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20 de septiembre 2017    /   BUSINESS
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Las protagonistas de estos cuentos no esperan a que un príncipe les solucione la vida

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Las buenas noches de muchas niñas venían y vienen precedidas de la lectura de un cuento con una princesa como protagonista. Bellísima, para más señas. Un acontecimiento inesperado (y trágico en su mayoría) suele causar un giro drástico en sus vidas. Sucesos provocados por terceros en los que ellas son meras víctimas.

Elena Favilli y Francesca Cavallo escucharon muchos de esos cuentos de niñas. Las fundadoras de la plataforma de medios de comunicación infantiles Timbuktu Labs estaban cansadas de relatos de principio triste y final feliz protagonizados por princesas cuyos países no aparecen en los mapas, por lo que se pusieron a buscar otro tipo de historias y de personajes. Mujeres, también, pero reales y con una actitud mucho más activa ante su porvenir que el de aquellas pusilánimes nobles.

Encontraron decenas de ejemplos, actuales y pasados, y de mujeres de todos los rincones del planeta. Escribieron sobre ellas en los boletines de una de sus revistas infantiles y, al comprobar la buena acogida que tenían entre sus lectores, decidieron aglutinarlas en un libro. Seleccionaron 100 historias y solicitaron la colaboración de 60 ilustradoras para que dibujaran a las heroínas de cada una de esas historias. El resultado fue Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, editado por Planeta.

La historia de la nadadora olímpica Yusra Mardini, que evitó que la lancha que ayudó a salir de Siria a decenas de refugiados como ella zozobrase en el Mediterráneo, es una de ellas. También la de la poderosa Catalina la Grande. O la de la percusionista Mildo Castro Zaldarriaga, la tatuadora Maud Steven Wagner, la tenista Serena Williams… Y así hasta una centena de breves biografías de mujeres, algunas más conocidas que otras, que dedicaron su vida a la política, al deporte, el arte, la ciencia, el cine, la música, la literatura, la guerra…

«Queríamos presentar mujeres que eligieron todo tipo de carreras. También que procedieran de distintos rincones del planeta porque los cuentos y producciones infantiles tradicionales no solo carecen de diversidad en términos de género, sino también de raza, orientación sexual, antecedentes religiosos…», explican las autoras a Yorokobu.

bronte

curie

En su búsqueda también tuvieron en cuenta otro criterio: que las vidas de estas mujeres tuviesen algo particularmente interesante para un niño: «Por ejemplo el hecho de que la famosa chef, Julia Child, comenzó su carrera como espía, cocinando pasteles repelentes de tiburones durante la Segunda Guerra Mundial».

Seleccionadas las protagonistas y sus historias tocaba elegir quién las ilustraría. «Elegimos a mujeres de manera intencionada porque pensamos que parte del objetivo del libro debía ser dar voz a las muchas artistas que crean cada día en distintas partes del planeta». Ana Galvañ, Rita Petruccioli, Karabo Moletsane o Zara Picken forman parten de la nómina de 60 ilustradoras que participan en el libro.

«Buscábamos la mayor variedad posible de estilos. Los medios de comunicación tienden a recurrir a una visión muy estrecha de la feminidad. Para nosotras era esencial demostrar que la feminidad puede mostrarse de maneras muy diferentes y que no hay una sola manera de ser mujer. Hay muchas formas de ser una chica rebelde».

A la preparación del libro se sumó una no menos elaborada campaña de crowdfunding. «Trabajamos durante ocho meses en ella. Reescribimos el guion 16 veces y construimos una comunidad interesada en el empoderamiento de las niñas. Somos una empresa digital por lo que nuestra experiencia con el marketing digital nos ayudó mucho a diseñar una campaña que podría hablar a un gran público en todo el mundo».

El esfuerzo dio sus frutos. Favilli y Cavallo consiguieron convencer a mecenas de más de 60 países que donaron más de un millón de dólares, todo un logro para una campaña de este tipo. «Es una de las razones por las que este libro es especial para nosotras».

En el prefacio del libro las autoras agradecen la confianza depositada por todos ellos en su obra: «Esta clase de confianza no es algo que las mujeres experimentemos con demasiado frecuencia. La mayoría de las mujeres extraordinarias cuyas historias están relatadas en el libro nunca experimentó este tipo de confianza. Independientemente de la importancia de sus hallazgos, la audacia de sus aventuras o el alcance de su genio con frecuencia las subestimaron, olvidaron y hasta borraron de la historia».

goodall

kahlo

simone

 

amna1

Las buenas noches de muchas niñas venían y vienen precedidas de la lectura de un cuento con una princesa como protagonista. Bellísima, para más señas. Un acontecimiento inesperado (y trágico en su mayoría) suele causar un giro drástico en sus vidas. Sucesos provocados por terceros en los que ellas son meras víctimas.

Elena Favilli y Francesca Cavallo escucharon muchos de esos cuentos de niñas. Las fundadoras de la plataforma de medios de comunicación infantiles Timbuktu Labs estaban cansadas de relatos de principio triste y final feliz protagonizados por princesas cuyos países no aparecen en los mapas, por lo que se pusieron a buscar otro tipo de historias y de personajes. Mujeres, también, pero reales y con una actitud mucho más activa ante su porvenir que el de aquellas pusilánimes nobles.

Encontraron decenas de ejemplos, actuales y pasados, y de mujeres de todos los rincones del planeta. Escribieron sobre ellas en los boletines de una de sus revistas infantiles y, al comprobar la buena acogida que tenían entre sus lectores, decidieron aglutinarlas en un libro. Seleccionaron 100 historias y solicitaron la colaboración de 60 ilustradoras para que dibujaran a las heroínas de cada una de esas historias. El resultado fue Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, editado por Planeta.

La historia de la nadadora olímpica Yusra Mardini, que evitó que la lancha que ayudó a salir de Siria a decenas de refugiados como ella zozobrase en el Mediterráneo, es una de ellas. También la de la poderosa Catalina la Grande. O la de la percusionista Mildo Castro Zaldarriaga, la tatuadora Maud Steven Wagner, la tenista Serena Williams… Y así hasta una centena de breves biografías de mujeres, algunas más conocidas que otras, que dedicaron su vida a la política, al deporte, el arte, la ciencia, el cine, la música, la literatura, la guerra…

«Queríamos presentar mujeres que eligieron todo tipo de carreras. También que procedieran de distintos rincones del planeta porque los cuentos y producciones infantiles tradicionales no solo carecen de diversidad en términos de género, sino también de raza, orientación sexual, antecedentes religiosos…», explican las autoras a Yorokobu.

bronte

curie

En su búsqueda también tuvieron en cuenta otro criterio: que las vidas de estas mujeres tuviesen algo particularmente interesante para un niño: «Por ejemplo el hecho de que la famosa chef, Julia Child, comenzó su carrera como espía, cocinando pasteles repelentes de tiburones durante la Segunda Guerra Mundial».

Seleccionadas las protagonistas y sus historias tocaba elegir quién las ilustraría. «Elegimos a mujeres de manera intencionada porque pensamos que parte del objetivo del libro debía ser dar voz a las muchas artistas que crean cada día en distintas partes del planeta». Ana Galvañ, Rita Petruccioli, Karabo Moletsane o Zara Picken forman parten de la nómina de 60 ilustradoras que participan en el libro.

«Buscábamos la mayor variedad posible de estilos. Los medios de comunicación tienden a recurrir a una visión muy estrecha de la feminidad. Para nosotras era esencial demostrar que la feminidad puede mostrarse de maneras muy diferentes y que no hay una sola manera de ser mujer. Hay muchas formas de ser una chica rebelde».

A la preparación del libro se sumó una no menos elaborada campaña de crowdfunding. «Trabajamos durante ocho meses en ella. Reescribimos el guion 16 veces y construimos una comunidad interesada en el empoderamiento de las niñas. Somos una empresa digital por lo que nuestra experiencia con el marketing digital nos ayudó mucho a diseñar una campaña que podría hablar a un gran público en todo el mundo».

El esfuerzo dio sus frutos. Favilli y Cavallo consiguieron convencer a mecenas de más de 60 países que donaron más de un millón de dólares, todo un logro para una campaña de este tipo. «Es una de las razones por las que este libro es especial para nosotras».

En el prefacio del libro las autoras agradecen la confianza depositada por todos ellos en su obra: «Esta clase de confianza no es algo que las mujeres experimentemos con demasiado frecuencia. La mayoría de las mujeres extraordinarias cuyas historias están relatadas en el libro nunca experimentó este tipo de confianza. Independientemente de la importancia de sus hallazgos, la audacia de sus aventuras o el alcance de su genio con frecuencia las subestimaron, olvidaron y hasta borraron de la historia».

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