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18 de octubre 2015    /   CREATIVIDAD
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¡Eh, Bendik Kaltenborn! Como no me gusta tu tebeo, te troleo

18 de octubre 2015    /   CREATIVIDAD     por          
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El diseñador e ilustrador noruego Bendik Kaltenborn tiene una página web que no suele actualizar. Además posee una cuenta de Twitter en la que se limita a avisar que hay un nuevo contenido en su Facebook. Por su parte, en el perfil en esta red social publica novedades sobre su obra y su vida que comparte con su círculo de amistades. En definitiva, Bendik Kaltenborn realiza uso bastante racional de internet, al menos en comparación con el de aquellos lectores que, descontentos con su trabajo, no dudaron en organizarle un buen troleo al periódico que lo publicaba.
Dagbladet es uno de los periódicos noruegos de mayor tirada del país. Entre sus contenidos se encuentra un apartado de cómics y en él, gjestestripa, sección en la que durante dos semanas publican el trabajo de un autor invitado.
Entre los ilustradores que han pasado por la sección están Grethe Nestor y Norunn Blichfeldt Schjerven, el norteamericano Peter Bagge o Vantina Nina Andreassen.

Nina Andreassen es una joven ilustradora noruega, creadora de Veslemøy. Una serie de tiras en las que explora algunos de los problemas de nuestra época como la anorexia, la incomunicación, las redes sociales, la sobremedicación, la desigualdad o la pobreza.

El estilo, como puede verse en las imágenes, tiene desde el punto de vista narrativo una gran influencia de Paulo Coelho, mientras que su sofisticación estética recuerda un poco al nuevo tebeo del Elrubius.

A decir verdad, Veslemøy no tuvo una gran aceptación por parte de los lectores cuando fue elegido como tira invitada en Dagbladet. Al menos hasta que llegó Bånn de Bendik Kaltenborn.

Según reconoce el propio Kaltenborn en las notas de Me gustas mucho, Bendik-Kaltenborn, su último libro publicado por la editorial Fulgencio Pimentel, su relación con las tiras diarias de prensa nunca fue buena.
«Cuando aún estaba suscrito a Aftenposten, solía saltarme las páginas con tiras para no empezar el día de mal humor. Aun así terminaba torturándome con Zits de la misma manera que uno empuja un diente flojo con la lengua».

Justamente fue Zits, serie con la que mantenía una relación de amor odio, la que inspiró Bånn, una tira absurda sobre un adolescente y el mundo que le rodea que, en realidad, fue pensada originalmente para ser mostrada en una exposición que Bendik Kaltenborn estaba preparando.

«Cuando Dagbladet me preguntó si me gustaría hacer una tira invitada para ellos, les contesté que estaba demasiado liado con la expo, hasta que me di cuenta de que, precisamente, estaba haciendo una tira para esa expo. Se la envié pensando que era demasiado absurda para ser publicada, pero para mi sorpresa el editor me contestó diciendo que le había encantado y la fue publicando durante las dos semanas previas a la inauguración».

La exposición en cuestión llevaba por título Sorry! Era lógico que dicho nombre encajase tan bien con Bånn, en noruego «lo inmundo», «lo más bajo», y todo lo que pasó después.
Al poco tiempo de empezar a publicarse, la web del periódico se empezó a llenar de mensajes que mostraban una clara aversión hacia el producto y exigían las disculpas del autor, cuando no su cabeza. El paso de los días no hizo más que aumentar el malestar. Los adjetivos gruesos comenzaron a proliferar en los comentarios y no fueron pocos los que llegaron a añorar Velesmøy. He aquí un ejemplo:
«Cuando empecé a leer estas tiras me dieron ganas de no volver jamás a Noruega. Cómo es posible semejante p… m…!! Qué vuelva Velesmøy!!!».
«Creo que tanto esta como Velesmøy son malísimas pero al menos en Velesmøy había más humor involuntario».
«Debería estar prohibido publicar esta MIERDA en uno de los periódicos más importantes del país».
Aunque, como reconoce Kaltenborn, Bånn no dejaba de ser una broma destinada a aclarar «lo que opino sobre casi todas las tiras que adornan los periódicos de medio mundo», lo cierto es que la respuesta recibida fue un tanto desproporcionada.
«Afortunadamente, con quien realmente estaban enfadados los lectores era con el periódico por publicar esa tira, de manera que los mensajes les llegaban a ellos y no a mí».
Pasado un tiempo y cuando estaba preparando la edición de Me gustas mucho…, Kaltenborn descubrió con agradable sorpresa que había guardado casi todos los comentarios negativos recibidos. Para solaz de sus lectores, se decidió a publicarlos.

«Creo que son más divertidos que la propia tira», reconoce Bendik Kaltenborn. Cuando se le pregunta si en su opinión Bånn era tan mala, peor incluso que Velesmøy, responde que tal vez todo radique en que es una tira que gustará más aquellos que también odien al adolescente protagonista de Zits.
El problema surge cuando se le informa que son varias las personas consultadas que, aun odiando Zits, siguen sin encontrar graciosa Bånn.
«Ah, ¿tampoco les gusta?», responde sorprendido. «Pues entonces no sé…».
Que escriban a Fulgencio Pimentel para quejarse.

El diseñador e ilustrador noruego Bendik Kaltenborn tiene una página web que no suele actualizar. Además posee una cuenta de Twitter en la que se limita a avisar que hay un nuevo contenido en su Facebook. Por su parte, en el perfil en esta red social publica novedades sobre su obra y su vida que comparte con su círculo de amistades. En definitiva, Bendik Kaltenborn realiza uso bastante racional de internet, al menos en comparación con el de aquellos lectores que, descontentos con su trabajo, no dudaron en organizarle un buen troleo al periódico que lo publicaba.
Dagbladet es uno de los periódicos noruegos de mayor tirada del país. Entre sus contenidos se encuentra un apartado de cómics y en él, gjestestripa, sección en la que durante dos semanas publican el trabajo de un autor invitado.
Entre los ilustradores que han pasado por la sección están Grethe Nestor y Norunn Blichfeldt Schjerven, el norteamericano Peter Bagge o Vantina Nina Andreassen.

Nina Andreassen es una joven ilustradora noruega, creadora de Veslemøy. Una serie de tiras en las que explora algunos de los problemas de nuestra época como la anorexia, la incomunicación, las redes sociales, la sobremedicación, la desigualdad o la pobreza.

El estilo, como puede verse en las imágenes, tiene desde el punto de vista narrativo una gran influencia de Paulo Coelho, mientras que su sofisticación estética recuerda un poco al nuevo tebeo del Elrubius.

A decir verdad, Veslemøy no tuvo una gran aceptación por parte de los lectores cuando fue elegido como tira invitada en Dagbladet. Al menos hasta que llegó Bånn de Bendik Kaltenborn.

Según reconoce el propio Kaltenborn en las notas de Me gustas mucho, Bendik-Kaltenborn, su último libro publicado por la editorial Fulgencio Pimentel, su relación con las tiras diarias de prensa nunca fue buena.
«Cuando aún estaba suscrito a Aftenposten, solía saltarme las páginas con tiras para no empezar el día de mal humor. Aun así terminaba torturándome con Zits de la misma manera que uno empuja un diente flojo con la lengua».

Justamente fue Zits, serie con la que mantenía una relación de amor odio, la que inspiró Bånn, una tira absurda sobre un adolescente y el mundo que le rodea que, en realidad, fue pensada originalmente para ser mostrada en una exposición que Bendik Kaltenborn estaba preparando.

«Cuando Dagbladet me preguntó si me gustaría hacer una tira invitada para ellos, les contesté que estaba demasiado liado con la expo, hasta que me di cuenta de que, precisamente, estaba haciendo una tira para esa expo. Se la envié pensando que era demasiado absurda para ser publicada, pero para mi sorpresa el editor me contestó diciendo que le había encantado y la fue publicando durante las dos semanas previas a la inauguración».

La exposición en cuestión llevaba por título Sorry! Era lógico que dicho nombre encajase tan bien con Bånn, en noruego «lo inmundo», «lo más bajo», y todo lo que pasó después.
Al poco tiempo de empezar a publicarse, la web del periódico se empezó a llenar de mensajes que mostraban una clara aversión hacia el producto y exigían las disculpas del autor, cuando no su cabeza. El paso de los días no hizo más que aumentar el malestar. Los adjetivos gruesos comenzaron a proliferar en los comentarios y no fueron pocos los que llegaron a añorar Velesmøy. He aquí un ejemplo:
«Cuando empecé a leer estas tiras me dieron ganas de no volver jamás a Noruega. Cómo es posible semejante p… m…!! Qué vuelva Velesmøy!!!».
«Creo que tanto esta como Velesmøy son malísimas pero al menos en Velesmøy había más humor involuntario».
«Debería estar prohibido publicar esta MIERDA en uno de los periódicos más importantes del país».
Aunque, como reconoce Kaltenborn, Bånn no dejaba de ser una broma destinada a aclarar «lo que opino sobre casi todas las tiras que adornan los periódicos de medio mundo», lo cierto es que la respuesta recibida fue un tanto desproporcionada.
«Afortunadamente, con quien realmente estaban enfadados los lectores era con el periódico por publicar esa tira, de manera que los mensajes les llegaban a ellos y no a mí».
Pasado un tiempo y cuando estaba preparando la edición de Me gustas mucho…, Kaltenborn descubrió con agradable sorpresa que había guardado casi todos los comentarios negativos recibidos. Para solaz de sus lectores, se decidió a publicarlos.

«Creo que son más divertidos que la propia tira», reconoce Bendik Kaltenborn. Cuando se le pregunta si en su opinión Bånn era tan mala, peor incluso que Velesmøy, responde que tal vez todo radique en que es una tira que gustará más aquellos que también odien al adolescente protagonista de Zits.
El problema surge cuando se le informa que son varias las personas consultadas que, aun odiando Zits, siguen sin encontrar graciosa Bånn.
«Ah, ¿tampoco les gusta?», responde sorprendido. «Pues entonces no sé…».
Que escriban a Fulgencio Pimentel para quejarse.

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