27 de febrero 2014    /   DIGITAL
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220 figuras impresas en 3D en el último vídeo de Cut Copy

27 de febrero 2014    /   DIGITAL     por          
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La tecnología es una herramienta como otra cualquiera, capaz de simplificar las tareas… o no. Cuando el diseñador Mau Morgó comenzó a pensar en cómo darle forma a We Are Explorers, el último vídeo de Cut Copy, pensó en usar una solución tecnológica como la impresión 3D para hacer algo distinto. Sí, es algo nuevo, pero la base de la idea se cimenta en la paciencia y un decidido ramalazo maker.

Cuando comenzó la carrera, a finales del pasado año, la idea era rodar un clip en stop motion con figuras creadas en impresoras 3D. Como explica Mau Morgó, «Aramique Krauthamer, el director del videoclip, me pidió que diseñara los personajes. Tenía total libertad de creación y componiendo el story board salieron ideas bastante locas». Por esas conversaciones pasaron osos, perros, gatos e incluso una foca. Finalmente, los protagonistas serían seres humanos, una pareja que explora la noche urbana.

Han sido dos semanas de diseño, una de impresión, 10 días de rodaje y otra semana de montaje y postproducción,

Fue entonces cuando comenzó el proyecto de producción en el sentido más estricto de la palabra. Morgó, que no contaba con experiencia previa en impresión 3D, comenzó a diseñar los personajes desde su estudio de Barcelona.

La estética de las figuras fue la afortunada confluencia del gusto del creador y de las limitaciones técnicas de la impresora, una Stratasys 1200es. «El dispositivo no tiene mucha calidad en los detalles pequeños, así que creé los personajes con pocos polígonos, de ahí esa especie de pixelado para figuras 3D», cuenta. «Para darle el toque final utilizamos un filamento que reacciona a la luz ultravioleta. Por eso, las figuras brillan en la oscuridad».

La impresión de las piezas se llevó a cabo en el NextFab de Filadelfia. Se modelaron 220 figuras que se numeraron y se agruparon por escenas. «Cada segundo del videoclip contiene 8 figuritas que equivalen a una acción -correr, caminar, mirar, etc.-. Todas empiezan igual que acaban para así poder repetir el loop una y otra vez y poder reutilizar las figuritas para otras escenas», dice el diseñador.

La impresión fue un proceso complicado debido a la falta de experiencia de Morgó en esta palpable tercera dimensión. «Tuve que aparentar que sabía lo que hacia cuando en realidad no tenía ni idea. Una vez tuve las 220 figuritas preparadas, tuve que numerarlas en la base para saber el orden del rodaje y ensanchar los tobillos y muñecas porque se partían todas», resalta.

El resultado es, desde el comienzo, muy sugerente. Cabe la posibilidad de que, en cualquier caso, no sea del agrado del espectador. Hay solución para eso. «Hemos dejado en descarga gratuita en Bit Torrent todos mis archivos para que la gente se los baje, imprima y ruede su propia escena del videoclip en su propia casa. En los archivos encontrará el storyboard que realizamos, unas instrucciones y las 220 figuritas divididas por acciones y numeradas», declara Morgó.

La tecnología es una herramienta como otra cualquiera, capaz de simplificar las tareas… o no. Cuando el diseñador Mau Morgó comenzó a pensar en cómo darle forma a We Are Explorers, el último vídeo de Cut Copy, pensó en usar una solución tecnológica como la impresión 3D para hacer algo distinto. Sí, es algo nuevo, pero la base de la idea se cimenta en la paciencia y un decidido ramalazo maker.

Cuando comenzó la carrera, a finales del pasado año, la idea era rodar un clip en stop motion con figuras creadas en impresoras 3D. Como explica Mau Morgó, «Aramique Krauthamer, el director del videoclip, me pidió que diseñara los personajes. Tenía total libertad de creación y componiendo el story board salieron ideas bastante locas». Por esas conversaciones pasaron osos, perros, gatos e incluso una foca. Finalmente, los protagonistas serían seres humanos, una pareja que explora la noche urbana.

Han sido dos semanas de diseño, una de impresión, 10 días de rodaje y otra semana de montaje y postproducción,

Fue entonces cuando comenzó el proyecto de producción en el sentido más estricto de la palabra. Morgó, que no contaba con experiencia previa en impresión 3D, comenzó a diseñar los personajes desde su estudio de Barcelona.

La estética de las figuras fue la afortunada confluencia del gusto del creador y de las limitaciones técnicas de la impresora, una Stratasys 1200es. «El dispositivo no tiene mucha calidad en los detalles pequeños, así que creé los personajes con pocos polígonos, de ahí esa especie de pixelado para figuras 3D», cuenta. «Para darle el toque final utilizamos un filamento que reacciona a la luz ultravioleta. Por eso, las figuras brillan en la oscuridad».

La impresión de las piezas se llevó a cabo en el NextFab de Filadelfia. Se modelaron 220 figuras que se numeraron y se agruparon por escenas. «Cada segundo del videoclip contiene 8 figuritas que equivalen a una acción -correr, caminar, mirar, etc.-. Todas empiezan igual que acaban para así poder repetir el loop una y otra vez y poder reutilizar las figuritas para otras escenas», dice el diseñador.

La impresión fue un proceso complicado debido a la falta de experiencia de Morgó en esta palpable tercera dimensión. «Tuve que aparentar que sabía lo que hacia cuando en realidad no tenía ni idea. Una vez tuve las 220 figuritas preparadas, tuve que numerarlas en la base para saber el orden del rodaje y ensanchar los tobillos y muñecas porque se partían todas», resalta.

El resultado es, desde el comienzo, muy sugerente. Cabe la posibilidad de que, en cualquier caso, no sea del agrado del espectador. Hay solución para eso. «Hemos dejado en descarga gratuita en Bit Torrent todos mis archivos para que la gente se los baje, imprima y ruede su propia escena del videoclip en su propia casa. En los archivos encontrará el storyboard que realizamos, unas instrucciones y las 220 figuritas divididas por acciones y numeradas», declara Morgó.

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