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18 de septiembre 2013    /   BUSINESS
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Decálogo Robin Hood: diez cosas que puedes hacer hoy mismo para reducir el abismo entre ricos y pobres (I)

18 de septiembre 2013    /   BUSINESS     por          
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Si no perteneces al llamado 1%, probablemente pienses que resulta escandaloso que miles de familias no puedan calentar sus casas el próximo invierno mientras un puñado de privilegiados aumenta sus fortunas al calor de la legitimidad que confiere la ley de la oferta y la demanda.

Durante buena parte del siglo XX se instauraron en las democracias occidentales los impuestos progresivos en un intento de evitar la excesiva acumulación de recursos en manos de los más pudientes. Sin embargo, a partir de los años 80, la política empieza a dimitir en la redistribución de la riqueza y la ideología liberal va calando en su discurso. El efecto retardado de aquella primera -casi inocente, a toro pasado- “revolución de los ricos” que propiciaron Reagan y Thatcher se está viendo hoy: el abismo entre los más ricos y los desposeídos no deja de ensancharse. El índice Gini –el mejor medidor de la desigualdad- empezó a aumentar en España en 2007, tras décadas de descenso, y lo hace a costa de la clase media, en trance de desaparecer, como ya sucede en Estados Unidos y otros países de Europa.

Pero la vía política no es la única disponible para redistribuir la renta. Existe también la vía revolucionaria, pero como en Yorokobu somos apóstoles de la no violencia vamos a explorar una tercera vía: el consumo. A continuación, diez cosas que puedes empezar a hacer hoy mismo para reducir la brecha entre pobres y ricos.

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Imagen de Linus Art (CC, Flickr).

1. Utiliza alternativas a la banca tradicional

Los bancos volvieron a registrar beneficios récord en la primera mitad de 2013, mientras se han volatilizado 37.000 de los 52.000 millones de euros de dinero público inyectado para evitar la quiebra de Bankia, Catalunya Banc y NovaGalicia, entre otros. El sueldo medio del trabajador de la banca duplica a la media de los empleados españoles y alcanza niveles de vértigo entre sus altos directivos: los prebostes del Santander embolsan en torno a 3 millones de euros anuales, entre 50 y 70 veces el sueldo medio de sus trabajadores (o entre 100 y 140 veces el de los empleados españoles).

Afortunadamente, hay alternativas. La más evidente –si aún no estás enganchado a una hipoteca- es confiar tus ahorros a la banca ética, de Triodos Bank a la cooperativa Coop57. En Triodos (788 empleados) presumen de que el salario más alto es “solo” 9,4 veces más grande que el más bajo [informe anual .pdf]. ¿Demasiado? Hay otras opciones:

El crowdfunding, que surgió en internet para financiar emprendimientos empresariales y artísticos, está evolucionando hacia el préstamo entre particulares, el llamado ‘préstamo P2P’. Por ejemplo, Comunitae (“no somos un banco, ni falta que nos hace”) ha prestado casi tres millones de euros entre particulares desde el inicio de sus operaciones hace tres años. El referente mundial es el británico Zopa, que lleva prestados más de 500 millones de euros desde 2005.

Quienes piensan que estas iniciativas son un picotazo en la piel de un elefante deberían replantear su postura: un informe del BBVA elaborado en Estados Unidos en 2012 concluye que los préstamos P2P son una “tecnología disruptiva” a la que los bancos deberían prestar mucha atención: “En el momento que las plataformas de crowdfunding resulten atractivas para la masa de consumidores resultará demasiado tarde para los bancos ponerse al día con esta nueva tendencia. Y existe un riesgo real de que los bancos dejen de ser la primera opción para préstamos personales y de pequeños negocios”.

Hay más formas de horadar los amplios márgenes de los bancos: “Hace poco fui a Estados Unidos y en lugar de cambiar euros por dólares en el banco, que es lo que hubiera hecho hace unos años, los ingresé en TransferWise, los recibió un amigo en su cuenta de EE UU, y me ahorré 60 dólares en una transacción de 400 dólares”, me cuenta Albert Cañigueral, fundador de Consumo Colaborativo y consultor de la economía P2P.

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Imagen de Peribanyez (CC, Flickr).

2. Piensa global, consume local

Uno de los principios rectores de las multinacionales durante el actual período de globalización económica ha sido el célebre “piensa global, actúa local”. Esta filosofía permite, por ejemplo, crear una marca transnacional en Cupertino y fabricar sus productos con mano de obra semiesclava en China. Los gigantescos márgenes originados en semejante operación redundan en los accionistas y capitostes de la multinacional –Apple, en este caso-, abriendo brecha con las víctimas del rampante desempleo en EE UU.

Cuando compras una pala para el jardín en el chino del barrio (antiguamente Todo a 100) no solo estás ahorrando cinco euros respecto a si compras su equivalente de fabricación en la ferretería, también estamos deslocalizando un empleo (o su parte alícuota) desde Guipúzcoa  –sede de Bellota, el campeón nacional- a una ignota factoría en China. “¿Qué más da?”, se preguntará el consumidor, “si conozco lo mismo al obrero vasco o al chino que lo produce”. Es cierto, pero el salario del vasco acabará circulando por en la economía española. Y la pala te durará mucho más.

Para afianzar el consumo local en los últimos años han surgido decenas de monedas locales, ajenas a cualquier tipo de control político, que solo tienen valor en sus respectivas localidades. El “expronceda”, en Almendralejo, o el “puma”, en Sevilla, son algunas de las 70 monedas locales contabilizadas en nuestro país que fomentan el consumo y el empleo en las comunidades.

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Imagen de José Mesa (CC, Flickr).

3. Compra directamente al productor

Una patología habitual del homo economicus es considerar el precio como el factor determinante (en ocasiones único) a la hora de consumir, ignorando cualquier consideración social o ecológica. España importó el año pasado 129.000 toneladas de manzanas, incluyendo 21.000 de un país como Chile, sito a más de 11.000 kilómetros de distancia. Eso significa que una manzana chilena trae en su precio un insumo energético muy superior a su coste en origen. En otras palabras, los 1,5 euros que pagas en Carrefour por un kilo de manzanas chilenas se lo reparten, además del supermercado, los magnates del petróleo saudíes, la naviera propietaria del barco y, en general, la larguísima cadena logística que lleva la fruta hasta su balda correspondiente.

Gracias a internet hace tiempo que es posible comprar directamente al productor y acortar considerablemente la citada cadena logística. Por ejemplo, Solo Raf, que vende a través de la red tomates raf cultivados en Almería, reparte aproximadamente el 30% del PVP con el agricultor, unos 2,5 euros de los 8 euros que cuesta un kilo de raf de alta calidad. En una operación similar, el agricultor que vende a El Corte Inglés se queda 1 euro de los 15 que pagará el cliente del supermercado.

La diferencia estriba en  que “nosotros no necesitamos ni cámaras frigoríficas ni un hub que redistribuya. Nuestro producto llega dos días más fresco al consumidor a través de una empresa de mensajería”, explica Juan Pablo Seijo, director general de Solo Raf. Sin embargo, al optar por esta vía surge una paradoja: en el camino se destruyen empleos, son las llamadas “ineficiencias del sistema”, del que se alimentan miles de actores de la cadena. “Así es –razona Seijo-, la delimitación de tareas en una estructura más grande es más difusa, de modo que cuanta más gente tienes en una unidad de negocio, acabas teniendo más recursos inactivos”.

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Imagen de José Mesa (CC, Flickr).

4. Genera tu propia energía o, al menos, desenchúfate del oligopolio

Puede que los bancos españoles sean poderosos, pero mucho más lo son el puñado de compañías energéticas que llevan luz a tu casa y rellenan de gasolina el depósito de tu coche: Repsol, Iberdrola, Endesa y Gas Natural se benefician de una de las facturas energéticas más altas de Europa y, en justo pago por los servicios prestados, fichan como consejeros a altos cargos de la política, incluyendo ex presidentes del gobierno como Felipe González (Gas Natural, a razón de 126.000 euros anuales), o José María Aznar (Endesa, unos 200.000 euros).

Ante el imparable avance de la autogeneración, el oligopolio que denunció Jordi Évole se defiende como gato panza arriba haciendo lobby para lograr lo impensable: privatizar el sol. Pero a pesar de las zancadillas a las renovables, proliferan en todo el territorio cooperativas y pequeñas empresas que generan y comercializan electricidad procedente de fuentes solar y eólica, como Som Energia, Goiener, Zencer o la comercializadora Enerplus. Pero, ojo, no esperes grandes ahorros en tu factura eléctrica (aquí, un comparador de tarifas) porque la regulación es inquebrantable: “Esta falsa liberalización del sector supone que si te cambias de compañía, y da igual a cuál, no te ahorres más de 10, 20 euros/año”, apuntan desde Som Energia.

Albert Cañigueral, fundador de Consumo Colaborativo, confía en la capacidad de resiliencia (resistencia al cambio) de las redes energéticas distribuidas. “Actualmente el cuello de botella es el precio del panel solar -explica- pero no hace más que reducirse, al tiempo que surgen iniciativas como la Energía de Código Abierto”, un intento de fomentar el DIY en la autogeneración energética, el equivalente a lo que ha sido Linux para el software.

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5. No compres nada que anuncie un famoso

Podría ser aún más radical y recomendar, como Michael Pollan, que “no compres nada que veas anunciado” (se refiere a alimentos elaborados), pero esta publicación (y yo mismo) vive de la publicidad, así que no tiraré piedras sobre mi propio tejado. Solo ladrillos: cuando ves a un famoso anunciando un producto en la TV puedes estar seguro que una parte del precio que pagues por el mismo irá de tu (exigua) cartera a su (copiosa) cuenta corriente. Pocas veces resulta tan evidente la transferencia de recursos de los pobres a los pudientes.

Pongamos un ejemplo práctico: ¿cuánto ganas al mes? ¿Mil euros? Eso lo gana Cristiano Ronaldo en media hora. Y sin necesidad de vestirse de corto, solo con mirarse al espejo de su casa (que lo imaginamos inmenso) por la mañana. Y eso solo si hablamos de su astronómico sueldo en el Real Madrid, porque estos emolumentos de escándalo son el chocolate del loro si los comparamos con lo que ingresa por anunciar Armani, Nike o Herbalife…

Un dato: la estrella del Real Madrid en 1980, Laurie Cunningahn, cobraba el equivalente a 55 sueldos mínimos de la época. Ronaldo va a ganar 17 millones por temporada, es decir 2.207 sueldos mínimos. El poder adquisitivo relativo de una estrella de fútbol se ha multiplicado por 40 en tres décadas. Si eso no es abrir un abismo entre ricos y pobres que venga Stilike y lo vea.

Aquí puedes leer la segunda parte del artículo.

Con información de El Plural, FutureTech, La Información, ABC, Cooking Ideas, El País, Gurusblog, FEPEX, El Mundo y La Información.

Muchas más iniciativas de consumo P2P en Consumo Colaborativo.

Abundando, que es gerundio:

Decálogo Robin Hood (y II)

¿Por qué no ha estallado (aún) la violencia en España?

¿Quién se está llevando la hostia de la crisis?

Lo que ganaba una estrella de fútbol en 1980 y lo que gana ahora

Cómo arruinar la imagen de tu empresa gracias a un famoso

Una ‘hoja de ruta’ para superar el peinado borroka

Prohibido comer lechuga: los tabúes alimentarios más extravagantes de las religiones

Puede que tu próximo camello sea una impresora 3D

Si no perteneces al llamado 1%, probablemente pienses que resulta escandaloso que miles de familias no puedan calentar sus casas el próximo invierno mientras un puñado de privilegiados aumenta sus fortunas al calor de la legitimidad que confiere la ley de la oferta y la demanda.

Durante buena parte del siglo XX se instauraron en las democracias occidentales los impuestos progresivos en un intento de evitar la excesiva acumulación de recursos en manos de los más pudientes. Sin embargo, a partir de los años 80, la política empieza a dimitir en la redistribución de la riqueza y la ideología liberal va calando en su discurso. El efecto retardado de aquella primera -casi inocente, a toro pasado- “revolución de los ricos” que propiciaron Reagan y Thatcher se está viendo hoy: el abismo entre los más ricos y los desposeídos no deja de ensancharse. El índice Gini –el mejor medidor de la desigualdad- empezó a aumentar en España en 2007, tras décadas de descenso, y lo hace a costa de la clase media, en trance de desaparecer, como ya sucede en Estados Unidos y otros países de Europa.

Pero la vía política no es la única disponible para redistribuir la renta. Existe también la vía revolucionaria, pero como en Yorokobu somos apóstoles de la no violencia vamos a explorar una tercera vía: el consumo. A continuación, diez cosas que puedes empezar a hacer hoy mismo para reducir la brecha entre pobres y ricos.

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Imagen de Linus Art (CC, Flickr).

1. Utiliza alternativas a la banca tradicional

Los bancos volvieron a registrar beneficios récord en la primera mitad de 2013, mientras se han volatilizado 37.000 de los 52.000 millones de euros de dinero público inyectado para evitar la quiebra de Bankia, Catalunya Banc y NovaGalicia, entre otros. El sueldo medio del trabajador de la banca duplica a la media de los empleados españoles y alcanza niveles de vértigo entre sus altos directivos: los prebostes del Santander embolsan en torno a 3 millones de euros anuales, entre 50 y 70 veces el sueldo medio de sus trabajadores (o entre 100 y 140 veces el de los empleados españoles).

Afortunadamente, hay alternativas. La más evidente –si aún no estás enganchado a una hipoteca- es confiar tus ahorros a la banca ética, de Triodos Bank a la cooperativa Coop57. En Triodos (788 empleados) presumen de que el salario más alto es “solo” 9,4 veces más grande que el más bajo [informe anual .pdf]. ¿Demasiado? Hay otras opciones:

El crowdfunding, que surgió en internet para financiar emprendimientos empresariales y artísticos, está evolucionando hacia el préstamo entre particulares, el llamado ‘préstamo P2P’. Por ejemplo, Comunitae (“no somos un banco, ni falta que nos hace”) ha prestado casi tres millones de euros entre particulares desde el inicio de sus operaciones hace tres años. El referente mundial es el británico Zopa, que lleva prestados más de 500 millones de euros desde 2005.

Quienes piensan que estas iniciativas son un picotazo en la piel de un elefante deberían replantear su postura: un informe del BBVA elaborado en Estados Unidos en 2012 concluye que los préstamos P2P son una “tecnología disruptiva” a la que los bancos deberían prestar mucha atención: “En el momento que las plataformas de crowdfunding resulten atractivas para la masa de consumidores resultará demasiado tarde para los bancos ponerse al día con esta nueva tendencia. Y existe un riesgo real de que los bancos dejen de ser la primera opción para préstamos personales y de pequeños negocios”.

Hay más formas de horadar los amplios márgenes de los bancos: “Hace poco fui a Estados Unidos y en lugar de cambiar euros por dólares en el banco, que es lo que hubiera hecho hace unos años, los ingresé en TransferWise, los recibió un amigo en su cuenta de EE UU, y me ahorré 60 dólares en una transacción de 400 dólares”, me cuenta Albert Cañigueral, fundador de Consumo Colaborativo y consultor de la economía P2P.

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Imagen de Peribanyez (CC, Flickr).

2. Piensa global, consume local

Uno de los principios rectores de las multinacionales durante el actual período de globalización económica ha sido el célebre “piensa global, actúa local”. Esta filosofía permite, por ejemplo, crear una marca transnacional en Cupertino y fabricar sus productos con mano de obra semiesclava en China. Los gigantescos márgenes originados en semejante operación redundan en los accionistas y capitostes de la multinacional –Apple, en este caso-, abriendo brecha con las víctimas del rampante desempleo en EE UU.

Cuando compras una pala para el jardín en el chino del barrio (antiguamente Todo a 100) no solo estás ahorrando cinco euros respecto a si compras su equivalente de fabricación en la ferretería, también estamos deslocalizando un empleo (o su parte alícuota) desde Guipúzcoa  –sede de Bellota, el campeón nacional- a una ignota factoría en China. “¿Qué más da?”, se preguntará el consumidor, “si conozco lo mismo al obrero vasco o al chino que lo produce”. Es cierto, pero el salario del vasco acabará circulando por en la economía española. Y la pala te durará mucho más.

Para afianzar el consumo local en los últimos años han surgido decenas de monedas locales, ajenas a cualquier tipo de control político, que solo tienen valor en sus respectivas localidades. El “expronceda”, en Almendralejo, o el “puma”, en Sevilla, son algunas de las 70 monedas locales contabilizadas en nuestro país que fomentan el consumo y el empleo en las comunidades.

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Imagen de José Mesa (CC, Flickr).

3. Compra directamente al productor

Una patología habitual del homo economicus es considerar el precio como el factor determinante (en ocasiones único) a la hora de consumir, ignorando cualquier consideración social o ecológica. España importó el año pasado 129.000 toneladas de manzanas, incluyendo 21.000 de un país como Chile, sito a más de 11.000 kilómetros de distancia. Eso significa que una manzana chilena trae en su precio un insumo energético muy superior a su coste en origen. En otras palabras, los 1,5 euros que pagas en Carrefour por un kilo de manzanas chilenas se lo reparten, además del supermercado, los magnates del petróleo saudíes, la naviera propietaria del barco y, en general, la larguísima cadena logística que lleva la fruta hasta su balda correspondiente.

Gracias a internet hace tiempo que es posible comprar directamente al productor y acortar considerablemente la citada cadena logística. Por ejemplo, Solo Raf, que vende a través de la red tomates raf cultivados en Almería, reparte aproximadamente el 30% del PVP con el agricultor, unos 2,5 euros de los 8 euros que cuesta un kilo de raf de alta calidad. En una operación similar, el agricultor que vende a El Corte Inglés se queda 1 euro de los 15 que pagará el cliente del supermercado.

La diferencia estriba en  que “nosotros no necesitamos ni cámaras frigoríficas ni un hub que redistribuya. Nuestro producto llega dos días más fresco al consumidor a través de una empresa de mensajería”, explica Juan Pablo Seijo, director general de Solo Raf. Sin embargo, al optar por esta vía surge una paradoja: en el camino se destruyen empleos, son las llamadas “ineficiencias del sistema”, del que se alimentan miles de actores de la cadena. “Así es –razona Seijo-, la delimitación de tareas en una estructura más grande es más difusa, de modo que cuanta más gente tienes en una unidad de negocio, acabas teniendo más recursos inactivos”.

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Imagen de José Mesa (CC, Flickr).

4. Genera tu propia energía o, al menos, desenchúfate del oligopolio

Puede que los bancos españoles sean poderosos, pero mucho más lo son el puñado de compañías energéticas que llevan luz a tu casa y rellenan de gasolina el depósito de tu coche: Repsol, Iberdrola, Endesa y Gas Natural se benefician de una de las facturas energéticas más altas de Europa y, en justo pago por los servicios prestados, fichan como consejeros a altos cargos de la política, incluyendo ex presidentes del gobierno como Felipe González (Gas Natural, a razón de 126.000 euros anuales), o José María Aznar (Endesa, unos 200.000 euros).

Ante el imparable avance de la autogeneración, el oligopolio que denunció Jordi Évole se defiende como gato panza arriba haciendo lobby para lograr lo impensable: privatizar el sol. Pero a pesar de las zancadillas a las renovables, proliferan en todo el territorio cooperativas y pequeñas empresas que generan y comercializan electricidad procedente de fuentes solar y eólica, como Som Energia, Goiener, Zencer o la comercializadora Enerplus. Pero, ojo, no esperes grandes ahorros en tu factura eléctrica (aquí, un comparador de tarifas) porque la regulación es inquebrantable: “Esta falsa liberalización del sector supone que si te cambias de compañía, y da igual a cuál, no te ahorres más de 10, 20 euros/año”, apuntan desde Som Energia.

Albert Cañigueral, fundador de Consumo Colaborativo, confía en la capacidad de resiliencia (resistencia al cambio) de las redes energéticas distribuidas. “Actualmente el cuello de botella es el precio del panel solar -explica- pero no hace más que reducirse, al tiempo que surgen iniciativas como la Energía de Código Abierto”, un intento de fomentar el DIY en la autogeneración energética, el equivalente a lo que ha sido Linux para el software.

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5. No compres nada que anuncie un famoso

Podría ser aún más radical y recomendar, como Michael Pollan, que “no compres nada que veas anunciado” (se refiere a alimentos elaborados), pero esta publicación (y yo mismo) vive de la publicidad, así que no tiraré piedras sobre mi propio tejado. Solo ladrillos: cuando ves a un famoso anunciando un producto en la TV puedes estar seguro que una parte del precio que pagues por el mismo irá de tu (exigua) cartera a su (copiosa) cuenta corriente. Pocas veces resulta tan evidente la transferencia de recursos de los pobres a los pudientes.

Pongamos un ejemplo práctico: ¿cuánto ganas al mes? ¿Mil euros? Eso lo gana Cristiano Ronaldo en media hora. Y sin necesidad de vestirse de corto, solo con mirarse al espejo de su casa (que lo imaginamos inmenso) por la mañana. Y eso solo si hablamos de su astronómico sueldo en el Real Madrid, porque estos emolumentos de escándalo son el chocolate del loro si los comparamos con lo que ingresa por anunciar Armani, Nike o Herbalife…

Un dato: la estrella del Real Madrid en 1980, Laurie Cunningahn, cobraba el equivalente a 55 sueldos mínimos de la época. Ronaldo va a ganar 17 millones por temporada, es decir 2.207 sueldos mínimos. El poder adquisitivo relativo de una estrella de fútbol se ha multiplicado por 40 en tres décadas. Si eso no es abrir un abismo entre ricos y pobres que venga Stilike y lo vea.

Aquí puedes leer la segunda parte del artículo.

Con información de El Plural, FutureTech, La Información, ABC, Cooking Ideas, El País, Gurusblog, FEPEX, El Mundo y La Información.

Muchas más iniciativas de consumo P2P en Consumo Colaborativo.

Abundando, que es gerundio:

Decálogo Robin Hood (y II)

¿Por qué no ha estallado (aún) la violencia en España?

¿Quién se está llevando la hostia de la crisis?

Lo que ganaba una estrella de fútbol en 1980 y lo que gana ahora

Cómo arruinar la imagen de tu empresa gracias a un famoso

Una ‘hoja de ruta’ para superar el peinado borroka

Prohibido comer lechuga: los tabúes alimentarios más extravagantes de las religiones

Puede que tu próximo camello sea una impresora 3D

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    • Precioso artículo, inspirador y super práctico. Lo añado a mi guía personal de «auto-sostenibilidad en tiempos de crisis», en la que ya tengo: vuelta al trabajo comunitario (tu me cuidas al niño y yo te compro el plan), mimar a la gente que nos rodea y que se lo merezca, colaborar con cualquiera de las mil causas dignas de una ayudita que nos crecen como champiñones todos los dias, buscar a diario una pizca de belleza que me ayude a vivir, cuidar de nosotros mismos y tener muy claro quienes son los malos … a esos ni agua!.
      Mil gracias

    • Muchas ideas para debatir sobre Robin Hood: compra productos y servicios de nuevos emprendedores, participa en proyectos colaborativos alternativos al primer. segundo y tercer sector, asume tu parte de «lo común», fomenta al debate de todo lo anterior, piensa en qué futuro deseas y cómo puedes empezar a construirlo ya… No lo hagas sólo: hay muchos dispuestos a dar un paso adelante miméticamente

  • Genial artículo, Iñaki.

    Muchas gracias por el resumen. Utilísimo!

    Desde ya me pongo manos a la obra para activar la soft-revolution desde abajo y poquito a poco 🙂

    Saludos & Smiles!

    PD: A modo de sugerencia: donar mensualmente una cierta cantidad mínima de tu dinero «para cañas y tapas» a kiva.org, apoyando a gentes de otros países a ganarse el pan de maneras dignas y productivas.

  • Me he quedado de pasta boniato con lo de las monedas locales… ¿»el puma»? Es bestial lo que se puede llegar a hacer con la que está cayendo. Me parece un muy buen artículo, lleno de links que enriquecen la info. Muchas gracias.

  • Hay, a mi manera de ver, una cuestión importante en cuanto al consumo local. No sólo consumir producto local es importante también creo firmemente en la necesidad de recuperar el pequeño comercio. La tienda de barrio de toda la vida además de poder comercializar el producto autoctono más fácilmente que las grandes cadenas tiene la virtud de constituirse en una salida laboral digna para los millones de desempleados que del paro sólamente pueden salir aceptando las nuevas condiciones laborales que en pro de la competititvidad está arruinando este país.

  • Muy bueno,

    Se me ocurren un par de cosas más:

    Practicar el trueque siempre que sea posible.
    Utilizar servicios públicos en vez de privados: sanidad, transporte, educación, etc…

  • yo tengo otra idea para articulo, dejar de comprar en los comercios que ahora regentan los chinos y siempre formaron parte de nuestro dia a dia, el pequeño comercio, el bar de la esquina de toda la vida,…y tantas cosas con las que se estan quedando.
    Mi teoria es que el gobierno chino a dinero a personas chinas clase media para que compren los negocios de toda la vida de las ciudades de nuestro pais
    , seguir vendiendo al ciudadano local y finalmente comprar todos sus productos en china, con lo que el pais en cuestion se ira a la quiebra…

    • Hola Mónica,

      Una cosa es que si compramos productos fabricados en otros paises, el dinero no se reparta tan localmente, pero:

      Si compras en el corte inglés algo hecho en China, también pasa algo parecido, no solo en los pequeños negocios regentados por gente de nacionalidad china.

      Y sobre todo, tu teoría de que el gobierno de allí paga a gente clase media para… es como lo que suelo oir de que no pagan impuestos en España, y demás leyendas urbanas.
      No debemos darle cancha a tontadas de ese tipo en el siglo XXI

      Me recuerdan a lo que hace unos siglos: Eran los judíos los que extendían la peste entre los pobrecitos cristianos.

      Claro que al gobierno de allí le gusta la idea de ciudadanos que se van fuera y envian el dinero de vuelta, y al de aquí y a todos.

      Ale que se den bien la cosas, y que nos vaya mejor a todos.

  • El punto 3 estoy , desacuerdo totalmente. Si todos hacen eso , no existirian , supermercados , almacenes , comercios etc. Y al no existir eso , no habría empleo , habría 100 de miles de personas en la clle desmpleada. Es lo mismo que los negocios de artículos de electrónica . Esta el fabricante , y el vendedor , si el fabricante vende al publico , todos los comercios , y casas de electrónica Funden. Y miles quedan en la calle por desempleo. Me parece totalmente estupido eso . Precisamente la existencia , de mercados , comercios , negocios , etc. permite dar empleo a la gente.

    • Y para mantener un puesto de trabajo obsoleto hemos de pagar más por un producto al mismo precio? Esto es lo mismo que las discográficas (y por ende las tiendas de música), renovarse o morir. Yo tampoco estoy de acuerdo con lo de comprar localmente, pero por otro motivo. Con la llegada de internet los comercios locales dejan de tener sentido, no tengo por qué comprar a un comercio de calle algo que en amazon encuentro por la mitad (y no estoy hablando de comprar a los chinos). Yo procuro comprar en Europa, para no pagar aduanas, y encuentro cosas mucho más baratas en UK y en Alemania que aquí. El comercio local para mí sólo tiene sentido si necesitas algo de urgencia y estás dispuesto a pagar el doble por las prisas, pero nada más. No estoy de acuerdo en gastar más dinero por mantener un puesto de trabajo (que considero) obsoleto.

  • Para desenchufarse del oligopolio eléctrico es perfecto cambiarse de compañía eléctrica como propones, pero además también es posible fabricarte tu propia electricidad de forma muy simple y asequible si te conviertes en «guerrillero solar». La Guerrilla Solar es una campaña desarrollada por Fundación Tierra en 2009 que ha recibido varios premios en la UE y ninguno en España. ¿Quién sabrá por qué? 😉

    Más información en http://www.terra.org/categorias/articulos/guerrilla-solar-enchufate-al-sol

  • Yo una cosa que procuro hacer es no repostar nunca en las 3 grandes compañias, ni repsol, ni campsa ni bp….. Ains si TODOS hiciera un mínimo esfuero e hicieramos lo mismos… nos iria mucho mejor a todos… pero nos suele imperar el egoismo…

  • Me encanta saber que los pequeños gestos proliferan.
    Nuestra Asociación, «PlanBIKO, para el Bien Komún», tiene por objetivo y bandera los pequeños gestos. Creemos que interiorizándolos y realizándolos en nuestro día a día, son los que verdaderamente ayudaran a cambiar a las personas y con ellas el mundo actual.
    Gran Trabajo!!!

  • Hola!

    Buen artículo. Pero me parece insalvable el que hayas omitido como fuerte puja en los últimos años la Banca islámica, que está siendo una gran alternativa a la Banca tradicional.

    Un saludo!

  • Muy buen artículo…lo más importante es recordar las consecuencias que tienen nuestras acciones, porque parece que en el día a día no nos damos cuenta que cada euro gastado apoya a un tipo de empresa y a al sistema actual. Esperamos con interés a la segunda parte! 😉

  • Una sugerencia para el futuro, en este comentario de Menéame:
    http://www.meneame.net/c/13550531

    «Siempre digo que además de clase obrera, somos clase consumidora (cada vez menos), y que nuestra mayor arma no es el voto, sino el consumo. Si nos ponemos de acuerdo para coordinarlo masivamente, claro.
    No olvidemos esto. Hay 3 sectores estratégicos donde, si nos ponemos de acuerdo, tumbamos un país entero: banca, eléctricas y telecos.
    Llevo tiempo proponiendo una idea.
    Imaginad que montamos a través de internet dos listas (mediante votación, discusiones) de la siguiente forma:
    a. Una lista «negra» con lo peorcito de cada sector de consumo (banca, telecos, alimentación, etc.). Tal vez los 5 peores de cada sector. Y a esos los boicoteamos.
    b. Una lista «blanca» con las alternativas que consideremos más éticas (por ejemplo, evaluándolas según los parámetros de la economía del bien común). Tendríamos que movernos todos de golpe.
    c. Cada 6 meses, rehacemos las listas. Es el paso más importante del proceso, ya que una lista estática no vale de nada. Se trata de dar la ocasión a los poderes empresariales de adaptarse a nuestras demandas como consumidores. Quien esté en la lista negra querrá salir, quien esté en la blanca querrá quedarse.

    Es una especie de «selección artificial» aplicada a los poderes económicos e independiente de los gobiernos.
    Aparte de todo esto, está la lógica del consumo responsable, consumir poco, consumir local, etc. Pero la idea, ¿os gusta?»

  • Tener tu propio huerto, y si no puedes, comprarle a quien lo tenga. Sin IVA, sin intermediarios, sin haber pasado por cámaras frigoríficas y por la mitad de lo que cuesta en el super.

  • ¿Que tal comprar por eBay? Te cuento, me fui de espaldas cuando pregunte en venta de repuestos el sensor de oxigeno para mi auto, la friolera de $126.72, por un aparatito que parece una bujia con un cable anexo, ridiculo. Lo busque por eBay, nuevo, marca Bosch, $30 (mas $32 de envio), me costó $62, menos de la mitad del precio en comercios locales.

  • Hola, creo que ingresar tu dinero en triodos bank, no sale tan barato como parece…puesto que las comisiones son más altas que un banco normal. Por lo que tengo entendido tiene ventajas, como que parte de sus ganancias las invierten en proyectos interesantes, pero si cobran más que en cualquier otro banco, no creo que a los que estemos «pelados» nos interese mucho. Si alguien tiene información al respecto, que comente. Gracias.

    • Yo no usaría Triodos pero por otro motivo, aunque se vende como un banco ético realmente no lo es tanto (busca Triodos no ético en Google y verás).

      Yo prefiero tener mi dinero en una caja de ahorros, que aunque no son ni de lejos perfecta, por lo menos dedican sus beneficios a obras sociales.

  • Muy buen articulo. En cuanto a sugerencias creo que deberías nombrar en vegetarianismo / veganismo, ya que uno de los principios de este modo de vida es no favorecer la pobreza. Estamos comprando/robando el grano en el tercer mundo para alimentar aquí al ganado. Además de que hacen falta varios gramos de proteínas vegetales para generar una sola proteína animal, y en vez de comernos directamente las proteínas vegetales hacemos que pasen por otro animal, lo cual produce muchos gastos y contaminación. Hay muchisima información en internet al respecto.

  • Buenísimo post! Con estas pequeñas acciones es cuando se cambian las cosas. Ya me he hecho una cuenta en comunitae para ayudar a la gente que lo necesita con algunos ahorros.

  • Totalmente de acuerdo con vuestro artículo.
    No compro nada en chinos, no me parece justo q no tengan los mismos horaros, menos impuestos y para colmo el dinero lo mandan a sus países y los productos son de baja calidad y comprados en su país.
    Por otro lado la publicidad de un articulo, la pagan los consumidores.

  • Tras muchos años me he dado cuenta de lo prescindible que es un coche. En mi caso, durante la semana puedo acudir a mi trabajo en transporte público, que me resulta más rápido y barato, y llegado el caso de que necesite un vehículo para hacer un viaje puedo pedirlo prestado a un familiar, o bien usar trenes o autocares, o alquilar un coche durante 1 ó 2 semanas si surgen unas vacaciones. Me ha supuesto un ahorro considerable por:

    1. 12.000-18.000 euros del precio de un coche nuevo
    2. unos 100 euros de gasolina al mes
    3. unos 300-600 euros anuales de seguro
    4. 55 euros de ITV
    5. zona azul/verde
    6. unos 130 euros Impuesto de circulación anuales
    7. Posibles averías (que suceden tarde o temprano)

    Pagar un coche nuevo, al cabo de 5 años, me implicaba un gasto mensual medio de unos 400 euros más al mes (que hay que añadir a los gastos por hipoteca/alquiler, agua, luz, gas, teléfono, alimentación, etc etc). Tema delicado.

  • Nosotros lo estamos intentando en nuestro mercado de abastos on line, la idea es un mercado de productores en internet, donde el productor traiga sus productos y los ponga directamente a la venta. Los gastos serán los necesarios para mantener «el edificio» del mercado y las acciones necesarias para traer público.
    Es una iniciativa, además, local, andaluza por más señas donde más alimentos se producen de Europa y donde parece darnos vergüenza venderlos dejando que otros se apropien de estos márgenes.

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