3 de mayo 2010    /   CREATIVIDAD
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Día C | Ferran Adrià: El auditor creativo

3 de mayo 2010    /   CREATIVIDAD     por          
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“Lo único que sé es que no tengo ni puta idea de nada”. Lección magistral de creatividad de Ferran Adrià sin ninguna intención de serla. La galaxia Adrià y todo a su alrededor no se rige por las leyes convencionales de la gravedad. “Son marcianas”, como él mismo describe.

“La principal conclusión de los estudios sobre elBulli que realizaron Harvard y Esade es que esto no tiene ninguna lógica”, y allí quizá radica la genialidad de Adrià. Puede que no tenga ninguna lógica pero el caos creativo crea resultados únicos e irrepetibles.

En su ponencia en el Día C, Adrià explicó que la creatividad es el terreno donde más cómodo se encuentra para hablar. “Yo no me dedico a la cocina, me dedico a la creatividad”.

Para ser creativo, Adrià piensa que es clave dar forma a lo que quieres transmitir. “Lo importante no es ser el primero. Lo importante es saber conceptualizarlo. La gente necesitaba un hilo conductor para entender la deconstrucción. La gente no lo entendía. La única manera de explicarlo fue haciendo platos”.

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LAS AUDITORIAS CREATIVAS

Las defiende a muerte y son procesos que apenas se hacen. “Conozco a muchas empresas. Dicen que gastan no sé cuantos millones en I+D pero ignoran por completo las auditorías creativas. Hace unos meses estuve reunido con los principales capos de Telefónica y les pregunté si las hacían. Alierta miró a su número dos y el número dos miró al que tenía debajo de él. Nadie tenía ni idea de lo que hablaba. Me miraron como si fuera un marciano”.

Las auditorías creativas han sido los momentos de reflexión que han permitido a elBulli evolucionar. “Gracias a ellas hemos dado saltos cualitativos impresionantes. Durante un periodo de descanso en 2003 conocimos la cultura culinaria japonesa. Algo que ha sido vital para nosotros. Nos permite crear el caos continuo. Durante el periodo de reflexión y replanteamiento cambiamos hasta el lápiz para escribir. Es muy importante desconectar”.

Son seis meses que Adrià utiliza para expermientar aunque el cocinero admitió que esta parada anual surgió de la casualidad, no de una idea premeditada. “Voy a ser sincero. Empezamos a cerrar el restaurante en 1987 durante seis meses porque durante esa época del año no venía nadie a la Costa Brava. No por otra cosa”.

ELBULLI, HISTORIA DE UN SUEÑO

Durante su charla, Adrià mostró una segmento del catálogo audiovisual que presentó en el Festival de cine de Cannes el año pasado y que se puso a la venta a principios de 2010. Una de las cosas que se hizo patente es que la visión creada por los medios es que es una especie de científico creador de la gastronomía molecular y jeringuillas. El vídeo, de alguna manera, lo desmiente. En realidad, hay muchos platos muy conectados con la naturaleza en su concepto y ejecución.

El proyecto surgió de la frustración que tenía con la representación de la cocina hasta el momento en el mundo audiovisual. “Una de las cosas más difíciles de hacer visualmente es filmar a gente comiendo. Casi siempre es horroroso cuando comen o cocinan en las películas”.

UNA ESCUELA DE CREACION

Pasando a la actualidad, el cocinero catalán empezó a relatar los acontecimientos de los últimos meses, en los que admite haberse sentido un poco abrumado. “Llegó a aparecer en los teletipos de los noticieros del mundo que cerraba elBulli cuando surgió la confusión con The New York Times”. Adrià se refería al revuelo que causó una entrevista con un periodista del periódico neoyorquino donde salió publicado que Adrià cerraba elBulli. (En realidad abrirá una fundación en 2014).

“Lo mejor de todo es que la gente piensa que tengo un equipo de comunicación detrás de 15 personas pero en realidad sólo hay una persona, el director creativo de elBulli, que lleva estos temas. En el caso de The New York Times se gestó desde mi apartamento en Barcelona. Las llamadas para desmentir la noticia las hice desde casa un sábado por la tarde en pijama”.

Lo que creó quizá por error o no (nos dejó con la duda si esto fue premeditado) fue una de las mejores campañas mediáticas que podría imaginar para su nuevo proyecto, que nos lleva a la cuestión ¿Por qué ha decidido cambiar completamente cuando sigue siendo la referencia?

“Vi que el mismo formato no iba a funcionar. Lo habíamos estrujado al máximo. Necesitaba hacer algo para poder seguir creando al nivel que había. Me empezaba a aburrir. Todo se volvía monótono. Necesitábamos un reto”.

Sobre el futuro que le espera se le vio muy ilusionado. Será una factoría artística multidisciplinar inspirada en Andy Warhol. “Va ser algo increíble. Será la repera porque no hay nada igual a pequeña escala. No es una escuela. Vamos a buscar la creatividad. Su misión es crear, no educar”.

Y así nos dejó el cocinero que busca convertirse en el auditor creativo por excelencia. Es una decisión que no todo el mundo llega a comprender. Quizá el que mejor lo ha entendido es un taxista madrileño.

“Al final del trayecto me preguntó si podía bajar del coche y darme la mano. Se acercó a mí y me dijo ‘felicidades por esto que va a hacer usted. A mí me encataría tener un grupo de 15 personas y un lugar para mejorar el taxi’. Estaba pidiendo una auditoría creativa del taxi en España”.

Foto de Charles Haynes

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“Lo único que sé es que no tengo ni puta idea de nada”. Lección magistral de creatividad de Ferran Adrià sin ninguna intención de serla. La galaxia Adrià y todo a su alrededor no se rige por las leyes convencionales de la gravedad. “Son marcianas”, como él mismo describe.

“La principal conclusión de los estudios sobre elBulli que realizaron Harvard y Esade es que esto no tiene ninguna lógica”, y allí quizá radica la genialidad de Adrià. Puede que no tenga ninguna lógica pero el caos creativo crea resultados únicos e irrepetibles.

En su ponencia en el Día C, Adrià explicó que la creatividad es el terreno donde más cómodo se encuentra para hablar. “Yo no me dedico a la cocina, me dedico a la creatividad”.

Para ser creativo, Adrià piensa que es clave dar forma a lo que quieres transmitir. “Lo importante no es ser el primero. Lo importante es saber conceptualizarlo. La gente necesitaba un hilo conductor para entender la deconstrucción. La gente no lo entendía. La única manera de explicarlo fue haciendo platos”.

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LAS AUDITORIAS CREATIVAS

Las defiende a muerte y son procesos que apenas se hacen. “Conozco a muchas empresas. Dicen que gastan no sé cuantos millones en I+D pero ignoran por completo las auditorías creativas. Hace unos meses estuve reunido con los principales capos de Telefónica y les pregunté si las hacían. Alierta miró a su número dos y el número dos miró al que tenía debajo de él. Nadie tenía ni idea de lo que hablaba. Me miraron como si fuera un marciano”.

Las auditorías creativas han sido los momentos de reflexión que han permitido a elBulli evolucionar. “Gracias a ellas hemos dado saltos cualitativos impresionantes. Durante un periodo de descanso en 2003 conocimos la cultura culinaria japonesa. Algo que ha sido vital para nosotros. Nos permite crear el caos continuo. Durante el periodo de reflexión y replanteamiento cambiamos hasta el lápiz para escribir. Es muy importante desconectar”.

Son seis meses que Adrià utiliza para expermientar aunque el cocinero admitió que esta parada anual surgió de la casualidad, no de una idea premeditada. “Voy a ser sincero. Empezamos a cerrar el restaurante en 1987 durante seis meses porque durante esa época del año no venía nadie a la Costa Brava. No por otra cosa”.

ELBULLI, HISTORIA DE UN SUEÑO

Durante su charla, Adrià mostró una segmento del catálogo audiovisual que presentó en el Festival de cine de Cannes el año pasado y que se puso a la venta a principios de 2010. Una de las cosas que se hizo patente es que la visión creada por los medios es que es una especie de científico creador de la gastronomía molecular y jeringuillas. El vídeo, de alguna manera, lo desmiente. En realidad, hay muchos platos muy conectados con la naturaleza en su concepto y ejecución.

El proyecto surgió de la frustración que tenía con la representación de la cocina hasta el momento en el mundo audiovisual. “Una de las cosas más difíciles de hacer visualmente es filmar a gente comiendo. Casi siempre es horroroso cuando comen o cocinan en las películas”.

UNA ESCUELA DE CREACION

Pasando a la actualidad, el cocinero catalán empezó a relatar los acontecimientos de los últimos meses, en los que admite haberse sentido un poco abrumado. “Llegó a aparecer en los teletipos de los noticieros del mundo que cerraba elBulli cuando surgió la confusión con The New York Times”. Adrià se refería al revuelo que causó una entrevista con un periodista del periódico neoyorquino donde salió publicado que Adrià cerraba elBulli. (En realidad abrirá una fundación en 2014).

“Lo mejor de todo es que la gente piensa que tengo un equipo de comunicación detrás de 15 personas pero en realidad sólo hay una persona, el director creativo de elBulli, que lleva estos temas. En el caso de The New York Times se gestó desde mi apartamento en Barcelona. Las llamadas para desmentir la noticia las hice desde casa un sábado por la tarde en pijama”.

Lo que creó quizá por error o no (nos dejó con la duda si esto fue premeditado) fue una de las mejores campañas mediáticas que podría imaginar para su nuevo proyecto, que nos lleva a la cuestión ¿Por qué ha decidido cambiar completamente cuando sigue siendo la referencia?

“Vi que el mismo formato no iba a funcionar. Lo habíamos estrujado al máximo. Necesitaba hacer algo para poder seguir creando al nivel que había. Me empezaba a aburrir. Todo se volvía monótono. Necesitábamos un reto”.

Sobre el futuro que le espera se le vio muy ilusionado. Será una factoría artística multidisciplinar inspirada en Andy Warhol. “Va ser algo increíble. Será la repera porque no hay nada igual a pequeña escala. No es una escuela. Vamos a buscar la creatividad. Su misión es crear, no educar”.

Y así nos dejó el cocinero que busca convertirse en el auditor creativo por excelencia. Es una decisión que no todo el mundo llega a comprender. Quizá el que mejor lo ha entendido es un taxista madrileño.

“Al final del trayecto me preguntó si podía bajar del coche y darme la mano. Se acercó a mí y me dijo ‘felicidades por esto que va a hacer usted. A mí me encataría tener un grupo de 15 personas y un lugar para mejorar el taxi’. Estaba pidiendo una auditoría creativa del taxi en España”.

Foto de Charles Haynes

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