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30 de julio 2017    /   CREATIVIDAD
por
fotografia  Jan Vormann / VG-Bild / Instagram: @dispatchwork

Dispatchwork restaura desperfectos de la ciudad con bloques de Lego

30 de julio 2017    /   CREATIVIDAD     por        fotografia  Jan Vormann / VG-Bild / Instagram: @dispatchwork
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Jan Vormann es un historiador y conservador alemán responsable de Dispatchwork, un proyecto que se dedica a reparar monumentos con algo tan humilde como piezas de Lego. A pesar de su aparente sencillez, Vormann mezcla poesía, elementos propios de los situacionistas y hasta filosofía oriental para realizar sus intervenciones.

Las primeras acciones de Dispatchwork se remontan a 2007. Diez años más tarde, el proyecto ya ha recorrido más de un centenar de ciudades de todo el mundo, aunque su origen está en un pequeño pueblecito de Italia.

«En Bocchignano, las casas están construidas con diferentes materiales. Tantos que la semejanza con las construcciones con bloques de plástico es más que evidente», explica Vormann. «Sin embargo, en ese collage de materiales de siglos pasados no estaba uno tan contemporáneo como el plástico. Por otra parte, el grafiti es una forma de expresión semejante a hacer estos parches de colores. En ese sentido, Dispatchwork es una reflexión sobre el grafiti, el arte urbano y la arquitectura».


Siempre que viaja, Jan Vormann lleva consigo una bolsa repleta de bloques de construcción. Camina por las calles y, cuando encuentra un lugar que le resulta atractivo, trabaja sobre él. Un par de horas son más que suficientes.

«Un buen lugar puede ser un edificio histórico pero no necesariamente. Lo de menos es que tenga una cierta importancia histórica o significado. También sirven lugares que estén en barrios que me gusten o casas de amigos».

A la hora de trabajar, Vormann no emplea adhesivos ni ningún otro tipo de elemento aglutinante. Eso haría el proceso más laborioso y la integración entre las piezas y el edificio no sería igual de efectiva. Por eso, se limita a colocar las piezas como las colocaría cualquier niño.


Este método de trabajo supone que el proyecto está abocado a ser algo efímero. Una propuesta sujeta al azar y la participación de los que pasan ante él. Algunos la respetarán y otros la destruirán. En cualquiera de los casos, no pasa nada. Forma parte del juego.

«Aunque gracias a las fotos se documenta para el futuro, en realidad es un proyecto efímero. Todo depende de que una persona a la que le llamen la atención los bloques los quite de la pared. No te imaginas los lugares de difícil acceso de donde los han llegado a quitar. Si esas personas son niños, sé que las piezas van a ser bien empleadas, así que no me preocupa. Por otra parte, no deja de ser una intervención en espacios públicos, que pertenecen a todos, así que no puedo controlar lo que sucede en ellos».

El uso del espacio urbano, aunque sea con fines artísticos, es algo que no siempre es del agrado de las autoridades. Sin embargo, Dispatchwork no parece molestarles excesivamente.

«Hay gente a la que no le gusta, por supuesto, pero otros saben diferenciar entre vandalismo y reconstrucción. Por esa razón, ni yo ni otras personas que han desarrollado el proyecto por su cuenta hemos tenido problemas destacables con las autoridades. Ni en China, ni en Venezuela, ni en Rusia ni en Estados Unidos… Parece como si al toparse con este tipo de arte urbano lúdico, a las autoridades les saliera ese niño que tenemos dentro».



¿Y Lego? ¿Cómo se lo ha tomado? «Les encanta el proyecto y en alguna ocasión han colaborado conmigo. El problema es que, como toda gran compañía, están atrapados en las dinámicas capitalistas. Por eso, para poder regalarme piezas gratis, me exigían poner su logotipo. Finalmente decidí comprar piezas de segunda mano para poder continuar con Dispatchwork y mantener la independencia. Después de todo, desde el momento en que el proyecto es libre y colaborativo, porque cualquier persona puede desarrollarlo en su país y mandarme la foto, me parecía mal cobrar por ello mientras que ellos lo hacen de forma gratuita».

Jan Vormann es un historiador y conservador alemán responsable de Dispatchwork, un proyecto que se dedica a reparar monumentos con algo tan humilde como piezas de Lego. A pesar de su aparente sencillez, Vormann mezcla poesía, elementos propios de los situacionistas y hasta filosofía oriental para realizar sus intervenciones.

Las primeras acciones de Dispatchwork se remontan a 2007. Diez años más tarde, el proyecto ya ha recorrido más de un centenar de ciudades de todo el mundo, aunque su origen está en un pequeño pueblecito de Italia.

«En Bocchignano, las casas están construidas con diferentes materiales. Tantos que la semejanza con las construcciones con bloques de plástico es más que evidente», explica Vormann. «Sin embargo, en ese collage de materiales de siglos pasados no estaba uno tan contemporáneo como el plástico. Por otra parte, el grafiti es una forma de expresión semejante a hacer estos parches de colores. En ese sentido, Dispatchwork es una reflexión sobre el grafiti, el arte urbano y la arquitectura».


Siempre que viaja, Jan Vormann lleva consigo una bolsa repleta de bloques de construcción. Camina por las calles y, cuando encuentra un lugar que le resulta atractivo, trabaja sobre él. Un par de horas son más que suficientes.

«Un buen lugar puede ser un edificio histórico pero no necesariamente. Lo de menos es que tenga una cierta importancia histórica o significado. También sirven lugares que estén en barrios que me gusten o casas de amigos».

A la hora de trabajar, Vormann no emplea adhesivos ni ningún otro tipo de elemento aglutinante. Eso haría el proceso más laborioso y la integración entre las piezas y el edificio no sería igual de efectiva. Por eso, se limita a colocar las piezas como las colocaría cualquier niño.


Este método de trabajo supone que el proyecto está abocado a ser algo efímero. Una propuesta sujeta al azar y la participación de los que pasan ante él. Algunos la respetarán y otros la destruirán. En cualquiera de los casos, no pasa nada. Forma parte del juego.

«Aunque gracias a las fotos se documenta para el futuro, en realidad es un proyecto efímero. Todo depende de que una persona a la que le llamen la atención los bloques los quite de la pared. No te imaginas los lugares de difícil acceso de donde los han llegado a quitar. Si esas personas son niños, sé que las piezas van a ser bien empleadas, así que no me preocupa. Por otra parte, no deja de ser una intervención en espacios públicos, que pertenecen a todos, así que no puedo controlar lo que sucede en ellos».

El uso del espacio urbano, aunque sea con fines artísticos, es algo que no siempre es del agrado de las autoridades. Sin embargo, Dispatchwork no parece molestarles excesivamente.

«Hay gente a la que no le gusta, por supuesto, pero otros saben diferenciar entre vandalismo y reconstrucción. Por esa razón, ni yo ni otras personas que han desarrollado el proyecto por su cuenta hemos tenido problemas destacables con las autoridades. Ni en China, ni en Venezuela, ni en Rusia ni en Estados Unidos… Parece como si al toparse con este tipo de arte urbano lúdico, a las autoridades les saliera ese niño que tenemos dentro».



¿Y Lego? ¿Cómo se lo ha tomado? «Les encanta el proyecto y en alguna ocasión han colaborado conmigo. El problema es que, como toda gran compañía, están atrapados en las dinámicas capitalistas. Por eso, para poder regalarme piezas gratis, me exigían poner su logotipo. Finalmente decidí comprar piezas de segunda mano para poder continuar con Dispatchwork y mantener la independencia. Después de todo, desde el momento en que el proyecto es libre y colaborativo, porque cualquier persona puede desarrollarlo en su país y mandarme la foto, me parecía mal cobrar por ello mientras que ellos lo hacen de forma gratuita».

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Opiniones 4
  • Muy buenas tardes..! Muy Bonito este tipo de idea y convertirla en una creación divertida para casi todos. Pero tengo una pregunta tonta, ya q esta empresa viaja y todo m pregunto de donde sale a plata para viajar y comprar legos de segunda..? y q recibe a cambio esta empresa..? Puro Amor al arte..? Me llama la atención mucho ya q tambien soy artista y profesor de artes

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