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14 de enero 2013    /   CREATIVIDAD
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Japón: un país invadido por dibujos

14 de enero 2013    /   CREATIVIDAD     por          
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Te olvidas de que el mundo es un espacio comprensible hasta que dejas de entenderlo. El lenguaje se ha vuelto indescifrable y las rutinas han muerto. Estás desvalido en medio de lo desconocido y entonces descubres que los dibujos son más humanos que las letras y que los signos te devuelven de Andrómeda al tercer planeta otra vez.
El aterrizaje de un occidental en Japón resulta tan frío como un cine mudo. El idioma (a no ser que lo conozcas) suena a la nada. La entonación no recuerda a ninguna emoción conocida y los gestos, a menudo, difieren de lo que uno haría en casa.
Los saludos y las despedidas provocan la inclinación de sus cabezas hacia el pecho una y otra vez. Los agradecimientos también. No hacen esa especie de aspaviento en forma de abanico habitual en Europa y América.
El gesto de comer incluye utensilios. No lo imitan acercando sus manos a la boca, como lo haría un español. Hacen de sus dedos índice y anular unos palillos y, con la otra mano, forman un cuenco imaginario. Los palillos cogen arroz invisible una y otra vez.
Estás pisando un país del que distas mil años luz. Pero, de pronto, en ese mundo donde eres un alien, algo te dice una cosa. Es un dibujo. Y habla sobre algo que conoces. La carretera, el metro, la policía, la caca y el perro, la seguridad…
Las señales destruyen en un instante las diez mil galaxias que antes alguien puso en medio de las dos culturas.
Muchos de esos signos son internacionales. Otros no. Pero jamás despiertan la mínima duda. El lenguaje del dibujo es más humano que una serie alfanumérica y, además, tiene talante. Amabilidad, enfado, cortesía…
Miren estas señales (escogidas de forma totalmente arbitraria) de varias ciudades de Japón y piensen después si el lenguaje del futuro es el inglés o confían en la idea de que reviva el esperanto.
Descartamos el chino para uniformar el mundo por su complejidad. La tecnología está educando en la sencillez a la población mundial. Nadie querrá complicarse la vida cuando un smartphone traduzca cualquier conversación en tiempo real.
Este artículo apuesta por los lenguajes de programación para crear futuros y el dibujo para que las personas se entiendan si no hay móviles inteligentes por medio (post revisable dentro de 50 años).
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Post relacionado: Señalización coreana.

Te olvidas de que el mundo es un espacio comprensible hasta que dejas de entenderlo. El lenguaje se ha vuelto indescifrable y las rutinas han muerto. Estás desvalido en medio de lo desconocido y entonces descubres que los dibujos son más humanos que las letras y que los signos te devuelven de Andrómeda al tercer planeta otra vez.
El aterrizaje de un occidental en Japón resulta tan frío como un cine mudo. El idioma (a no ser que lo conozcas) suena a la nada. La entonación no recuerda a ninguna emoción conocida y los gestos, a menudo, difieren de lo que uno haría en casa.
Los saludos y las despedidas provocan la inclinación de sus cabezas hacia el pecho una y otra vez. Los agradecimientos también. No hacen esa especie de aspaviento en forma de abanico habitual en Europa y América.
El gesto de comer incluye utensilios. No lo imitan acercando sus manos a la boca, como lo haría un español. Hacen de sus dedos índice y anular unos palillos y, con la otra mano, forman un cuenco imaginario. Los palillos cogen arroz invisible una y otra vez.
Estás pisando un país del que distas mil años luz. Pero, de pronto, en ese mundo donde eres un alien, algo te dice una cosa. Es un dibujo. Y habla sobre algo que conoces. La carretera, el metro, la policía, la caca y el perro, la seguridad…
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Muchos de esos signos son internacionales. Otros no. Pero jamás despiertan la mínima duda. El lenguaje del dibujo es más humano que una serie alfanumérica y, además, tiene talante. Amabilidad, enfado, cortesía…
Miren estas señales (escogidas de forma totalmente arbitraria) de varias ciudades de Japón y piensen después si el lenguaje del futuro es el inglés o confían en la idea de que reviva el esperanto.
Descartamos el chino para uniformar el mundo por su complejidad. La tecnología está educando en la sencillez a la población mundial. Nadie querrá complicarse la vida cuando un smartphone traduzca cualquier conversación en tiempo real.
Este artículo apuesta por los lenguajes de programación para crear futuros y el dibujo para que las personas se entiendan si no hay móviles inteligentes por medio (post revisable dentro de 50 años).
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Opiniones 9
  • En la Edad Media, en el románico o en el gótico se inundaban las arquitecturas de catedrales e iglesias con imágenes porque el 99% de la población era analfabeta y leía en ellas la «doctrina». Los japos son listísimos y su educación es envidiada, no? No puede ser por analfabetismo, así que no me explico por qué no confían más en esos preceptos de la semiótica. Por qué tantos dibujos? Es solo por una cuestión ornamental? Por reforzar el mensaje? Porque tardan en aprender a leer un poco más que en occidente? Algún japonés en la sala? Eso sí, molan mucho!! Disculpas por ponerme tan pedante, salu2

  • La verdad es que cada uno de los dibujos transmite mucho más que un simple y frío mensaje, cada ilustración le da su propio carísma. Además, prestamos mucha más atención a estos pequeños «juegos» visuales que, de lo contrario, con palabras, solo leeriamos en el caso que nos convenga. Pueden resultar infantiles para la mayoría de la gente, pero son tan icónicos que se siente uno muy identificado con ellos. Con esto no digo que siempre resulten adecuadas, pero sí que despiertan interés y cumplen con más funciones de las que uno pueda llegar a pensar.
    Buen artículo y buenas fotos 🙂

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