Publicado: 31 de enero 2024 10:19  /   CIENCIA
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‘Diccionario de metáforas de salud mental’: ¿me entiendes mejor ahora?

Publicado: 31 de enero 2024 10:19  /   CIENCIA     por          
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Diccionario de metáforas de salud mental

No somos poetas, no nos dedicamos a escribir versos ni estrofas ni vamos por la vida rimando palabras, y sin embargo, utilizamos a diario una de las herramientas más usadas por quienes se dedican a la lírica y a la literatura: las metáforas. Nos ayudan, dicen los expertos, a entender y comunicar el mundo que nos rodea.

A ellas ha dedicado su estudio un grupo de investigadores de la Universitat Oberta de Catalanya (UOC), especialmente aquellas utilizadas por pacientes con enfermedades mentales graves (principalmente esquizofrenia, trastorno bipolar, depresión o trastorno obsesivo compulsivo), y las ha recopilado en el Diccionario de metáforas de salud mental.

Esta iniciativa recoge testimonios en primera persona que narran cómo es la vida con esos trastornos mentales, cómo sienten estos pacientes su enfermedad, y según los coordinadores de este proyecto, Marta Coll Florit y Salvador Climent Roca, puede ser útil para comunicadores y profesionales de la salud mental, para los familiares de estas personas e incluso para los propios afectados.

«Una de las principales funciones de las metáforas es ayudarnos a entender y comunicar conceptos abstractos o intangibles. Por eso las metáforas son tan relevantes en la salud mental, un ámbito en que las emociones y otras experiencias no tangibles están en juego», explica Marta Coll. «Estudiar las metáforas usadas por las personas diagnosticadas de trastornos mentales nos permite acercarnos a su manera de conceptualizar el trastorno; nos ayuda a entender mejor su sufrimiento y su vida con el trastorno».

«Además, es muy importante analizar las metáforas en primera persona (esto es, desde el punto de vista de la persona afectada), ya que se revelan los temas realmente importantes o críticos en el ámbito de la salud mental. Por ejemplo, en nuestro estudio hemos encontrado numerosas metáforas sobre el estigma o los prejuicios sociales (conceptualizados como un enemigo, una carga, una marca corporal o una barrera), revelándose como uno de los temas que más agravan la situación de las personas con trastornos mentales», concluye la investigadora.

Diccionario de metáforas de salud mental

Coll y Climent pertenecen al Grupo de Investigación Interuniversitario en Aplicaciones Lingüísticas (GRIAL) de los Estudios de Artes y Humanidades de la UOC. Este diccionario es uno de los resultados del proyecto MOMENT, dedicado a detectar qué metáforas se utilizan en el ámbito de la salud mental y qué conceptualizaciones esconden estas analogías.

«Las metáforas que utilizamos no son neutrales, sino que tienen el poder de destacar elementos concretos de la realidad, mientras que pueden ocultar otros», explican los dos coordinadores. Pueden revelar ideas latentes que no surgen de forma explícita en nuestros discursos y que sí aparecen, sin embargo, en el lenguaje figurado.

Así, no es lo mismo decir «Tienes que luchar contra tu enfermedad» que «Tienes que convivir con tu enfermedad». La primera tiene un matiz de confrontación entre el paciente y la afección que no tiene la segunda expresión, donde lo que destaca es la aceptación de la situación, tal y como explican Climent y Coll.

El Diccionario está organizado por orden alfabético y por temas, estructurados en tres áreas: metáforas de la vida con un trastorno mental, metáforas de la comunicación y el contexto social y metáforas de la medicina y la práctica profesional. Todas, a su vez, están agrupadas en torno a diferentes conceptos clave y cuentan con varios ejemplos.

Este sistema de organización y los ejemplos que contiene permite «acercarnos a lo que realmente piensan y experimentan las personas que padecen estas enfermedades mentales, además de ser una vía para que puedan sentirse más comprendidas y menos solas, al darse cuenta de que sus sentimientos y experiencias son compartidos por más gente», explican los investigadores.

«Es muy importante subrayar que el diccionario de metáforas no es una herramienta de diagnóstico —puntualiza Marta Coll—, pero sí que puede servir a los terapeutas principalmente en dos sentidos: por un lado, pueden usar las metáforas y ejemplos del repertorio como base para conducir una sesión; por otro lado, también puede ser útil para detectar en qué etapa del proceso del trastorno se encuentra el paciente, según el tipo de metáforas utilizadas, o para analizar si la terapia ha dado buenos resultados, identificando si ha habido cambios en el tipo de metáforas usadas. Por ejemplo, no es lo mismo conceptualizar el trastorno como un monstruo o como un compañero de viaje».

Diccionario de metáforas de salud mental

De ahí la importancia que tiene el que todas las metáforas recogidas en el Diccionario se han extraído de textos escritos en español publicados en blogs y X (la antigua Twitter), que son testimonios directos de estas personas afectadas. Y esto ofrece, según explican los coordinadores del proyecto, una ventaja importante frente a otros géneros textuales:

«Las palabras de los autores no están filtradas por ningún entrevistador externo, sino que nacen de una voluntad genuina y espontánea de compartir su propia experiencia a través de las redes. Además, los individuos pueden utilizar el relativo anonimato de internet para revelar cosas que no discutirían, por ejemplo, cara a cara en un entorno de investigación. Por esta razón, el abanico de metáforas detectado es mucho más extenso respecto al de estudios previos similares».

Un ejemplo de esta utilidad son las metáforas que critican la profesión médica o las que resaltan el sufrimiento causado por el estigma social y la discriminación, que aparecen con frecuencia en el repositorio. Tal y como describen Climent y Coll, «muestran cómo los pacientes buscan más empatía y comprensión de su sufrimiento por parte del personal médico, así como de la sociedad». En este sentido, los autores destacan que el diccionario puede ser valioso para promover «discursos más respetuosos» sobre la salud mental desde las instituciones públicas y la prensa.

Esta recopilación de metáforas es una iniciativa única, según sus coordinadores, ya que, si bien existe un buen número de repositorios de metáforas conceptuales independientes del dominio basados en textos en inglés, todavía son escasos los repositorios de un campo específico y en otros idiomas. De hecho, en una revisión realizada por los investigadores de la UOC, solo se han encontrado dos repositorios centrados en áreas temáticas concretas: para la cognición y para la salud.

Las principales metáforas utilizadas para conceptualizar la vida con un trastorno mental son las bélicas y las metáforas de viaje. «Yo soy una gran luchadora y de momento no pienso dejarme vencer» o «Si sabes qué es lo más importante en cada momento, puedes comenzar el camino de tu recuperación» son solo dos ejemplos de testimonios que se pueden encontrar en el diccionario en este sentio.

«En estudios previos realizados por los investigadores de este proyecto se ha demostrado que ambos tipos de metáforas pueden tener usos positivos y negativos», explica Marta Coll. Los usos positivos son los que denotan empoderamiento o control, así como aquellos que trasmiten emociones positivas.

«Cuando los pacientes usan metáforas bélicas para hablar del estigma como un enemigo, están intensificando su agencia y la voluntad de cambiar una percepción social del trastorno que consideran discriminatorio», corrobora Coll. Por tanto, las metáforas de lucha no siempre son negativas, como apuntan algunas opiniones del público en general, aquellas que entienden que al hablar de batalla y de guerra contra una enfermedad, en el caso de no ser superada, puede hacer caer en quien la padece la responsabilidad de no haber hecho lo suficiente para sanarse.

Este tipo de metáforas positivas se definen como metáforas empoderadoras, y son las que estos investigadores recomiendan usar «en los discursos públicos relacionados con las personas diagnosticadas de trastornos mentales y que se promueva su uso por los propios afectados, a fin de evitar conceptualizaciones peyorativas de su situación».

No somos poetas, no nos dedicamos a escribir versos ni estrofas ni vamos por la vida rimando palabras, y sin embargo, utilizamos a diario una de las herramientas más usadas por quienes se dedican a la lírica y a la literatura: las metáforas. Nos ayudan, dicen los expertos, a entender y comunicar el mundo que nos rodea.

A ellas ha dedicado su estudio un grupo de investigadores de la Universitat Oberta de Catalanya (UOC), especialmente aquellas utilizadas por pacientes con enfermedades mentales graves (principalmente esquizofrenia, trastorno bipolar, depresión o trastorno obsesivo compulsivo), y las ha recopilado en el Diccionario de metáforas de salud mental.

Esta iniciativa recoge testimonios en primera persona que narran cómo es la vida con esos trastornos mentales, cómo sienten estos pacientes su enfermedad, y según los coordinadores de este proyecto, Marta Coll Florit y Salvador Climent Roca, puede ser útil para comunicadores y profesionales de la salud mental, para los familiares de estas personas e incluso para los propios afectados.

«Una de las principales funciones de las metáforas es ayudarnos a entender y comunicar conceptos abstractos o intangibles. Por eso las metáforas son tan relevantes en la salud mental, un ámbito en que las emociones y otras experiencias no tangibles están en juego», explica Marta Coll. «Estudiar las metáforas usadas por las personas diagnosticadas de trastornos mentales nos permite acercarnos a su manera de conceptualizar el trastorno; nos ayuda a entender mejor su sufrimiento y su vida con el trastorno».

«Además, es muy importante analizar las metáforas en primera persona (esto es, desde el punto de vista de la persona afectada), ya que se revelan los temas realmente importantes o críticos en el ámbito de la salud mental. Por ejemplo, en nuestro estudio hemos encontrado numerosas metáforas sobre el estigma o los prejuicios sociales (conceptualizados como un enemigo, una carga, una marca corporal o una barrera), revelándose como uno de los temas que más agravan la situación de las personas con trastornos mentales», concluye la investigadora.

Diccionario de metáforas de salud mental

Coll y Climent pertenecen al Grupo de Investigación Interuniversitario en Aplicaciones Lingüísticas (GRIAL) de los Estudios de Artes y Humanidades de la UOC. Este diccionario es uno de los resultados del proyecto MOMENT, dedicado a detectar qué metáforas se utilizan en el ámbito de la salud mental y qué conceptualizaciones esconden estas analogías.

«Las metáforas que utilizamos no son neutrales, sino que tienen el poder de destacar elementos concretos de la realidad, mientras que pueden ocultar otros», explican los dos coordinadores. Pueden revelar ideas latentes que no surgen de forma explícita en nuestros discursos y que sí aparecen, sin embargo, en el lenguaje figurado.

Así, no es lo mismo decir «Tienes que luchar contra tu enfermedad» que «Tienes que convivir con tu enfermedad». La primera tiene un matiz de confrontación entre el paciente y la afección que no tiene la segunda expresión, donde lo que destaca es la aceptación de la situación, tal y como explican Climent y Coll.

El Diccionario está organizado por orden alfabético y por temas, estructurados en tres áreas: metáforas de la vida con un trastorno mental, metáforas de la comunicación y el contexto social y metáforas de la medicina y la práctica profesional. Todas, a su vez, están agrupadas en torno a diferentes conceptos clave y cuentan con varios ejemplos.

Este sistema de organización y los ejemplos que contiene permite «acercarnos a lo que realmente piensan y experimentan las personas que padecen estas enfermedades mentales, además de ser una vía para que puedan sentirse más comprendidas y menos solas, al darse cuenta de que sus sentimientos y experiencias son compartidos por más gente», explican los investigadores.

«Es muy importante subrayar que el diccionario de metáforas no es una herramienta de diagnóstico —puntualiza Marta Coll—, pero sí que puede servir a los terapeutas principalmente en dos sentidos: por un lado, pueden usar las metáforas y ejemplos del repertorio como base para conducir una sesión; por otro lado, también puede ser útil para detectar en qué etapa del proceso del trastorno se encuentra el paciente, según el tipo de metáforas utilizadas, o para analizar si la terapia ha dado buenos resultados, identificando si ha habido cambios en el tipo de metáforas usadas. Por ejemplo, no es lo mismo conceptualizar el trastorno como un monstruo o como un compañero de viaje».

Diccionario de metáforas de salud mental

De ahí la importancia que tiene el que todas las metáforas recogidas en el Diccionario se han extraído de textos escritos en español publicados en blogs y X (la antigua Twitter), que son testimonios directos de estas personas afectadas. Y esto ofrece, según explican los coordinadores del proyecto, una ventaja importante frente a otros géneros textuales:

«Las palabras de los autores no están filtradas por ningún entrevistador externo, sino que nacen de una voluntad genuina y espontánea de compartir su propia experiencia a través de las redes. Además, los individuos pueden utilizar el relativo anonimato de internet para revelar cosas que no discutirían, por ejemplo, cara a cara en un entorno de investigación. Por esta razón, el abanico de metáforas detectado es mucho más extenso respecto al de estudios previos similares».

Un ejemplo de esta utilidad son las metáforas que critican la profesión médica o las que resaltan el sufrimiento causado por el estigma social y la discriminación, que aparecen con frecuencia en el repositorio. Tal y como describen Climent y Coll, «muestran cómo los pacientes buscan más empatía y comprensión de su sufrimiento por parte del personal médico, así como de la sociedad». En este sentido, los autores destacan que el diccionario puede ser valioso para promover «discursos más respetuosos» sobre la salud mental desde las instituciones públicas y la prensa.

Esta recopilación de metáforas es una iniciativa única, según sus coordinadores, ya que, si bien existe un buen número de repositorios de metáforas conceptuales independientes del dominio basados en textos en inglés, todavía son escasos los repositorios de un campo específico y en otros idiomas. De hecho, en una revisión realizada por los investigadores de la UOC, solo se han encontrado dos repositorios centrados en áreas temáticas concretas: para la cognición y para la salud.

Las principales metáforas utilizadas para conceptualizar la vida con un trastorno mental son las bélicas y las metáforas de viaje. «Yo soy una gran luchadora y de momento no pienso dejarme vencer» o «Si sabes qué es lo más importante en cada momento, puedes comenzar el camino de tu recuperación» son solo dos ejemplos de testimonios que se pueden encontrar en el diccionario en este sentio.

«En estudios previos realizados por los investigadores de este proyecto se ha demostrado que ambos tipos de metáforas pueden tener usos positivos y negativos», explica Marta Coll. Los usos positivos son los que denotan empoderamiento o control, así como aquellos que trasmiten emociones positivas.

«Cuando los pacientes usan metáforas bélicas para hablar del estigma como un enemigo, están intensificando su agencia y la voluntad de cambiar una percepción social del trastorno que consideran discriminatorio», corrobora Coll. Por tanto, las metáforas de lucha no siempre son negativas, como apuntan algunas opiniones del público en general, aquellas que entienden que al hablar de batalla y de guerra contra una enfermedad, en el caso de no ser superada, puede hacer caer en quien la padece la responsabilidad de no haber hecho lo suficiente para sanarse.

Este tipo de metáforas positivas se definen como metáforas empoderadoras, y son las que estos investigadores recomiendan usar «en los discursos públicos relacionados con las personas diagnosticadas de trastornos mentales y que se promueva su uso por los propios afectados, a fin de evitar conceptualizaciones peyorativas de su situación».

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