médicas (anillo de bodas, abrazaderas de metal de fontanería, anillas para ganado vacuno, la cabeza de un martillo y el cuello de una botella de plástico) la alianza conyugal se demuestra que es el que requiere de un manejo individual más complicado a la hora de extraer el objeto.

Sin embargo, los médicos aseguran que no requiere ninguna habilidad especial; pero sí altas dosis de ingenio y una buena cortadora manual para llevar a cabo su eliminación sencilla y eficaz. Y con la menor incomodidad para el paciente como sea posible, claro, que bastante tiene con pensar en lo que le va a decir a su esposa.

Fuentes: Quantification of the abrasive wear of a gold wedding ring (Gold Bulletin), Treatment of penile strangulation caused by constricting devices (Société Internationale d’Urologie) y Marc Abrahams, editor de Annals of Improbable Research

Fotos: Science Direct, Fito The finnish y los mencionados estudios.

Una alianza simboliza la permanencia, la unión en el tiempo de dos personas. Sin embargo, la mayoría de los anillos de casado suelen ser de oro, paradójicamente uno de los metales que sufren un mayor desgaste por el uso. Pero, ¿cuánto menguan exactamente los anillos de oro por el hecho de llevarlos insertados? Más de lo que te imaginas.

Existe una persona que lo ha descubierto con el método empírico más apropiado: pasando por el altar, desposando a una mujer y pesando semanalmente durante un año su anillo de boda de 18 quilates en una balanza de precisión.

Esa persona se llama Georg Steinhauser, es químico de la Universidad Tecnológica de Viena y, dado que ninguna otra pieza de joyería se usa con más frecuencia y regularidad que los anillos de boda, la cuantificación de su abrasión por uso es sin duda un dato necesario que deberían conocer fabricantes y particulares. Y que también conoció de primera mano su esposa Veronika, a la que dedicó y regaló el informe por su primer aniversario de bodas.

En él muestra un gráfico del peso que revela una pérdida media de aproximadamente 0,12 mg de oro a la semana por el rozamiento mientras el anillo estuvo en el dedo. Y determina como el diámetro máximo del anillo era de 1,77 milímetros cuando se lo puso en el altar, pero al año ya había bajado a 1,76 milímetros.

Steinhauser estima que, con estos datos, cada año la ciudad de Viena, con poco más de 300.000 parejas casadas, sufre una pérdida total del oro de sus anillos conyugales de alrededor de 2,2 kg de 18 quilates, unos 80.000 euros según la cotización actual, dinero que se esfuma como diminutas motas de pan de oro en el viento.

Y eso sin contar con las personas más nerviosas o infieles, esas que tiran la media hacía arriba por andar todo el día enroscando y desenroscando alianzas de casados. Aún así, la abrasión más alta que pudo observar este investigador se produjo en el curso de sus vacaciones en la playa, donde obviamente la fricción con la arena aumentó la pérdida. La jardinería y el esquí también parece que dan lugar a mayor desgaste.

Es tan evidente este fenómeno que los que usan estas alianzas dejan un diminuto rastro de oro en casi todas partes. De hecho Georg Steinhauser advierte a todos los científicos que no deben usar anillos de casados en los laboratorios que se dedican al análisis de trazas de metales, debido a que un anillo que ha estado en contacto con la piel es una poderosa fuente de contaminación por partículas de oro.

Porque es extraordinaria la rapidez con que el oro puede marcar a quien lo lleva, llegando en casos hasta poder escribir sobre su piel, provocando la llamada “dermatografía negra” (“escritura negra sobre la piel”), ese cerquito negro debajo de los anillos que se produce por la fricción de metales y desprendimiento de partículas sobre la piel.

Por lo tanto, es importante reflexionar sobre el lugar dónde llevar un anillo de bodas, un hecho que si bien puede ser contraproducente en los laboratorios más asépticos, más lo puede ser por intentar ponerlo en otro lado donde la fricción sea, digamos, mayor.

Está documentado que los anillos de bodas son uno de los dispositivos de constricción más usados para colocar en el pene y así aumentar el rendimiento sexual o acrecentar las intenciones autoeróticas de cada uno. De los cinco cinco casos diferentes de objetos de estrangulamiento más detectados en las urgencias médicas (anillo de bodas, abrazaderas de metal de fontanería, anillas para ganado vacuno, la cabeza de un martillo y el cuello de una botella de plástico) la alianza conyugal se demuestra que es el que requiere de un manejo individual más complicado a la hora de extraer el objeto.

Sin embargo, los médicos aseguran que no requiere ninguna habilidad especial; pero sí altas dosis de ingenio y una buena cortadora manual para llevar a cabo su eliminación sencilla y eficaz. Y con la menor incomodidad para el paciente como sea posible, claro, que bastante tiene con pensar en lo que le va a decir a su esposa.

Fuentes: Quantification of the abrasive wear of a gold wedding ring (Gold Bulletin), Treatment of penile strangulation caused by constricting devices (Société Internationale d’Urologie) y Marc Abrahams, editor de Annals of Improbable Research

Fotos: Science Direct, Fito The finnish y los mencionados estudios.

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