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29 de junio 2015    /   BUSINESS
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La lectura salta al hiperespacio: la última generación de lectores de ebooks llena de sensores

29 de junio 2015    /   BUSINESS     por          
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Tiene nombre de transbordador espacial, un peso pluma, sensor de luz y controles hápticos. No, no estamos hablando del último grito en tabletas ni en móviles, sino de la última generación de lectores de libros electrónicos en la que el Kindle Voyage apunta muy alto. Un momento: ¿puede un vulgar lector de ebooks elevar la experiencia de la lectura? Los amantes del papel y de sentir el peso del libro en las muñecas se llevarán las manos a la cabeza, pero lo cierto es que quien consiga habituarse a las ventajas de un lector de ebooks, y en especial los de la última hornada, no volverán al papel. Jamás. Y a los defensores del papel a ultranza les costará aceptar este hecho, pero lo cierto es que los últimos avances tecnológicos en lo que respecta a los lectores de libros electrónicos han elevado el listón tanto que los que se habían resistido a dejar el papel en las versiones previas de los dispositivos sería recomendable que revisaran su decisión.
Pero antes de adentrarnos en conocer cómo puede mejorar la tecnología punta la lectura de algo tan entrañable como un libro, vamos a poner sobre la mesa las ventajas evidentes de un lector de libros electrónicos, al menos las que el defensor del papel deberá reconocer mal que le pese:

  • No ocupan casi espacio y en un dispositivo un puede llevar más novelas que las que pueda leer en varios años
  • A diferencia de las tabletas, se puede leer a la perfección a plena luz del día y bajo un sol radiante.
  • Olvídese de los marcapáginas: su lector sabe perfectamente en qué punto dejó de leer, y además le calcula a ojo cuánto tiempo queda para concluir el libro.
  • Es barato, al menos para todo lo que ofrece: por menos de 80 euros podrá hacerse con uno y su batería dura, además, semanas.

Bien, sin embargo, estos argumentos de peso no han sido suficientes para que los lectores hayan apostado en masa por la tecnología frente a la tradición, aunque el sorpasso ya tuvo lugar el año pasado, cuando por primera vez se vendieron más libros electrónicos que sus equivalentes en papel. Pero Amazon, la biblioteca on-line más grande del mundo, no ha querido conformarse con renovar sus sucesivas versiones de Kindle cada equis tiempo, sino que ha querido ir mucho más allá presentando un lector de ebooks que podríamos considerar un pata negra para los más sibaritas, pero que ofrece un adelanto de lo que a buen seguro veremos en el futuro en versiones menos ambiciosas. Sí, el Kindle Voyage juega en otra liga y traslada al lector a la misma. ¿Cómo lo ha logrado? Incorporando buena parte de la tecnología que ya es habitual en los móviles avanzados.
Sensores a tutiplén
Curiosamente, los fabricantes de lectores de ebooks han encontrado que sus clientes están hartos de las interrupciones de los móviles (y ahora también de los smartwatch), y por ello se están centrando en experiencias de lectura más puras, pero incorporando todas las mejoras posibles para el lector. Vamos con ellas.

  • Sensor de luz ambiental: las primeras generaciones de los lectores, no contaban con luz propia, con lo que para leer, era necesario tener la luz de la estancia encendida. Las posteriores versiones han ido incorporando una retroiluminación tan necesaria para los que disfrutan leyendo a oscuras entre las sábanas, pero hemos descubierto que esta experiencia podía mejorar, y mucho. El buque insignia de Amazon incorpora un sensor de luz ambiental, de forma que adapta la iluminación en función de la luz disponible en la estancia. Este sensor aporta una doble ventaja: disminuye el consumo de batería (algo que tampoco es un problema en estos dispositivos), pero sobre todo, hace que el usuario se olvide de tener que regular la iluminación y la lectura sea mucho más descansada.
  • Controles hápticos para el paso de página: ¿Botones? ¿Quién quiere botones? Los ingenieros de la casa han optado por disponer de sensores táctiles a los lados del marco de forma que basta con presionar a un lado u otro para avanzar o retroceder de página. Lo bueno del asunto es que además el dispositivo vibra levemente para comunicarnos que ha entendido la orden.
  • Gestos en pantalla: Las pantallas táctiles en los lectores de ebooks no son, desde luego, nuevas, pero la apuesta del fabricante por incorporar las mejoras de los móviles y tablets en los lectores queda patente en los gestos que soporta el dispositivo, como el paso de página mediante un deslizamiento en pantalla, y una interesante novedad: al deslizar el dedo de abajo arriba en la pantalla, nos aparece un curioso sistema de navegación para que sepamos exactamente en qué parte del libro estamos y desde el que podremos desplazarnos a otros capítulos.

Buenos, eficientes y modernos. ¿Por qué no lee todo el mundo en estos dispositivos? Los amantes del tradicional papel cuentan, por su parte, con sólidos argumentos y no meramente sentimentales. Un estudio llevado a cabo por la universidad de Harvard descubrió que los lectores de libros en papel, contaban con una mayor retención del contenido, y lo que resulta más interesante, los dispositivos electrónicos reducían la segregación de melatonina, la famosa hormona del sueño.

Tiene nombre de transbordador espacial, un peso pluma, sensor de luz y controles hápticos. No, no estamos hablando del último grito en tabletas ni en móviles, sino de la última generación de lectores de libros electrónicos en la que el Kindle Voyage apunta muy alto. Un momento: ¿puede un vulgar lector de ebooks elevar la experiencia de la lectura? Los amantes del papel y de sentir el peso del libro en las muñecas se llevarán las manos a la cabeza, pero lo cierto es que quien consiga habituarse a las ventajas de un lector de ebooks, y en especial los de la última hornada, no volverán al papel. Jamás. Y a los defensores del papel a ultranza les costará aceptar este hecho, pero lo cierto es que los últimos avances tecnológicos en lo que respecta a los lectores de libros electrónicos han elevado el listón tanto que los que se habían resistido a dejar el papel en las versiones previas de los dispositivos sería recomendable que revisaran su decisión.
Pero antes de adentrarnos en conocer cómo puede mejorar la tecnología punta la lectura de algo tan entrañable como un libro, vamos a poner sobre la mesa las ventajas evidentes de un lector de libros electrónicos, al menos las que el defensor del papel deberá reconocer mal que le pese:

  • No ocupan casi espacio y en un dispositivo un puede llevar más novelas que las que pueda leer en varios años
  • A diferencia de las tabletas, se puede leer a la perfección a plena luz del día y bajo un sol radiante.
  • Olvídese de los marcapáginas: su lector sabe perfectamente en qué punto dejó de leer, y además le calcula a ojo cuánto tiempo queda para concluir el libro.
  • Es barato, al menos para todo lo que ofrece: por menos de 80 euros podrá hacerse con uno y su batería dura, además, semanas.

Bien, sin embargo, estos argumentos de peso no han sido suficientes para que los lectores hayan apostado en masa por la tecnología frente a la tradición, aunque el sorpasso ya tuvo lugar el año pasado, cuando por primera vez se vendieron más libros electrónicos que sus equivalentes en papel. Pero Amazon, la biblioteca on-line más grande del mundo, no ha querido conformarse con renovar sus sucesivas versiones de Kindle cada equis tiempo, sino que ha querido ir mucho más allá presentando un lector de ebooks que podríamos considerar un pata negra para los más sibaritas, pero que ofrece un adelanto de lo que a buen seguro veremos en el futuro en versiones menos ambiciosas. Sí, el Kindle Voyage juega en otra liga y traslada al lector a la misma. ¿Cómo lo ha logrado? Incorporando buena parte de la tecnología que ya es habitual en los móviles avanzados.
Sensores a tutiplén
Curiosamente, los fabricantes de lectores de ebooks han encontrado que sus clientes están hartos de las interrupciones de los móviles (y ahora también de los smartwatch), y por ello se están centrando en experiencias de lectura más puras, pero incorporando todas las mejoras posibles para el lector. Vamos con ellas.

  • Sensor de luz ambiental: las primeras generaciones de los lectores, no contaban con luz propia, con lo que para leer, era necesario tener la luz de la estancia encendida. Las posteriores versiones han ido incorporando una retroiluminación tan necesaria para los que disfrutan leyendo a oscuras entre las sábanas, pero hemos descubierto que esta experiencia podía mejorar, y mucho. El buque insignia de Amazon incorpora un sensor de luz ambiental, de forma que adapta la iluminación en función de la luz disponible en la estancia. Este sensor aporta una doble ventaja: disminuye el consumo de batería (algo que tampoco es un problema en estos dispositivos), pero sobre todo, hace que el usuario se olvide de tener que regular la iluminación y la lectura sea mucho más descansada.
  • Controles hápticos para el paso de página: ¿Botones? ¿Quién quiere botones? Los ingenieros de la casa han optado por disponer de sensores táctiles a los lados del marco de forma que basta con presionar a un lado u otro para avanzar o retroceder de página. Lo bueno del asunto es que además el dispositivo vibra levemente para comunicarnos que ha entendido la orden.
  • Gestos en pantalla: Las pantallas táctiles en los lectores de ebooks no son, desde luego, nuevas, pero la apuesta del fabricante por incorporar las mejoras de los móviles y tablets en los lectores queda patente en los gestos que soporta el dispositivo, como el paso de página mediante un deslizamiento en pantalla, y una interesante novedad: al deslizar el dedo de abajo arriba en la pantalla, nos aparece un curioso sistema de navegación para que sepamos exactamente en qué parte del libro estamos y desde el que podremos desplazarnos a otros capítulos.

Buenos, eficientes y modernos. ¿Por qué no lee todo el mundo en estos dispositivos? Los amantes del tradicional papel cuentan, por su parte, con sólidos argumentos y no meramente sentimentales. Un estudio llevado a cabo por la universidad de Harvard descubrió que los lectores de libros en papel, contaban con una mayor retención del contenido, y lo que resulta más interesante, los dispositivos electrónicos reducían la segregación de melatonina, la famosa hormona del sueño.

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Opiniones 2
  • Madre mía, ¿los ingenieros de e-books no hay oído hablar de la degradación ambiental y el agotamiento de los recursos? ¿Acaso no saben que todos esos sensores de alta tecnologían hacen uso de metales preciosos y tierras raras que no se pueden reciclar? Yo voto por más abonos a la biblioteca y menos e-books o Amazon!

  • El gran inconveniente de este modelo de lectura es el monopolio de Amazon con su Kindle, con todas las implicaciones que ello conlleva no solo de consumo sino de información obtenida de sus usuarios. Los lectores de Sony, Kobo, Worten…han quedado arrinconados, y solo sobreviven iniciativas locales como el Tagus. ¿Te imaginas que los libros en papel solo se pudieran comprar a través de un único canal? Pues la realidad del consumo de e-books camina en esa lamentable dirección.

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