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6 de mayo 2013    /   BUSINESS
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Dropis: una moneda alternativa para evitar la violencia

6 de mayo 2013    /   BUSINESS     por          
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«Imaginemos que las palabras con las que nos expresamos cada día estuviesen limitadas para decir lo que queremos decir. Ese es el mundo en el que vivimos en lo que se refiere al dinero», dice Sebastiano Scròfina.
El ciudadano común español e italiano está sumergido ahora mismo en una sequía de liquidez pero donde muchos ven una gigantesca barrera para avanzar, Scrófina encuentra un enorme potencial para desbloquear todo esa capacidad encerrada. «La verdadera pobreza es cuando no podemos hacer nada pero hay mucha gente con ganas y aptitudes. Solo tenemos que crear un entorno para que lo puedan ofrecer al margen del dinero tradicional», explicó a Yorokobu en el OuiShare Fest.
Su propuesta se llama Dropis, una moneda virtual creada especialmente para el intercambio de bienes y servicios que lleva tres meses operando en Italia. «Intentamos ir un paso más allá de los bancos de tiempo permitiendo que la gente pueda adquirir cosas y servicios con los Dropis que acumulan. Tenemos el ejemplo reciente de un pintor que recibió la mitad de sus honorarios en Dropis y la otra mitad en euros. Una chica vendió ropa y usó nuestra moneda para contratar a un fontanero. No estamos intentando reemplazar el euro. Se trata de crear entornos para que fluya la liquidez entre los ciudadanos».
Hacerse con ellos requiere ofrecer servicios que te permitan acumularlos. «No se pueden comprar aunque el valor de un Dropi es equivalente a un euro».
Para acelerar su adopción, la startup ha llegado a acuerdos con Swap Italia, una web de intercambio de ropa que ya acepta Dropis y está en conversaciones con compañías como Bedycasa (alternativa a Airbnb), Gnammo y Avacar que pronto ofrecerán la posibilidad de usar la moneda. «Queremos ir muy despacio porque la confianza lo es todo en estas cosas».
En estos acuerdos con empresas es donde Scròfina ve la posible monetización del servicio. «Ofrecer esta moneda como posible método de pago puede acabar aportando un factor promocional pero también una nueva fuente de ingresos si llegas antes que la competencia. Aumentan clientela y es algo por lo que están dispuestos a pagar».
Dropis frente a Bitcoin
Como cualquier experto en monedas virtuales, Scròfina lleva tiempo siguiendo el fenómeno de la moneda virtual Bitcoin, pero con muchas reservas sobre su estructura. «Es un entorno fascinante pero no resuelve muchos problemas del sistema monetario actual. Su escasez permite la especulación y la acumulación de la moneda en muy pocas manos. Con Bitcoins puedes acumular y puedes especular, dos cosas que no puedes hacer con Dropis. Lo hace menos atractivo a la masa porque es algo a largo plazo».
La motivación principal de Scròfina es crear nuevos sistemas complementarios que permitan desbloquear todo ese potencial encerrado por la falta de dinero. «Un sistema absurdo en el que el 98% del capital fluye entre el sistema financiero y solo el 2% circula entre los ciudadanos en la economía real».
Pero también esconde unas intenciones filosóficas más profundas. «Quiero que las personas indignadas y enfadadas con el sistema tengan cauces para canalizar esa energía en algo creativo y positivo. El dinero es oxígeno. Si quitas el oxígeno a la gente puede acabar recurriendo a la violencia, pero hay alternativas».

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«Imaginemos que las palabras con las que nos expresamos cada día estuviesen limitadas para decir lo que queremos decir. Ese es el mundo en el que vivimos en lo que se refiere al dinero», dice Sebastiano Scròfina.
El ciudadano común español e italiano está sumergido ahora mismo en una sequía de liquidez pero donde muchos ven una gigantesca barrera para avanzar, Scrófina encuentra un enorme potencial para desbloquear todo esa capacidad encerrada. «La verdadera pobreza es cuando no podemos hacer nada pero hay mucha gente con ganas y aptitudes. Solo tenemos que crear un entorno para que lo puedan ofrecer al margen del dinero tradicional», explicó a Yorokobu en el OuiShare Fest.
Su propuesta se llama Dropis, una moneda virtual creada especialmente para el intercambio de bienes y servicios que lleva tres meses operando en Italia. «Intentamos ir un paso más allá de los bancos de tiempo permitiendo que la gente pueda adquirir cosas y servicios con los Dropis que acumulan. Tenemos el ejemplo reciente de un pintor que recibió la mitad de sus honorarios en Dropis y la otra mitad en euros. Una chica vendió ropa y usó nuestra moneda para contratar a un fontanero. No estamos intentando reemplazar el euro. Se trata de crear entornos para que fluya la liquidez entre los ciudadanos».
Hacerse con ellos requiere ofrecer servicios que te permitan acumularlos. «No se pueden comprar aunque el valor de un Dropi es equivalente a un euro».
Para acelerar su adopción, la startup ha llegado a acuerdos con Swap Italia, una web de intercambio de ropa que ya acepta Dropis y está en conversaciones con compañías como Bedycasa (alternativa a Airbnb), Gnammo y Avacar que pronto ofrecerán la posibilidad de usar la moneda. «Queremos ir muy despacio porque la confianza lo es todo en estas cosas».
En estos acuerdos con empresas es donde Scròfina ve la posible monetización del servicio. «Ofrecer esta moneda como posible método de pago puede acabar aportando un factor promocional pero también una nueva fuente de ingresos si llegas antes que la competencia. Aumentan clientela y es algo por lo que están dispuestos a pagar».
Dropis frente a Bitcoin
Como cualquier experto en monedas virtuales, Scròfina lleva tiempo siguiendo el fenómeno de la moneda virtual Bitcoin, pero con muchas reservas sobre su estructura. «Es un entorno fascinante pero no resuelve muchos problemas del sistema monetario actual. Su escasez permite la especulación y la acumulación de la moneda en muy pocas manos. Con Bitcoins puedes acumular y puedes especular, dos cosas que no puedes hacer con Dropis. Lo hace menos atractivo a la masa porque es algo a largo plazo».
La motivación principal de Scròfina es crear nuevos sistemas complementarios que permitan desbloquear todo ese potencial encerrado por la falta de dinero. «Un sistema absurdo en el que el 98% del capital fluye entre el sistema financiero y solo el 2% circula entre los ciudadanos en la economía real».
Pero también esconde unas intenciones filosóficas más profundas. «Quiero que las personas indignadas y enfadadas con el sistema tengan cauces para canalizar esa energía en algo creativo y positivo. El dinero es oxígeno. Si quitas el oxígeno a la gente puede acabar recurriendo a la violencia, pero hay alternativas».

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