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6 de febrero 2013    /   CREATIVIDAD
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Daniel Clowes: “El Rayo Mortal es el eslabón perdido de mi obra”

6 de febrero 2013    /   CREATIVIDAD     por          
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Rayo Mortal 212
Con la publicación en España de El Rayo Mortal de Daniel Clowes, Reservoir Books da la posibilidad de disfrutar en fluido castellano de la historia de Andy, un tipo solitario de mediana edad que recuerda su adolescencia en los años 70. En aquella época es un chico huérfano, flacucho y tímido que vive con su abuelo. Un día descubre que la nicotina tiene el curioso efecto de proporcionarle una fuerza sobrehumana debido a que siendo un bebé, su padre le inoculó una hormona experimental que se activaría solo cuando empezase a fumar. La herencia de su padre también incluye una pistola que en sus manos tiene el poder de hacer desaparecer a las personas sin dejar el menor rastro.
Pero ser un superhéroe en la vida real no resulta tan fácil como en los tebeos y conforme Andy comienza a controlar su poder y es consciente de su capacidad para decidir quién vive y quién muere, la historia se convierte en una reflexión sobre el bien y el mal, el uso de la fuerza de forma ilimitada o la inutilidad de luchar contra el destino. El Rayo Mortal es uno de los cómics de Daniel Clowes más ricos en detalles, interpretaciones e influencias.
Esta historia, escrita por Clowes en el año 2004, marcó uno de los hitos de su carrera. Salió publicada por primera vez en el número 23 y último de su revista Eightball (en España Bola Ocho, publicada por Editorial La Cúpula), una publicación en la que desde 1989 recopilaba sus historias. Durante los años 90 el prestigio de Clowes fue en aumento debido a sus innovadoras técnicas narrativas y una voz absolutamente personal en el mundo del cómic.
Junto con otros dibujantes de su generación, como Chris Ware, los hermanos Jaime y Gilbert Hernández o Charles Burns, dieron un nuevo impulso al medio e incorporaron al mismo historias inspiradas en el rock, el punk, la droga o ser joven en los últimos 25 años del siglo XX. Ya en este siglo, sus trabajos se han ido haciendo más reflexivos y maduros, Ice Haven, Wilson o Mister Wonderful, son un ejemplo de ello. Su obra más famosa, Ghost Word, publicada de forma serializada en Eightball y finalmente en forma de libro en 1997, fue también llevada al cine en 2001 por Terry Zwigoff con guión del propio Clowes, que fue nominado al Oscar al mejor guión.
Pero hoy toca hablar de El Rayo Mortal, así que nos pusimos en contacto con Clowes y el maestro nos cogió el teléfono desde su estudio de Oakland, California. Para empezar hablamos sobre el origen de esta historia: “Justo antes de comenzar con este cómic, se me ocurrió pensar que la peor idea posible para un cómic era hacer una historia realista sobre un superhéroe. Es algo que mucha gente ha intentado hacer en el pasado y sencillamente es una idea terrible. Es imposible que salga nada bueno de una idea tan absurda como esa. Y entonces pensé que quizá podría estar bien intentarlo. Hay algo muy atrayente en intentar acometer algo que sabes que es una muy mala idea. Además, sentí que como el fracaso era casi inevitable, tenía una libertad total para hacer cualquier cosa».
«Así fue como me interesé en un primer momento por la idea. Más tarde empecé a pensar en mi propio interés por los superhéroes. Cuando tenía más o menos la edad que Andy, el protagonista de la historia, unos 16 o 17 años, yo estaba completamente obsesionado por las historias de superhéroes. Intenté recordar qué era exactamente lo que me interesaba tanto de aquellos cómics y me di cuenta de que yo era un adolescente débil que se sentía víctima del mundo en el que vivía pero sabía que dentro tenía algo especial y poderoso, algo de lo que nadie se daba cuenta, igual que un superhéroe, y eso me frustraba y me hacía sentir todas esas emociones desesperadas que sienten los adolescentes. Así que intenté reimaginar cómo hubiera sido mi adolescencia si de pronto hubiera conseguido esas cosas que yo deseaba tener y ser un superhéroe, al menos metafóricamente”.
Rayo Mortal 11
La historia fue publicada por primera vez en el último número de Eightball. ¿Fue realmente el último? ¿Por qué dejó de publicar Eightball? “En realidad, los dos últimos números de Eightball no tenían mucho sentido porque solo contenían una historia larga y fácilmente los podría haber publicado como libros en aquella época. Pero lo que ocurría era que para mí fue tan importante cuando era un joven dibujante tener mi propia revista de cómics, que me costó mucho acabar con ella. Aunque estoy seguro de que tendría que haberlo hecho mucho tiempo antes, simplemente no quería hacerlo. Tras la publicación de El rayo mortal, me di cuenta de que no tenía sentido continuar haciéndolo y que las historias que me interesaba hacer ya no cabían en un cómic, sino que tenían que ser publicadas de forma independiente y sin formar parte de ningún tipo de serie”.
¿Y por qué recuperar esta historia nueve años después? “Bueno, cuando se publicó en 2004 en Eightball, se agotó casi inmediatamente. En algunos lugares todavía puede encontrarse, pero como tiene una cubierta de color negro, en cuanto tiene la más mínima marca, parece que tiene un millón de años. Además, como se agotó tan rápidamente, para mucha gente esta historia era como una especie de ‘eslabón perdido’ de mi obra. La mayoría de los lectores que me siguen desde después del 2004 no lo habían leído. Así que siempre había querido volverlo a publicar en formato de libro y al final eso fue lo que ocurrió”.
En el cómic, Andy lo hace muy mal como superhéroe y termina dando palizas casi de forma aleatoria a quien se cruza en su camino, nada que ver con las heroicas acciones de los superhéroes de los tebeos. “Solo intentaba imaginar lo que ocurriría en la realidad si un adolescente descubriera que tiene superpoderes. Es curioso, por ejemplo, que los superhéroes siempre se encuentran con robos y crímenes allá a donde van, pero yo crecí en un barrio que era bastante peligroso y, sin embargo, nunca vi que a nadie le robasen ni nada de eso”.
En la historia es muy importante el papel del mejor amigo de Andy, Louie, que sobre todo al principio de la historia es el auténtico motor de la misma, empujando a Andy a actuar como un superhéroe, a aprovechar su don. “Cuando yo era joven, era un chaval más del tipo Andy, siempre tuve ese tipo de amigo que parecía enfrentarse mejor al mundo exterior que yo, esa clase de chico que tenía el carisma suficiente para superar las dificultades y por eso pensé que funcionaría que Andy tuviera también un amigo de este tipo. Siempre me gustaron los personajes que se sienten atraídos hacia los Andys del mundo. Es una dinámica similar a la que se produce en Ghost Word con Enid, que es el personaje que más fuerza tiene frente al mundo”.
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Uno de los aspectos que hace únicos a los cómics de Daniel Clowes, sobre todo en los últimos años, son algunas innovaciones narrativas que se han convertido en su seña de identidad. En El Rayo Mortal podemos disfrutar de muchas de ellas como por ejemplo los cambios estilísticos en el dibujo (retratando a un mismo personaje utilizando o un trazo muy realista o con el estilo de un libro infantil, incluso dentro de una misma página), imágenes de Andy y Louie como superhéroes que solo se producen en su imaginación, partes de la acción que se superponen a los bocadillos de los personajes impidiéndonos leer lo que están diciendo o bocadillos que literalmente quedan fuera de la escena, etc. Todo un torrente de detalles que deslumbra al lector, un auténtico destello de genio de Clowes sobre el que, como cualquier artista, poco nos puede explicar.
“Algunas de esas técnicas comenzaron a aparecer en mi trabajo de forma natural y otras fueron planificadas muy cuidadosamente. Poco más puedo decir, es como preguntarle a un pintor por qué ha pintado un cuadro de una determinada manera. Simplemente el cuadro tenía que ser así y es imposible explicar la razón de su forma, la obra no sería la misma si se hubiera hecho de cualquier otro modo”.
Muchas personas están de acuerdo en que por este tipo de innovaciones Clowes tiene un puesto asegurado en la historia de los cómics. “¡Ojalá llegue a formar parte de la historia del cómic! Pero bueno, es difícil decir cómo será la historia de cualquier cosa antes de que realmente se convierta en historia. Yo pienso que de alguna forma soy heredero de un grupo de artistas que hicieron algo nuevo y que con ello cambiaron la forma de pensar de la gente respecto a los cómics. Así que espero tener al menos una nota al pie en la historia de los cómics”.
Es tentador, tras lo anterior, comentar cuáles son sus autores de cómic favoritos. “Leo a muchos de los autores de mi misma generación: Charles Burns, los Hermanos Hernández, Art Spiegelman, Robert Crumb, Chris Ware… Toda esa generación. Pero también me interesan mucho los cómics más antiguos. No puedo decir que haya leído muchos, pero sí que me gusta estudiarlos, perderme en los mundos visuales que aquellos autores creaban. Estoy muy interesado en viejos cómics de terror, cuanto más locos y raros mejor, dibujados por artistas que tomaban Bencedrina y los dibujaban en una noche por unos pocos dólares. Esos cómics comunican algo, casi primitivo, algo tan inmediato que no puedo evitar sentirme atraído hacia ese tipo de material”.
Otra de las marcas de la casa de Clowes es el cuidado diseño gráfico de todos sus trabajos. Hay que destacar en este aspecto el trabajo que se ha realizado en Reservoir Books para adaptar al español algunos de los títulos del libro. No ha tenido que ser tarea fácil, por ejemplo, traducir un título escrito con letras de humo como el de la foto, recreando una tipografía creada por el autor expresamente para el libro. Clowes ha declarado en diversas ocasiones el respeto por el trabajo del diseño gráfico y la ilustración, al que él mismo se dedicó al inicio de su carrera. “Para mí el diseño gráfico es algo imprescindible. Creo que los títulos y la tipografía que se utilizan en un cómic son tan importantes como el propio dibujo. Si encuentro un cómic cuyos dibujos son bonitos, pero cuya tipografía es pobre o el diseño gráfico es malo, ya no me interesa».
«Creo que un dibujante tiene que prestarle mucha atención a esta parte de su trabajo y me cuesta muchísimo leer un cómic cuando las letras de los rótulos se han introducido por ordenador. Verlas tan perfectamente alineadas y rectas me hace pensar en la voz de un ordenador, me parece estar oír hablando a Stephen Hawking, en lugar de la voz del personaje. Es algo muy sutil, pero no lo puedo evitar. De hecho, cuando escribo los diálogos de mis personajes intento hacerlo lo más rápido posible, como si estuviera transcribiendo a la velocidad a la que ellos hablan”.
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Como diseñador, en sus inicios Clowes hizo unas cuantas portadas de discos y en sus cómics la música siempre está de fondo, aunque en ocasiones no estamos seguros de qué es lo que está sonando exactamente. El Rayo Mortal no es una excepción y, siendo el año 1978, aparecen algunas referencias a los Ramones, con los que Clowes colaboró en un vídeo. Pero el interés de Clowes por la música y las razones de esas colaboraciones sorprenden un poco.
“Principalmente escucho música clásica y bandas sonoras de películas, simplemente un ruido de fondo mientras estoy trabajando. He perdido el interés en la música pop o cualquier otra de las cosas que escuchaba cuando era joven. La verdad es que todas las portadas de discos que hice, fueron los únicos encargos de ilustración que tuve en aquella época. Pero en algunos casos ni siquiera llegué a escuchar el disco entero (risas). Con el tiempo mucha gente ha pensado que yo hice esas portadas porque me interesaban los grupos, pero en realidad solo se trató de un trabajo”.

Respecto a sus proyectos actuales, Clowes nos da buenas noticias. “Estoy trabajando en una novela gráfica muy larga, ya he dibujado unas 120 páginas, puede que al final sea el cómic más largo que haya hecho en mi carrera. Me muero de ganas de terminarlo, pero todavía no tengo una fecha. Seguramente será a finales de este año, pero no creo que salga hasta el próximo verano, dentro de algo más de un año. Pero no puedo hablar sobre ella, porque cuanto más hablo de ella menos me apetece terminarla, además creo que es mejor no revelar nada y mantener el misterio».
«Y respecto al mundo del cine, hay una buena cantidad de proyectos que se encuentran en diferentes fases. Nada está definido todavía, pero hay muchas cosas que me gustaría que tiraran hacia adelante. Uno de los proyectos sería la adaptación al cine de Wilson, que espero que pronto pueda hacerse realidad”.

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Con la publicación en España de El Rayo Mortal de Daniel Clowes, Reservoir Books da la posibilidad de disfrutar en fluido castellano de la historia de Andy, un tipo solitario de mediana edad que recuerda su adolescencia en los años 70. En aquella época es un chico huérfano, flacucho y tímido que vive con su abuelo. Un día descubre que la nicotina tiene el curioso efecto de proporcionarle una fuerza sobrehumana debido a que siendo un bebé, su padre le inoculó una hormona experimental que se activaría solo cuando empezase a fumar. La herencia de su padre también incluye una pistola que en sus manos tiene el poder de hacer desaparecer a las personas sin dejar el menor rastro.
Pero ser un superhéroe en la vida real no resulta tan fácil como en los tebeos y conforme Andy comienza a controlar su poder y es consciente de su capacidad para decidir quién vive y quién muere, la historia se convierte en una reflexión sobre el bien y el mal, el uso de la fuerza de forma ilimitada o la inutilidad de luchar contra el destino. El Rayo Mortal es uno de los cómics de Daniel Clowes más ricos en detalles, interpretaciones e influencias.
Esta historia, escrita por Clowes en el año 2004, marcó uno de los hitos de su carrera. Salió publicada por primera vez en el número 23 y último de su revista Eightball (en España Bola Ocho, publicada por Editorial La Cúpula), una publicación en la que desde 1989 recopilaba sus historias. Durante los años 90 el prestigio de Clowes fue en aumento debido a sus innovadoras técnicas narrativas y una voz absolutamente personal en el mundo del cómic.
Junto con otros dibujantes de su generación, como Chris Ware, los hermanos Jaime y Gilbert Hernández o Charles Burns, dieron un nuevo impulso al medio e incorporaron al mismo historias inspiradas en el rock, el punk, la droga o ser joven en los últimos 25 años del siglo XX. Ya en este siglo, sus trabajos se han ido haciendo más reflexivos y maduros, Ice Haven, Wilson o Mister Wonderful, son un ejemplo de ello. Su obra más famosa, Ghost Word, publicada de forma serializada en Eightball y finalmente en forma de libro en 1997, fue también llevada al cine en 2001 por Terry Zwigoff con guión del propio Clowes, que fue nominado al Oscar al mejor guión.
Pero hoy toca hablar de El Rayo Mortal, así que nos pusimos en contacto con Clowes y el maestro nos cogió el teléfono desde su estudio de Oakland, California. Para empezar hablamos sobre el origen de esta historia: “Justo antes de comenzar con este cómic, se me ocurrió pensar que la peor idea posible para un cómic era hacer una historia realista sobre un superhéroe. Es algo que mucha gente ha intentado hacer en el pasado y sencillamente es una idea terrible. Es imposible que salga nada bueno de una idea tan absurda como esa. Y entonces pensé que quizá podría estar bien intentarlo. Hay algo muy atrayente en intentar acometer algo que sabes que es una muy mala idea. Además, sentí que como el fracaso era casi inevitable, tenía una libertad total para hacer cualquier cosa».
«Así fue como me interesé en un primer momento por la idea. Más tarde empecé a pensar en mi propio interés por los superhéroes. Cuando tenía más o menos la edad que Andy, el protagonista de la historia, unos 16 o 17 años, yo estaba completamente obsesionado por las historias de superhéroes. Intenté recordar qué era exactamente lo que me interesaba tanto de aquellos cómics y me di cuenta de que yo era un adolescente débil que se sentía víctima del mundo en el que vivía pero sabía que dentro tenía algo especial y poderoso, algo de lo que nadie se daba cuenta, igual que un superhéroe, y eso me frustraba y me hacía sentir todas esas emociones desesperadas que sienten los adolescentes. Así que intenté reimaginar cómo hubiera sido mi adolescencia si de pronto hubiera conseguido esas cosas que yo deseaba tener y ser un superhéroe, al menos metafóricamente”.
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La historia fue publicada por primera vez en el último número de Eightball. ¿Fue realmente el último? ¿Por qué dejó de publicar Eightball? “En realidad, los dos últimos números de Eightball no tenían mucho sentido porque solo contenían una historia larga y fácilmente los podría haber publicado como libros en aquella época. Pero lo que ocurría era que para mí fue tan importante cuando era un joven dibujante tener mi propia revista de cómics, que me costó mucho acabar con ella. Aunque estoy seguro de que tendría que haberlo hecho mucho tiempo antes, simplemente no quería hacerlo. Tras la publicación de El rayo mortal, me di cuenta de que no tenía sentido continuar haciéndolo y que las historias que me interesaba hacer ya no cabían en un cómic, sino que tenían que ser publicadas de forma independiente y sin formar parte de ningún tipo de serie”.
¿Y por qué recuperar esta historia nueve años después? “Bueno, cuando se publicó en 2004 en Eightball, se agotó casi inmediatamente. En algunos lugares todavía puede encontrarse, pero como tiene una cubierta de color negro, en cuanto tiene la más mínima marca, parece que tiene un millón de años. Además, como se agotó tan rápidamente, para mucha gente esta historia era como una especie de ‘eslabón perdido’ de mi obra. La mayoría de los lectores que me siguen desde después del 2004 no lo habían leído. Así que siempre había querido volverlo a publicar en formato de libro y al final eso fue lo que ocurrió”.
En el cómic, Andy lo hace muy mal como superhéroe y termina dando palizas casi de forma aleatoria a quien se cruza en su camino, nada que ver con las heroicas acciones de los superhéroes de los tebeos. “Solo intentaba imaginar lo que ocurriría en la realidad si un adolescente descubriera que tiene superpoderes. Es curioso, por ejemplo, que los superhéroes siempre se encuentran con robos y crímenes allá a donde van, pero yo crecí en un barrio que era bastante peligroso y, sin embargo, nunca vi que a nadie le robasen ni nada de eso”.
En la historia es muy importante el papel del mejor amigo de Andy, Louie, que sobre todo al principio de la historia es el auténtico motor de la misma, empujando a Andy a actuar como un superhéroe, a aprovechar su don. “Cuando yo era joven, era un chaval más del tipo Andy, siempre tuve ese tipo de amigo que parecía enfrentarse mejor al mundo exterior que yo, esa clase de chico que tenía el carisma suficiente para superar las dificultades y por eso pensé que funcionaría que Andy tuviera también un amigo de este tipo. Siempre me gustaron los personajes que se sienten atraídos hacia los Andys del mundo. Es una dinámica similar a la que se produce en Ghost Word con Enid, que es el personaje que más fuerza tiene frente al mundo”.
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Uno de los aspectos que hace únicos a los cómics de Daniel Clowes, sobre todo en los últimos años, son algunas innovaciones narrativas que se han convertido en su seña de identidad. En El Rayo Mortal podemos disfrutar de muchas de ellas como por ejemplo los cambios estilísticos en el dibujo (retratando a un mismo personaje utilizando o un trazo muy realista o con el estilo de un libro infantil, incluso dentro de una misma página), imágenes de Andy y Louie como superhéroes que solo se producen en su imaginación, partes de la acción que se superponen a los bocadillos de los personajes impidiéndonos leer lo que están diciendo o bocadillos que literalmente quedan fuera de la escena, etc. Todo un torrente de detalles que deslumbra al lector, un auténtico destello de genio de Clowes sobre el que, como cualquier artista, poco nos puede explicar.
“Algunas de esas técnicas comenzaron a aparecer en mi trabajo de forma natural y otras fueron planificadas muy cuidadosamente. Poco más puedo decir, es como preguntarle a un pintor por qué ha pintado un cuadro de una determinada manera. Simplemente el cuadro tenía que ser así y es imposible explicar la razón de su forma, la obra no sería la misma si se hubiera hecho de cualquier otro modo”.
Muchas personas están de acuerdo en que por este tipo de innovaciones Clowes tiene un puesto asegurado en la historia de los cómics. “¡Ojalá llegue a formar parte de la historia del cómic! Pero bueno, es difícil decir cómo será la historia de cualquier cosa antes de que realmente se convierta en historia. Yo pienso que de alguna forma soy heredero de un grupo de artistas que hicieron algo nuevo y que con ello cambiaron la forma de pensar de la gente respecto a los cómics. Así que espero tener al menos una nota al pie en la historia de los cómics”.
Es tentador, tras lo anterior, comentar cuáles son sus autores de cómic favoritos. “Leo a muchos de los autores de mi misma generación: Charles Burns, los Hermanos Hernández, Art Spiegelman, Robert Crumb, Chris Ware… Toda esa generación. Pero también me interesan mucho los cómics más antiguos. No puedo decir que haya leído muchos, pero sí que me gusta estudiarlos, perderme en los mundos visuales que aquellos autores creaban. Estoy muy interesado en viejos cómics de terror, cuanto más locos y raros mejor, dibujados por artistas que tomaban Bencedrina y los dibujaban en una noche por unos pocos dólares. Esos cómics comunican algo, casi primitivo, algo tan inmediato que no puedo evitar sentirme atraído hacia ese tipo de material”.
Otra de las marcas de la casa de Clowes es el cuidado diseño gráfico de todos sus trabajos. Hay que destacar en este aspecto el trabajo que se ha realizado en Reservoir Books para adaptar al español algunos de los títulos del libro. No ha tenido que ser tarea fácil, por ejemplo, traducir un título escrito con letras de humo como el de la foto, recreando una tipografía creada por el autor expresamente para el libro. Clowes ha declarado en diversas ocasiones el respeto por el trabajo del diseño gráfico y la ilustración, al que él mismo se dedicó al inicio de su carrera. “Para mí el diseño gráfico es algo imprescindible. Creo que los títulos y la tipografía que se utilizan en un cómic son tan importantes como el propio dibujo. Si encuentro un cómic cuyos dibujos son bonitos, pero cuya tipografía es pobre o el diseño gráfico es malo, ya no me interesa».
«Creo que un dibujante tiene que prestarle mucha atención a esta parte de su trabajo y me cuesta muchísimo leer un cómic cuando las letras de los rótulos se han introducido por ordenador. Verlas tan perfectamente alineadas y rectas me hace pensar en la voz de un ordenador, me parece estar oír hablando a Stephen Hawking, en lugar de la voz del personaje. Es algo muy sutil, pero no lo puedo evitar. De hecho, cuando escribo los diálogos de mis personajes intento hacerlo lo más rápido posible, como si estuviera transcribiendo a la velocidad a la que ellos hablan”.
1andy
Como diseñador, en sus inicios Clowes hizo unas cuantas portadas de discos y en sus cómics la música siempre está de fondo, aunque en ocasiones no estamos seguros de qué es lo que está sonando exactamente. El Rayo Mortal no es una excepción y, siendo el año 1978, aparecen algunas referencias a los Ramones, con los que Clowes colaboró en un vídeo. Pero el interés de Clowes por la música y las razones de esas colaboraciones sorprenden un poco.
“Principalmente escucho música clásica y bandas sonoras de películas, simplemente un ruido de fondo mientras estoy trabajando. He perdido el interés en la música pop o cualquier otra de las cosas que escuchaba cuando era joven. La verdad es que todas las portadas de discos que hice, fueron los únicos encargos de ilustración que tuve en aquella época. Pero en algunos casos ni siquiera llegué a escuchar el disco entero (risas). Con el tiempo mucha gente ha pensado que yo hice esas portadas porque me interesaban los grupos, pero en realidad solo se trató de un trabajo”.

Respecto a sus proyectos actuales, Clowes nos da buenas noticias. “Estoy trabajando en una novela gráfica muy larga, ya he dibujado unas 120 páginas, puede que al final sea el cómic más largo que haya hecho en mi carrera. Me muero de ganas de terminarlo, pero todavía no tengo una fecha. Seguramente será a finales de este año, pero no creo que salga hasta el próximo verano, dentro de algo más de un año. Pero no puedo hablar sobre ella, porque cuanto más hablo de ella menos me apetece terminarla, además creo que es mejor no revelar nada y mantener el misterio».
«Y respecto al mundo del cine, hay una buena cantidad de proyectos que se encuentran en diferentes fases. Nada está definido todavía, pero hay muchas cosas que me gustaría que tiraran hacia adelante. Uno de los proyectos sería la adaptación al cine de Wilson, que espero que pronto pueda hacerse realidad”.

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