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12 de abril 2018    /   IDEAS
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Ejemplos de dildos caseros (que quizás nunca debieron serlo)

12 de abril 2018    /   IDEAS     por          
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La variedad de dildos que se puede encontrar hoy en día en una tienda erótica resulta casi desbordante. No solo en tamaños y colores, sino sobre todo con múltiples formas o incluso materiales, que van desde la silicona médica hasta el vidrio, y que pueden ser de fabricación industrial o hechos a mano. Pese a que hay donde elegir, hay quien prefiere recurrir a lo que se conoce como dildos caseros.

Es decir, coger un elemento que encontramos por casa y que pensamos que por su forma puede servir para ser introducido en la vagina o en el ano, sin tener nada más en cuenta.

De hecho, los juguetes eróticos, antes de convertirse en un producto más industrializado, sobre todo debido al invento de los vibradores y a la llegada de la electricidad a los hogares, eran sobre todo de uso más doméstico y creados a mano, incluso con maderas o huesos. Algo casi artesanal.

Pero al igual que ya no nos vestimos o comemos como lo hacían nuestros antepasados, no tiene sentido masturbarse de la misma forma. Sobre todo porque, al igual que pasaba con otros aspectos de la vida antiguamente, la higiene en estos inventos caseros brilla por su ausencia.

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Hay quien soluciona las posibles infecciones utilizando los dildos caseros en cuestión con un preservativo, pero lo que no siempre se tiene en cuenta es que estos dildos pueden romperse y quedarse en el interior del cuerpo, o cosas peores.

Así, los médicos de urgencias de algunos hospitales dicen haber encontrado elementos tan diversos como fluorescentes o embutidos. Y lo que no nos cuentan.

salchichón que podría utilizarse entre los dildos caseros

Ideas para no tomar al pie de la letra

De entre los dildos caseros más comunes, sin duda, están las frutas y verduras. De hecho, hay quien prefiere llamarlos dildos ecológicos. Si bien es cierto que resultan los menos dañinos, siempre y cuando se utilicen con un preservativo, hay que tener en cuenta que a veces la superficie de una zanahoria, un calabacín o un pepino, puede rasgar ese preservativo.

Igualmente si hablamos de frutas como los plátanos, la forma del mismo puede resultar más molesta que placentera dentro de la vagina, o acabar en un disgusto si el plátano se rompe dentro del ano.

dildos caseros

Otro tópicos entre los dildos caseros son las velas. Su forma cilíndrica y alargada lo dice todo, aunque la cera puede ser aún más problemática, sobre todo si la sometemos a humedad y calor. La misma cuestión sucede con el jabón, ya que las pastillas de jabón, o incluso los botes de jabón líquido, pueden provocar verdaderos escozores.

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Mucho peor es optar por aerosoles como el del desodorante, o por botellas, como las de los refrescos, que pueden hacer efecto vacío o fracturarse, ya sean de plástico, o peor, de cristal, y crear heridas mucho más complejas.

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En cuanto al ano, el principal problema que suele haber es que las personas no tienen en cuenta que lo que introducen por el mismo puede acabar perdido por el recto. De hecho, todos los juguetes eróticos pensados para el ano tienen un tope en una de sus bases para evitar que esto ocurra, y que algún médico se encuentre una radiografía curiosa cuando acudamos a Urgencias.

No todos los juguetes caseros están pensados para ser «introducidos», también hay quién quiere ahorrar en vibradores y busca algún remedio más doméstico. Por su puesto, el modo de vibración del móvil es uno de los más recurridos. Sin embargo, si aún se cuestiona su efecto sobre la infertilidad, quizás no sea lo más acertado. Ni qué comentar que el teléfono móvil pasa por muchas manos, mesas, bolsos, etc., y que un rato de placer con el mismo puede acabar con una infección no tan placentera.

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Otro de los elementos más recurrentes es el cepillo de dientes eléctrico. Si bien la recomendación está en usarlo con una toalla, más de una, y de uno, lo ha utilizado incluso sin el propio cepillo, sino con el hierrecito de que da vueltas, dejando el frenillo hecho un desastre.

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Dildos caseros: cuando en la imaginación sí está el poder

Sin embargo, siempre que no vayan a ser introducidos, y que sirvan como elementos eróticos improvisados, lo cierto es que sí que hay juguetes caseros que pueden dar mucho juego. Nunca mejor dicho.

Por ejemplo, el cinturón que algunos padres usaban en otros tiempos para dar azotes, o la regla con la que la maestra castigaba a los alumnos más díscolos, pueden volver a ser un fetiche en juegos de BDSM. Y si el único cinturón que se tiene en casa es el de la bata o el albornoz, también sirven para atar a la pareja a la cama.

un cinturón en el cajón de los dildos caseros

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De la misma forma, si no se tiene a mano una crema o lubricante con efecto frío o calor, siempre pueden usarse un par de hielos y una esponja con agua caliente.

Jugando con los sentidos, el pétalo de una rosa, la pluma de un plumero (de los de verdad, no de los mágicos atrapapolvo) o un peluche pueden resultar un elemento muy estimulante para juegos con los ojos cerrados.

plumeros utilizados como dildos caseros

Ni qué decir de otros elementos de la cultura popular de la masturbación masculina, como la barra de pan mojada, o el melón con un agujero calentado un pelín en el microondas (ojo con mojar o calentar demasiado). En el caso de las chicas, nada más a mano que rozarse con un cojín o con la almohada, o una sesión de masaje de clítoris gracias a la multifunción de la alcachofa de la ducha.

imaginación para usar un melón entre los dildos caseros

Y es que no se trata de gastar dinero en juguetes eróticos, sino de pensar en que todo lo que usemos debe cumplir unos mínimos de seguridad y de higiene. No vaya a ser que por querer ahorrarse la vergüenza de acudir a una tienda erótica, la cosa acabe mucho más embarazosa en la sala de espera del hospital más cercano.

La variedad de dildos que se puede encontrar hoy en día en una tienda erótica resulta casi desbordante. No solo en tamaños y colores, sino sobre todo con múltiples formas o incluso materiales, que van desde la silicona médica hasta el vidrio, y que pueden ser de fabricación industrial o hechos a mano. Pese a que hay donde elegir, hay quien prefiere recurrir a lo que se conoce como dildos caseros.

Es decir, coger un elemento que encontramos por casa y que pensamos que por su forma puede servir para ser introducido en la vagina o en el ano, sin tener nada más en cuenta.

De hecho, los juguetes eróticos, antes de convertirse en un producto más industrializado, sobre todo debido al invento de los vibradores y a la llegada de la electricidad a los hogares, eran sobre todo de uso más doméstico y creados a mano, incluso con maderas o huesos. Algo casi artesanal.

Pero al igual que ya no nos vestimos o comemos como lo hacían nuestros antepasados, no tiene sentido masturbarse de la misma forma. Sobre todo porque, al igual que pasaba con otros aspectos de la vida antiguamente, la higiene en estos inventos caseros brilla por su ausencia.

Hay quien soluciona las posibles infecciones utilizando los dildos caseros en cuestión con un preservativo, pero lo que no siempre se tiene en cuenta es que estos dildos pueden romperse y quedarse en el interior del cuerpo, o cosas peores.

Así, los médicos de urgencias de algunos hospitales dicen haber encontrado elementos tan diversos como fluorescentes o embutidos. Y lo que no nos cuentan.

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salchichón que podría utilizarse entre los dildos caseros

Ideas para no tomar al pie de la letra

De entre los dildos caseros más comunes, sin duda, están las frutas y verduras. De hecho, hay quien prefiere llamarlos dildos ecológicos. Si bien es cierto que resultan los menos dañinos, siempre y cuando se utilicen con un preservativo, hay que tener en cuenta que a veces la superficie de una zanahoria, un calabacín o un pepino, puede rasgar ese preservativo.

Igualmente si hablamos de frutas como los plátanos, la forma del mismo puede resultar más molesta que placentera dentro de la vagina, o acabar en un disgusto si el plátano se rompe dentro del ano.

dildos caseros

Otro tópicos entre los dildos caseros son las velas. Su forma cilíndrica y alargada lo dice todo, aunque la cera puede ser aún más problemática, sobre todo si la sometemos a humedad y calor. La misma cuestión sucede con el jabón, ya que las pastillas de jabón, o incluso los botes de jabón líquido, pueden provocar verdaderos escozores.

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Mucho peor es optar por aerosoles como el del desodorante, o por botellas, como las de los refrescos, que pueden hacer efecto vacío o fracturarse, ya sean de plástico, o peor, de cristal, y crear heridas mucho más complejas.

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En cuanto al ano, el principal problema que suele haber es que las personas no tienen en cuenta que lo que introducen por el mismo puede acabar perdido por el recto. De hecho, todos los juguetes eróticos pensados para el ano tienen un tope en una de sus bases para evitar que esto ocurra, y que algún médico se encuentre una radiografía curiosa cuando acudamos a Urgencias.

No todos los juguetes caseros están pensados para ser «introducidos», también hay quién quiere ahorrar en vibradores y busca algún remedio más doméstico. Por su puesto, el modo de vibración del móvil es uno de los más recurridos. Sin embargo, si aún se cuestiona su efecto sobre la infertilidad, quizás no sea lo más acertado. Ni qué comentar que el teléfono móvil pasa por muchas manos, mesas, bolsos, etc., y que un rato de placer con el mismo puede acabar con una infección no tan placentera.

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Otro de los elementos más recurrentes es el cepillo de dientes eléctrico. Si bien la recomendación está en usarlo con una toalla, más de una, y de uno, lo ha utilizado incluso sin el propio cepillo, sino con el hierrecito de que da vueltas, dejando el frenillo hecho un desastre.

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Dildos caseros: cuando en la imaginación sí está el poder

Sin embargo, siempre que no vayan a ser introducidos, y que sirvan como elementos eróticos improvisados, lo cierto es que sí que hay juguetes caseros que pueden dar mucho juego. Nunca mejor dicho.

Por ejemplo, el cinturón que algunos padres usaban en otros tiempos para dar azotes, o la regla con la que la maestra castigaba a los alumnos más díscolos, pueden volver a ser un fetiche en juegos de BDSM. Y si el único cinturón que se tiene en casa es el de la bata o el albornoz, también sirven para atar a la pareja a la cama.

un cinturón en el cajón de los dildos caseros

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De la misma forma, si no se tiene a mano una crema o lubricante con efecto frío o calor, siempre pueden usarse un par de hielos y una esponja con agua caliente.

Jugando con los sentidos, el pétalo de una rosa, la pluma de un plumero (de los de verdad, no de los mágicos atrapapolvo) o un peluche pueden resultar un elemento muy estimulante para juegos con los ojos cerrados.

plumeros utilizados como dildos caseros

Ni qué decir de otros elementos de la cultura popular de la masturbación masculina, como la barra de pan mojada, o el melón con un agujero calentado un pelín en el microondas (ojo con mojar o calentar demasiado). En el caso de las chicas, nada más a mano que rozarse con un cojín o con la almohada, o una sesión de masaje de clítoris gracias a la multifunción de la alcachofa de la ducha.

imaginación para usar un melón entre los dildos caseros

Y es que no se trata de gastar dinero en juguetes eróticos, sino de pensar en que todo lo que usemos debe cumplir unos mínimos de seguridad y de higiene. No vaya a ser que por querer ahorrarse la vergüenza de acudir a una tienda erótica, la cosa acabe mucho más embarazosa en la sala de espera del hospital más cercano.

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Opiniones 2
  • Os dais cuenta de que esto son topicazos de hace 20 años? Os dais cuenta de que cualquiera que vea eso de una foto con unos calabacines, va a cambiar rápido a «Busco información de verdad»? A no ser que se dirijan al público de la tercera edad, quienes lógicamente serán bien diferentes aún entre nacionalidades, y sobre todo entre niveles de educación. En fin, es un poco de lógica.

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