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12 noviembre, 2018    /   BRANDED CONTENT

Tiene 27 años y ha viajado a todos los países del mundo: estas son sus conclusiones

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Sal Lavallo tiene 27 años y ya ha pisado todos los países del mundo. Su afán no es el coleccionismo de sellos en el pasaporte. Cree que viajar es una mentalidad. Sin proponérselo, sencillamente a base de experiencia, ha desarrollado una filosofía propia sobre la aventura de recorrer el mundo.

«Cuando alguien te dice que quiere ir a todos los países del mundo, siempre pregunto por qué. Si no tiene una buena respuesta, entonces me digo: “¿Por qué harías algo para lo que no tienes un buen propósito?», explica Lavallo. Su propósito es conectar con seres humanos diferentes, cuestionarse a sí mismo y darse cuenta de que nada es cierto, y de que el mundo es, al mismo tiempo, minúsculo e infinito.

Voló a la isla de La Graciosa para grabar el documental The Meaningful Journey con eDreams ODIGEO, la mayor compañía de viajes online de Europa. Es la historia de un encuentro con Enriqueta Romero, una mujer cinco décadas mayor que él que nunca ha salido de su tierra. Allí explicó la mayor de todas sus conclusiones, tal vez, la piedra de toque de toda su filosofía: «En realidad, no he estado en ningún sitio». De este lema central se desprenden las nueve lecciones de viaje de Sal Lavallo.

1. Cuantos más países visitas, más lugares y personas te quedan por conocer

«Cuando ves tanto mundo, te das cuenta de lo poco que puedes llegar a ver. Entablas una relación muy cercana con algunas personas aleatorias y eso te empuja a querer comprender a los otros siete mil millones, y eso es imposible».

«Al viajar, te expones a personas totalmente diferentes a ti. Aprendes de ellas y de sus formas de vida y, a través de esa diferencia, lentamente, encuentras similitudes que te conectan. Con el tiempo, lo que mejor recuerdas de un lugar es la sonrisa de algunas personas».

«He estado en todos los países, pero no he visto cada ciudad, cada rincón. Además, las cosas cambian: me encanta regresar a un lugar, encontrar nuevas experiencias, llevar a mis amigos o verlo bajo la lente de mis nuevos aprendizajes».

Fotografías: Instagram @sallavallo

2. Si te hablan mal de un lugar, mejor míralo por ti mismo

«Los seres humanos deseamos una conexión y, sin embargo, también deseamos, en cierto grado, aislar a las personas. Si me dicen que un lugar es malo por determinadas razones, entonces quiero verlo por mí mismo. Generalmente, las razones no son correctas».

«Los lugares de los que solo escuchas malas opiniones esconden belleza en su interior: tienen personas y tienen humanidad. Eso lo compartimos. Surgen muy pocas cosas negativas al conocer a alguien».


Fotografías: Instagram @sallavallo

3. Viajar te hace más consciente de cada día

«Tengo mala memoria, excepto cuando viajo. No puedo decir lo que desayuno durante una semana, pero sé lo que comía todos los días en un viaje. Cada cosa nueva te hace más consciente. Tienes experiencias sorprendentes: conoces a una familia, eres bienvenido a su mesa… No te despiertas sabiendo lo que va a suceder».

4. Viajar te quita la posesión de la verdad y te libera

«Viajar te muestra la diversidad de opiniones. Una persona te amará, otra te odiará. No lo puedes controlar, y eso me gusta, es una liberación para centrarme en lo que me gusta».

«Cuando ves que una persona reacciona de manera distinta a una misma cosa, empiezas a cuestionarte por qué piensas o sientes de determinada forma. Hay una verdad eterna: todos fuimos condicionados. Ver otras formas de vida te permite ejercitar la introspección y conocerte mejor. Creo que algunas personas tienen miedo a viajar porque los interroga. Es un desafío tener un punto de vista fijo y exponerte a otro. Pero si nos entendemos mutuamente, la humanidad se enriquece».

5. La tecnología consigue que la improvisación no sea una obligación sino una elección libre

edreams odigeo

«No imagino haber viajado tanto tan joven sin tecnología. Los sitios webs como eDreams han ayudado a que todo sea más fluido. Puedes buscar los vuelos, explorar: adónde puedo ir, cómo llegar, saber el precio exacto, planificar diferentes itinerarios con anticipación o saber qué esperar al llegar, aunque también disfruto de llegar a un lugar y no tener ni idea de lo que va a pasar».

«Cada vez que reservo un vuelo, me emociono porque sé que al llegar aprenderé algo nuevo. Empiezas a fantasear con lo que sucederá, y eso es una parte importante de la diversión».

«Hoy, viajar no es algo que la gente deba temer. Muchos creen que es como cruzar un desierto, y ya no es así. La tecnología ha facilitado que uno pueda tener su propia cama. Si quieres, puedes tenerlo todo atado y si no, puedes sorprenderte gratamente».

6. El desconocimiento puede ser una virtud

«No quise saber mucho más. Había escuchado que La Graciosa era una pequeña y linda isla de Canarias, y fue suficiente. No quería saber cuánta gente hay ni cómo es el paisaje. No quería tener ninguna idea preconcebida. Eso lo hace más emocionante. Saber que es un excelente lugar y estarás a salvo donde te alojes es suficiente. Quiero aterrizar y que todo sea nuevo».



Fotografías: Instagram @sallavallo

7. Viaja hasta que no puedas explicar lo que aprendiste

«La gente, a menudo, me pregunta qué aprendí al ir a todos los países del mundo, pero llevo doce años haciéndolo. Es como preguntarme: ¿cómo ha sido crecer? Empecé cuando era un adolescente. Las personas cambian mucho de los 17 a los 27. Me es imposible saber el efecto exacto de los viajes en mí».

«Supongo que he aprendido a hablar con personas que son diferentes a mí y encontrar conexiones. Espero que quienes se encuentren conmigo también se sientan conectados, que no me vean como un extraterrestre que da miedo».

Fotografías: Instagram @sallavallo

8. Los viajes tienen mucho de espejismo

«Viaje por África Occidental en transporte público. Iba en autobús de la región forestal de Guinea a Mali. Era un trayecto de 36 horas. Conversé con un joven que era de Liberia. Me dijo que iba a Italia, pero estábamos en el bosque de Guinea. Me contó que viajaría a través de Mali hasta Libia, y que allí iba a subir a una embarcación para cruzar a Europa».

«Me dejó sin aliento. Yo era turista, estaba allí porque quería estar, tomar fotos y ver esa parte del mundo. Él estaba allí para escapar y darle una vida mejor a su familia. Durante 36 horas hicimos exactamente lo mismo, ocupamos el mismo espacio, pero no podíamos haber estado haciendo cosas más opuestas. Yo estaba relajado y él, luchando. Era alucinante».

9. Los seres humanos acaban sustituyendo a las fronteras en los mapas

«Cuando miro un mapa veo caras, pienso en las personas que he conocido en cada país. Cuando escucho una noticia pienso en mis amigos de allí. Tener esa conexión es un regalo. Nunca podré no pensar en Enriqueta cuando alguien mencione las islas Canarias».

 

Si quieres saber más de Sal síguelo en Instagram @sallavallo

 

Sal Lavallo tiene 27 años y ya ha pisado todos los países del mundo. Su afán no es el coleccionismo de sellos en el pasaporte. Cree que viajar es una mentalidad. Sin proponérselo, sencillamente a base de experiencia, ha desarrollado una filosofía propia sobre la aventura de recorrer el mundo.

«Cuando alguien te dice que quiere ir a todos los países del mundo, siempre pregunto por qué. Si no tiene una buena respuesta, entonces me digo: “¿Por qué harías algo para lo que no tienes un buen propósito?», explica Lavallo. Su propósito es conectar con seres humanos diferentes, cuestionarse a sí mismo y darse cuenta de que nada es cierto, y de que el mundo es, al mismo tiempo, minúsculo e infinito.

Voló a la isla de La Graciosa para grabar el documental The Meaningful Journey con eDreams ODIGEO, la mayor compañía de viajes online de Europa. Es la historia de un encuentro con Enriqueta Romero, una mujer cinco décadas mayor que él que nunca ha salido de su tierra. Allí explicó la mayor de todas sus conclusiones, tal vez, la piedra de toque de toda su filosofía: «En realidad, no he estado en ningún sitio». De este lema central se desprenden las nueve lecciones de viaje de Sal Lavallo.

1. Cuantos más países visitas, más lugares y personas te quedan por conocer

«Cuando ves tanto mundo, te das cuenta de lo poco que puedes llegar a ver. Entablas una relación muy cercana con algunas personas aleatorias y eso te empuja a querer comprender a los otros siete mil millones, y eso es imposible».

«Al viajar, te expones a personas totalmente diferentes a ti. Aprendes de ellas y de sus formas de vida y, a través de esa diferencia, lentamente, encuentras similitudes que te conectan. Con el tiempo, lo que mejor recuerdas de un lugar es la sonrisa de algunas personas».

«He estado en todos los países, pero no he visto cada ciudad, cada rincón. Además, las cosas cambian: me encanta regresar a un lugar, encontrar nuevas experiencias, llevar a mis amigos o verlo bajo la lente de mis nuevos aprendizajes».

Fotografías: Instagram @sallavallo

2. Si te hablan mal de un lugar, mejor míralo por ti mismo

«Los seres humanos deseamos una conexión y, sin embargo, también deseamos, en cierto grado, aislar a las personas. Si me dicen que un lugar es malo por determinadas razones, entonces quiero verlo por mí mismo. Generalmente, las razones no son correctas».

«Los lugares de los que solo escuchas malas opiniones esconden belleza en su interior: tienen personas y tienen humanidad. Eso lo compartimos. Surgen muy pocas cosas negativas al conocer a alguien».


Fotografías: Instagram @sallavallo

3. Viajar te hace más consciente de cada día

«Tengo mala memoria, excepto cuando viajo. No puedo decir lo que desayuno durante una semana, pero sé lo que comía todos los días en un viaje. Cada cosa nueva te hace más consciente. Tienes experiencias sorprendentes: conoces a una familia, eres bienvenido a su mesa… No te despiertas sabiendo lo que va a suceder».

4. Viajar te quita la posesión de la verdad y te libera

«Viajar te muestra la diversidad de opiniones. Una persona te amará, otra te odiará. No lo puedes controlar, y eso me gusta, es una liberación para centrarme en lo que me gusta».

«Cuando ves que una persona reacciona de manera distinta a una misma cosa, empiezas a cuestionarte por qué piensas o sientes de determinada forma. Hay una verdad eterna: todos fuimos condicionados. Ver otras formas de vida te permite ejercitar la introspección y conocerte mejor. Creo que algunas personas tienen miedo a viajar porque los interroga. Es un desafío tener un punto de vista fijo y exponerte a otro. Pero si nos entendemos mutuamente, la humanidad se enriquece».

5. La tecnología consigue que la improvisación no sea una obligación sino una elección libre

edreams odigeo

«No imagino haber viajado tanto tan joven sin tecnología. Los sitios webs como eDreams han ayudado a que todo sea más fluido. Puedes buscar los vuelos, explorar: adónde puedo ir, cómo llegar, saber el precio exacto, planificar diferentes itinerarios con anticipación o saber qué esperar al llegar, aunque también disfruto de llegar a un lugar y no tener ni idea de lo que va a pasar».

«Cada vez que reservo un vuelo, me emociono porque sé que al llegar aprenderé algo nuevo. Empiezas a fantasear con lo que sucederá, y eso es una parte importante de la diversión».

«Hoy, viajar no es algo que la gente deba temer. Muchos creen que es como cruzar un desierto, y ya no es así. La tecnología ha facilitado que uno pueda tener su propia cama. Si quieres, puedes tenerlo todo atado y si no, puedes sorprenderte gratamente».

6. El desconocimiento puede ser una virtud

«No quise saber mucho más. Había escuchado que La Graciosa era una pequeña y linda isla de Canarias, y fue suficiente. No quería saber cuánta gente hay ni cómo es el paisaje. No quería tener ninguna idea preconcebida. Eso lo hace más emocionante. Saber que es un excelente lugar y estarás a salvo donde te alojes es suficiente. Quiero aterrizar y que todo sea nuevo».



Fotografías: Instagram @sallavallo

7. Viaja hasta que no puedas explicar lo que aprendiste

«La gente, a menudo, me pregunta qué aprendí al ir a todos los países del mundo, pero llevo doce años haciéndolo. Es como preguntarme: ¿cómo ha sido crecer? Empecé cuando era un adolescente. Las personas cambian mucho de los 17 a los 27. Me es imposible saber el efecto exacto de los viajes en mí».

«Supongo que he aprendido a hablar con personas que son diferentes a mí y encontrar conexiones. Espero que quienes se encuentren conmigo también se sientan conectados, que no me vean como un extraterrestre que da miedo».

Fotografías: Instagram @sallavallo

8. Los viajes tienen mucho de espejismo

«Viaje por África Occidental en transporte público. Iba en autobús de la región forestal de Guinea a Mali. Era un trayecto de 36 horas. Conversé con un joven que era de Liberia. Me dijo que iba a Italia, pero estábamos en el bosque de Guinea. Me contó que viajaría a través de Mali hasta Libia, y que allí iba a subir a una embarcación para cruzar a Europa».

«Me dejó sin aliento. Yo era turista, estaba allí porque quería estar, tomar fotos y ver esa parte del mundo. Él estaba allí para escapar y darle una vida mejor a su familia. Durante 36 horas hicimos exactamente lo mismo, ocupamos el mismo espacio, pero no podíamos haber estado haciendo cosas más opuestas. Yo estaba relajado y él, luchando. Era alucinante».

9. Los seres humanos acaban sustituyendo a las fronteras en los mapas

«Cuando miro un mapa veo caras, pienso en las personas que he conocido en cada país. Cuando escucho una noticia pienso en mis amigos de allí. Tener esa conexión es un regalo. Nunca podré no pensar en Enriqueta cuando alguien mencione las islas Canarias».

 

Si quieres saber más de Sal síguelo en Instagram @sallavallo

 

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Opiniones 3
  • Sale de media a 16 días por país siempre y cuando desde los 18 años no haya parado de viajar y haya estado dedicándose al 100% a viajar. Y viene a dar lecciones…

    Next…

    • Antes de cumplir 18 años yo ya había estado en más de 20 países. Se que es algo atípico pero era hijo de expatriados y conocí bastante mundo. Sal también había viajado a varios países antes de cumplir los 18. No me parece a mi que está dando lecciones. Está compartiendo reflexiones sobre lo vivido.. veo que la comprensión lectora la tienes regular

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