14 de marzo 2011    /   DIGITAL
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De cómo crear una fundación surrealista y acabar hackeados por Anonymous

14 de marzo 2011    /   DIGITAL     por          
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Hace menos de un año, la inesperada idea de inventar una fundación falsa se coló por sorpresa en nuestras cabezas. Vino tal cual y tal cual reaccionamos. Pensamos en las líneas básicas de nuestros estatutos, repasamos el ideario y creamos la fundación ‘El Respeto es lo Primero’. Aquel instante dibujó con absoluta claridad un nuevo y emocionante objetivo: lucharíamos a golpe de tecla por más respeto en el mundo, lanzaríamos airadas protestas, combatiríamos a los no respetuosos y crearíamos un club de amigos de las subvenciones.
Después de inventarnos un patronato de iluminados y abrirnos una cuenta de correo a nombre de la fundación, comenzamos a atacar a nuestros amigos con cartas tan enérgicas como incomprensibles.
Las acciones prosiguieron con más o menos éxito pero con igual entusiasmo. Decidimos entonces dar un paso adelante en la estrategia de marca y creamos una página web con secciones de hondo calado, como horóscopo o encuestas.
La página era un desastre. No aparecíamos en los motores de búsqueda porque así la configuramos. Era un site cutre, inverosímil y perdido en internet. Pero, ojo, suponía una herramienta importante para que nuestro alter ego, Estrella Cunita -patrona y vocal de la Fundación-, tuviera un espacio en el que expresarse.
Gracias a la web, nominamos a los candidatos de los Premios Respeto 2011, organizamos rutas vecinales observatorio-crítico-avizor para detectar acciones no respetuosas y en definitiva, hicimos el lío a buena parte de nuestra agenda de contactos.
La sorpresa llegó una mañana. Descubrimos que no podíamos entrar en nuestra falsa página. Ponía esto. Nuestra cuenta de correo también estaba bloqueada.
Pero ¿dónde quedó el respeto? A Estrella Cunita tan sólo le queda el teléfono.

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Después de inventarnos un patronato de iluminados y abrirnos una cuenta de correo a nombre de la fundación, comenzamos a atacar a nuestros amigos con cartas tan enérgicas como incomprensibles.
Las acciones prosiguieron con más o menos éxito pero con igual entusiasmo. Decidimos entonces dar un paso adelante en la estrategia de marca y creamos una página web con secciones de hondo calado, como horóscopo o encuestas.
La página era un desastre. No aparecíamos en los motores de búsqueda porque así la configuramos. Era un site cutre, inverosímil y perdido en internet. Pero, ojo, suponía una herramienta importante para que nuestro alter ego, Estrella Cunita -patrona y vocal de la Fundación-, tuviera un espacio en el que expresarse.
Gracias a la web, nominamos a los candidatos de los Premios Respeto 2011, organizamos rutas vecinales observatorio-crítico-avizor para detectar acciones no respetuosas y en definitiva, hicimos el lío a buena parte de nuestra agenda de contactos.
La sorpresa llegó una mañana. Descubrimos que no podíamos entrar en nuestra falsa página. Ponía esto. Nuestra cuenta de correo también estaba bloqueada.
Pero ¿dónde quedó el respeto? A Estrella Cunita tan sólo le queda el teléfono.

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