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11 de octubre 2012    /   BUSINESS
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¿Cómo afecta a la economía de un país el tamaño del pene de sus habitantes?

11 de octubre 2012    /   BUSINESS     por          
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Desde que Steve Levitt y Stephen Dubner publicaron Freakonomics en 2005 manadas de economistas han intentando, con más o menos fortuna, desvelar los aspectos menos obvios que se esconden tras la actividad económica. Puede que el entorchado de los estudios imposibles se lo lleve el economista Tatu Westling, de la Universidad de Helsinki, que el pasado año publicó un estudio de impactante título: ‘Male organ and economic growth: does siez matter?’

Westling dedicó cientos de horas de estudio para determinar si, efectivamente, la longitud del miembro viril de los habitantes de un país tenía alguna influencia en la actividad económica del mismo. Para no andarnos demasiado por las ramas daré la respuesta a esta cuestión: no se sabe.

La hipótesis del economista finlandés es que el tamaño del pene está determinado por los niveles de testosterona de los machos y, a su vez, estos influyen en la tendencia al riesgo, de modo que un pene más grande debería corresponderse con una mayor iniciativa empresarial. Para cotejar este supuesto, Westling tomó las series de datos del PIB per capita de 121 países entre 1960 y 1985, y los confrontó con el mayor estudio disponible sobre la longitud del pene por países, el mismo conjunto de datos utilizado para elaborar el famoso Mapamundi del tamaño de los penes.

El resultado está resumido en el esquema de aquí arriba: la gráfica en forma de U invertida concluye que en el medio está la virtud. Los países cuyos varones ostentan las pichas más pequeñas se concentran en la parte izquierda de la tabla y proceden casi exclusivamente de Asia –Corea del Sur, Tailandia, Filipinas, India, Pakistán- mientras que todos los países africanos y algunos latinoamericanos se sitúan a la derecha del arco, luciendo unos miembros ‘mandinga-size’. Unos y otros registran un PIB por habitante inferior a 5.000 dólares anuales.

Sin embargo, aquellos países cuyos miembros tienen, valga la redundancia, miembros viriles que ni fu ni fa, léase los europeos, alcanzan unos ingresos por habitante entre 10.000 y 15.000 dólares. Entre las excepciones en esta bizarra correlación están Japón y Singapur, cuyos diminutos penes (apenas 11 centímetros en erección) no son óbice ni corta-picha para situarse en el pelotón de cabeza de la economía mundial.

Después de analizar los datos, Westling resume lacónicamente: “A pesar de los fuertes vínculos estadísticos, la ‘hipótesis del órgano masculino’ debe ser tomada con cautela hasta que se lleven a cabo estudios más rigurosos”.

No es difícil desmontar la delirante teoría del finlandés. Dado que el tamaño del miembro viril no ha debido de cambiar demasiado en una generación, el crecimiento económico del país debería ser prácticamente inestable. Sin embargo, a partir de la proyección publicada ayer por el FMI, debería colegirse que la minga de los españoles y los griegos ha perdido varios centímetros. Y no es el caso, que se sepa.

La relación entre el tamaño del pene y la economía es un claro ejemplo de lo que en estadística se conoce como relación espuria. Y no solo espuria, sino también sicalíptica.

El estudio de Tatu Westling (puedes bajar el documento en .pdf aquí). Puedes ver al autor intentando explicar –sin mucha convicción- su teoría en una charla.

El gráfico de apertura es una adaptación del publicado por Freakonomics.

Abundando:

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La hipótesis del economista finlandés es que el tamaño del pene está determinado por los niveles de testosterona de los machos y, a su vez, estos influyen en la tendencia al riesgo, de modo que un pene más grande debería corresponderse con una mayor iniciativa empresarial. Para cotejar este supuesto, Westling tomó las series de datos del PIB per capita de 121 países entre 1960 y 1985, y los confrontó con el mayor estudio disponible sobre la longitud del pene por países, el mismo conjunto de datos utilizado para elaborar el famoso Mapamundi del tamaño de los penes.

El resultado está resumido en el esquema de aquí arriba: la gráfica en forma de U invertida concluye que en el medio está la virtud. Los países cuyos varones ostentan las pichas más pequeñas se concentran en la parte izquierda de la tabla y proceden casi exclusivamente de Asia –Corea del Sur, Tailandia, Filipinas, India, Pakistán- mientras que todos los países africanos y algunos latinoamericanos se sitúan a la derecha del arco, luciendo unos miembros ‘mandinga-size’. Unos y otros registran un PIB por habitante inferior a 5.000 dólares anuales.

Sin embargo, aquellos países cuyos miembros tienen, valga la redundancia, miembros viriles que ni fu ni fa, léase los europeos, alcanzan unos ingresos por habitante entre 10.000 y 15.000 dólares. Entre las excepciones en esta bizarra correlación están Japón y Singapur, cuyos diminutos penes (apenas 11 centímetros en erección) no son óbice ni corta-picha para situarse en el pelotón de cabeza de la economía mundial.

Después de analizar los datos, Westling resume lacónicamente: “A pesar de los fuertes vínculos estadísticos, la ‘hipótesis del órgano masculino’ debe ser tomada con cautela hasta que se lleven a cabo estudios más rigurosos”.

No es difícil desmontar la delirante teoría del finlandés. Dado que el tamaño del miembro viril no ha debido de cambiar demasiado en una generación, el crecimiento económico del país debería ser prácticamente inestable. Sin embargo, a partir de la proyección publicada ayer por el FMI, debería colegirse que la minga de los españoles y los griegos ha perdido varios centímetros. Y no es el caso, que se sepa.

La relación entre el tamaño del pene y la economía es un claro ejemplo de lo que en estadística se conoce como relación espuria. Y no solo espuria, sino también sicalíptica.

El estudio de Tatu Westling (puedes bajar el documento en .pdf aquí). Puedes ver al autor intentando explicar –sin mucha convicción- su teoría en una charla.

El gráfico de apertura es una adaptación del publicado por Freakonomics.

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Opiniones 12
  • y como hizo el estudio? ……… se pusieron en la plaza principal de la capital y tomaban medidas ……. ,.
    Recurrieron a tener una hembra modelo del pais mientras tomaban esas medidas.?
    Ese mismo estudio lo uso yo y saco de conclusion que las tias de paris estan mas buenas que las de japon.
    O que los franceses estan mas salidos, y como lo que mas se usa mas se desarrolla es que los franceses lo hacen a diario y los japoneses como trabajan mas solo lo hacen una vez al mes
    Hay que ver las tonterias que se publican

  • Lo que está claro es que Españñññña antes se follaba más y teníamos dinero pa’ tó. ¿No será como decía un viejo de mi pueblo “que ahora que se llevan las minifaldas se llevan también las minipichas”?
    ¡Viva Españistán!!!! ¡que viva! ¡que viva!

  • Debo reconocer que al autor del estudio le falta un hervor, o unos cuantos centímetros mentales, o ambas cosas a la vez.
    Este tipo de estudios serían dignos de Wert…pero centrándonos en el estudio, no demasiado tampoco porque no da para tanto, los altísimos niveles de testosterona afectan a la economía de un país relegando a las mujeres a puestos de segunda fila tanto a nivel directivo como a nivel salarial. Y en eso no tiene nada que ver el tamaño del pene, tiene que ver el tamaño mental y los flujos neuronales, que en muchos casos tienden a épsilon.
    Lo que afecta a la economía de un país son las decisiones, la corrupción, la falta de escrúpulos, los cálculos a corto plazo, cuando la construcción de las economías seguras deben tener siempre un largo recorrido.
    Se ha roto el ciclo de los ritmos, y así nos va…países peonza que giran sobre sí mismos a ritmo de Merkel & Company.
    En cuanto al autor del estudio le recomiendo que deje de evaluar el tamaño de los penes ajenos, se dedique al suyo y le dé más satisfacciones de lo que parece…Manda…

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