17 de abril 2017    /   CREATIVIDAD
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Una web para que los freelancers encuentren trabajo… y lo cobren

17 de abril 2017    /   CREATIVIDAD     por          
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El trabajo de un autónomo es el triple del de cualquier otro profesional. Primero debe conseguir que le encarguen un proyecto. Después ha de hacerlo. Por último, debe cobrarlo.

La crisis económica ha reducido el número de encargos y ha aumentado la picardía de algunas empresas. Algunas piden que se mande la factura física por correo ordinario. Otras nunca la reciben. Las que la reciben se habían olvidado de advertir que pagan a 150 días. Por supuesto, el plazo se cuenta desde que la factura ha sido recibida… En ocasiones, trabajos realizados en enero pueden ser abonados en Navidad. No es exageración.

Nick Gubbins y Scott Wooden son dos desarrolladores web que conocen esta situación. No porque les afecte a ellos directamente, pero sí a sus amigos ilustradores, realizadores o creativos publicitarios.

Para ellos han creado Easle, un portal en el que los profesionales freelance pueden mostrar su talento y los clientes buscar el profesional que precisan.

La principal diferencia con otras web de este tipo es que Easle no es un lugar de trabajo especulativo. Tampoco es una casa de subastas para encontrar al profesional más barato. El objetivo de esta web es poner en contacto a freelances y clientes y, lo más importante, garantizar el pago del encargo.


«Comienza la conversación con un sencillo “Hola”», recomiendan desde Easle a sus usuarios para el primer contacto entre cliente y profesional. Tan sencillo como eso. Una vez explicado el proyecto y llegado a un acuerdo económico, el cliente abona el precio acordado.

La gestión se hace de forma segura a través de un sistema de pagos online y es administrado por Easle. La web pagará un adelanto al profesional del 50% y guardará el resto del dinero hasta que el proyecto haya finalizado. ¿El beneficio de Easle? Un 10% del importe total.

En caso de discrepancias entre cliente y profesional, las conversaciones mantenidas por ambos durante la negociación se tendrán como cláusulas contractuales y servirán de base para resolver el conflicto.


Con objeto de garantizar su buen funcionamiento, Easle incluye una serie de limitaciones añadidas. La primera, que aunque cualquier profesional o cliente puede optar a colgar su portafolio, tanto uno como otro deben superar un proceso de selección. La segunda, un motor de búsqueda inteligente que ayuda a los clientes a encontrar lo que necesitan entre tanto perfil diferente.

En la actualidad, los responsables de Easle han recibido casi mil portafolios de muy diferentes disciplinas creativas. Sin embargo, para su fase de lanzamiento, solo han elegido a medio centenar de ilustradores.

Próximamente incorporará a músicos, periodistas e incluso maquilladores o peluqueros. «Hemos comprobado que hay nichos creativos que se pierden porque no tienen una buena visibilidad en internet. Esta es una buena forma de apoyar esas actividades», declararon recientemente Nick Gubbins y Scott Wooden a la periodista Casey Lesser.

El trabajo de un autónomo es el triple del de cualquier otro profesional. Primero debe conseguir que le encarguen un proyecto. Después ha de hacerlo. Por último, debe cobrarlo.

La crisis económica ha reducido el número de encargos y ha aumentado la picardía de algunas empresas. Algunas piden que se mande la factura física por correo ordinario. Otras nunca la reciben. Las que la reciben se habían olvidado de advertir que pagan a 150 días. Por supuesto, el plazo se cuenta desde que la factura ha sido recibida… En ocasiones, trabajos realizados en enero pueden ser abonados en Navidad. No es exageración.

Nick Gubbins y Scott Wooden son dos desarrolladores web que conocen esta situación. No porque les afecte a ellos directamente, pero sí a sus amigos ilustradores, realizadores o creativos publicitarios.

Para ellos han creado Easle, un portal en el que los profesionales freelance pueden mostrar su talento y los clientes buscar el profesional que precisan.

La principal diferencia con otras web de este tipo es que Easle no es un lugar de trabajo especulativo. Tampoco es una casa de subastas para encontrar al profesional más barato. El objetivo de esta web es poner en contacto a freelances y clientes y, lo más importante, garantizar el pago del encargo.


«Comienza la conversación con un sencillo “Hola”», recomiendan desde Easle a sus usuarios para el primer contacto entre cliente y profesional. Tan sencillo como eso. Una vez explicado el proyecto y llegado a un acuerdo económico, el cliente abona el precio acordado.

La gestión se hace de forma segura a través de un sistema de pagos online y es administrado por Easle. La web pagará un adelanto al profesional del 50% y guardará el resto del dinero hasta que el proyecto haya finalizado. ¿El beneficio de Easle? Un 10% del importe total.

En caso de discrepancias entre cliente y profesional, las conversaciones mantenidas por ambos durante la negociación se tendrán como cláusulas contractuales y servirán de base para resolver el conflicto.


Con objeto de garantizar su buen funcionamiento, Easle incluye una serie de limitaciones añadidas. La primera, que aunque cualquier profesional o cliente puede optar a colgar su portafolio, tanto uno como otro deben superar un proceso de selección. La segunda, un motor de búsqueda inteligente que ayuda a los clientes a encontrar lo que necesitan entre tanto perfil diferente.

En la actualidad, los responsables de Easle han recibido casi mil portafolios de muy diferentes disciplinas creativas. Sin embargo, para su fase de lanzamiento, solo han elegido a medio centenar de ilustradores.

Próximamente incorporará a músicos, periodistas e incluso maquilladores o peluqueros. «Hemos comprobado que hay nichos creativos que se pierden porque no tienen una buena visibilidad en internet. Esta es una buena forma de apoyar esas actividades», declararon recientemente Nick Gubbins y Scott Wooden a la periodista Casey Lesser.

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