5 de junio 2018    /   ENTRETENIMIENTO
por
 

Dolly Parton, la vaquera que reparte millones de libros a los niños

5 de junio 2018    /   ENTRETENIMIENTO     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

¡Yorokobu gratis en formato digital!

Lee gratis la revista Asueto haciendo clic aquí.

La popular cantante de country Dolly Parton creó a mediados de los 90 Dolly Parton’s Imagination Libraryun proyecto que regala libros a niños y niñas para fomentar la lectura. Más de 25 años después de su fundación, esta organización ya ha repartido más de cien millones de ejemplares.

Dolly Parton nació en Sevierville, un pueblo del Estado de Tennessee, en el seno de una familia numerosa. Ella era la cuarta de doce hermanos que subsistían, junto a sus padres y con no pocas dificultades, en una humilde cabaña de una sola habitación.

Las razones para esta precariedad, además de la extensa prole, eran los exiguos ingresos de su padre, un esforzado obrero manual sin apenas preparación que no sabía leer ni escribir. Esa carencia marcó su vida.

«No podía leer las palabras “determinación y generosidad”, pero su vida era un ejemplo de ambas», recordaba la cantante, que decidió fundar la Dolly Parton’s Imagination Library en honor de su progenitor con la intención de que las nuevas generaciones pudieran leer, escribir y tener la posibilidad de acceder a un futuro mejor a través de la educación.

«Antes de fallecer, mi papá me dijo que este proyecto era probablemente la cosa más importante que he hecho en mi vida. No podéis imaginar lo mucho que eso significó eso para mí», recuerda Dolly Parton en un texto disponible en la web de su proyecto.

La Dolly Parton’s Imagination Library echó a andar en el año 1995, repartiendo libros gratis a niños recién nacidos y hasta que comenzaban la educación obligatoria. Todos aquellos que quisieran formar parte del proyecto eran bienvenidos, independientemente de la renta de la que dispusieran sus padres.

Los primeros beneficiados fueron los niños de Sevierville, ciudad natal de la cantante, pero no pasó mucho tiempo antes de que el Gobernador de Tennessee firmase un acuerdo de colaboración que extendía la iniciativa a todos los menores de cinco años que residían en ese Estado.

Poco a poco, el proyecto acabó aplicándose en todo el país. Al mismo tiempo, inició acciones puntuales de colaboración con colectivos concretos como, por ejemplo, las comunidades indígenas norteamericanas que viven aún en las reservas, o los niños con discapacidad visual a los que se les enviaban audiolibros y textos escritos en braille.

Sin embargo, el mayor crecimiento se produjo cuando, aprovechando el idioma común, la Dolly Parton’s Imagination Library comenzó a operar no solo en Estados Unidos, sino también en Reino Unido, Australia y Canadá. En este último caso, y aunque el proyecto es principalmente anglosajón, seleccionó libros para familias francófonas que viven en ese país, algo que también ha comenzado a hacer con la población latina que reside en Estados Unidos y que desea formar parte de este programa.

Los libros que se envían son generalmente escogidos por un comité de expertos entre los que se encuentran pedagogos e incluso miembros de editoriales como Penguin Group Estados Unidos. Estos profesionales hacen posible que, cada mes, los niños participantes recibian en su casa un título de calidad (tanto en lo literario como en lo artístico) y adecuado a su franja de edad.

Entre los libros que han sido enviados a lo largo de este tiempo se encuentran títulos como The Tale of Peter Rabbit de Beatrix Potter, Cockatoos de Quentin Blake, Llama Llama Mad at Mama de Ana Dewdney, Bedtime for Monsters de Ed Vere o Last Stop on Market Street de Matt de la Peña y Christian Robinson.


A día de hoy, y después de más de dos décadas de actividad, la Dolly Parton’s Imagination Library ha repartido más de 100.000.000 de ejemplares de manera gratuita, algo para lo que, evidentemente, hacen falta recursos económicos y humanos. Por ello, el programa se financia con aportaciones de particulares y patrocinadores.

En aras de la transparencia y para que futuros colaboradores financieros se animen a participar, la web de Dolly Parton’s Imagination Library publica los costes del proyecto por niño y pone a disposición de los interesados una calculadora de tarifas para que estimen lo que costaría aplicar la iniciativa en su región. Según esos cálculos, el coste medio de libro por niño, con los gastos de correo postal incluidos, ronda los 2$.

Apostar por esta iniciativa puede ser un regalo para las grandes empresas que quieran ejercer la responsabilidad social corporativa: pueden aumentar el prestigio de la compañía por un pequeño gasto que, además, es fiscalmente deducible.

 

Si se atiende a las estadísticas oficiales del Ayuntamiento de Madrid, el número de niños entre 0 y 5 años censados en 2017 era de 4.832. De esta forma, si se quisiera aplicar el proyecto en esa ciudad, supondría un coste de alrededor de 9.664 euros al mes,  es decir, 115.968 euros al año.

En definitiva, una cantidad asumible por una entidad pública o privada, incluida una editorial, pues es importante tener en cuenta el siguiente detalle: las editoriales y librerías de Estados Unidos, lejos de sentirse amenazadas por la Dolly Parton’s Imagination Library o de interpretar que les resta ventas en esa franja de edad, saben que son las primeras beneficiadas por ella a largo plazo: una población acostumbrada a leer desde la infancia es la mejor garantía para que su negocio perdure en el futuro.

¡Yorokobu gratis en formato digital!

Lee gratis la revista Asueto haciendo clic aquí.

La popular cantante de country Dolly Parton creó a mediados de los 90 Dolly Parton’s Imagination Libraryun proyecto que regala libros a niños y niñas para fomentar la lectura. Más de 25 años después de su fundación, esta organización ya ha repartido más de cien millones de ejemplares.

Dolly Parton nació en Sevierville, un pueblo del Estado de Tennessee, en el seno de una familia numerosa. Ella era la cuarta de doce hermanos que subsistían, junto a sus padres y con no pocas dificultades, en una humilde cabaña de una sola habitación.

Las razones para esta precariedad, además de la extensa prole, eran los exiguos ingresos de su padre, un esforzado obrero manual sin apenas preparación que no sabía leer ni escribir. Esa carencia marcó su vida.

«No podía leer las palabras “determinación y generosidad”, pero su vida era un ejemplo de ambas», recordaba la cantante, que decidió fundar la Dolly Parton’s Imagination Library en honor de su progenitor con la intención de que las nuevas generaciones pudieran leer, escribir y tener la posibilidad de acceder a un futuro mejor a través de la educación.

«Antes de fallecer, mi papá me dijo que este proyecto era probablemente la cosa más importante que he hecho en mi vida. No podéis imaginar lo mucho que eso significó eso para mí», recuerda Dolly Parton en un texto disponible en la web de su proyecto.

La Dolly Parton’s Imagination Library echó a andar en el año 1995, repartiendo libros gratis a niños recién nacidos y hasta que comenzaban la educación obligatoria. Todos aquellos que quisieran formar parte del proyecto eran bienvenidos, independientemente de la renta de la que dispusieran sus padres.

Los primeros beneficiados fueron los niños de Sevierville, ciudad natal de la cantante, pero no pasó mucho tiempo antes de que el Gobernador de Tennessee firmase un acuerdo de colaboración que extendía la iniciativa a todos los menores de cinco años que residían en ese Estado.

Poco a poco, el proyecto acabó aplicándose en todo el país. Al mismo tiempo, inició acciones puntuales de colaboración con colectivos concretos como, por ejemplo, las comunidades indígenas norteamericanas que viven aún en las reservas, o los niños con discapacidad visual a los que se les enviaban audiolibros y textos escritos en braille.

Sin embargo, el mayor crecimiento se produjo cuando, aprovechando el idioma común, la Dolly Parton’s Imagination Library comenzó a operar no solo en Estados Unidos, sino también en Reino Unido, Australia y Canadá. En este último caso, y aunque el proyecto es principalmente anglosajón, seleccionó libros para familias francófonas que viven en ese país, algo que también ha comenzado a hacer con la población latina que reside en Estados Unidos y que desea formar parte de este programa.

Los libros que se envían son generalmente escogidos por un comité de expertos entre los que se encuentran pedagogos e incluso miembros de editoriales como Penguin Group Estados Unidos. Estos profesionales hacen posible que, cada mes, los niños participantes recibian en su casa un título de calidad (tanto en lo literario como en lo artístico) y adecuado a su franja de edad.

Entre los libros que han sido enviados a lo largo de este tiempo se encuentran títulos como The Tale of Peter Rabbit de Beatrix Potter, Cockatoos de Quentin Blake, Llama Llama Mad at Mama de Ana Dewdney, Bedtime for Monsters de Ed Vere o Last Stop on Market Street de Matt de la Peña y Christian Robinson.


A día de hoy, y después de más de dos décadas de actividad, la Dolly Parton’s Imagination Library ha repartido más de 100.000.000 de ejemplares de manera gratuita, algo para lo que, evidentemente, hacen falta recursos económicos y humanos. Por ello, el programa se financia con aportaciones de particulares y patrocinadores.

En aras de la transparencia y para que futuros colaboradores financieros se animen a participar, la web de Dolly Parton’s Imagination Library publica los costes del proyecto por niño y pone a disposición de los interesados una calculadora de tarifas para que estimen lo que costaría aplicar la iniciativa en su región. Según esos cálculos, el coste medio de libro por niño, con los gastos de correo postal incluidos, ronda los 2$.

Apostar por esta iniciativa puede ser un regalo para las grandes empresas que quieran ejercer la responsabilidad social corporativa: pueden aumentar el prestigio de la compañía por un pequeño gasto que, además, es fiscalmente deducible.

 

Si se atiende a las estadísticas oficiales del Ayuntamiento de Madrid, el número de niños entre 0 y 5 años censados en 2017 era de 4.832. De esta forma, si se quisiera aplicar el proyecto en esa ciudad, supondría un coste de alrededor de 9.664 euros al mes,  es decir, 115.968 euros al año.

En definitiva, una cantidad asumible por una entidad pública o privada, incluida una editorial, pues es importante tener en cuenta el siguiente detalle: las editoriales y librerías de Estados Unidos, lejos de sentirse amenazadas por la Dolly Parton’s Imagination Library o de interpretar que les resta ventas en esa franja de edad, saben que son las primeras beneficiadas por ella a largo plazo: una población acostumbrada a leer desde la infancia es la mejor garantía para que su negocio perdure en el futuro.

Compártelo twitter facebook whatsapp
New York: Distrito Bici
Kaiser Chiefs paga una comisión a sus fans por cada ejemplar que vendan
Así surgió la canción ‘Behind blue eyes’, de The Who
Sara Escudero: «¡Vivir de lo que te apasiona es un puñetero privilegio!»
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp
Opiniones 1
  • Una de mis favoritas, no solo tiene exquisita voz, es preciosa mujer, con todas las letras, sino que tambien compuso tantas canciones que otros hicieron famosos, y ademas la fundacion por los chicos.. que puedo decir, Una Belleza de Mujer!!

  • Comentarios cerrados.

    Publicidad