14 de diciembre 2012    /   IDEAS
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Duelo de escritores enmascarados

14 de diciembre 2012    /   IDEAS     por          
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Hace dos años nació en Lima una nueva estirpe de luchadores que durante meses se enfundan una máscara al más puro estilo mexicano y se baten en duelo. No se caracterizan por ser musculosos, hábiles o flexibles. El mejor de ellos no es aquel que noquea a su rival con una pirueta imposible o utiliza las malas artes de los rudos y propinaba un golpe bajo definitivo. Estos guerreros han dejado atrás los puños para pelear con el ingenio y las palabras. Son los contendientes de Lucha Libro: Campeonato de Improvisación Literaria.

Un cuadrilátero, una página en blanco en el ordenador y cinco minutos para crear una pieza literaria que encandile a un exigente jurado –quien elige tres elementos que tienen que aparecer en la historia- compuesto por reconocidos escritores, periodistas y artistas.

Estos son los ingredientes de un evento en el que 32 escritores-luchadores pelearon por el cinturón de campeón de la segunda edición al calor de un enfervorizado público. Unas doscientas personas acudieron cada lunes a La Noche, en el distrito de Barranco, un popular local en donde dicen que Joaquín Sabina se enamoró una vez y en el que Paco de Lucía descubrió el cajón revolucionaría el flamenco.

La idea nació hace diez años cuando Christopher Vásquez, un publicista limeño, quiso publicar un libro de relatos. En su periplo por las editoriales siempre encontraba la misma respuesta: nosotros imprimimos tú pagas. Así que decidió que les daría la oportunidad a otros escritores para que pudieran publicar un libro sin incurrir en costes.

Su mujer, Angie Silva, rescató el proyecto “después de dormir el sueño de los justos en un cajón”, según Vásquez. Encontró los patrocinadores, el local, y encargaron un lote de máscaras mexicanas del luchador Blue Demon. En solo dos años, por el cuadrilátero de Lucha Libro han pasado algunas de las mejores escritores jóvenes peruanos.

El ganador de este concurso “que incentiva la creatividad, la escritura y la literatura de una manera original y entretenida”, como reza su presentación, publica un libro en una editorial local. Este año el triunfador fue Ruido Blanco. Bucéfalo, el otro finalista, tuvo que quitarse la máscara, señal de vergüenza en la lucha mexicana.

La iniciativa ha tenido tanto éxito que ha traspasado fronteras. En España ya ha concluido la primera edición de Lucha Libro Canarias, que se desarrolló en Tenerife. También se ha celebrado una competencia en Iquitos, en la selva peruana.

En Lima preparan ya el tercer campeonato, que se disputará de nuevo en La Noche. A partir de mayo los futuros escritores-luchadores pueden mandar sus relatos a la organización. En agosto o septiembre empezarán los combates. La única premisa en esta arena es poner a trabajar el cerebro, porque hay que tener claro “que tus palabras son más fuertes que tus puños”.

Fotografías de: Kami Velvet

Hace dos años nació en Lima una nueva estirpe de luchadores que durante meses se enfundan una máscara al más puro estilo mexicano y se baten en duelo. No se caracterizan por ser musculosos, hábiles o flexibles. El mejor de ellos no es aquel que noquea a su rival con una pirueta imposible o utiliza las malas artes de los rudos y propinaba un golpe bajo definitivo. Estos guerreros han dejado atrás los puños para pelear con el ingenio y las palabras. Son los contendientes de Lucha Libro: Campeonato de Improvisación Literaria.

Un cuadrilátero, una página en blanco en el ordenador y cinco minutos para crear una pieza literaria que encandile a un exigente jurado –quien elige tres elementos que tienen que aparecer en la historia- compuesto por reconocidos escritores, periodistas y artistas.

Estos son los ingredientes de un evento en el que 32 escritores-luchadores pelearon por el cinturón de campeón de la segunda edición al calor de un enfervorizado público. Unas doscientas personas acudieron cada lunes a La Noche, en el distrito de Barranco, un popular local en donde dicen que Joaquín Sabina se enamoró una vez y en el que Paco de Lucía descubrió el cajón revolucionaría el flamenco.

La idea nació hace diez años cuando Christopher Vásquez, un publicista limeño, quiso publicar un libro de relatos. En su periplo por las editoriales siempre encontraba la misma respuesta: nosotros imprimimos tú pagas. Así que decidió que les daría la oportunidad a otros escritores para que pudieran publicar un libro sin incurrir en costes.

Su mujer, Angie Silva, rescató el proyecto “después de dormir el sueño de los justos en un cajón”, según Vásquez. Encontró los patrocinadores, el local, y encargaron un lote de máscaras mexicanas del luchador Blue Demon. En solo dos años, por el cuadrilátero de Lucha Libro han pasado algunas de las mejores escritores jóvenes peruanos.

El ganador de este concurso “que incentiva la creatividad, la escritura y la literatura de una manera original y entretenida”, como reza su presentación, publica un libro en una editorial local. Este año el triunfador fue Ruido Blanco. Bucéfalo, el otro finalista, tuvo que quitarse la máscara, señal de vergüenza en la lucha mexicana.

La iniciativa ha tenido tanto éxito que ha traspasado fronteras. En España ya ha concluido la primera edición de Lucha Libro Canarias, que se desarrolló en Tenerife. También se ha celebrado una competencia en Iquitos, en la selva peruana.

En Lima preparan ya el tercer campeonato, que se disputará de nuevo en La Noche. A partir de mayo los futuros escritores-luchadores pueden mandar sus relatos a la organización. En agosto o septiembre empezarán los combates. La única premisa en esta arena es poner a trabajar el cerebro, porque hay que tener claro “que tus palabras son más fuertes que tus puños”.

Fotografías de: Kami Velvet

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