5 de agosto 2015    /   ENTRETENIMIENTO
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El famoso dinosaurio de Vigo se está muriendo de calor

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Todo comenzó en plena campaña electoral para las elecciones municipales de Vigo. Abel Caballero, socialista y candidato a un tercer mandato como alcalde, mandó humanizar a toda velocidad varias calles, en las que los obreros trabajaban fines de semana, con la intención de llegar a tiempo a los comicios. Entre ellas estaba Rosalía de Castro, en la que aplicó esa técnica política tan común en Vigo llamada macetismo: poner muchas plantas para hacer que todo parezca más bonito.
Pero con las prisas se produjo un error: un seto de tres metros con forma de Tyrannosaurus Rex acabó colocado en una de las rotondas de la rúa con nombre de poetisa. Aunque el departamento de Parques y Jardines reaccionó rápido y retiró la peculiar escultura con celeridad, los ciudadanos tuvieron tiempo de hacer decenas de fotos, empezar a cachondearse y hasta bautizar el arbusto como DinoSeto.
Memes y bromas comenzaron a llenar las redes sociales. Galletas de TostaRica en vez del seto, el logo de Parque Jurásico con el nombre de Rosalía de Castro, apareció una página de Facebook en su honor… La broma llegó hasta una petición de medio millar de personas en Change.org para la vuelta del DinoSeto a un lugar de honor en Vigo. Caballero, al que se le puede acusar de muchas cosas pero no de falta de instinto político, decidió darle al pueblo lo que pedía.
Parte de la broma solo puede entenderse teniendo en cuenta la especial relación que el alcalde de Vigo parece tener con las rotondas. Durante la contestada colocación del Bernardo Alfageme, un barco pesquero con 70 años de servicio y cuyo destino parecía ser un museo, en una rotonda en el barrio de Coya, Caballero proclamó que «las rotondas de Vigo son las más bonitas del mundo» y lanzaba una advertencia a navegantes: «ya veremos lo que hacemos».


Un mes después de su fugaz destello en Rosalía de Castro, el alcalde inauguraba un nuevo destino temporal para el DinoSeto. En su colocación, a la que por supuesto acudió el alcalde, advirtió que era posible que tuviera crías. «Estamos viendo a ver si los huevos que va a poner ahora le dan para eso. Es un animal, está vivo, tiene corazón, tiene cuerpo, tiene alma». Faro de Vigo tituló, con bastante retranca, «Cuando Vigo despertó, Dinoseto volvía a estar allí».

La escultura, situada en un punto neurálgico de la ciudad, se volvió una atracción turística. Locales y extranjeros, la mayoría llegados en los cruceros que hacen escala en Vigo, se hacen fotos con el bicho de fondo, simulando que les ataca. Otros juegan a hacer montajes con la nueva entrega de Parque Jurásico.
Lo lógico sería que hubiera parado ahí, pero la ola de calor jugó en su contra y, debido al sol y las altas temperaturas, el lomo del arbustosaurio comenzó a secarse y dejó ver su esqueleto de alambre. La ciudad le cambió entonces el nombre a DinoSeco, y empezó a pasar cada vez más de la novedad verde. Además, los brotes están descontrolados y hoy le dan un aspecto punky. Mientras, por la noche, los vigueses siguen jugando con su DinoSeto.

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Todo comenzó en plena campaña electoral para las elecciones municipales de Vigo. Abel Caballero, socialista y candidato a un tercer mandato como alcalde, mandó humanizar a toda velocidad varias calles, en las que los obreros trabajaban fines de semana, con la intención de llegar a tiempo a los comicios. Entre ellas estaba Rosalía de Castro, en la que aplicó esa técnica política tan común en Vigo llamada macetismo: poner muchas plantas para hacer que todo parezca más bonito.
Pero con las prisas se produjo un error: un seto de tres metros con forma de Tyrannosaurus Rex acabó colocado en una de las rotondas de la rúa con nombre de poetisa. Aunque el departamento de Parques y Jardines reaccionó rápido y retiró la peculiar escultura con celeridad, los ciudadanos tuvieron tiempo de hacer decenas de fotos, empezar a cachondearse y hasta bautizar el arbusto como DinoSeto.
Memes y bromas comenzaron a llenar las redes sociales. Galletas de TostaRica en vez del seto, el logo de Parque Jurásico con el nombre de Rosalía de Castro, apareció una página de Facebook en su honor… La broma llegó hasta una petición de medio millar de personas en Change.org para la vuelta del DinoSeto a un lugar de honor en Vigo. Caballero, al que se le puede acusar de muchas cosas pero no de falta de instinto político, decidió darle al pueblo lo que pedía.
Parte de la broma solo puede entenderse teniendo en cuenta la especial relación que el alcalde de Vigo parece tener con las rotondas. Durante la contestada colocación del Bernardo Alfageme, un barco pesquero con 70 años de servicio y cuyo destino parecía ser un museo, en una rotonda en el barrio de Coya, Caballero proclamó que «las rotondas de Vigo son las más bonitas del mundo» y lanzaba una advertencia a navegantes: «ya veremos lo que hacemos».


Un mes después de su fugaz destello en Rosalía de Castro, el alcalde inauguraba un nuevo destino temporal para el DinoSeto. En su colocación, a la que por supuesto acudió el alcalde, advirtió que era posible que tuviera crías. «Estamos viendo a ver si los huevos que va a poner ahora le dan para eso. Es un animal, está vivo, tiene corazón, tiene cuerpo, tiene alma». Faro de Vigo tituló, con bastante retranca, «Cuando Vigo despertó, Dinoseto volvía a estar allí».

La escultura, situada en un punto neurálgico de la ciudad, se volvió una atracción turística. Locales y extranjeros, la mayoría llegados en los cruceros que hacen escala en Vigo, se hacen fotos con el bicho de fondo, simulando que les ataca. Otros juegan a hacer montajes con la nueva entrega de Parque Jurásico.
Lo lógico sería que hubiera parado ahí, pero la ola de calor jugó en su contra y, debido al sol y las altas temperaturas, el lomo del arbustosaurio comenzó a secarse y dejó ver su esqueleto de alambre. La ciudad le cambió entonces el nombre a DinoSeco, y empezó a pasar cada vez más de la novedad verde. Además, los brotes están descontrolados y hoy le dan un aspecto punky. Mientras, por la noche, los vigueses siguen jugando con su DinoSeto.

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