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5 de septiembre 2017    /   CREATIVIDAD
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La dieta cromática creada por Paul Auster

5 de septiembre 2017    /   CREATIVIDAD     por          
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A principios de los años 90, la artista francesa Sophie Calle sugirió a Paul Auster que crease un personaje inspirado en ella. El escritor estadounidense aceptó la propuesta y, un par de años después, mostró el resultado de ese reto. Se trataba de Maria Turner, una enigmática mujer que aparecía en su novela Leviatán y que tenía unas curiosas costumbres.

Turner guardaba todos los regalos de cumpleaños que había recibido a lo largo de su vida sin desenvolver y ordenados cronológicamente, según Auster. Además, cada cumpleaños celebraba una fiesta a la que invitaba a tantas personas como años cumplía. Por último, algunas semanas hacía una dieta cromática, es decir, que durante ese tiempo solo comía alimentos de un único color.

Según narraba Auster, los lunes Maria comía naranja: zanahorias, melones cantalupo, camarones cocidos. «Martes, rojo: tomates, caquis, steak tartar. Miércoles, blanco: lenguado, patatas, requesón. Jueves, verde: pepinos, brécol, espinacas. Y así sucesivamente hasta llegar a la última comida del domingo».

Esta última costumbre alimentaria fue la que más llamó la atención de Sophie Calle. Tanto fue así que decidió hacerla realidad en un proyecto artístico.

«Para hacer como Maria durante la semana del 8 al 14 de diciembre de 1977, comí naranja el lunes, rojo el martes, blanco el miércoles y verde el jueves», explicaba Calle.

En Leviatán, Paul Auster solo había detallado hasta ese día de la semana, razón por la cual, Sohpie Calle se tomó una licencia poética y subsanó ese vacío por sí misma.

«Decidí que el amarillo correspondiera al viernes y el rosa al sábado. En cuanto al domingo, utilicé todo el espectro de colores y puse a disposición de seis invitados los seis menús que probé durante la semana».


La artista también realizó algunas variaciones en los menús determinados por Auster y añadió aquellos alimentos que no habían sido determinadas por el escritor o variando las que le parecían más apetecibles o estéticas.

«Paul Auster olvidó mencionar las bebidas, así que completé el menú del lunes con zumo de naranja. En el caso del martes, como no estaba contenta con el color amarillento de las patatas, añadí arroz y leche».


El objetivo final de Sophie Calle era obtener bodegones de esos alimentos lo más cromáticamente uniformes posible. Unas composiciones que fueron posteriormente fotografiadas y presentadas como The Chromatic Diet, un proyecto que fue expuesto en galerías de arte y recopilado en el libro Double Game, en el que también se incluye The Gotham Handbook, una segunda colaboración entre la artista y Paul Auster.


En esa ocasión fue Auster el que le planteó el reto a Calle. A petición del autor de La trilogía de Nueva York, la artista debía crear una instalación en las calles de Manhattan.

Ella, ni corta ni perezosa, decidió intervenir en una de las cabinas telefónicas de la ciudad. Cada día, dejaba en su interior flores, un cuaderno de notas, material de escritura, monedas, agua, cigarrillos y otros objetos. Al día siguiente, reponía lo que faltaba y documentaba lo sucedido el anterior Así hasta que los responsables de la compañía telefónica retiraban todo el contenido.

A principios de los años 90, la artista francesa Sophie Calle sugirió a Paul Auster que crease un personaje inspirado en ella. El escritor estadounidense aceptó la propuesta y, un par de años después, mostró el resultado de ese reto. Se trataba de Maria Turner, una enigmática mujer que aparecía en su novela Leviatán y que tenía unas curiosas costumbres.

Turner guardaba todos los regalos de cumpleaños que había recibido a lo largo de su vida sin desenvolver y ordenados cronológicamente, según Auster. Además, cada cumpleaños celebraba una fiesta a la que invitaba a tantas personas como años cumplía. Por último, algunas semanas hacía una dieta cromática, es decir, que durante ese tiempo solo comía alimentos de un único color.

Según narraba Auster, los lunes Maria comía naranja: zanahorias, melones cantalupo, camarones cocidos. «Martes, rojo: tomates, caquis, steak tartar. Miércoles, blanco: lenguado, patatas, requesón. Jueves, verde: pepinos, brécol, espinacas. Y así sucesivamente hasta llegar a la última comida del domingo».

Esta última costumbre alimentaria fue la que más llamó la atención de Sophie Calle. Tanto fue así que decidió hacerla realidad en un proyecto artístico.

«Para hacer como Maria durante la semana del 8 al 14 de diciembre de 1977, comí naranja el lunes, rojo el martes, blanco el miércoles y verde el jueves», explicaba Calle.

En Leviatán, Paul Auster solo había detallado hasta ese día de la semana, razón por la cual, Sohpie Calle se tomó una licencia poética y subsanó ese vacío por sí misma.

«Decidí que el amarillo correspondiera al viernes y el rosa al sábado. En cuanto al domingo, utilicé todo el espectro de colores y puse a disposición de seis invitados los seis menús que probé durante la semana».


La artista también realizó algunas variaciones en los menús determinados por Auster y añadió aquellos alimentos que no habían sido determinadas por el escritor o variando las que le parecían más apetecibles o estéticas.

«Paul Auster olvidó mencionar las bebidas, así que completé el menú del lunes con zumo de naranja. En el caso del martes, como no estaba contenta con el color amarillento de las patatas, añadí arroz y leche».


El objetivo final de Sophie Calle era obtener bodegones de esos alimentos lo más cromáticamente uniformes posible. Unas composiciones que fueron posteriormente fotografiadas y presentadas como The Chromatic Diet, un proyecto que fue expuesto en galerías de arte y recopilado en el libro Double Game, en el que también se incluye The Gotham Handbook, una segunda colaboración entre la artista y Paul Auster.


En esa ocasión fue Auster el que le planteó el reto a Calle. A petición del autor de La trilogía de Nueva York, la artista debía crear una instalación en las calles de Manhattan.

Ella, ni corta ni perezosa, decidió intervenir en una de las cabinas telefónicas de la ciudad. Cada día, dejaba en su interior flores, un cuaderno de notas, material de escritura, monedas, agua, cigarrillos y otros objetos. Al día siguiente, reponía lo que faltaba y documentaba lo sucedido el anterior Así hasta que los responsables de la compañía telefónica retiraban todo el contenido.

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Opiniones 5
  • Bajar de peso y tener una mejor apariencia física, es la meta que todos tenemos. No estar cansados durante el día, aumentar nuestro rendimiento y controlar el estrés, ¿a quién no le gustaría sentirse así?
    Sin embargo, la realidad es otra. Cada día nos cuesta más “Que todo aquello que intentamos hacer no funciona”. ¿Pero por qué nunca lo logramos?
    Te comparto la explicación, y la experiencia de otras personas: http://hyperurl.co/fvazd1?IQid=facebook

  • Genial artículo! me encantó porque la sensibilidad hacia el color es muy intensa en artistas de todos los lenguajes..no sólo del visual. El color en sí, es un universo de contenidos y significados desde todos los planos de la experiencia. Gracias!

  • El origen literario de la dieta cromática no fue una creación de Paul Auster, sino de George Perec. En 1978 se editó la novela «La vida instrucciones de uso», donde el autor francés construye una de las obras más originales de la literatura de la segunda mitad del siglo XX. En el capítulo 51, dedicado a la señora Moreau, se enumeran los ingredientes cromáticos de las cenas mensuales, dedicadas a un color, que organizó la mujer durante diez años. La primera fue la cena amarilla.

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