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22 de febrero 2016    /   CREATIVIDAD
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El profesor don Pardino: viñetas para enseñarte lengua española en Twitter

22 de febrero 2016    /   CREATIVIDAD     por          
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¿Sabías que cuando se alarga la vocal con tilde de una palabra deben tildarse todas las letras? ¡Síííííí! ¿Y que las mayúsculas se acentúan con las mismas reglas que las minúsculas? Claro, pero ¿también que una frase puede empezar con un signo interrogativo y terminar con uno exclamativo! El profesor don Pardino resuelve estas y otras dudas ortográficas en su perfil de Twitter a través de simpáticas viñetas.

El docente no imparte clases en ningún centro educativo. Sus lecciones solo pueden encontrarse en las redes sociales (también tiene una página de Facebook). A decir verdad, don Pardino ni siquiera existe: es un personaje ficticio inventado por dos apasionados de las letras que no quieren revelar su identidad, pero que sí han accedido a contarnos el origen de la idea y el porqué de su encomiable labor.

Los impulsores del proyecto son dos personas, un maestro y un médico. Una combinación bastante acertada, según ellos, ya que «don Pardino vela por la salud de la lengua». El personaje nació hace tiempo lejos de internet. «Iba a ser el protagonista de una serie de historietas al estilo de la Escuela Bruguera», señalan los autores.

La producción de viñetas humorísticas de la editorial catalana Bruguera, que contó con creadores como Francisco Ibáñez y José Escobar, marcó un antes y un después en el cómic patrio. En las páginas de sus publicaciones aparecieron por primera vez Mortadelo y Filemón (1958), el agente secreto Anacleto (1967), Zipi y Zape (1948) y Superlópez (1973), entre otros personajes legendarios.

Sin embargo, el futuro de don Pardino cambió. «El proyecto inicial quedó aparcado, pero más tarde surgió la idea de ilustrar consejos de gramática», nos cuentan. Su barba blanca y sus gafas le daban aspecto de profesor.

El nombre lo decidieron antes de que se dedicara a predicar sobre lingüística. «Responde más a criterios de sonoridad que a motivos semánticos», dicen sus responsables. Abrieron el diccionario al azar «y apareció». El apelativo les sonaba gracioso, simplemente. «Nos han preguntado si tenía algo que ver con la expresión ‘gramática parda’ [habilidad o capacidad para desenvolverse en la vida], pero la similitud es pura coincidencia».

Cada viñeta ilustra una regla gramatical. «A todos nos surgen dudas cuando hablamos o escribimos», aseguran. Ellos las apuntan, se documentan y comparten lo que han aprendido con sus seguidores a través de los dibujos. «La parte artística [las ilustraciones y los vídeos] corresponde al maestro»; el contenido es cosa de ambos.

«Nos gusta que don Pardino transmita la sensación de tener identidad propia», explican cuando les preguntamos por la razón del anonimato. «Si los autores están muy presentes, el personaje pierde autenticidad», añaden.

Ahora, cuando alguien interactúa con el profesor en las redes sociales, se dirigen a él por su nombre y «eso tiene su encanto». Citan Los inventos del profesor Franz de Copenhague o El consultorio sentimental de doña Filomena como ejemplos de tebeos cuyos personajes parecían reales.

¿Y a quién se dirige don Pardino? «Es para todos los públicos; el objetivo es resultar útil al mayor número de personas posible», aseguran. No obstante, su perfil de Twitter reza: «Puedes compartir y usar los dibujos, especialmente si estás en la escuela pública».

Explican así la mención al sistema educativo: «En la escuela pública los recursos son particularmente escasos, y los docentes tienen que echarle imaginación, dedicación y esfuerzo». Por eso, les invitan a aprovechar las ilustraciones como material en sus clases. «Si ayudan a poner un granito de arena, no se puede pedir más», indican.

Que haya personas que sigan a don Pardino y aprecien sus viñetas les anima a continuar dando vida al docente en las redes. «Nosotros también somos seguidores de gente a la que admiramos por su conocimiento de la lengua y su capacidad para sorprendernos con sus artículos, consejos y correcciones», señalan.

Creen que hacen falta más propuestas parecidas: «Cualquier iniciativa que aumente el interés de la gente por hablar o escribir cada vez mejor nos parece un acierto». Y, como dice don Pardino, «la letra con humor entra».

¿Sabías que cuando se alarga la vocal con tilde de una palabra deben tildarse todas las letras? ¡Síííííí! ¿Y que las mayúsculas se acentúan con las mismas reglas que las minúsculas? Claro, pero ¿también que una frase puede empezar con un signo interrogativo y terminar con uno exclamativo! El profesor don Pardino resuelve estas y otras dudas ortográficas en su perfil de Twitter a través de simpáticas viñetas.

El docente no imparte clases en ningún centro educativo. Sus lecciones solo pueden encontrarse en las redes sociales (también tiene una página de Facebook). A decir verdad, don Pardino ni siquiera existe: es un personaje ficticio inventado por dos apasionados de las letras que no quieren revelar su identidad, pero que sí han accedido a contarnos el origen de la idea y el porqué de su encomiable labor.

Los impulsores del proyecto son dos personas, un maestro y un médico. Una combinación bastante acertada, según ellos, ya que «don Pardino vela por la salud de la lengua». El personaje nació hace tiempo lejos de internet. «Iba a ser el protagonista de una serie de historietas al estilo de la Escuela Bruguera», señalan los autores.

La producción de viñetas humorísticas de la editorial catalana Bruguera, que contó con creadores como Francisco Ibáñez y José Escobar, marcó un antes y un después en el cómic patrio. En las páginas de sus publicaciones aparecieron por primera vez Mortadelo y Filemón (1958), el agente secreto Anacleto (1967), Zipi y Zape (1948) y Superlópez (1973), entre otros personajes legendarios.

Sin embargo, el futuro de don Pardino cambió. «El proyecto inicial quedó aparcado, pero más tarde surgió la idea de ilustrar consejos de gramática», nos cuentan. Su barba blanca y sus gafas le daban aspecto de profesor.

El nombre lo decidieron antes de que se dedicara a predicar sobre lingüística. «Responde más a criterios de sonoridad que a motivos semánticos», dicen sus responsables. Abrieron el diccionario al azar «y apareció». El apelativo les sonaba gracioso, simplemente. «Nos han preguntado si tenía algo que ver con la expresión ‘gramática parda’ [habilidad o capacidad para desenvolverse en la vida], pero la similitud es pura coincidencia».

Cada viñeta ilustra una regla gramatical. «A todos nos surgen dudas cuando hablamos o escribimos», aseguran. Ellos las apuntan, se documentan y comparten lo que han aprendido con sus seguidores a través de los dibujos. «La parte artística [las ilustraciones y los vídeos] corresponde al maestro»; el contenido es cosa de ambos.

«Nos gusta que don Pardino transmita la sensación de tener identidad propia», explican cuando les preguntamos por la razón del anonimato. «Si los autores están muy presentes, el personaje pierde autenticidad», añaden.

Ahora, cuando alguien interactúa con el profesor en las redes sociales, se dirigen a él por su nombre y «eso tiene su encanto». Citan Los inventos del profesor Franz de Copenhague o El consultorio sentimental de doña Filomena como ejemplos de tebeos cuyos personajes parecían reales.

¿Y a quién se dirige don Pardino? «Es para todos los públicos; el objetivo es resultar útil al mayor número de personas posible», aseguran. No obstante, su perfil de Twitter reza: «Puedes compartir y usar los dibujos, especialmente si estás en la escuela pública».

Explican así la mención al sistema educativo: «En la escuela pública los recursos son particularmente escasos, y los docentes tienen que echarle imaginación, dedicación y esfuerzo». Por eso, les invitan a aprovechar las ilustraciones como material en sus clases. «Si ayudan a poner un granito de arena, no se puede pedir más», indican.

Que haya personas que sigan a don Pardino y aprecien sus viñetas les anima a continuar dando vida al docente en las redes. «Nosotros también somos seguidores de gente a la que admiramos por su conocimiento de la lengua y su capacidad para sorprendernos con sus artículos, consejos y correcciones», señalan.

Creen que hacen falta más propuestas parecidas: «Cualquier iniciativa que aumente el interés de la gente por hablar o escribir cada vez mejor nos parece un acierto». Y, como dice don Pardino, «la letra con humor entra».

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Opiniones 2
  • Los comunicadores son las personas que tienen la facultad intrínseca de ser ejemplo y patrón de comparación de un idioma pero se descuidan mucho

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