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20 de agosto 2015    /   IDEAS
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Diario de una captadora de ONG: «No voy a impartir moralinas ni a sacar conclusiones precipitadas»

20 de agosto 2015    /   IDEAS     por          
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Sobre su pedestal, la estatua de Carlos III de la Plaza Mayor de Burgos ve cómo, ante sus ojos, pasan cada día personas de toda clase y condición. Nes el único testigo de la diversidad social que camina por la céntrica plaza de la ciudad castellana. Por allí también pululan, ataviados con chaleco y carpeta en mano, un grupo de jóvenes que trabajan en busca de socios para una ONG.
Beatriz Sánchez es una de ellas. Tras estudiar Periodismo y Filosofía en Pamplona y Oxford, esta joven de 22 años buscó un trabajo que le permitiese estar en contacto con la gente y terminó encontrándolo: a pie de calle, como captadora de socios.
Ahora, Sánchez ha decidido dar rienda suelta a su pasión por la escritura a través de un blog llamado Conchalecoenlacalle, en el que cuenta su experiencia en uno de los oficios que suele resultar más molestos a los viandantes. «Enseguida, en cuanto la gente te ve con el chalequito y la carpeta ya es como si fueses el incordio de la calle», explica la joven a Yorokobu.
beatriz_sanchez2
Que nadie espere ver en el blog el nombre de la ONG para la que esta filósofa busca financiación durante cuatro horas al día desde hace un mes. De hecho, no trabaja para una en concreto, sino que lo hace para una empresa que ha sabido ver el negocio de la captación de socios y gestiona los chalecos de distintas organizaciones. «Cada dos semanas, cambiamos de asociación», explica Sánchez.
El trabajo parece poco agradecido. No solo hay que desempeñarlo para diferentes ONG haga frío o calor, sino que, además, el sueldo (en vista de que lo muestran plataformas como InfoJobs) no es precisamente alto y hay que luchar a cada instante contra la indiferencia de los demás. «De unas 100 personas que paro, me miran a la cara y se paran a escucharme 15, 20 a veces. De esas 15 quizás se hace socia, con suerte, una persona».
Aunque no naciera con esa intención, Conchalecoenlacalle sirve para ponerse en la piel de esos que, en numerosas ciudades, son esquivados decenas de veces cada día. «Muchos pasan corriendo como diciendo “no me molestes ahora mismo, que estoy trabajando”, como si dijeran “estoy haciendo algo importante y tú no”», se lamenta Sánchez.
En realidad, el objetivo original del blog dista mucho de ser el de dar visibilidad a una profesión maltratada por las inclemencias meteorológicas y la falta de modales de los transeúntes. Sánchez lo creó, simplemente, para compartir las anécdotas de su nuevo día a día. En cualquier caso, en el blog deja claro que su intención no va más allá: «No voy a impartir moralinas ni a sacar conclusiones precipitadas».
A través de sus relatos ha dibujado el retrato de un banquero interesado en ayudar (y a la vez sin mostrar interés alguno) que le dijo: «No hace falta que me vendas el producto. Solo dime cuánto hay que pagar». También a una monja incapaz de ayudar más que rezando o a un fotógrafo optimista. En definitiva, a algunas de las muchas personas que pasan ante sus ojos cada mañana. «Ves todo el abanico de personas que hay y, a veces, suceden cosas muy curiosas», explica Sánchez.

De la Filosofía a la calle

Sánchez cuenta cómo se atrevió a estudiar Filosofía y de qué manera terminó poniéndose el chaleco de captadora hace ahora un mes: le interesaba entender a las personas y su comportamiento. Sin embargo, el tiempo le hizo comprender que entre sus libros y lo que sucedía realmente en la calle había una distancia prácticamente insalvable.
beatriz_sanchez
«Cuando me gradué tenía la sensación de conocer conceptos absolutos acerca de la Humanidad como el amor o la libertad, pero me faltaba ponerles carne, me sentía desconectada de la realidad», explica.
Fue así como terminó cruzando la línea. De formar parte de lo que ella llama el «colectivo gris», que ni se comporta de forma maleducada con los captadores ni pertenece a ninguna ONG, Sánchez está ahora tratando de convencer a alguien para que se pare, simplemente, a escuchar.
Sin embargo, lo más probable es que no lo logre. Una mala contestación o una buena ración de indiferencia serán la única respuesta que reciba en la mayoría de ocasiones, como les sucederá a cientos de captadores ataviados con un chaleco en el resto del país. «Lo que peor llevamos es el continuo rechazo de mala manera», concluye. Al fin y al cabo, solo se trata de un trabajo más.
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Las imágenes de este artículo son propiedad, por orden de aparición, de Consolidar y Beatriz Sánchez

Sobre su pedestal, la estatua de Carlos III de la Plaza Mayor de Burgos ve cómo, ante sus ojos, pasan cada día personas de toda clase y condición. Nes el único testigo de la diversidad social que camina por la céntrica plaza de la ciudad castellana. Por allí también pululan, ataviados con chaleco y carpeta en mano, un grupo de jóvenes que trabajan en busca de socios para una ONG.
Beatriz Sánchez es una de ellas. Tras estudiar Periodismo y Filosofía en Pamplona y Oxford, esta joven de 22 años buscó un trabajo que le permitiese estar en contacto con la gente y terminó encontrándolo: a pie de calle, como captadora de socios.
Ahora, Sánchez ha decidido dar rienda suelta a su pasión por la escritura a través de un blog llamado Conchalecoenlacalle, en el que cuenta su experiencia en uno de los oficios que suele resultar más molestos a los viandantes. «Enseguida, en cuanto la gente te ve con el chalequito y la carpeta ya es como si fueses el incordio de la calle», explica la joven a Yorokobu.
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Que nadie espere ver en el blog el nombre de la ONG para la que esta filósofa busca financiación durante cuatro horas al día desde hace un mes. De hecho, no trabaja para una en concreto, sino que lo hace para una empresa que ha sabido ver el negocio de la captación de socios y gestiona los chalecos de distintas organizaciones. «Cada dos semanas, cambiamos de asociación», explica Sánchez.
El trabajo parece poco agradecido. No solo hay que desempeñarlo para diferentes ONG haga frío o calor, sino que, además, el sueldo (en vista de que lo muestran plataformas como InfoJobs) no es precisamente alto y hay que luchar a cada instante contra la indiferencia de los demás. «De unas 100 personas que paro, me miran a la cara y se paran a escucharme 15, 20 a veces. De esas 15 quizás se hace socia, con suerte, una persona».
Aunque no naciera con esa intención, Conchalecoenlacalle sirve para ponerse en la piel de esos que, en numerosas ciudades, son esquivados decenas de veces cada día. «Muchos pasan corriendo como diciendo “no me molestes ahora mismo, que estoy trabajando”, como si dijeran “estoy haciendo algo importante y tú no”», se lamenta Sánchez.
En realidad, el objetivo original del blog dista mucho de ser el de dar visibilidad a una profesión maltratada por las inclemencias meteorológicas y la falta de modales de los transeúntes. Sánchez lo creó, simplemente, para compartir las anécdotas de su nuevo día a día. En cualquier caso, en el blog deja claro que su intención no va más allá: «No voy a impartir moralinas ni a sacar conclusiones precipitadas».
A través de sus relatos ha dibujado el retrato de un banquero interesado en ayudar (y a la vez sin mostrar interés alguno) que le dijo: «No hace falta que me vendas el producto. Solo dime cuánto hay que pagar». También a una monja incapaz de ayudar más que rezando o a un fotógrafo optimista. En definitiva, a algunas de las muchas personas que pasan ante sus ojos cada mañana. «Ves todo el abanico de personas que hay y, a veces, suceden cosas muy curiosas», explica Sánchez.

De la Filosofía a la calle

Sánchez cuenta cómo se atrevió a estudiar Filosofía y de qué manera terminó poniéndose el chaleco de captadora hace ahora un mes: le interesaba entender a las personas y su comportamiento. Sin embargo, el tiempo le hizo comprender que entre sus libros y lo que sucedía realmente en la calle había una distancia prácticamente insalvable.
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«Cuando me gradué tenía la sensación de conocer conceptos absolutos acerca de la Humanidad como el amor o la libertad, pero me faltaba ponerles carne, me sentía desconectada de la realidad», explica.
Fue así como terminó cruzando la línea. De formar parte de lo que ella llama el «colectivo gris», que ni se comporta de forma maleducada con los captadores ni pertenece a ninguna ONG, Sánchez está ahora tratando de convencer a alguien para que se pare, simplemente, a escuchar.
Sin embargo, lo más probable es que no lo logre. Una mala contestación o una buena ración de indiferencia serán la única respuesta que reciba en la mayoría de ocasiones, como les sucederá a cientos de captadores ataviados con un chaleco en el resto del país. «Lo que peor llevamos es el continuo rechazo de mala manera», concluye. Al fin y al cabo, solo se trata de un trabajo más.
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Las imágenes de este artículo son propiedad, por orden de aparición, de Consolidar y Beatriz Sánchez

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Opiniones 17
  • lo de las Ong’s me parece cua to menos patético.
    No sé si se trata de una cuestión de marketing, por desagradable que pueda sonar la palabra en el contexto, pero de verdad, dar dinero a Africa es tirar el dinero a un pozo de basura.
    Se pueden estar creando pozos en algunos sitios del continente negro, pero me resulta chocante que tras no años ni lustros, sino décadas, la pobreza de África siga tan arraigada.
    ¿Quizás, deberían de plantearse que su propuesta es cuanto menos absurda? No sé, llámenme loco, pero en vez de pedir dinero a los ciudadanos que pasean por la calle, quizás deberían de tratar de recordar que, gobiernos que hace X se hacían la foto con tal o cual persona, dicha persona es la que realiza golpes de estado, «contrata» niños para disparar fusiles y sonríe al ver como las multinacionales entran a las minas para llevarse el material a fábricas de otros continentes.
    Esto, es como la demostración literal que aparece en la película «Extrañas coincidencias». Familias que votan a ciertos partidos y llevan cierto tipo de vida, acogen y adoptan africanos creyendo que con ello están cambiando algo, más allá de la tranquilidad de su conciencia.
    En fin…, me parece bastante deplorable que en Discovery Max (nombró este canal porque es el que mas vemos en casa… Y es donde aparece) aparezcan anuncios de Ong’s y niños medio muriéndose y pidan dinero sin recordar las causas en absoluto.
    Como los políticos, vende más un niño, sea vivo y saludable o medio muerto.

    • Yo los evito si, educadamente pero por mis propios motivos. El post esta enfocado de una manera muy altruista que vale, me voy a creer pero también que ese debe de ser un caso de 100. Y lo sé porque he trabajado de eso, tambien para una empresa que cambia de ONG y que no te hace sentirte implicado en ninguna causa, lo mismo da esa que otra. Empecé con ilusión, sentia que era una buena causa… No voy a entrar en detalles pero lo que menos había allí era altruismo..era un sacar dinero, pisotear, mentir, jugar con los sentimientos de la persona y buscar el beneficio económico personal por encima de todo. Quieres ayudar a una ONG? Vete y hazte colaborador directo…es li que haré yo, cualquiera de estas empresas de marketing externas son lo más falso que te puedes echar a la cara. Así que lo siento…si os esquivo.. No os dejo hablar..educadamente digo que tengo prisa. Precisamente porque se que frustra que te hagan pensar que vas a conseguir una firma para que al final no sepan como cortar tu insistencia ante una simple educación de prestar atención… Este post me parece de una visión poco amplia del tema y sentimentalista. Suerte a Beatríz pero creo que buscas emociones en el lugar y la manera equivocadas.

      • Si fuese católico te diría amén a tu comentario. He pasado por el mismo trabajo y la frase fue, con uno de Médicos del Mundo delante de los que íbamos a empezar ese día, «tienen que hacer sentir mal a la gente para que nos dé su dinero» En dos semanas lo conseguí, no llegué a ser vendedor oro pero conseguí mi buen dinerito, la empresa su parte y la ong la suya. Pero jamás volveré a trabajar de eso y jamás me pararé ante ninguno por eso mismo. Es asqueroso

      • TANIA estoy totalmente de acuerdo. Te felicito lo has explicado con mucho respeto y educación. Conozco el negocio de la captación, es, eso, un negocio y es lamentable que las ONGs lo utilicen en vez de utilizar sus propios voluntarios.

    • Marcos tus conclusión sobre la situación actual del Africa no es más que un reflejo de tu ignorancia. Seguro son el resultado de conversaciones de ascenso con gente que ignora tanto la historia, la geografia y la política afica como tu.
      Para empezar te dire que africa tiene el tamaño de europa, estados unidos, china e india juntos, imagina la complejidad que eso conlleva, siempre se esta ayudando a africa pero no siempre a los mismo.
      Antropológicamente hablando Africa siempre a sido un continente pobre por una sencilla razon que entenderas rápidamente, hasta la revolución industrial, hace apenas unos 100 años, lo que movia al ser humano era la agricultura, y en África para que 100 personas pudieran comer, 90 tenian que trabajar la tierra, mientras que en europa y los bordes del mediterraneo, para que 100 personas pudieras comer solo debian trabajar 15, de tal manera que los otros 85 se podian dedicar a otras cosas, esto lo puedes ver con cada castillo, fortaleza o monumento (la gente que sobraba en el campo se utilizaba para contruir murallas y defender los excedentes del campo y la caza)
      A todo ello debemos sumar las colonias y la desastrosa descolonización.
      Por último podemos añadir que las guerras actuales de africa las financiamos nosotros con cada mineral que compramos, ya sean diamantes, oro o coltan (el coltan se utiliza para los moviles y la tecnologia que te permite decir esas tonterias)
      Aunque lo peor de todo, por diferencia, es la enfermedad de la ignorancia que contagia por igual a los señores de la guerra que a los necios como tu.

  • Todo está ensayado, y el objetivo es claro. Si no consigues tu cuota de socios, te echan (y no te pagan ninguno).
    Podrías encontrar miles de personas (incluida yo) que hemos caído en la trampa de trabajar captando socios para ONGs.
    Esta chica lleva 1 solo mes. Escribe 4 entradas en un triste WordPress y le dedicas un artículo usando la palabra «Diario de».
    Parece que este verano no daba para más temas…

  • Madre mía! La de tonterías que se cuentan por ahí y cuánta inocencia. Coincido con Vilahuerta.
    Da igual que sea para ONGs, esto es venta a puerta fría de toda la vida. Que alguien le abra los ojos a esta chica y le dé una inyección de realismo. Para trabajar mano a mano con la gente hay muchas y mejores formas de hacerlo, como el voluntariado.

  • Las buenas intenciones de esta chica son fantásticas, pero todo el conjunto me parece un poco absurdo. Está altamente cualificada, tiene estudios y todo eso, y su conclusión ( o es que no le ha quedado más remedio ) es que para estar en contacto con la sociedad se hace captadora de socios de ONG, que según los datos aportados, llega a establecer contacto con unos pocos de cada 100…
    ¿En serio? solo hay que salir a cualquier calle céntrica para ver que todo el mundo evita el contacto con este tipo de captadores. Yo mismo lo evito a diario porque, sintiéndolo mucho, a diario están en el mismo sitio y al final aborreces el que día sí y día también estén parándote, y esto es solo culpa del sistema que usan, es totalmente normal que la gente lo evitemos. No es cuestión de falta de solidaridad, si te pararan cada día para cualquier otra cosa, al final te alejarías de ese camino.
    A parte, me hace gracia como describe el trabajo… parece que tuviera que ir cada día a picar piedra a la mina… que si a la intemperie, que si si hace frío, que si llueve… vamos, da la sensación de que se está jugando la vida.
    No se, ya digo que las intenciones de esta cualificada chica no estan a la par del resultado que pretende exponer, ensalzando demasiado un empleo totalmente respetable, sí, pero que ni por asomo consigue lo que busca. Uno de mis familiares es cajero de supermercado y te podría contar a diario mil historias personales de sus clientes, por que ahí nadie le rehuye, o dependiente de tienda de barrio… claro está, no están relacionados con ONG’s, aunque en este caso, por lo que se de amigos que también trabajaron en captación de socios, no es todo tan bonito como parece, ni tan solidario como pretenden vendernos…
    en todo caso, le deseo mucha suerte en su proyecto.

  • Que día sí y día también te paren por la calle intentando venderte algo (por muy solidario que sea) es acoso. Hace unos años una chica de una ONG estuvo esperando el metro conmigo y hasta que no vino no me dejó en paz. Yo era estudiante y no trabajaba, me empezó a decir que mis padres seguro que me daban paga y que aportara eso a la ONG, que tenía que ser solidaria, etc. Le dije que me dejara en paz e intentó hacerme sentir mal diciéndome que tenía una actitud egoísta. Flipante.

  • Hola. No me ha gustado nada la entrevista: pone a los peatones como si fuéramos el problema. ¡Es la falta de educación de muchos captadores! Ven que pasas de ellos EDUCADAMENTE y se enfadan. En serio, he ido con ropa para correr, escuchando música y mirando el móvil y aun así se me han puesto al lado, dándome toquecitos (!) y hablándome. En serio, en Madrid tenemos un problema con estas prácticas; igual en Burgos no son así de maleducados…

  • Artículo simplista sobre un trabajo de comercial despreciable.
    No son captadores de socios, son saca cuentas.
    He intentado muchas veces obtener de estos «trabajadores» un folleto de la ONG, o una web donde informarme.
    Pero lo que interesa es que al final de la microcharla tengan tu cuenta de banco.
    Nunca hay que dar una cuenta de banco a alguien por la calle, hay que informarse de la ONG antes de apoyarla.
    Es una tristeza de trabajo en el que hemos caído muchos, y el modo siempre es el mismo, pillar cuenta de banco a toda costa.
    Me sorprende que se haga un artículo con una visión tan romántica de un trabajo despreciable sin ninguna clase de ética, donde sus trabajadores buscan a toda costa sacarte la cuenta de banco con frases graciosas, siendo pesados, seguirte por la calle o acosarte.
    Viendo las fotos, el blog y la chica, esto es un publireportaje más que un artículo.
    Simplista, sin visión, sin estudiar el caso, nulo análisis de la situación, nada información sobre las empresas que llevan estas campañas, etc etc.
    Te has lucido.

  • En la mayoría de los casos, los maleducados son ellos. Se ganan las borderías y la mala fama a fuerza de acosar y hacer chantaje emocional a la gente. A una de mis mejores amigas, cuando les dijo educadamente que no podía permitirse colaborar con ellos, el carpeta de turno le contestó «sí, ya, pero seguro que las copas de fin de semana bien que te las puedes permitir». ¿Quién es él para opinar o para juzgar a nadie? ¿Acaso no está él ahí precisamente para eso mismo, para ganarse un dinero, y gastarlo en lo que a él le de la real gana?

  • Yo he trabajado como captador de socios para una ONG, trabaje durante 13 meses, es verdad que tenemos que cumplir cuotas y eso hace que algunos capatadores se pongan muy pesados porque si no llegan al tramo mínimo, pierden el curro.
    No comparto que hagan sentir culpable a nadie ni que se pongan pesados, pero también os digo que vivi seis meses en filipinas y allí había un campo de refugiados que pude ver porque un amigo del master era de la zona, El campo te ponía la piel de gallina y cada día dan de comer a 60 mil personas… no me atrevo a señalar culpables pero que son los de siempre, no obstante cuando estas allí no puedes decirle a la gente «tienes hambre… la culpa es de los gobiernos» no puedes hacer eso, tienes que darle de comer igual que una madre da de comer a un hijo en paro, porque no puedes decirle a un hijo que la culpa es de los poderes económicos o del gobierno… tienes que darle de comer.

  • El trabajo puede ser tan digno como otro cualquiera.
    Los hay mucho más duros.
    Esta chica debe de ser amiga del que escribe porque no tiene per se ningún otro interés.
    Por experiencia se que, de media, todo el dinero que se da a la empresa de captación durante el primer año y medio va para cubrir los gastos y beneficio de la empresa.

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