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31 de mayo 2018    /   DIGITAL
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Dibujos ciberpunk que predicen un futuro bastante jodido

31 de mayo 2018    /   DIGITAL     por          
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Si la industria del videojuego fuese un sistema predictor del futuro, lo que se avecina en la feria E3 de los Ángeles tendría una clara interpretación: estamos jodidos. Muy jodidos.

El común denominador de algunos videojuegos que se presentarán en la convención del sector más importante del mundo –que tendrá lugar entre el 12 y 15 de junio– será el de historias donde el futuro es un panorama desolador en el que los humanos luchan por sobrevivir contra fuerzas frente a las que poco o nada se puede hacer.

No, no han desarrollado un videojuego sobre la vida de los autónomos en España.

Pero casi.

Nos referimos a otro tipo de supervivencia, la de historias distópicas en las que terribles pandemias han asolado el planeta convirtiendo a los humanos en bestias caníbales –como la segunda parte de The Last of Us–, o en extraños Fenómenos con aspecto de zombi, como los de Days gone.

Pero si hay un gran deseado en esta feria E3 ese es Cyberpunk 2077, juego desarrollado por CD Projekt Red, creadora de la mítica saga The Witcher. Anunciado desde hace años, Cyberpunk 2077 presenta un mundo distópico de ambiente ciberpunk donde las máquinas han alcanzado la singularidad tecnológica, la habilidad de automejorarse superando la capacidad intelectual humana, con el consiguiente caos, muerte y destrucción al que, al parecer, se tiende cuando un ser (el que sea) se hace más inteligente que nosotros (?).

Como de Cyberpunk 2077  lo único que tenemos hasta el momento es un teaser de hace cinco años, en Yorokobu vamos a hacer un experimento ciberpunk para ir preparando motores antes de su esperada puesta en escena en la E3.

Regocijándonos en escenas ciberpunk: cuatro hipótesis distópicas

En Yorokobu nos encanta el combo futuro + marcianadas. Por eso hemos sacado a pasear nuestra imaginación sobre las posibles características que tendría un mundo como el de Cyberpunk 2077. Para ello hemos recurrido a las obras de E Wo Kaku Peter, un artista japonés que crea misteriosas ilustraciones ambientadas en un mundo ciberpunk, algunas de ellas aplicadas sobre objetos tan aparentemente absurdos como el clip que sirve para cerrar las bolsas de pan de molde.

Hemos elegido algunas de sus imágenes y las hemos transportado a España –el páramo desolador de los autónomos– para crear varias hipótesis distópicas basadas en ellas (pero con algunos toques de humor, que a veces los distópicos se ponen demasiado intensitos).

Hipótesis #1: terminales públicos de Twitter 

ciberpunk1-4

Calahorra, año 2077. En el mundo ya no existen los smartphones. Todo comenzó en el año 2072, después de que Apple sacase su polémico Iphone 65 S Plus XG Max Nitro y Google respondiese con su actualización de sistema operativo Android 75.1.1.2 peta zetas. Con un procesador integrado similar al del ordenador de a bordo del transbordador espacial empleado para la colonización de Marte, Apple recibió la primera alarma a las tres semanas de su puesta en venta.

Un terminal vendido en Barcelona comenzó a dar muestras de un comportamiento errático, interfiriendo en el sistema de alumbrado de la ciudad, sumiéndola en la oscuridad durante horas.

Dos días después, varios terminales Android comenzaron a manifestar ese mismo comportamiento, accediendo al sistema de señalización de tráfico en varias megaciudades como París, Berlín o Calahorra, provocando un caos circulatorio con varios muertos, incluido el presidente de la República Independiente de Calahorra. Este incidente fue interpretado por los calahorranos como un acto de terrorismo, provocando el comienzo de un sangriento conflicto contra España que continúa hoy día.

Seis meses después de su salida, los cerca de 10 millones de Iphone 65 comercializados y todos los terminales Android actualizados a la última versión estaban totalmente fuera de control, interfiriendo el mando de los satélites, los sistemas de navegación aéreo y naval e incluso en el sistema de solicitud de cita previa de Hacienda.

Google y Apple eran incapaces de retomar el control sobre unos terminales que operaban bajo sus propios designios y que habían infectado ya todas las versiones anteriores de sus sistemas operativos.

Ante este panorama, ambas compañías se unieron por primera vez en la historia para lanzar el mensaje conjunto de que «la humanidad debía tomar la decisión más difícil a la que nunca se había tenido que enfrentar en sus 10.000 años de existencia: dejar de usar sus smartphone».

En un acto global transmitido en streaming a través de la red social Vero, todas las ciudades del planeta hicieron una gran hoguera donde los habitantes, entre lágrimas y gritos desgarradores, fueron arrojando sus terminales móviles.

Ante el vacío existencial por la ausencia de un dispositivo con el que poder tuitear, subir una foto en Instagram, postear en Facebook y lo que diantres se haga en Vero, las grandes compañías de redes sociales han instalado terminales públicos a través de los cuales poder subir una frase para comunicarse con sus followers, trolear al bisnieto de Pérez-Reverte o conocer cuál es la tendencia del momento.

Hipótesis #2: Máquina expendedora de rifles de asalto

ciberpunk1-1

Madrid, año 2077. Lejos quedan los tiempos de aquel Madrid bucólico de Ana Botella en el que BiciMad, el servicio de alquiler de bicicletas de la ciudad, surgió como opción para combatir la boina de mierda que se cernía sobre las cabezas madrileñas.

Ahora, lo único que se puede alquilar en las calles desoladas de la capital son rifles de asalto para protegerse de las extrañas criaturas que invaden las aceras. Producto de una mutación de las carpas del Manzanares, diversas criaturas surgieron del lecho del río debido al vertido de unos líquidos ocultos bajo el césped del estadio Vicente Calderón y que aparecieron tras la demolición controlada del mismo durante el verano de 2018.

Las criaturas, mitad pez, mitad humano, comenzaron a atacar a los habitantes de la ciudad, inoculándoles una sustancia blanquirroja que, en contacto con la sangre, convertía a los humanos en dobles exactos de Miguel Ángel Gil Marín, el último heredero de la familia que fue dueña del club colchonero durante años.

Fue entonces cuando se produjo la invasión. Como un ejército zombi, los seres mutantes fueron invadiendo la zona sur de la ciudad hasta la estatua de Neptuno, lugar del que hicieron su santuario.

Más allá de Neptuno, a partir de la estatua de la Cibeles, los mutantes nunca han podido avanzar, pese a sus numerosos intentos. Aun así, los ataques son constantes y los escasos humanos que quedan en la ciudad (todos del Rayo Vallecano) deben disponer de un arma cada vez que salgan a la calle para evitar una posible gilmarinización.

Hipótesis #3: los pulmones desechables plastificados

ciberpunk1-2

Bilbao, 2077. Lejos quedan los tiempos en los que se podía respirar en el planeta Tierra. Corría el año 2050 cuando las compañías petrolíferas, amenazadas por la gran pérdida de terreno que estaban sufriendo frente a las energías renovables, decidieron acabar de forma tajante con sus competidores.

Acusándoles de «afear con sus instalaciones los paisajes para conseguir buenos selfis» y ayudados por el lobby de Instagrammers, impusieron una demanda a nivel global, la cual se resolvió a favor de las petrolíferas.

Se eliminaron y desmantelaron todas las instalaciones de energías renovables del planeta, convirtiendo a las compañías de hidrocarburos en las únicas proveedoras de energía en un planeta a pocos pasos de la hiperpoblación.

Diez años después de la sentencia, las concentraciones de CO2 atmosférico alcanzaron el límite crítico que era capaz de sostener la Tierra y, para 2065, la luz directa del sol ya no era capaz de alcanzar la superficie terrestre, tapada por una capa permanente de polución.

El cáncer de vías respiratorias se convirtió en pandemia, acortando la esperanza de vida humana de los 110 a los 40 años. Esto hizo que los científicos tuviesen que buscar medidas para atajar el problema.

La esperanza llegó desde Bilbao, donde un grupo de trabajo consiguió crear los primeros pulmones artificiales desechables que eran compatibles con un sujeto humano. Para ello hay que intervenir a los recién nacidos para que los pulmones artificiales no causasen rechazo, teniendo que adaptarlos al tamaño del sujeto conforme este va creciendo.

El problema radica en que se trata de una operación muy costosa y de alto riesgo que provoca numerosas muertes infantiles. Esto ha llevado a un descenso vertiginoso de la natalidad.

Se calcula que para finales de siglo más de la mitad de la población mundial habrá superado la edad fértil y solo una mínima parte del total contará con pulmones desechables, pronosticando un futuro incierto para la especie humana.

Hipótesis #4: el cepillo de dientes con motor de taladradora

ciberpunk1-3

El origen de todo fue otro de los sueños extravagantes de Elon Musk, fundador de Tesla, The Boring Company y SpaceX.

Tras su proyecto de tuneladora en Los Ángeles y su lanzallamas, decidió convertirse en el héroe de todos los niños del planeta creando un perro mascota robótico que no muriese nunca para no hacer pasar ese mal trago a ningún ser humano.

Este proyecto –nacido de un trauma que tuvo siendo niño cuando perdió a su rottweiler Murphy, atropellado por un camión de gofres– lo tuvo ocupado durante años. Finalmente, en 2025, logró mostrar al mundo MurphyX, una réplica casi exacta de Murphy en versión robótica. Tras MurphyX, Musk desarrolló otras razas de perro como GoldenRetreiverX, ChihuahuaX, BoxerX, MastínX o CanicheX.

No contento con esto, Musk, como ya hiciese en el año 2018 durante el lanzamiento de su cohete Falcon Heavy en el que dejó orbitando su descapotable Tesla conducido por un maniquí, decidió enviar en 2030 un grupo de cien MurphyX que permanecerían orbitando alrededor de la Tierra.

Para el año 2060, la compañía de Musk ya había desarrollado nuevos tipos de androides animales y llevaba 10 años creando la controvertida línea de androides humanos FatherX y MotherX –con niveles de inteligencia superiores, y la capacidad del lenguaje y el raciocinio humanos– para aquellos niños que hubiesen quedado huérfanos. En ese mismo año, una nave de SpaceX recogió los cien MurphyX errantes y los mandó de vuelta a la Tierra.

Pero algo había cambiado en ellos. Los MurphyX ya no respondían ante ninguna orden y comenzaron a atacar a los seres humanos.

A través del sistema de ultrasonidos que Musk instaló para que los diferentes perros androides se comunicasen entre ellos, los MuyphyX alterados contagiaron al resto de creaciones robóticas, que para 2060 ya se contaban en cientos de millones.

Inmunes a todo intento por parte de la compañía de Musk para desactivarlos, en cuestión de meses los androides habían conquistado ciudades enteras y, en el año 2073, encabezados por los sujetos más avanzados, lanzaron un ultimátum a la tierra: los seres humanos debían rendirse y someterse ante ellos.

Convertida en esclava del invento de Musk, la especie humana se encuentra sometida ante los nuevos dueños del planeta. Algunos humanos han ocupado el rol de sirvientes para atender todas las necesidades de sus nuevos amos, como asear sus dentaduras con el cepillo-taladrora diseñado por Musk 40 años atrás para asear a su MurphyX.

Otros, sin embargo, son usados para el entretenimiento robótico, como en las llamadas corridas de humanos o humanomaquia, en las que varios humanos macho son arrojados a una plaza circular para ser exterminados por varios modelos de MurphyX mientras cientos de FatherX y MotherX aplauden y vitorean desde la grada.

Si la industria del videojuego fuese un sistema predictor del futuro, lo que se avecina en la feria E3 de los Ángeles tendría una clara interpretación: estamos jodidos. Muy jodidos.

El común denominador de algunos videojuegos que se presentarán en la convención del sector más importante del mundo –que tendrá lugar entre el 12 y 15 de junio– será el de historias donde el futuro es un panorama desolador en el que los humanos luchan por sobrevivir contra fuerzas frente a las que poco o nada se puede hacer.

No, no han desarrollado un videojuego sobre la vida de los autónomos en España.

Pero casi.

Nos referimos a otro tipo de supervivencia, la de historias distópicas en las que terribles pandemias han asolado el planeta convirtiendo a los humanos en bestias caníbales –como la segunda parte de The Last of Us–, o en extraños Fenómenos con aspecto de zombi, como los de Days gone.

Pero si hay un gran deseado en esta feria E3 ese es Cyberpunk 2077, juego desarrollado por CD Projekt Red, creadora de la mítica saga The Witcher. Anunciado desde hace años, Cyberpunk 2077 presenta un mundo distópico de ambiente ciberpunk donde las máquinas han alcanzado la singularidad tecnológica, la habilidad de automejorarse superando la capacidad intelectual humana, con el consiguiente caos, muerte y destrucción al que, al parecer, se tiende cuando un ser (el que sea) se hace más inteligente que nosotros (?).

Como de Cyberpunk 2077  lo único que tenemos hasta el momento es un teaser de hace cinco años, en Yorokobu vamos a hacer un experimento ciberpunk para ir preparando motores antes de su esperada puesta en escena en la E3.

Regocijándonos en escenas ciberpunk: cuatro hipótesis distópicas

En Yorokobu nos encanta el combo futuro + marcianadas. Por eso hemos sacado a pasear nuestra imaginación sobre las posibles características que tendría un mundo como el de Cyberpunk 2077. Para ello hemos recurrido a las obras de E Wo Kaku Peter, un artista japonés que crea misteriosas ilustraciones ambientadas en un mundo ciberpunk, algunas de ellas aplicadas sobre objetos tan aparentemente absurdos como el clip que sirve para cerrar las bolsas de pan de molde.

Hemos elegido algunas de sus imágenes y las hemos transportado a España –el páramo desolador de los autónomos– para crear varias hipótesis distópicas basadas en ellas (pero con algunos toques de humor, que a veces los distópicos se ponen demasiado intensitos).

Hipótesis #1: terminales públicos de Twitter 

ciberpunk1-4

Calahorra, año 2077. En el mundo ya no existen los smartphones. Todo comenzó en el año 2072, después de que Apple sacase su polémico Iphone 65 S Plus XG Max Nitro y Google respondiese con su actualización de sistema operativo Android 75.1.1.2 peta zetas. Con un procesador integrado similar al del ordenador de a bordo del transbordador espacial empleado para la colonización de Marte, Apple recibió la primera alarma a las tres semanas de su puesta en venta.

Un terminal vendido en Barcelona comenzó a dar muestras de un comportamiento errático, interfiriendo en el sistema de alumbrado de la ciudad, sumiéndola en la oscuridad durante horas.

Dos días después, varios terminales Android comenzaron a manifestar ese mismo comportamiento, accediendo al sistema de señalización de tráfico en varias megaciudades como París, Berlín o Calahorra, provocando un caos circulatorio con varios muertos, incluido el presidente de la República Independiente de Calahorra. Este incidente fue interpretado por los calahorranos como un acto de terrorismo, provocando el comienzo de un sangriento conflicto contra España que continúa hoy día.

Seis meses después de su salida, los cerca de 10 millones de Iphone 65 comercializados y todos los terminales Android actualizados a la última versión estaban totalmente fuera de control, interfiriendo el mando de los satélites, los sistemas de navegación aéreo y naval e incluso en el sistema de solicitud de cita previa de Hacienda.

Google y Apple eran incapaces de retomar el control sobre unos terminales que operaban bajo sus propios designios y que habían infectado ya todas las versiones anteriores de sus sistemas operativos.

Ante este panorama, ambas compañías se unieron por primera vez en la historia para lanzar el mensaje conjunto de que «la humanidad debía tomar la decisión más difícil a la que nunca se había tenido que enfrentar en sus 10.000 años de existencia: dejar de usar sus smartphone».

En un acto global transmitido en streaming a través de la red social Vero, todas las ciudades del planeta hicieron una gran hoguera donde los habitantes, entre lágrimas y gritos desgarradores, fueron arrojando sus terminales móviles.

Ante el vacío existencial por la ausencia de un dispositivo con el que poder tuitear, subir una foto en Instagram, postear en Facebook y lo que diantres se haga en Vero, las grandes compañías de redes sociales han instalado terminales públicos a través de los cuales poder subir una frase para comunicarse con sus followers, trolear al bisnieto de Pérez-Reverte o conocer cuál es la tendencia del momento.

Hipótesis #2: Máquina expendedora de rifles de asalto

ciberpunk1-1

Madrid, año 2077. Lejos quedan los tiempos de aquel Madrid bucólico de Ana Botella en el que BiciMad, el servicio de alquiler de bicicletas de la ciudad, surgió como opción para combatir la boina de mierda que se cernía sobre las cabezas madrileñas.

Ahora, lo único que se puede alquilar en las calles desoladas de la capital son rifles de asalto para protegerse de las extrañas criaturas que invaden las aceras. Producto de una mutación de las carpas del Manzanares, diversas criaturas surgieron del lecho del río debido al vertido de unos líquidos ocultos bajo el césped del estadio Vicente Calderón y que aparecieron tras la demolición controlada del mismo durante el verano de 2018.

Las criaturas, mitad pez, mitad humano, comenzaron a atacar a los habitantes de la ciudad, inoculándoles una sustancia blanquirroja que, en contacto con la sangre, convertía a los humanos en dobles exactos de Miguel Ángel Gil Marín, el último heredero de la familia que fue dueña del club colchonero durante años.

Fue entonces cuando se produjo la invasión. Como un ejército zombi, los seres mutantes fueron invadiendo la zona sur de la ciudad hasta la estatua de Neptuno, lugar del que hicieron su santuario.

Más allá de Neptuno, a partir de la estatua de la Cibeles, los mutantes nunca han podido avanzar, pese a sus numerosos intentos. Aun así, los ataques son constantes y los escasos humanos que quedan en la ciudad (todos del Rayo Vallecano) deben disponer de un arma cada vez que salgan a la calle para evitar una posible gilmarinización.

Hipótesis #3: los pulmones desechables plastificados

ciberpunk1-2

Bilbao, 2077. Lejos quedan los tiempos en los que se podía respirar en el planeta Tierra. Corría el año 2050 cuando las compañías petrolíferas, amenazadas por la gran pérdida de terreno que estaban sufriendo frente a las energías renovables, decidieron acabar de forma tajante con sus competidores.

Acusándoles de «afear con sus instalaciones los paisajes para conseguir buenos selfis» y ayudados por el lobby de Instagrammers, impusieron una demanda a nivel global, la cual se resolvió a favor de las petrolíferas.

Se eliminaron y desmantelaron todas las instalaciones de energías renovables del planeta, convirtiendo a las compañías de hidrocarburos en las únicas proveedoras de energía en un planeta a pocos pasos de la hiperpoblación.

Diez años después de la sentencia, las concentraciones de CO2 atmosférico alcanzaron el límite crítico que era capaz de sostener la Tierra y, para 2065, la luz directa del sol ya no era capaz de alcanzar la superficie terrestre, tapada por una capa permanente de polución.

El cáncer de vías respiratorias se convirtió en pandemia, acortando la esperanza de vida humana de los 110 a los 40 años. Esto hizo que los científicos tuviesen que buscar medidas para atajar el problema.

La esperanza llegó desde Bilbao, donde un grupo de trabajo consiguió crear los primeros pulmones artificiales desechables que eran compatibles con un sujeto humano. Para ello hay que intervenir a los recién nacidos para que los pulmones artificiales no causasen rechazo, teniendo que adaptarlos al tamaño del sujeto conforme este va creciendo.

El problema radica en que se trata de una operación muy costosa y de alto riesgo que provoca numerosas muertes infantiles. Esto ha llevado a un descenso vertiginoso de la natalidad.

Se calcula que para finales de siglo más de la mitad de la población mundial habrá superado la edad fértil y solo una mínima parte del total contará con pulmones desechables, pronosticando un futuro incierto para la especie humana.

Hipótesis #4: el cepillo de dientes con motor de taladradora

ciberpunk1-3

El origen de todo fue otro de los sueños extravagantes de Elon Musk, fundador de Tesla, The Boring Company y SpaceX.

Tras su proyecto de tuneladora en Los Ángeles y su lanzallamas, decidió convertirse en el héroe de todos los niños del planeta creando un perro mascota robótico que no muriese nunca para no hacer pasar ese mal trago a ningún ser humano.

Este proyecto –nacido de un trauma que tuvo siendo niño cuando perdió a su rottweiler Murphy, atropellado por un camión de gofres– lo tuvo ocupado durante años. Finalmente, en 2025, logró mostrar al mundo MurphyX, una réplica casi exacta de Murphy en versión robótica. Tras MurphyX, Musk desarrolló otras razas de perro como GoldenRetreiverX, ChihuahuaX, BoxerX, MastínX o CanicheX.

No contento con esto, Musk, como ya hiciese en el año 2018 durante el lanzamiento de su cohete Falcon Heavy en el que dejó orbitando su descapotable Tesla conducido por un maniquí, decidió enviar en 2030 un grupo de cien MurphyX que permanecerían orbitando alrededor de la Tierra.

Para el año 2060, la compañía de Musk ya había desarrollado nuevos tipos de androides animales y llevaba 10 años creando la controvertida línea de androides humanos FatherX y MotherX –con niveles de inteligencia superiores, y la capacidad del lenguaje y el raciocinio humanos– para aquellos niños que hubiesen quedado huérfanos. En ese mismo año, una nave de SpaceX recogió los cien MurphyX errantes y los mandó de vuelta a la Tierra.

Pero algo había cambiado en ellos. Los MurphyX ya no respondían ante ninguna orden y comenzaron a atacar a los seres humanos.

A través del sistema de ultrasonidos que Musk instaló para que los diferentes perros androides se comunicasen entre ellos, los MuyphyX alterados contagiaron al resto de creaciones robóticas, que para 2060 ya se contaban en cientos de millones.

Inmunes a todo intento por parte de la compañía de Musk para desactivarlos, en cuestión de meses los androides habían conquistado ciudades enteras y, en el año 2073, encabezados por los sujetos más avanzados, lanzaron un ultimátum a la tierra: los seres humanos debían rendirse y someterse ante ellos.

Convertida en esclava del invento de Musk, la especie humana se encuentra sometida ante los nuevos dueños del planeta. Algunos humanos han ocupado el rol de sirvientes para atender todas las necesidades de sus nuevos amos, como asear sus dentaduras con el cepillo-taladrora diseñado por Musk 40 años atrás para asear a su MurphyX.

Otros, sin embargo, son usados para el entretenimiento robótico, como en las llamadas corridas de humanos o humanomaquia, en las que varios humanos macho son arrojados a una plaza circular para ser exterminados por varios modelos de MurphyX mientras cientos de FatherX y MotherX aplauden y vitorean desde la grada.

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Opiniones 4
  • La 1 y la 3 son bastante verosímiles.
    El texto tiene un pequeño caso de humor involuntario. En Chile hay un diario que usa lenguaje ultracoloquial y de vez en cuando no se conforma con eso e inventa términos. Uno de ellos es «peta zeta» = «español».

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