Publicado: 21 de marzo 2024 09:01  /   CREATIVIDAD
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El mundo está lleno de expectativas e incertidumbres, según Daniella Martí

Publicado: 21 de marzo 2024 09:01  /   CREATIVIDAD     por          
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daniella marti

En una de las viñetas de Daniella Martí, un chico con una mochila está parado frente a un cartel. Lo lee. Es una oferta de trabajo que dice lo siguiente: Se busca persona joven, con experiencia, que hable mínimo dos idiomas, capaz de realizar el trabajo de cinco profesiones cobrando lo de una. INDISPENSABLE: entusiasmo para que aguante todo y más. La escena resume con éxito el humor de la artista, pero, sobre todo, describe con exactitud lo que toda una generación se ha encontrado al enfrentarse con el mercado laboral.

Y es que las viñetas de Martí tienen un cariz antropológico: hablan del mundo cotidiano, pero lo hacen a través de su cuestionamiento. De plantear una serie de preguntas cuyas respuestas parecen obvias, pero, a menudo, no lo son.

Martí, colombiana y residente en España desde 2017, dice que lo que ella hace es humor gráfico sobre temas sociales. Lo hace en su viñeta semanal en el diario El País y a través de su perfil de Instagram donde la dibujante tiene una legión de seguidores. Las ideas, cuenta, las refleja normalmente en tinta negra, aunque los aficionados a sus dibujos saben que, de cuando en cuando, se permite escarceos en color.

 

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En 2019 Martí sacó a uno de sus personajes a pasear por un libro que publicó la editorial Bruguera. Eligió a Carmenza, una octogenaria que ponía el cuerpo a aquello de que definirse es limitarse, y que, entre viajes y cafés con sus amigas y charlas con su pájaro Paquito, se dedicaba a pensar sobre lo divino y lo humano. Un personaje de ficción al que después dedicaría una novela gráfica sobre la búsqueda de la identidad: Quiero pensar que no es demasiado tarde.

 

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En sus viñetas reflexiona sobre asuntos cotidianos. Entre las tintas y bocadillos de Daniella Martí aparecen la precariedad, la maternidad y el amor, pero, por encima de todo: las expectativas. Las que uno se marca y las que le vienen marcadas a uno. De ahí el tipo de preguntas que les surgen a sus personajes. ¿Y si el sueño europeo resulta ser una pesadilla? ¿Podemos ser lo que queramos ser? ¿Cuál es el espacio que hay para la autocrítica en estos tiempos del “cree en ti mismo”?

 

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A ella, cuenta, la inspiración le viene precisamente de ahí, de una forma de observar el mundo que opera entre signos de interrogación.«Sale de mi sensación de incertidumbre continua, todo me genera muchas preguntas, y necesito escribir y dibujar para tratar de entender el mundo».

En una de las viñetas de Daniella Martí, un chico con una mochila está parado frente a un cartel. Lo lee. Es una oferta de trabajo que dice lo siguiente: Se busca persona joven, con experiencia, que hable mínimo dos idiomas, capaz de realizar el trabajo de cinco profesiones cobrando lo de una. INDISPENSABLE: entusiasmo para que aguante todo y más. La escena resume con éxito el humor de la artista, pero, sobre todo, describe con exactitud lo que toda una generación se ha encontrado al enfrentarse con el mercado laboral.

Y es que las viñetas de Martí tienen un cariz antropológico: hablan del mundo cotidiano, pero lo hacen a través de su cuestionamiento. De plantear una serie de preguntas cuyas respuestas parecen obvias, pero, a menudo, no lo son.

Martí, colombiana y residente en España desde 2017, dice que lo que ella hace es humor gráfico sobre temas sociales. Lo hace en su viñeta semanal en el diario El País y a través de su perfil de Instagram donde la dibujante tiene una legión de seguidores. Las ideas, cuenta, las refleja normalmente en tinta negra, aunque los aficionados a sus dibujos saben que, de cuando en cuando, se permite escarceos en color.

 

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En 2019 Martí sacó a uno de sus personajes a pasear por un libro que publicó la editorial Bruguera. Eligió a Carmenza, una octogenaria que ponía el cuerpo a aquello de que definirse es limitarse, y que, entre viajes y cafés con sus amigas y charlas con su pájaro Paquito, se dedicaba a pensar sobre lo divino y lo humano. Un personaje de ficción al que después dedicaría una novela gráfica sobre la búsqueda de la identidad: Quiero pensar que no es demasiado tarde.

 

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