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17 de noviembre 2015    /   BUSINESS
por
fotografia  Dan Nguyen / CC BY 2.0

Diccionario de la Economía Truculenta: Índices e indicadores chanantes, machistas y escatologicos

17 de noviembre 2015    /   BUSINESS     por        fotografia  Dan Nguyen / CC BY 2.0
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Una de los obsesiones del mundo del dinero es el control del riesgo. En estos ambientes, este concepto tiene poco que ver con el del resto de los mortales. Mientras que lo normal es considerarlo algo a evitar, debido a que es una «contingencia o proximidad de un daño», en las finanzas es deseable, ya que a mayor cantidad, mejores recompensas por las inversiones. Se busca, se doma, se comprende… Para eso hacen falta datos para aplicar a los modelos matemáticos que crean los llamados Quants. A parte de esta información contribuyen los indicadores e índices, formas de medición para saber cuál es el estado de la economía y las tendencias futuras. Y, como siempre, hay algunos conceptos que se manejan que pueden dejar de piedra.

El índice de las camareras cachondas. La idea que anima este indicador es la siguiente. Partamos de la base de que no vivimos en una sociedad justa y, en tiempos de bonanza económica, con muchos empleos en muchos sectores, las mujeres más atractivas pueden acceder gracias a esa característica a trabajos mejor pagados, como recepcionista de una galería de arte. Pero ser guapa no es una habilidad en sí, por lo que al llegar los tiempos malos, los despiden como al resto, y se ven obligadas a ser camareras. La correlación sería la siguiente: Cuantas más camareras guapas haya, más débil es el estado de la economía.
Acuñado por Hugo Lindgren en una columna en el New York Magazine en 2009, importantes revistas y webs como Investopedia, CNBC o Business Insider lo han tomado como un indicador real y útil. «El empleo generalmente se queda atrás de la recuperación económica, por ello las tasas de paro permanecen altas o incluso suben aunque una recesión haya acabado», explica Lindgren en su texto, «pero la belleza ocupa un lugar privilegiado en el esquema del trabajo, ya que como mercancía es barata, es históricamente efectiva como elemento de mercadotecnia […] así que seguramente habrá demanda para esto mucho antes que para el trabajador de la automoción de Michigan».
Existe una versión incluso más basta y machista de este indicador: el de las prostitutas lituanas. Básicamente consiste en lo mismo que lo anterior pero correlacionando con el número de meretrices disponibles y el precio de un servicio. Cuando la economía está bien, suben los precios y baja la oferta; cuando las cosas no vienen bien dadas y más mujeres se ven obligadas a recurrir a esta vía de ingresos, bajan las tarifas.

La importancia del tamaño del pene. En este caso, es una correlación que dice que, en los países donde el tamaño del miembro viril está dentro de la media, tienen una economía más fuerte que aquellos donde las medidas se quedan por debajo y por encima. Propuesto por Tatu Westling, un economista de la universidad de Helsinki, en su artículo Male Organ and Economic Growth: Does Size Matter?, la hipótesis que anima esta idea es que el nivel de testosterona está relacionado con la tendencia a correr riesgos. Esto supone que un órgano masculino de tamaño fuera de la media significa una propensión menor y mayor a arriesgarse económicamente, por lo que estos países tienen peores resultados que los que tienen un pene de tamaño estándar.

El índice de los calzoncillos. Puede sonar a tontería, pero Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal del 87 al 2006 y responsable entonces de las tasas de interés del dólar, lo tenía en cuenta. La teoría es que, aunque la compra de calzoncillos es estable ya que es una necesidad, en tiempos de series dificultades económicas, los hombres compran menos ropa interior para ahorrar dinero y bajan las ventas de estas marcas. Según un texto del Washington Post, las ventas de calzoncillos empezaron a bajar en 2008, para caer al año siguiente hasta un 2,3%. En el mismo artículo, Michael Kleinmann, presidente de la web FreshPair.com, explicaba que mientras que los calzoncillos caros habían caído en ventas, los baratos doblaban su demanda.

Indicadores de Revista. La publicación de trajes de baño más famosa del planeta lleva publicándose desde 1964 y tiene su propio indicador. Según el Sports Illustrated Swimsuit Issue Indicator, la nacionalidad de la modelo que sale en portada vaticina que tal se comportará el S&P 500, uno de los índices bursátiles más importantes de EE UU. Investopedia explica que entre 1978 y 2008, el retorno medio de la bolsa fue de 10,5%. Si la chica en bañador de la cubierta era estadounidense, llegaba hasta un 13,9%. De ser extranjera, 7,2%. Como ejemplos se puede comparar el ejemplar protagonizado por Tyra Banks en 1997 y 34,1% del año siguiente con el de Irina Shayk de 2011 y su calma chicha.
Otra revista de mujeres ligeras de ropa, el Playboy, sirve como un indicador, esta vez basado en las aspiraciones masculinas. En 2004, el profesor de psicología Terry F. Pettijohn II analizó a la Playmate del Año desde 1960 hasta el nuevo milenio, centrándose en la edad y las medidas. Sus resultados dicen que en los años malos las elegidas son mayores, más altas y con proporciones más realistas que en tiempos de prosperidad. Su hipótesis de llama Environmental Security y establece que, cuando las cosas vienen mal dadas los hombres prefieren una pareja que sea buena en la producción, mientras que cuando hay bonanza buscan reproducirse, así que les atraen las mujeres jóvenes y pequeñas.

Una de los obsesiones del mundo del dinero es el control del riesgo. En estos ambientes, este concepto tiene poco que ver con el del resto de los mortales. Mientras que lo normal es considerarlo algo a evitar, debido a que es una «contingencia o proximidad de un daño», en las finanzas es deseable, ya que a mayor cantidad, mejores recompensas por las inversiones. Se busca, se doma, se comprende… Para eso hacen falta datos para aplicar a los modelos matemáticos que crean los llamados Quants. A parte de esta información contribuyen los indicadores e índices, formas de medición para saber cuál es el estado de la economía y las tendencias futuras. Y, como siempre, hay algunos conceptos que se manejan que pueden dejar de piedra.

El índice de las camareras cachondas. La idea que anima este indicador es la siguiente. Partamos de la base de que no vivimos en una sociedad justa y, en tiempos de bonanza económica, con muchos empleos en muchos sectores, las mujeres más atractivas pueden acceder gracias a esa característica a trabajos mejor pagados, como recepcionista de una galería de arte. Pero ser guapa no es una habilidad en sí, por lo que al llegar los tiempos malos, los despiden como al resto, y se ven obligadas a ser camareras. La correlación sería la siguiente: Cuantas más camareras guapas haya, más débil es el estado de la economía.
Acuñado por Hugo Lindgren en una columna en el New York Magazine en 2009, importantes revistas y webs como Investopedia, CNBC o Business Insider lo han tomado como un indicador real y útil. «El empleo generalmente se queda atrás de la recuperación económica, por ello las tasas de paro permanecen altas o incluso suben aunque una recesión haya acabado», explica Lindgren en su texto, «pero la belleza ocupa un lugar privilegiado en el esquema del trabajo, ya que como mercancía es barata, es históricamente efectiva como elemento de mercadotecnia […] así que seguramente habrá demanda para esto mucho antes que para el trabajador de la automoción de Michigan».
Existe una versión incluso más basta y machista de este indicador: el de las prostitutas lituanas. Básicamente consiste en lo mismo que lo anterior pero correlacionando con el número de meretrices disponibles y el precio de un servicio. Cuando la economía está bien, suben los precios y baja la oferta; cuando las cosas no vienen bien dadas y más mujeres se ven obligadas a recurrir a esta vía de ingresos, bajan las tarifas.

La importancia del tamaño del pene. En este caso, es una correlación que dice que, en los países donde el tamaño del miembro viril está dentro de la media, tienen una economía más fuerte que aquellos donde las medidas se quedan por debajo y por encima. Propuesto por Tatu Westling, un economista de la universidad de Helsinki, en su artículo Male Organ and Economic Growth: Does Size Matter?, la hipótesis que anima esta idea es que el nivel de testosterona está relacionado con la tendencia a correr riesgos. Esto supone que un órgano masculino de tamaño fuera de la media significa una propensión menor y mayor a arriesgarse económicamente, por lo que estos países tienen peores resultados que los que tienen un pene de tamaño estándar.

El índice de los calzoncillos. Puede sonar a tontería, pero Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal del 87 al 2006 y responsable entonces de las tasas de interés del dólar, lo tenía en cuenta. La teoría es que, aunque la compra de calzoncillos es estable ya que es una necesidad, en tiempos de series dificultades económicas, los hombres compran menos ropa interior para ahorrar dinero y bajan las ventas de estas marcas. Según un texto del Washington Post, las ventas de calzoncillos empezaron a bajar en 2008, para caer al año siguiente hasta un 2,3%. En el mismo artículo, Michael Kleinmann, presidente de la web FreshPair.com, explicaba que mientras que los calzoncillos caros habían caído en ventas, los baratos doblaban su demanda.

Indicadores de Revista. La publicación de trajes de baño más famosa del planeta lleva publicándose desde 1964 y tiene su propio indicador. Según el Sports Illustrated Swimsuit Issue Indicator, la nacionalidad de la modelo que sale en portada vaticina que tal se comportará el S&P 500, uno de los índices bursátiles más importantes de EE UU. Investopedia explica que entre 1978 y 2008, el retorno medio de la bolsa fue de 10,5%. Si la chica en bañador de la cubierta era estadounidense, llegaba hasta un 13,9%. De ser extranjera, 7,2%. Como ejemplos se puede comparar el ejemplar protagonizado por Tyra Banks en 1997 y 34,1% del año siguiente con el de Irina Shayk de 2011 y su calma chicha.
Otra revista de mujeres ligeras de ropa, el Playboy, sirve como un indicador, esta vez basado en las aspiraciones masculinas. En 2004, el profesor de psicología Terry F. Pettijohn II analizó a la Playmate del Año desde 1960 hasta el nuevo milenio, centrándose en la edad y las medidas. Sus resultados dicen que en los años malos las elegidas son mayores, más altas y con proporciones más realistas que en tiempos de prosperidad. Su hipótesis de llama Environmental Security y establece que, cuando las cosas vienen mal dadas los hombres prefieren una pareja que sea buena en la producción, mientras que cuando hay bonanza buscan reproducirse, así que les atraen las mujeres jóvenes y pequeñas.

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