BRANDED CONTENT

BRANDED CONTENT
Publicado: 02 de enero 2015 11:32  /   BRANDED CONTENT
 

¿Pero qué demonios es una ‘fintech’?

Publicado: 02 de enero 2015 11:32  /   BRANDED CONTENT              
Compártelo twitter facebook whatsapp

Lo primero que habría que hacer a la hora de hablar del fintech es explicar qué es. Si, según el I Informe Captio & ASSET, publicado en junio de 2015, el término «no es conocido por el 66,7% de los profesionales del sector», qué idea podrán tener todos los que no están relacionados con este campo. Formado por la contracción de los términos ingleses finance y technology, la enciclopedia económica Investopedia explica que «desde el final de la primera década del siglo XXI incluye cualquier innovación tecnología en el sector financiero, incluyendo novedades en educación financiera, banca, inversiones e incluso cripto-monedas como el bitcoin».

Aclarado el término, algunos ejemplos interesantes son la aplicación Robinhood, que permite invertir en bolsa sin pagar las tasas que otras plataformas cobran por mover las posiciones o sistemas de préstamos peer-to-peer. Como Prosper o Lending Club, que buscan también reducir los cobros e intereses en el acto de recibir dinero. La idea es que ese dinero ahorrado ayude a montar un negocio, bajando los riesgos del emprendimiento y ayudando a los jóvenes, que por regla general son las que lo tienen más difícil para empezar un proyecto por falta de dinero de base y experiencia.

Según escribe el economista Mario Cantalapiedra, «los problemas de la banca para conceder financiación a particulares y empresas durante los años de la crisis han sido el caldo de cultivo perfecto para que se desarrollen nuevos negocios financieros”. De manera que “allí donde la banca se ha retirado ha surgido la oportunidad para ideas novedosas”, con “empresas que ofrecen productos y servicios financieros innovadores utilizando la tecnología y que, en muchos casos, ponen su foco de atención sobre las pymes».

Grow.ly from Plataforma Grow.ly, S.L. on Vimeo.

Grow.ly es una de esas empresas que se engloban dentro del fintech y que, según publicitan en su web, son «el lugar donde personas como tú, prestan a negocios como el tuyo». Pudiendo ser descrito como un crowdlending enfocado a préstamos a pymes, informan de que «ya son más de 900 usuarios y más de 50 empresas financiadas por ello». Solo en diciembre de 2015, seis empresas formalizaron préstamos financiándose a un tipo de interés medio del 7,51%.

Otra compañía fintech con alto impacto positivo es la llamada Bolsa Social, la primera plataforma de crowdinvesting que tiene el visto bueno de la CNMV en España. Su leit motiv es financiar compañías con un potencial de impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente, con un target enfocado a los inversores que se preocupan tanto por la rentabilidad de su dinero como por la ética económica.

Jóvenes, empresas socialmente responsables, negocios pequeños… abrazan las fintech. O al revés.


Este artículo te lo trae Ron Ritual. Si quieres conocer más historias con impacto positivo haz clic aquí.

 

 

Lo primero que habría que hacer a la hora de hablar del fintech es explicar qué es. Si, según el I Informe Captio & ASSET, publicado en junio de 2015, el término «no es conocido por el 66,7% de los profesionales del sector», qué idea podrán tener todos los que no están relacionados con este campo. Formado por la contracción de los términos ingleses finance y technology, la enciclopedia económica Investopedia explica que «desde el final de la primera década del siglo XXI incluye cualquier innovación tecnología en el sector financiero, incluyendo novedades en educación financiera, banca, inversiones e incluso cripto-monedas como el bitcoin».

Aclarado el término, algunos ejemplos interesantes son la aplicación Robinhood, que permite invertir en bolsa sin pagar las tasas que otras plataformas cobran por mover las posiciones o sistemas de préstamos peer-to-peer. Como Prosper o Lending Club, que buscan también reducir los cobros e intereses en el acto de recibir dinero. La idea es que ese dinero ahorrado ayude a montar un negocio, bajando los riesgos del emprendimiento y ayudando a los jóvenes, que por regla general son las que lo tienen más difícil para empezar un proyecto por falta de dinero de base y experiencia.

Según escribe el economista Mario Cantalapiedra, «los problemas de la banca para conceder financiación a particulares y empresas durante los años de la crisis han sido el caldo de cultivo perfecto para que se desarrollen nuevos negocios financieros”. De manera que “allí donde la banca se ha retirado ha surgido la oportunidad para ideas novedosas”, con “empresas que ofrecen productos y servicios financieros innovadores utilizando la tecnología y que, en muchos casos, ponen su foco de atención sobre las pymes».

Grow.ly from Plataforma Grow.ly, S.L. on Vimeo.

Grow.ly es una de esas empresas que se engloban dentro del fintech y que, según publicitan en su web, son «el lugar donde personas como tú, prestan a negocios como el tuyo». Pudiendo ser descrito como un crowdlending enfocado a préstamos a pymes, informan de que «ya son más de 900 usuarios y más de 50 empresas financiadas por ello». Solo en diciembre de 2015, seis empresas formalizaron préstamos financiándose a un tipo de interés medio del 7,51%.

Otra compañía fintech con alto impacto positivo es la llamada Bolsa Social, la primera plataforma de crowdinvesting que tiene el visto bueno de la CNMV en España. Su leit motiv es financiar compañías con un potencial de impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente, con un target enfocado a los inversores que se preocupan tanto por la rentabilidad de su dinero como por la ética económica.

Jóvenes, empresas socialmente responsables, negocios pequeños… abrazan las fintech. O al revés.


Este artículo te lo trae Ron Ritual. Si quieres conocer más historias con impacto positivo haz clic aquí.

 

 

Compártelo twitter facebook whatsapp
El editor alcahuete
Los diseños de Vicente García Morillo
Una de bravas: un evento para conseguir la igualdad de oportunidades en la industria creativa española
«Oh, my Ford»: Apaga el interruptor de Taylor (y dejemos de ser robots)
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp