31 de mayo 2017    /   IDEAS
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La cuestión catalana en cinco expresiones manchegas

31 de mayo 2017    /   IDEAS     por        fotografia  Oscar Garriga Estrada - Shutterstock
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Los localismos suelen tener mucha gracia. Es muy divertido llegar a un lugar y que el paisanaje te explique las tradiciones autóctonas utilizando localismos. Pero, cuando se trata de explicar una realidad propia de un territorio con los localismos de otro, tiene lugar cierto cortocircuito. Probemos, por si se ríe alguien. Analizamos la situación política de Cataluña a través de cinco expresiones manchegas.

Adiós mis pavos

Expresión manchega que se suele utilizar para reflejar sorpresa, un giro de guion inesperado. Algo así como el «Ahí va la hostia» de Euskadi. Cuando caminas por la calle y te encuentras con una persona y no das crédito, una vieja amistad, por ejemplo, «adiós mis pavos». Que están las casetas de la feria montadas, todo preparado para la fiesta y, de repente, se oye un trueno y comienza a llover, «adiós mis pavos». Cuando a las cinco de la mañana entra en un bar esa persona con la que existe una ardiente tensión sexual, «adiós mis pavos». Retortijón, «adiós mis pavos», y a correr.

«Adiós mis pavos» que Cospedal y Méndez de Vigo calificaron los planes del Govern catalán para llevar a cabo el referéndum de autodeterminación como «golpe de Estado», tan solo unos días después de que su propio Gobierno se negara a exhumar los huesos de Franco del Valle de los Caídos, tras petición del Pleno del Congreso. «Adiós mis pavos, qué susto», dijo el cráneo sin pellejos de Franco cuando dicha votación se efectuó. Días después, el president de la Generalitat, Puigdemont, convocó una cumbre con partidos políticos catalanes para empezar a hablar de un referéndum no acordado.

«Adiós mis pavos, ¡un referéndum no acordado!», dijeron por lo bajini los del «golpe de Estado». «Adiós mis pavos», volvió a gritar Franco, porque empezaba a sentir vidilla, de nuevo, y ganas de salir de allí por sus propios pies para parar el contubernio. «Adiós mis pavos, que no salga de la tumba», rezó Rajoy, temeroso de recibir una colleja, ordenando que algunos agentes de los que supuestamente participaron en la «Operación Cataluña» vigilaran, por las noches, las puertas del mausoleo a los caídos, no por si entraba alguien, sino por si le daba por salir al esqueleto.

«Adiós mis pavos», que dentro de 15 días conoceremos fecha y pregunta del referéndum según ha prometido el Govern catalán. «Adiós mis pavos», se sorprendió Sáenz de Santamaría, como si le viniera de nuevas, como si no supiera de qué le están hablando, como si fuera un conflicto reciente, del día anterior, como los casos de corrupción que saltan cuando menos te los esperas. «Un referéndum para la independencia es innegociable, además, una iniciativa de esas características se lleva al Congreso», dijo la vicepresidenta cuando se repuso de la sorpresa. «Adiós mis pavos, que me joden el agosto», se sobresaltó Ana Pastor, la del Congreso. «Adiós mis pavos», saldrá corriendo Susana Díaz en pleno verano rumbo a Cataluña, «que dejen de tomar gazpacho andaluz».

No necesita sardinas pa’ beber agua

Expresión manchega que se dice de quien se lía con poco, de quien le gusta mucho la fiesta, de quien no quiere salir por la noche pero al final… Al final se acuesta todo el grupo antes. Se entiende, ¿no? Colega que cuenta: «Si yo me iba para casa, pero me encontré con fulanito y me invitó, y claro…»; colega que no necesita sardinas pa’ beber agua.

Y aquí, quienes no necesitan sardinas pa’ beber agua suelen ser responsables del Ministerio de Defensa. Pedro Morenés no necesita sardinas pa’ beber agua, pues, cuando era él el ministro, aclaró, unas semanas antes de que se celebrara la consulta del 9N, en 2014: «Si todo el mundo cumple con su deber, no hará falta ninguna actuación del Ejército». Y claro, surgió un puñado de independentistas más.

Hace pocos días, la actual responsable de Defensa, Cospedal, preguntada sobre el asunto, tampoco se quedaba corta: «El Gobierno tiene muchos instrumentos jurídicos y de otro tipo a su alcance y, si se cumplen las amenazas, se utilizarán los más convenientes». Y claro, a Oriol Junqueras le dio por soñar que mientras depositaba la papeleta homologada en la urna homologada, entraba un tanque en escena, arrasando con las paredes del colegio electoral, paredes homologadas, y obtendría la foto perfecta: él votando, el tanque llegando. Al más puro estilo Robert Capa.

Tampoco necesita sardinas pa’ beber agua el exeurodiputado catalán del PP, Alejo Vidal-Quadras, que dice, sobre el ofrecimiento del Gobierno a Puigdemont de que explique en el Congreso sus planes sobre el referéndum, lo siguiente: «No se ha visto nunca en la historia de la humanidad que se ofrezca el Parlamento a un golpista para que cuente cómo piensa dar el golpe», añadiendo que la única forma de parar «el golpe» es que «el Ejecutivo lo impida usando la fuerza legítima del Estado».

Dicho artículo asegura que el Gobierno puede llevar a cabo «las medidas que sean necesarias». Otro que no necesita sardinas pa’ beber agua es el dirigente de Vox, Santiago Abascal, que pide directamente la detención de Puigdemont. ¿Por qué? Por prometer que dirá que hará un referéndum. Y claro, el esqueleto que vuelve a dar un salto de emoción y se choca con la tapa.

Estar torete

Expresión manchega que se dice de quien tiene muchas muchas, muchas ganas de salir de fiesta. Imagen del torete que va a salir al ruedo, a un encierro o cualquiera otra de este tipo de fiestas populares, y está detrás de las puertas deseando que las abran para salir corriendo, bufando y escarbando la arena con las pezuñas delanteras. «Estar torete», algo así como «en mi casa no me pillas». Vamos, que quien está torete tampoco suele necesitar sardinas pa’ beber agua. 

Hay algunos toretes en el proceso independentista. Aquellos que están deseando que llegue la jarana, el jolgorio. Lo que creen que la independencia ya va tarde. Están deseando que se abran las puertas para salir corriendo, y bufan como si no hubiera un mañana y tienen las pezuñas curtidas de tanto escarbar. Gabriel Rufián o las CUP son buenos toretes. También el propio Puigdemont, que lo dijo claro hace meses: «O referéndum o referéndum».

Los toretes se quieren ir de España ya, es más, se habrían ido antes, ya es tarde. Total, no es tan difícil hacer un referéndum, opinan los toretes. La diputada de la CUP, Anna Gabriel, lo tiene claro, muy fácil: «Pregunta, fecha, urnas y colegios». Y ya está. ¿Negociar? Mejor desobediencia. Porque un proceso independentista pidiendo permiso… ¿Permiso? ¿A los del «golpe de Estado»? ¿Pedir permiso a los que no necesitan sardinas pa’ beber agua? «¡A mis pelotas!», se escucha en el Valle de los Caídos, antes de un golpe seco de cráneo que choca contra el suelo. Y aparece Rajoy en una televisión de plasma tragando saliva. Aznar acecha. «Adiós mis pavos».

Ni se muere padre ni cenamos

Expresión manchega que se utiliza para decir algo así como «entre Pinto y Valdemoro», como que «ni fu, ni fa». Puede significar regular o también pérdida de tiempo, polisemia. Muy gráfica también esta frasecilla: la familia, esperando en el hospital a que se muera el padre, pero llega la hora de la cena, pero no se muere, pero es la hora de la cena, pero no se acaba de morir del todo, pero suenan las tripas. Y llama otro pariente, más lejano, y les pregunta: «¿Qué tal?». Pues eso, ni se muere padre ni cenamos.

Esta es una sensación bastante generalizada en Cataluña y algo también en el resto del Estado. Como que se ha alargado mucho la cosa. Como que hace demasiados años desde que el Tribunal Constitucional, a instancias del PP, se cargara el Estatut. Desde que cada 11 de septiembre se celebra una de las manifestaciones más grandes del año. Desde que surgió JxSi con Artur Mas al frente.

Y luego un empate en una asamblea de la CUP. Y luego con Puigdemont a la cabeza y Mas a casa. Y la promesa de que proclamarían la independencia unilateralmente, asegurando que el referéndum ya era cosa del pasado. Y meses después, que el referéndum era lo mejor del mundo. Y meses después… Y claro, preguntas en un pueblo de Girona: «¿Qué pasa? ¿Cómo va la cosa?». «Pues aquí estamos, que ni se muere padre ni cenamos», responde una paisana, con perfecto acento manchego, pero en catalán.

Olivica comida, huesecico al plato

Expresión manchega que se utiliza para decir algo así como «poco a poco» o «paso a paso». También es polisémica, porque se puede referir a que con tranquilidad se van consiguiendo los objetivos marcados: una vez que se come la oliva, se deja el hueso en el plato y, de esta manera, se pueden contar después todas las olivas comidas, llevar la cuenta, reconocer los éxitos conseguidos. También se dice en Murcia, pero con serias variaciones: «Olivica comida, huesecico al suelo». Pero, claro, en el suelo no se pueden contar luego los éxitos. Por ello, en Murcia, solo se usa con la primera acepción, la de «poco a poco» o «paso a paso». Y se dice con otro acento, más abierto, como diciendo «paparajote».

Y esta es la actitud de Rajoy ante la vida y también hacia la cuestión de Cataluña. Que no gano las elecciones, me espero ocho años más. Que hay que repetir las elecciones, vale, las voy a ganar. Que «Luis, sé fuerte», pues «me equivoqué». Que hay que inhabilitar a quien organiza el 9N, una performance multitudinaria en la que los actores y actrices hacen como que van a votar, pues eso, paso a paso, poco a poco, inhabilitación a inhabilitación. Ley que se aprueba en el Parlament, ley inconstitucional. Sin cantearse. Olivica comida, huesecico al plato.

Y esta actitud es uno de los principales motivos de la suspensión de este tema en el tiempo, de que el primer y segundo acto sean tan largos que nunca se llega al tercero. De que Gobierno y Govern no se hayan sentado a negociar. Es uno de los principales motivos de que «estemos que ni se muere padre ni cenamos». Pero, bueno, ahora parece que llega el momento, que llega el «adiós mis pavos». Y, claro, parece que pronto sabremos quién tenía razón, si la gente del «sí se va a hacer» o la del «no, no y no». ¿Quién ganará la carrera? ¿Se abrirán las puertas a los toretes? ¿Se atragantarán las sardinas y habrá que beber agua?

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Adiós mis pavos

Expresión manchega que se suele utilizar para reflejar sorpresa, un giro de guion inesperado. Algo así como el «Ahí va la hostia» de Euskadi. Cuando caminas por la calle y te encuentras con una persona y no das crédito, una vieja amistad, por ejemplo, «adiós mis pavos». Que están las casetas de la feria montadas, todo preparado para la fiesta y, de repente, se oye un trueno y comienza a llover, «adiós mis pavos». Cuando a las cinco de la mañana entra en un bar esa persona con la que existe una ardiente tensión sexual, «adiós mis pavos». Retortijón, «adiós mis pavos», y a correr.

«Adiós mis pavos» que Cospedal y Méndez de Vigo calificaron los planes del Govern catalán para llevar a cabo el referéndum de autodeterminación como «golpe de Estado», tan solo unos días después de que su propio Gobierno se negara a exhumar los huesos de Franco del Valle de los Caídos, tras petición del Pleno del Congreso. «Adiós mis pavos, qué susto», dijo el cráneo sin pellejos de Franco cuando dicha votación se efectuó. Días después, el president de la Generalitat, Puigdemont, convocó una cumbre con partidos políticos catalanes para empezar a hablar de un referéndum no acordado.

«Adiós mis pavos, ¡un referéndum no acordado!», dijeron por lo bajini los del «golpe de Estado». «Adiós mis pavos», volvió a gritar Franco, porque empezaba a sentir vidilla, de nuevo, y ganas de salir de allí por sus propios pies para parar el contubernio. «Adiós mis pavos, que no salga de la tumba», rezó Rajoy, temeroso de recibir una colleja, ordenando que algunos agentes de los que supuestamente participaron en la «Operación Cataluña» vigilaran, por las noches, las puertas del mausoleo a los caídos, no por si entraba alguien, sino por si le daba por salir al esqueleto.

«Adiós mis pavos», que dentro de 15 días conoceremos fecha y pregunta del referéndum según ha prometido el Govern catalán. «Adiós mis pavos», se sorprendió Sáenz de Santamaría, como si le viniera de nuevas, como si no supiera de qué le están hablando, como si fuera un conflicto reciente, del día anterior, como los casos de corrupción que saltan cuando menos te los esperas. «Un referéndum para la independencia es innegociable, además, una iniciativa de esas características se lleva al Congreso», dijo la vicepresidenta cuando se repuso de la sorpresa. «Adiós mis pavos, que me joden el agosto», se sobresaltó Ana Pastor, la del Congreso. «Adiós mis pavos», saldrá corriendo Susana Díaz en pleno verano rumbo a Cataluña, «que dejen de tomar gazpacho andaluz».

No necesita sardinas pa’ beber agua

Expresión manchega que se dice de quien se lía con poco, de quien le gusta mucho la fiesta, de quien no quiere salir por la noche pero al final… Al final se acuesta todo el grupo antes. Se entiende, ¿no? Colega que cuenta: «Si yo me iba para casa, pero me encontré con fulanito y me invitó, y claro…»; colega que no necesita sardinas pa’ beber agua.

Y aquí, quienes no necesitan sardinas pa’ beber agua suelen ser responsables del Ministerio de Defensa. Pedro Morenés no necesita sardinas pa’ beber agua, pues, cuando era él el ministro, aclaró, unas semanas antes de que se celebrara la consulta del 9N, en 2014: «Si todo el mundo cumple con su deber, no hará falta ninguna actuación del Ejército». Y claro, surgió un puñado de independentistas más.

Hace pocos días, la actual responsable de Defensa, Cospedal, preguntada sobre el asunto, tampoco se quedaba corta: «El Gobierno tiene muchos instrumentos jurídicos y de otro tipo a su alcance y, si se cumplen las amenazas, se utilizarán los más convenientes». Y claro, a Oriol Junqueras le dio por soñar que mientras depositaba la papeleta homologada en la urna homologada, entraba un tanque en escena, arrasando con las paredes del colegio electoral, paredes homologadas, y obtendría la foto perfecta: él votando, el tanque llegando. Al más puro estilo Robert Capa.

Tampoco necesita sardinas pa’ beber agua el exeurodiputado catalán del PP, Alejo Vidal-Quadras, que dice, sobre el ofrecimiento del Gobierno a Puigdemont de que explique en el Congreso sus planes sobre el referéndum, lo siguiente: «No se ha visto nunca en la historia de la humanidad que se ofrezca el Parlamento a un golpista para que cuente cómo piensa dar el golpe», añadiendo que la única forma de parar «el golpe» es que «el Ejecutivo lo impida usando la fuerza legítima del Estado».

Dicho artículo asegura que el Gobierno puede llevar a cabo «las medidas que sean necesarias». Otro que no necesita sardinas pa’ beber agua es el dirigente de Vox, Santiago Abascal, que pide directamente la detención de Puigdemont. ¿Por qué? Por prometer que dirá que hará un referéndum. Y claro, el esqueleto que vuelve a dar un salto de emoción y se choca con la tapa.

Estar torete

Expresión manchega que se dice de quien tiene muchas muchas, muchas ganas de salir de fiesta. Imagen del torete que va a salir al ruedo, a un encierro o cualquiera otra de este tipo de fiestas populares, y está detrás de las puertas deseando que las abran para salir corriendo, bufando y escarbando la arena con las pezuñas delanteras. «Estar torete», algo así como «en mi casa no me pillas». Vamos, que quien está torete tampoco suele necesitar sardinas pa’ beber agua. 

Hay algunos toretes en el proceso independentista. Aquellos que están deseando que llegue la jarana, el jolgorio. Lo que creen que la independencia ya va tarde. Están deseando que se abran las puertas para salir corriendo, y bufan como si no hubiera un mañana y tienen las pezuñas curtidas de tanto escarbar. Gabriel Rufián o las CUP son buenos toretes. También el propio Puigdemont, que lo dijo claro hace meses: «O referéndum o referéndum».

Los toretes se quieren ir de España ya, es más, se habrían ido antes, ya es tarde. Total, no es tan difícil hacer un referéndum, opinan los toretes. La diputada de la CUP, Anna Gabriel, lo tiene claro, muy fácil: «Pregunta, fecha, urnas y colegios». Y ya está. ¿Negociar? Mejor desobediencia. Porque un proceso independentista pidiendo permiso… ¿Permiso? ¿A los del «golpe de Estado»? ¿Pedir permiso a los que no necesitan sardinas pa’ beber agua? «¡A mis pelotas!», se escucha en el Valle de los Caídos, antes de un golpe seco de cráneo que choca contra el suelo. Y aparece Rajoy en una televisión de plasma tragando saliva. Aznar acecha. «Adiós mis pavos».

Ni se muere padre ni cenamos

Expresión manchega que se utiliza para decir algo así como «entre Pinto y Valdemoro», como que «ni fu, ni fa». Puede significar regular o también pérdida de tiempo, polisemia. Muy gráfica también esta frasecilla: la familia, esperando en el hospital a que se muera el padre, pero llega la hora de la cena, pero no se muere, pero es la hora de la cena, pero no se acaba de morir del todo, pero suenan las tripas. Y llama otro pariente, más lejano, y les pregunta: «¿Qué tal?». Pues eso, ni se muere padre ni cenamos.

Esta es una sensación bastante generalizada en Cataluña y algo también en el resto del Estado. Como que se ha alargado mucho la cosa. Como que hace demasiados años desde que el Tribunal Constitucional, a instancias del PP, se cargara el Estatut. Desde que cada 11 de septiembre se celebra una de las manifestaciones más grandes del año. Desde que surgió JxSi con Artur Mas al frente.

Y luego un empate en una asamblea de la CUP. Y luego con Puigdemont a la cabeza y Mas a casa. Y la promesa de que proclamarían la independencia unilateralmente, asegurando que el referéndum ya era cosa del pasado. Y meses después, que el referéndum era lo mejor del mundo. Y meses después… Y claro, preguntas en un pueblo de Girona: «¿Qué pasa? ¿Cómo va la cosa?». «Pues aquí estamos, que ni se muere padre ni cenamos», responde una paisana, con perfecto acento manchego, pero en catalán.

Olivica comida, huesecico al plato

Expresión manchega que se utiliza para decir algo así como «poco a poco» o «paso a paso». También es polisémica, porque se puede referir a que con tranquilidad se van consiguiendo los objetivos marcados: una vez que se come la oliva, se deja el hueso en el plato y, de esta manera, se pueden contar después todas las olivas comidas, llevar la cuenta, reconocer los éxitos conseguidos. También se dice en Murcia, pero con serias variaciones: «Olivica comida, huesecico al suelo». Pero, claro, en el suelo no se pueden contar luego los éxitos. Por ello, en Murcia, solo se usa con la primera acepción, la de «poco a poco» o «paso a paso». Y se dice con otro acento, más abierto, como diciendo «paparajote».

Y esta es la actitud de Rajoy ante la vida y también hacia la cuestión de Cataluña. Que no gano las elecciones, me espero ocho años más. Que hay que repetir las elecciones, vale, las voy a ganar. Que «Luis, sé fuerte», pues «me equivoqué». Que hay que inhabilitar a quien organiza el 9N, una performance multitudinaria en la que los actores y actrices hacen como que van a votar, pues eso, paso a paso, poco a poco, inhabilitación a inhabilitación. Ley que se aprueba en el Parlament, ley inconstitucional. Sin cantearse. Olivica comida, huesecico al plato.

Y esta actitud es uno de los principales motivos de la suspensión de este tema en el tiempo, de que el primer y segundo acto sean tan largos que nunca se llega al tercero. De que Gobierno y Govern no se hayan sentado a negociar. Es uno de los principales motivos de que «estemos que ni se muere padre ni cenamos». Pero, bueno, ahora parece que llega el momento, que llega el «adiós mis pavos». Y, claro, parece que pronto sabremos quién tenía razón, si la gente del «sí se va a hacer» o la del «no, no y no». ¿Quién ganará la carrera? ¿Se abrirán las puertas a los toretes? ¿Se atragantarán las sardinas y habrá que beber agua?

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Opiniones 3
  • Fulanita , como andas…?(refiriéndose a como se encuentra de salud) la Fulanita responde… No estando mal, no estoy buena, regularcilla na màs. Conversación de las vecinas de mi madre en Consuegra Toledo.

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