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14 de enero 2016    /   BRANDED CONTENT
 

Nadie compra en el súper mejor que tu madre

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Hay dos motivos por los que alguien contrataría a un personal shopper: por falta de tiempo o por falta de confianza en el criterio propio.

Hacía tiempo que yo tenía claro que necesitaba un personal shopper, pero no para la ropa, sino para productos más básicos. Necesitaba una mamá shopper.

Llevo sintiendo esa necesidad desde que me fui de casa de mis padres. Por mi falta de tiempo, pero también por otros motivos: ¿cómo hacía mi madre para tener siempre llena la nevera? ¿Por qué elegía la fruta tan bien y a mí me salía mala? ¿Cómo hacía para no sucumbir a los caprichos?

En las ocasiones en las que consigo ir al supermercado con mi madre, observo embelesado su ritual. ELLA SÍ QUE SABE. Se mueve por los pasillos como diciendo «aquí estoy yo». No la engañan las ofertas ni se deja tentar por nada que no necesite. No olvida ningún ingrediente que le haga falta y no tarda en elegir entre dos marcas.

Por esta fascinación que me produce el arte de mi madre haciendo la compra, no di crédito cuando llegó a mis oídos el modelo de negocio de Deliberry. Resulta que unos emprendedores provenientes del mundo de la venta online han ideado, inspirados por el modelo de negocio americano «Instacart», un sistema de delivery mucho más humano y personal que los que conocía hasta el momento: una mamá shopper te hace la compra en el supermercado de tu elección y un repartidor te la entrega a la hora que tú elijas. Algunos de los establecimientos con los que tienen acuerdos son DIA, Casa Ametller, Veritas, Caprabo o Nespresso. Los precios de Deliberry son los mismos que los de las tiendas.

Deliberry se encarga de localizar a las mamá shoppers y a los repartidores disponibles en función del código postal del usuario. Estas mujeres, de una media de edad de cincuenta años, proceden de programas como Feina amb Cor de Cáritas o Cruz Roja, que se dedican a buscar empleo a personas en riesgo de exclusión laboral.

Así que una mamá shopper altamente cualificada puede hacerte la compra por solo 5,90€ (el primer envío es gratuito). Yo ya me imagino a la mía acariciando una granada y comentando con conocimiento de causa «cuanto más feas son por fuera, más rojas y dulces están por dentro».

Hay dos motivos por los que alguien contrataría a un personal shopper: por falta de tiempo o por falta de confianza en el criterio propio.

Hacía tiempo que yo tenía claro que necesitaba un personal shopper, pero no para la ropa, sino para productos más básicos. Necesitaba una mamá shopper.

Llevo sintiendo esa necesidad desde que me fui de casa de mis padres. Por mi falta de tiempo, pero también por otros motivos: ¿cómo hacía mi madre para tener siempre llena la nevera? ¿Por qué elegía la fruta tan bien y a mí me salía mala? ¿Cómo hacía para no sucumbir a los caprichos?

En las ocasiones en las que consigo ir al supermercado con mi madre, observo embelesado su ritual. ELLA SÍ QUE SABE. Se mueve por los pasillos como diciendo «aquí estoy yo». No la engañan las ofertas ni se deja tentar por nada que no necesite. No olvida ningún ingrediente que le haga falta y no tarda en elegir entre dos marcas.

Por esta fascinación que me produce el arte de mi madre haciendo la compra, no di crédito cuando llegó a mis oídos el modelo de negocio de Deliberry. Resulta que unos emprendedores provenientes del mundo de la venta online han ideado, inspirados por el modelo de negocio americano «Instacart», un sistema de delivery mucho más humano y personal que los que conocía hasta el momento: una mamá shopper te hace la compra en el supermercado de tu elección y un repartidor te la entrega a la hora que tú elijas. Algunos de los establecimientos con los que tienen acuerdos son DIA, Casa Ametller, Veritas, Caprabo o Nespresso. Los precios de Deliberry son los mismos que los de las tiendas.

Deliberry se encarga de localizar a las mamá shoppers y a los repartidores disponibles en función del código postal del usuario. Estas mujeres, de una media de edad de cincuenta años, proceden de programas como Feina amb Cor de Cáritas o Cruz Roja, que se dedican a buscar empleo a personas en riesgo de exclusión laboral.

Así que una mamá shopper altamente cualificada puede hacerte la compra por solo 5,90€ (el primer envío es gratuito). Yo ya me imagino a la mía acariciando una granada y comentando con conocimiento de causa «cuanto más feas son por fuera, más rojas y dulces están por dentro».

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Opiniones 1
  • Buenos días:

    Felicidades por el articulo, pero no todo es tan bonito como se pinta. Así pues, no será todo lo bonito que desearía contar.

    En primer lugar, el primer error de base es que «LOS PRECIOS NO SON IGUAL QUE EN LA TIENDA», al menos si encargas tu compra en Mercadona. En algún articulo he llegado a constatar diferencias de cincuenta céntimos más caros que en la tienda.

    En segundo lugar, gracias a estas manipulaciones de precio, unidas a una elocuente falta de publicidad en cualquier medio que se nos ocurra, lo que está generando obviamente es insatisfacción en unos clientes que al sentirse engañados dejarán de seguir utilizando esta ingeniosa plataforma para hacer la compra. Lo que traducido al argot empresarial sería decir, no estoy creando clientes promotores porque no me conocen, y los pocos clientes ya creados pasarán a ser detractores gracias a unas políticas de engaño en los precios, primero, y ocultación de datos, segundo, ya que ni siquiera te entregan el tique de compra cuando te la llevan a tu domicilio.

    Y en tercer y último lugar, me gustaría dirigirme a ustedes para comentar algo al respecto de las llamadas «mama shopper». Unas mujeres, la mayoría contratadas a través de empresas de trabajo temporal con contratos de 20, 25 o 30 horas semanales a lo sumo. Y que gracias a la poca imparcialidad de sus coordinadores debido a cuestiones de criterio que solamente conocen ellos, está llevando a muchas de ellas a llevar un sueldo indigno a casa, que en algún caso puntual no da siquiera para amortizar lo invertido en la tarjeta de transporte necesaria para desplazarse hasta su puesto de trabajo.
    Ésto significa que teniendo un contrato de 30 horas semanales, alguna «mama shopper» hay que ha llegado a trabajar 10 horas en todo el mes.

    ¿Es esto, señores, buscar un empleo para personas en riesgo de exclusión social? Esto es indigno y además impide a estas señoras con un contrato de 30 horas, el compatibilizarlo con otro empleo.

    Respóndeme algo bonito, si es posible hacerlo.

    Un saludo.

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