18 de septiembre 2017    /   IDEAS
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Un cubo de basura que enseña a reciclar

18 de septiembre 2017    /   IDEAS     por          
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La compañía Cambridge Consultants acaba de presentar un cubo de basura que resuelve muchos de los problemas que surgen en el momento de reciclar: dónde deben ir estos residuos, ¿al contenedor amarillo, al azul o al verde?

El sistema de reciclaje actual se basa en una normativa que obliga a las empresas que venden productos envasados a que se responsabilicen de la gestión de esos residuos.

Cada material debe ir a su contenedor específico, pero no todo está tan claro. Por ejemplo, el contenedor verde no es el lugar donde tirar cualquier elemento de cristal, sino solo los envases de vidrio. El resto de objetos de cristal debe llevarse a un punto limpio o depositarse en la basura convencional.

Lo mismo sucede con los juguetes de plástico, los cepillos de dientes o cualquier otro objeto fabricado en ese material. Al no ser envases, no deben ir al contenedor amarillo. Sin embargo, los tetra-bricks, hechos en buena parte de cartón, van a ese contenedor amarillo. ¿Por qué? Porque son envases, no papel.

A todo esto hay que sumarle la amplia variedad de materiales que, como explica Sajith Wimalaratne, de Cambridge Consultants, «parecen el mismo pero no se reciclan de la misma manera». Por esa razón, dicha compañía ha decidido crear un contenedor que detecta el material del que está hecho un producto e informa al usuario de dónde debe tirarlo.


El usuario coloca el objeto sobre la superficie del contenedor, que lo analiza a través de unos sensores. Después de que un algoritmo determine su composición, se ilumina el orificio en el que debe colocarse el residuo.

Con intención de hacerlo aún más atractivo para el consumidor, Cambridge Consultants ha creado una app para teléfono móvil que hace un registro cada vez que el usuario recicla en uno de sus contenedores.

Mediante un programa de recompensas, los que más reciclan pueden conseguir regalos o productos gratis. Un gasto insignificante para la compañía, habida cuenta de la valiosa información que sobre los hábitos de consumo y los gustos del usuario puede proporcionar la app.

Los clientes objetivos de Cambridge Consultants son cadenas de hostelería como Starbucks, McDonald’s, centros comerciales y aeropuertos, pero también grandes corporaciones comprometidas con la sostenibilidad. Incluso podrían estar interesadas las empresas que utilizan envases para sus productos y que son las que más presión reciben por parte de las autoridades.

De todos modos, los responsables de Cambridge Consultants son conscientes de que el reciclaje es una cuestión de educación. Si bien su invento facilita la labor, nunca tendrá éxito si no va acompañado de concienciación social.

Según las estadísticas, en los barrios con casas unifamiliares el porcentaje de reciclaje es mayor que en los bloques de edificios. La razón es tan sencilla como que en las urbanizaciones del primer tipo la gente está acostumbrada a sacar las diferentes bolsas a la puerta, a la vista de todos los vecinos. En los bloques, donde hay mayor anonimato, es más fácil ocultar que se recicla incorrectamente. Lo dicho: cuestión de educación.

La compañía Cambridge Consultants acaba de presentar un cubo de basura que resuelve muchos de los problemas que surgen en el momento de reciclar: dónde deben ir estos residuos, ¿al contenedor amarillo, al azul o al verde?

El sistema de reciclaje actual se basa en una normativa que obliga a las empresas que venden productos envasados a que se responsabilicen de la gestión de esos residuos.

Cada material debe ir a su contenedor específico, pero no todo está tan claro. Por ejemplo, el contenedor verde no es el lugar donde tirar cualquier elemento de cristal, sino solo los envases de vidrio. El resto de objetos de cristal debe llevarse a un punto limpio o depositarse en la basura convencional.

Lo mismo sucede con los juguetes de plástico, los cepillos de dientes o cualquier otro objeto fabricado en ese material. Al no ser envases, no deben ir al contenedor amarillo. Sin embargo, los tetra-bricks, hechos en buena parte de cartón, van a ese contenedor amarillo. ¿Por qué? Porque son envases, no papel.

A todo esto hay que sumarle la amplia variedad de materiales que, como explica Sajith Wimalaratne, de Cambridge Consultants, «parecen el mismo pero no se reciclan de la misma manera». Por esa razón, dicha compañía ha decidido crear un contenedor que detecta el material del que está hecho un producto e informa al usuario de dónde debe tirarlo.


El usuario coloca el objeto sobre la superficie del contenedor, que lo analiza a través de unos sensores. Después de que un algoritmo determine su composición, se ilumina el orificio en el que debe colocarse el residuo.

Con intención de hacerlo aún más atractivo para el consumidor, Cambridge Consultants ha creado una app para teléfono móvil que hace un registro cada vez que el usuario recicla en uno de sus contenedores.

Mediante un programa de recompensas, los que más reciclan pueden conseguir regalos o productos gratis. Un gasto insignificante para la compañía, habida cuenta de la valiosa información que sobre los hábitos de consumo y los gustos del usuario puede proporcionar la app.

Los clientes objetivos de Cambridge Consultants son cadenas de hostelería como Starbucks, McDonald’s, centros comerciales y aeropuertos, pero también grandes corporaciones comprometidas con la sostenibilidad. Incluso podrían estar interesadas las empresas que utilizan envases para sus productos y que son las que más presión reciben por parte de las autoridades.

De todos modos, los responsables de Cambridge Consultants son conscientes de que el reciclaje es una cuestión de educación. Si bien su invento facilita la labor, nunca tendrá éxito si no va acompañado de concienciación social.

Según las estadísticas, en los barrios con casas unifamiliares el porcentaje de reciclaje es mayor que en los bloques de edificios. La razón es tan sencilla como que en las urbanizaciones del primer tipo la gente está acostumbrada a sacar las diferentes bolsas a la puerta, a la vista de todos los vecinos. En los bloques, donde hay mayor anonimato, es más fácil ocultar que se recicla incorrectamente. Lo dicho: cuestión de educación.

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Opiniones 3
  • Tener conocimiento sobre lo real lo prioritario es LAGOM (justo y necesari) un principio de equilibrio sin olvidar principios para ser felices

  • Saludos.
    Mi nombre es Agustín Bonillo y quería realizaros un par de cuestiones acerca del reciclaje de productos básicos. En nuestra clase de 2º de Bachillerato estamos realizando un proyecto, que trata sobre la creación de un cubo de reciclaje que sea capaz de separar los residuos más básicos, para hacer más cómodo el reciclaje. ¿Tendríais alguna sugerencia para ayudarnos en nuestro proyecto?¿Podriais concedernos una entrivista online?. Gracias por su tiempo y esperamos respuestas.

  • Comentarios cerrados.

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