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23 de octubre 2013    /   BUSINESS
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Pon tú el precio y este cómic será tuyo

23 de octubre 2013    /   BUSINESS     por          
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Imagínate que un día toda la información que habías guardado y hasta borrado en la Nube, tus correos laborales y personales, las fotos favorecedoras y también las humillantes, tu historial bancario y médico, la búsquedas sobre el Jes Extender… toda, se hace pública durante cuarenta días y cuarenta noches como un diluvio universal informático. 40 años después, los humanos protegen su identidad tras una máscara, el cuarto poder -con cargos como el de teniente corresponsal- se ha convertido en el nuevo perro del Estado y el protagonista es un paparazzi, un periodista privado sin licencia, que investiga por encargo.

¿Te suena una historia atractiva? Pues gracias a la iniciativa del dibujante español Marcos Martín y con la inestimable colaboración del guionista Brian K. Vaughan y la colorista Muntsa Vicente, el lector puede seguir este cómic poniendo el precio que crea conveniente a través de la plataforma The Panel Syndicate. Creada para la ocasión por Martín, este sistema es una nueva forma de distribuir cómics a través de internet sin pasar por el filtro de las editoriales tradicionales.

Al teléfono, el dibujante explica que esta idea viene de su preocupación por el estado del mundo del cómic, donde “cada vez hay menos gente leyendo, y para compensar esto las editoriales se ven obligadas a aumentar el precio del producto”. Con unas 20 páginas por número, el género superheróico está cobrando entre tres y cuatro dólares por entrega, cuando “los superhéroes deberían leerlo los niños y los adolescentes y ser un pulp, como el de Damiant Hammett o Raymond Chandler, de primera calidad”. “Pero a ese público ya no se llega y lo que antes era un producto de masas, cada vez es más minoritario y esto es un camino peligroso”; y compara: “para entendernos, si antes éramos género pop ahora somos jazz”.

ThePrivateEye02

Los datos avalan las palabras de Martín. En 1969, Superman vendía unos 510.000 tebeos y Spiderman unos 372.000. En el 91, cuando los cómics de superhéroes alcanzaban su pico de beneficios y ventas antes de estallar su propia burbuja especulativa en 1993, el reinicio con tres portadas de los X-Men a manos de Jim Lee y Chris Claremont llegaba a la absurda cifra de ocho millones de ejemplares. Para 2009, las series más exitosas, Blackest Night, Captain America Reborn y Batman and Robin llegan solo a 140.000, 108.000 y 106.00 números. La venta digital, aunque sigue sabiendo a poco, se triplicó el último año hasta alcanzar los 70 millones de dólares.

“Me daba la sensación”, continúa, “de que la tecnología nos permitía a los autores ofrecer unos productos directamente al lector por un precio mínimo”. Como el camino se hace al andar, Martín decidió “que la única manera de saber si funcionaba era probarlo”. Justo cuando cavilaba sobre esto le contactó Brian K. Vaughan para ver si quería hacer una serie de creación propia. “Le plantee la idea”, dice, “y le intrigó lo suficiente como para seguir adelante con ella”.

Claro que para poder llevar a cabo este proyecto hay que tener el bagaje de Martín. A sus 41 años, este barcelonés lleva desde finales de los 90 dibujando para DC y Marvel. Su trabajo, de momento, le ha valido un premio Eisner, los Oscar del tebeo, en 2012 en la categoría Best Continuing Series por su Daredevil junto a los guiones de Mark Waid, su descubridor en un salón del cómic de Avilés. Martín pertenece a la segunda generación de dibujantes españoles que, tras Larroca, Ferry y Pacheco, dieron el salto a EE UU y todavía recuerda cuando las páginas se enviaban a través de los servicios de mensajería y no escaneadas por internet.

“De momento”, asegura, “[las ventas] están funcionando bastante bien”. Les contactan también para preguntarles por su modelo, en el que para Martín lo interesante es que se ofrece “la obra directamente a los lectores, que tienen la corresponsabilidad de apoyar al autor y pagar lo que quieran o lo que crean que vale”. Aunque rehusa dar cifras de ventas/descargas por un problema al contar las del primer número, lanza un hueso:

-Digamos que ninguno estaríamos ganando más trabajando para Marvel o DC.

Y eso no es mala recompensa tras haberse lanzado a la piscina de la autoedición digital.

ThePrivateEye03

 

Imagínate que un día toda la información que habías guardado y hasta borrado en la Nube, tus correos laborales y personales, las fotos favorecedoras y también las humillantes, tu historial bancario y médico, la búsquedas sobre el Jes Extender… toda, se hace pública durante cuarenta días y cuarenta noches como un diluvio universal informático. 40 años después, los humanos protegen su identidad tras una máscara, el cuarto poder -con cargos como el de teniente corresponsal- se ha convertido en el nuevo perro del Estado y el protagonista es un paparazzi, un periodista privado sin licencia, que investiga por encargo.

¿Te suena una historia atractiva? Pues gracias a la iniciativa del dibujante español Marcos Martín y con la inestimable colaboración del guionista Brian K. Vaughan y la colorista Muntsa Vicente, el lector puede seguir este cómic poniendo el precio que crea conveniente a través de la plataforma The Panel Syndicate. Creada para la ocasión por Martín, este sistema es una nueva forma de distribuir cómics a través de internet sin pasar por el filtro de las editoriales tradicionales.

Al teléfono, el dibujante explica que esta idea viene de su preocupación por el estado del mundo del cómic, donde “cada vez hay menos gente leyendo, y para compensar esto las editoriales se ven obligadas a aumentar el precio del producto”. Con unas 20 páginas por número, el género superheróico está cobrando entre tres y cuatro dólares por entrega, cuando “los superhéroes deberían leerlo los niños y los adolescentes y ser un pulp, como el de Damiant Hammett o Raymond Chandler, de primera calidad”. “Pero a ese público ya no se llega y lo que antes era un producto de masas, cada vez es más minoritario y esto es un camino peligroso”; y compara: “para entendernos, si antes éramos género pop ahora somos jazz”.

ThePrivateEye02

Los datos avalan las palabras de Martín. En 1969, Superman vendía unos 510.000 tebeos y Spiderman unos 372.000. En el 91, cuando los cómics de superhéroes alcanzaban su pico de beneficios y ventas antes de estallar su propia burbuja especulativa en 1993, el reinicio con tres portadas de los X-Men a manos de Jim Lee y Chris Claremont llegaba a la absurda cifra de ocho millones de ejemplares. Para 2009, las series más exitosas, Blackest Night, Captain America Reborn y Batman and Robin llegan solo a 140.000, 108.000 y 106.00 números. La venta digital, aunque sigue sabiendo a poco, se triplicó el último año hasta alcanzar los 70 millones de dólares.

“Me daba la sensación”, continúa, “de que la tecnología nos permitía a los autores ofrecer unos productos directamente al lector por un precio mínimo”. Como el camino se hace al andar, Martín decidió “que la única manera de saber si funcionaba era probarlo”. Justo cuando cavilaba sobre esto le contactó Brian K. Vaughan para ver si quería hacer una serie de creación propia. “Le plantee la idea”, dice, “y le intrigó lo suficiente como para seguir adelante con ella”.

Claro que para poder llevar a cabo este proyecto hay que tener el bagaje de Martín. A sus 41 años, este barcelonés lleva desde finales de los 90 dibujando para DC y Marvel. Su trabajo, de momento, le ha valido un premio Eisner, los Oscar del tebeo, en 2012 en la categoría Best Continuing Series por su Daredevil junto a los guiones de Mark Waid, su descubridor en un salón del cómic de Avilés. Martín pertenece a la segunda generación de dibujantes españoles que, tras Larroca, Ferry y Pacheco, dieron el salto a EE UU y todavía recuerda cuando las páginas se enviaban a través de los servicios de mensajería y no escaneadas por internet.

“De momento”, asegura, “[las ventas] están funcionando bastante bien”. Les contactan también para preguntarles por su modelo, en el que para Martín lo interesante es que se ofrece “la obra directamente a los lectores, que tienen la corresponsabilidad de apoyar al autor y pagar lo que quieran o lo que crean que vale”. Aunque rehusa dar cifras de ventas/descargas por un problema al contar las del primer número, lanza un hueso:

-Digamos que ninguno estaríamos ganando más trabajando para Marvel o DC.

Y eso no es mala recompensa tras haberse lanzado a la piscina de la autoedición digital.

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