18 de diciembre 2013    /   ENTRETENIMIENTO
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Digo Diego registra los tuits borrados de los diputados en Twitter

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Se acabó borrar tuits sin despertar sospecha. A partir de hoy, los miembros del Congreso de los Diputados español no tendrán escapatoria cuando eliminen el rastro de sus comunicaciones en la red social. Digo Diego es un servicio impulsado por fundación Civio que registra todas las actualizaciones que borran sus señorías en la plataforma. Una hemeroteca de lo que no quieren que veas.

Aparte de su función como fuente fidedigna para certificar la desaparición de mensajes potencialmente sensibles en Twitter, su existencia permitirá hacer lecturas más sutiles de los políticos de la cámara alta española. “Los patinazos en realidad rara vez pasan inadvertidos, como demuestra la polémica reciente de Pere Navarro y su community manager. Digo Diego ayudará a sacar a la luz detalles más mundanos que arroja información interesante sobre los diputados”, explica David Cabo, director de fundación Civio.

Descubrieron, por ejemplo, detalles como la estrategia de comunicación de Eduardo Madina. En los dos meses de pruebas antes del lanzamiento, la fundación protransparencia observó que el diputado vasco es asiduo a borrar los tuits pasadas una semanas. El pasado 11 de diciembre eliminó nada menos que 12 tuits de semanas anteriores.

En otros casos, Madina actúa rápido para evitar verse salpicado por polémicas, como cuando suprimió un tuit sobre las concertinas en Mellilla poco después de empezar a circular una foto en Twitter de Griñan visitando la fábrica que las elabora. “Nos dice algo sobre su personalidad y el esfuerzo que pone en cuidar su imagen”, dice Cabo.

Captura de pantalla 2013-12-17 a las 21.01.56

No es el único que acostumbra a limpiar sus trazos. Delia Blanco, del PSOE, hace “una limpieza semanal de sus tweets más expresivos, borrando muchos de ellos cada dos o tres días”, según un comunicado de Civio. Las reflexiones filosóficas de Pons también han sido cribadas recientemente.

Captura de pantalla 2013-12-18 a las 10.35.18

La diputada de CIU Lourdes Ciuro se retractó dos veces de sus declaraciones en contra de aquellos que critican la consulta soberanista. El pasado 13 de noviembre, la fotografía de Rubalcaba sentado con Duran i Lleida, colgada para mostrar su capacidad dialogante con las autoridades catalanas, desaparece misteriosamente.

Captura de pantalla 2013-12-18 a las 10.35.49

Otro ejemplo que muestran los responsables de Civio es el caso de Ana Oramas, diputada del congreso por Coalición Canaria, que borró dos tuits el pasado 9 de diciembre. En el primero celebraba el talento de los cocineros del restaurante de Martín Berasategui en Tenerife. En el segundo, posa orgullosamente con Martín Berasategui celebrando su segunda estrella Michelin. Todo apunta a que los eliminó ante el temor de verse asociada con el lujo en una época de poca tolerancia de los ciudadanos hacia la ostentación entre los servidores públicos.

“No son detalles que cambiarán el rumbo político, pero ahora que se acercan las elecciones europeas y se calienta el ambiente puede empezar a ser una fuente interesante para monitorizar algunos traspiés de los candidatos”, añade Cabo.

Para Eva Belmonte, directora de proyectos de la fundación Civio, Digo Diego representa una herramienta interesante para ver cómo ciertos políticos intentan borrar cualquier rastro de comunicaciones que les vincule con escándalos. “Donde puede llegar a ser muy útil es cuando estallan casos de corrupción como el caso Bárcenas. En estas situaciones se ve cómo ciertas personas que lo apoyaban empiezan a borrar sus mensajes. Actualmente hay políticos defendiendo a personas que en seis meses posiblemente estarán condenadas”.

Politwoops en 20 países

Digo Diego es una adaptación de Politwoops, una web que realiza una labor similar en Estados Unidos y que fue creada por la Sunlight Foundation en 2012 a partir de una idea original de la web holandesa Politwoops.nl. Una herramienta que ha sido imitada en 20 países.

«Twitter almacena todos los tweets de sus usuarios durante un determinado periodo de tiempo y permite a cualquier programador acceder a ellos. Cuando una persona monitorizada con Digo Diego elimina un tuit, Twitter envía una notificación. Para cumplir con los términos de uso de la API de Twitter, todos los tuits eliminados por los diputados son revisados y aprobados uno por uno y manualmente por el equipo de Civio. Cuando este aprecia que el motivo de su eliminación es que el tuit incluye un error ortográfico, o un hashtag, mención o enlace no deseados, o se da el caso de que el propio autor lo corrige al poco tiempo, el mensaje en cuestión no constará en DigoDiego.es por carecer de interés», explica la fundación.

Tras el lanzamiento, Cabo no alberga falsas esperanzas sobre su impacto. “Se trata de un proyecto simpático. No pensamos que se vaya a destapar el gran escándalo pero sí enlaza muy bien con nuestra labor de desenterrar datos e información. Lo que dicen queda registrado por mucho que decidas borrarlo”.

Las competencias de Digo Diego podrían verse ampliadas en el futuro si funciona la plataforma. “Es posible que acabemos incluyendo presidentes autonómicos, candidatos, personajes públicos relevantes e incluso periodistas”, añade Cabo.

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Se acabó borrar tuits sin despertar sospecha. A partir de hoy, los miembros del Congreso de los Diputados español no tendrán escapatoria cuando eliminen el rastro de sus comunicaciones en la red social. Digo Diego es un servicio impulsado por fundación Civio que registra todas las actualizaciones que borran sus señorías en la plataforma. Una hemeroteca de lo que no quieren que veas.

Aparte de su función como fuente fidedigna para certificar la desaparición de mensajes potencialmente sensibles en Twitter, su existencia permitirá hacer lecturas más sutiles de los políticos de la cámara alta española. “Los patinazos en realidad rara vez pasan inadvertidos, como demuestra la polémica reciente de Pere Navarro y su community manager. Digo Diego ayudará a sacar a la luz detalles más mundanos que arroja información interesante sobre los diputados”, explica David Cabo, director de fundación Civio.

Descubrieron, por ejemplo, detalles como la estrategia de comunicación de Eduardo Madina. En los dos meses de pruebas antes del lanzamiento, la fundación protransparencia observó que el diputado vasco es asiduo a borrar los tuits pasadas una semanas. El pasado 11 de diciembre eliminó nada menos que 12 tuits de semanas anteriores.

En otros casos, Madina actúa rápido para evitar verse salpicado por polémicas, como cuando suprimió un tuit sobre las concertinas en Mellilla poco después de empezar a circular una foto en Twitter de Griñan visitando la fábrica que las elabora. “Nos dice algo sobre su personalidad y el esfuerzo que pone en cuidar su imagen”, dice Cabo.

Captura de pantalla 2013-12-17 a las 21.01.56

No es el único que acostumbra a limpiar sus trazos. Delia Blanco, del PSOE, hace “una limpieza semanal de sus tweets más expresivos, borrando muchos de ellos cada dos o tres días”, según un comunicado de Civio. Las reflexiones filosóficas de Pons también han sido cribadas recientemente.

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La diputada de CIU Lourdes Ciuro se retractó dos veces de sus declaraciones en contra de aquellos que critican la consulta soberanista. El pasado 13 de noviembre, la fotografía de Rubalcaba sentado con Duran i Lleida, colgada para mostrar su capacidad dialogante con las autoridades catalanas, desaparece misteriosamente.

Captura de pantalla 2013-12-18 a las 10.35.49

Otro ejemplo que muestran los responsables de Civio es el caso de Ana Oramas, diputada del congreso por Coalición Canaria, que borró dos tuits el pasado 9 de diciembre. En el primero celebraba el talento de los cocineros del restaurante de Martín Berasategui en Tenerife. En el segundo, posa orgullosamente con Martín Berasategui celebrando su segunda estrella Michelin. Todo apunta a que los eliminó ante el temor de verse asociada con el lujo en una época de poca tolerancia de los ciudadanos hacia la ostentación entre los servidores públicos.

“No son detalles que cambiarán el rumbo político, pero ahora que se acercan las elecciones europeas y se calienta el ambiente puede empezar a ser una fuente interesante para monitorizar algunos traspiés de los candidatos”, añade Cabo.

Para Eva Belmonte, directora de proyectos de la fundación Civio, Digo Diego representa una herramienta interesante para ver cómo ciertos políticos intentan borrar cualquier rastro de comunicaciones que les vincule con escándalos. “Donde puede llegar a ser muy útil es cuando estallan casos de corrupción como el caso Bárcenas. En estas situaciones se ve cómo ciertas personas que lo apoyaban empiezan a borrar sus mensajes. Actualmente hay políticos defendiendo a personas que en seis meses posiblemente estarán condenadas”.

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Digo Diego es una adaptación de Politwoops, una web que realiza una labor similar en Estados Unidos y que fue creada por la Sunlight Foundation en 2012 a partir de una idea original de la web holandesa Politwoops.nl. Una herramienta que ha sido imitada en 20 países.

«Twitter almacena todos los tweets de sus usuarios durante un determinado periodo de tiempo y permite a cualquier programador acceder a ellos. Cuando una persona monitorizada con Digo Diego elimina un tuit, Twitter envía una notificación. Para cumplir con los términos de uso de la API de Twitter, todos los tuits eliminados por los diputados son revisados y aprobados uno por uno y manualmente por el equipo de Civio. Cuando este aprecia que el motivo de su eliminación es que el tuit incluye un error ortográfico, o un hashtag, mención o enlace no deseados, o se da el caso de que el propio autor lo corrige al poco tiempo, el mensaje en cuestión no constará en DigoDiego.es por carecer de interés», explica la fundación.

Tras el lanzamiento, Cabo no alberga falsas esperanzas sobre su impacto. “Se trata de un proyecto simpático. No pensamos que se vaya a destapar el gran escándalo pero sí enlaza muy bien con nuestra labor de desenterrar datos e información. Lo que dicen queda registrado por mucho que decidas borrarlo”.

Las competencias de Digo Diego podrían verse ampliadas en el futuro si funciona la plataforma. “Es posible que acabemos incluyendo presidentes autonómicos, candidatos, personajes públicos relevantes e incluso periodistas”, añade Cabo.

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