23 de noviembre 2020    /   CREATIVIDAD
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Distopify: atún de la bahía de Móstoles y otros artículos del futuro al que podemos estar condenados

23 de noviembre 2020    /   CREATIVIDAD     por          
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Hace casi tres milenios que los fenicios comenzaron a cultivar el dátil en Elche. Hoy los fenicios ya no existen. Y en unos pocos años es posible que los dátiles ilicitanos tampoco. Ni tan mal, según Distopify. La tienda distópica tiene una alternativa a los alicantinos: los dátiles de Skarsvag. Por el módico precio de 109, 95 euros te puedes hacer con una bolsa de 300 gr. del fruto de las palmeras noruegas.

La tienda online dispone de otros exclusivos productos como la patera autohinchable, ideal cuando necesitas huir y dejarlo todo atrás:

La cinta adhesiva ocular para que el sueño no sea un impedimento para seguir trabajando y produciendo:

O el Pure Air, la fragancia que disimula el inconfundible aroma de los gases de efecto invernadero:

Así hasta nueve artículos componen el catálogo de Distopify, todos ellos relacionados con alguno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU.

Porque, por suerte, la tienda es solo una distopía del futuro que podría esperarnos si ahora, en el presente, no nos concienciamos de la necesidad de adoptar hábitos de vida saludables y respetuosos con el planeta.

Detrás de la distópica tienda se encuentra la Concejalía de Cooperación al Desarrollo del Ayuntamiento de Elche y la agencia creativa Utopicum, encargada de la campaña.

«Recientemente nos hemos adherido a la red de entidades locales para el desarrollo de los ODS de la Agenda 2030, lo que supone una oportunidad para divulgarlos y hacer partícipe a toda la ciudadanía», explican desde la concejalía.

Por su parte, Pau López, director creativo de Utipicum, explica que en la agencia tenían claro que, más que desde la catástrofe, enfoque desde el que parten la mayoría de las campañas de esta naturaleza, iban a elegir la ironía como punto de referencia: «Si los objetivos de desarrollo no se cumplen, pueden pasar cosas catastróficas. Pero es que, si pasan, seremos tan estúpidos como para no hacer nada al respecto. Por eso venderemos agua limpia, atún de Móstoles o pateras que se hinchan rápido. Y ahí, para nosotros, es donde está el verdadero drama».

Lo bueno, añaden, es que aún nos queda casi una década por delante para ir tomando medidas y evitar así que Distopify se convierta algún día en realidad.

Hace casi tres milenios que los fenicios comenzaron a cultivar el dátil en Elche. Hoy los fenicios ya no existen. Y en unos pocos años es posible que los dátiles ilicitanos tampoco. Ni tan mal, según Distopify. La tienda distópica tiene una alternativa a los alicantinos: los dátiles de Skarsvag. Por el módico precio de 109, 95 euros te puedes hacer con una bolsa de 300 gr. del fruto de las palmeras noruegas.

La tienda online dispone de otros exclusivos productos como la patera autohinchable, ideal cuando necesitas huir y dejarlo todo atrás:

La cinta adhesiva ocular para que el sueño no sea un impedimento para seguir trabajando y produciendo:

O el Pure Air, la fragancia que disimula el inconfundible aroma de los gases de efecto invernadero:

Así hasta nueve artículos componen el catálogo de Distopify, todos ellos relacionados con alguno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU.

Porque, por suerte, la tienda es solo una distopía del futuro que podría esperarnos si ahora, en el presente, no nos concienciamos de la necesidad de adoptar hábitos de vida saludables y respetuosos con el planeta.

Detrás de la distópica tienda se encuentra la Concejalía de Cooperación al Desarrollo del Ayuntamiento de Elche y la agencia creativa Utopicum, encargada de la campaña.

«Recientemente nos hemos adherido a la red de entidades locales para el desarrollo de los ODS de la Agenda 2030, lo que supone una oportunidad para divulgarlos y hacer partícipe a toda la ciudadanía», explican desde la concejalía.

Por su parte, Pau López, director creativo de Utipicum, explica que en la agencia tenían claro que, más que desde la catástrofe, enfoque desde el que parten la mayoría de las campañas de esta naturaleza, iban a elegir la ironía como punto de referencia: «Si los objetivos de desarrollo no se cumplen, pueden pasar cosas catastróficas. Pero es que, si pasan, seremos tan estúpidos como para no hacer nada al respecto. Por eso venderemos agua limpia, atún de Móstoles o pateras que se hinchan rápido. Y ahí, para nosotros, es donde está el verdadero drama».

Lo bueno, añaden, es que aún nos queda casi una década por delante para ir tomando medidas y evitar así que Distopify se convierta algún día en realidad.

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