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9 de noviembre 2016    /   DIGITAL
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Donald Trump: apocalipsis y 60 millones de votos

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Cuando Web Summit programó una distendida charla para analizar los resultados de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, las expectativas acerca de los resultados eran, probablemente, diferentes. Esa era la impresión que podía deducirse del estado de ánimo del MEO Arena en Lisboa. Las caras de Owen Jones, el combativo escritor y periodista, o de David Patrikarakos, editor de Daily Beast, reflejaban cierto aire de perplejidad. La realidad, sin embargo, llega como llega y la soberanía del pueblo cuenta con legitimidad sea cual sea su designio.

Para llegar a este punto, se ha atravesado una campaña bien servida de lodo y puñaladas. Las circunstancias que han rodeado a esa etapa electoral explican una parte de un conglomerado bastante más complejo, de un puzzle cuyo resultado es el que se ha conocido esta mañana.

Owen Jones, que se ha erigido en la voz de una parte de clase obrera en el Reino Unido, señalaba al descontento cimentado en dos pilares: «La culpa y la esperanza. Culpar al migrante, al pobre, al musulmán en lugar de al poderoso. Es la política del miedo. Lo hemos visto en EEUU y antes lo vimos en Reino Unido y en Francia. La candidatura de Clinton se veía como una campaña del sistema en un momento en el que la gente está furiosa con el sistema».

Las redes sociales no han sido un lugar para el debate sino una trinchera más Clic para tuitear

El odio y el rechazo no han sido las únicas herramientas de las que se ha valido el nuevo presidente de los Estados Unidos para hacerse con la residencia en la Casa Blanca. Las redes sociales han sido el terreno de juego de una estrategia en la que se han implicado millones de ciudadanos.

Para Jones, lo lamentable es que los medios sociales no han sido un lugar para la confrontación de ideas sino una trinchera más. «El pueblo no está en Twitter hablando de las elecciones. Los medios sociales no son un espacio propicio para un debate equilibrado. Lo que vemos es que son sólo otro campo de batalla en una guerra», señaló el periodista británico.

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Las impresiones de los estadounidenses presentes en la discusión de esta mañana en Web Summit eran el reflejo de la división que se ha adueñado del país. Shailene Woodley, actriz y confundadora de Up to Us, se mostraba atónita con los resultados de la votación. «Lo que Trump va a hacer en América es un asunto internacional, va a tener consecuencias con nuestros aliados fuera de EE.UU». El inversor Bradley Tusk decía sentirse conmocionado. «Me encontré esta mañana casi empapado en lágrimas, avergonzado en Europa. Pero saldremos adelante».

Lo que Trump va a hacer en América es un asunto internacional, va a tener consecuencias con nuestros aliados fuera de EE.UU

Frente a eso, hay casi 60 millones de votantes a los que el sentimiento de catástrofe les es ajeno porque, entre otras muchas causas, se han confeccionado un universo de información y opinión que les queda más ajustado que un traje a medida. Owen Jones señaló al edredón bajo el que se cobijan todos los ciudadanos para mantener alejadas las opiniones contrarias a las suyas. «Las personas se rodean de otros que rebotan sus propias opiniones en las redes sociales».

En esa línea, Shailene Woodley dijo que «en los medios sociales estableces una comunidad y existe la oportunidad de escuchar opiniones que normalmente no recibirías, pero el verdadero altavoz de Trump han sido los grandes medios, que estaban constantemente hablando de él».

La actriz y activista quiso entrar, preguntada por David Patrikarakos, en otras consecuencias de los acontecimientos. «No creo sea un revés para el feminismo a causa de una persona. El feminismo es un movimiento. ¿Habría progresado este movimiento si hubiera ganado Hillary Clinton? Creo que ni habría ayudado ni le habría hecho daño, pero posiblemente hubiera inspirado a muchas mujeres».

El discurso de Donald Trump se ha suavizado justo después del escrutinio. El nuevo presidente hablaba de gobernar para todos y de sanar al país. Owen Jones, a pesar de no confiar en las palabras cabales de Trump, alberga un hilo de esperanza. «Va a hacer un daño desastroso. Es un tipo que tiene acceso a armas nucleares, que está en guerra comercial con China y que no respeta las normas democráticas. Siempre habla con una jerga muy militarizada. Hemos pasado otros momentos desoladores en la historia, pero las cosas cambian. Existe la América del miedo o la misoginia, pero también está la América de Harvey Milk, de los movimientos obreros, de las sufragistas o de los antiesclavistas».

Cuando Web Summit programó una distendida charla para analizar los resultados de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, las expectativas acerca de los resultados eran, probablemente, diferentes. Esa era la impresión que podía deducirse del estado de ánimo del MEO Arena en Lisboa. Las caras de Owen Jones, el combativo escritor y periodista, o de David Patrikarakos, editor de Daily Beast, reflejaban cierto aire de perplejidad. La realidad, sin embargo, llega como llega y la soberanía del pueblo cuenta con legitimidad sea cual sea su designio.

Para llegar a este punto, se ha atravesado una campaña bien servida de lodo y puñaladas. Las circunstancias que han rodeado a esa etapa electoral explican una parte de un conglomerado bastante más complejo, de un puzzle cuyo resultado es el que se ha conocido esta mañana.

Owen Jones, que se ha erigido en la voz de una parte de clase obrera en el Reino Unido, señalaba al descontento cimentado en dos pilares: «La culpa y la esperanza. Culpar al migrante, al pobre, al musulmán en lugar de al poderoso. Es la política del miedo. Lo hemos visto en EEUU y antes lo vimos en Reino Unido y en Francia. La candidatura de Clinton se veía como una campaña del sistema en un momento en el que la gente está furiosa con el sistema».

Las redes sociales no han sido un lugar para el debate sino una trinchera más Clic para tuitear

El odio y el rechazo no han sido las únicas herramientas de las que se ha valido el nuevo presidente de los Estados Unidos para hacerse con la residencia en la Casa Blanca. Las redes sociales han sido el terreno de juego de una estrategia en la que se han implicado millones de ciudadanos.

Para Jones, lo lamentable es que los medios sociales no han sido un lugar para la confrontación de ideas sino una trinchera más. «El pueblo no está en Twitter hablando de las elecciones. Los medios sociales no son un espacio propicio para un debate equilibrado. Lo que vemos es que son sólo otro campo de batalla en una guerra», señaló el periodista británico.

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Las impresiones de los estadounidenses presentes en la discusión de esta mañana en Web Summit eran el reflejo de la división que se ha adueñado del país. Shailene Woodley, actriz y confundadora de Up to Us, se mostraba atónita con los resultados de la votación. «Lo que Trump va a hacer en América es un asunto internacional, va a tener consecuencias con nuestros aliados fuera de EE.UU». El inversor Bradley Tusk decía sentirse conmocionado. «Me encontré esta mañana casi empapado en lágrimas, avergonzado en Europa. Pero saldremos adelante».

Lo que Trump va a hacer en América es un asunto internacional, va a tener consecuencias con nuestros aliados fuera de EE.UU

Frente a eso, hay casi 60 millones de votantes a los que el sentimiento de catástrofe les es ajeno porque, entre otras muchas causas, se han confeccionado un universo de información y opinión que les queda más ajustado que un traje a medida. Owen Jones señaló al edredón bajo el que se cobijan todos los ciudadanos para mantener alejadas las opiniones contrarias a las suyas. «Las personas se rodean de otros que rebotan sus propias opiniones en las redes sociales».

Frente a eso, hay casi 60 millones de votantes a los que el sentimiento de catástrofe les es ajeno porque, entre otras muchas causas, se han confeccionado un universo de información y opinión que les queda más ajustado que un traje a medida. Owen Jones señaló al edredón bajo el que se cobijan todos los ciudadanos para mantener alejadas las opiniones contrarias a las suyas. «Las personas se rodean de otros que rebotan sus propias opiniones en las redes sociales».

En esa línea, Shailene Woodley dijo que «en los medios sociales estableces una comunidad y existe la oportunidad de escuchar opiniones que normalmente no recibirías, pero el verdadero altavoz de Trump han sido los grandes medios, que estaban constantemente hablando de él».

La actriz y activista quiso entrar, preguntada por David Patrikarakos, en otras consecuencias de los acontecimientos. «No creo sea un revés para el feminismo a causa de una persona. El feminismo es un movimiento. ¿Habría progresado este movimiento si hubiera ganado Hillary Clinton? Creo que ni habría ayudado ni le habría hecho daño, pero posiblemente hubiera inspirado a muchas mujeres».

El discurso de Donald Trump se ha suavizado justo después del escrutinio. El nuevo presidente hablaba de gobernar para todos y de sanar al país. Owen Jones, a pesar de no confiar en las palabras cabales de Trump, alberga un hilo de esperanza. «Va a hacer un daño desastroso. Es un tipo que tiene acceso a armas nucleares, que está en guerra comercial con China y que no respeta las normas democráticas. Siempre habla con una jerga muy militarizada. Hemos pasado otros momentos desoladores en la historia, pero las cosas cambian. Existe la América del miedo o la misoginia, pero también está la América de Harvey Milk, de los movimientos obreros, de las sufragistas o de los antiesclavistas».

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