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14 de marzo 2011    /   CIENCIA
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El acelerador del conocimiento

14 de marzo 2011    /   CIENCIA     por          
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Hoy en día sabemos más sobre el Universo que está sobre nuestras cabezas que sobre los mecanismos que rigen nuestra propia sociedad terrenal. Es hora de utilizar el poder de la información para explorar la vida social y económica en la Tierra y descubrir las opciones que nos quedan de cara al futuro.
Con nuestro conocimiento hemos sido capaces de construir muy cerca de Ginebra (Suiza) un Gran Colisionador de Hadrones que nos desvele las claves del Universo. Y, sin embargo, sabemos relativamente poco sobre cómo funciona nuestra sociedad aquí en la Tierra y cómo reaccionar a los cambios producidos en ella.
Quizá, en vez de un acelerador de partículas para descubrir el origen de todo, necesitemos un acelerador de conocimientos socioeconómicos que simplemente nos enseñe el verdadero origen de nuestros males como sociedad civilizada.
«The Living Earth Simulator» (LES) es el núcleo del proyecto europeo FuturICT (en sus siglas «Acelerador del Conocimiento de las Tecnologías de la Información y la Comunicación [TIC] del Futuro») que, en colaboración con el Instituto Federal Suizo de Tecnología, quiere avanzar en esta comprensión de los sistemas humanos y naturales.

Mientras el mundo pone de manifiesto un mayor volumen de datos acerca de sí mismo, el comportamiento de sistemas complejos de nuestra vida, como la reciente crisis económica o el cambio climático, siguen siendo todo un misterio. Ahora, este ambicioso proyecto tiene como objetivo reunir el conocimiento del mundo y los flujos de datos que emanan de él para modelar en tiempo real nuestro planeta.
Piense en ello como una especie de Google Earth para la sociedad. Todos hemos jugado con el mapa en 3D de Google, que utiliza datos reales para mostrar ciudades, casas y hasta personas escondidas tras un coche. Imagine ahora un modelo similar que utiliza otros datos en tiempo real, como las transacciones financieras, los registros de salud, los detalles de la logística, las emisiones de dióxido de carbono, las bases de datos de conocimiento como la Wikipedia…, para construir un modelo, no sólo del planeta, sino de toda la sociedad que lo puebla. Se llama «minería de la realidad» y este modelo será capaz también de simular el futuro que nos espera.
Revelar las leyes ocultas y los procesos por los que se rigen las sociedades constituye el mayor desafío científico de nuestro siglo. Esta simulación masiva de la vida ayudaría a los científicos, sociólogos o economistas a identificar los patrones y las causas de desafíos tales como la vulnerabilidad social, las crisis económicas, los conflictos regionales o la propagación de enfermedades.
Sería como anticipar los cambios que nos van a suceder, como si los viéramos en una bola de cristal con resolución 1028p; porque todo lo que hagamos ahora, dibujará lo que nos pase más adelante, de eso no hay duda.
La Unión Europea, que financia este buque insignia de su proyecto sobre Tecnologías Futuras y Emergentes (FET), también quiere convertir el «Living Earth Simulator» en una especie de nueva ONU donde se discutan los asuntos fundamentales. Incluso se quiere crear «salas de situación” en la que los líderes mundiales puedan reunirse, ver y gestionar las crisis según vayan ocurriendo. Con los 1.000 millones de euros que aporta la UE, el plan es tener listo el sistema para el 2022, mientras se van reuniendo en Zurich el impresionante equipo necesario para interpretar los resultados, incluidos cientos de científicos e interlocutores de la mayoría de las mejores universidades europeas.
A su servicio estará «Brutus», un clúster o conjunto de supercomputación montado en el Instituto Federal Suizo de Tecnología en Zurich, que el año pasado ocupó el puesto 88 de la lista de los superordenadores más potentes del mundo y el décimo en Europa. «Brutus» es una colección heterogénea de generaciones de hardware diferentes que continuamente es ampliado y actualizado con la última tecnología disponible.
En 2022 será lo suficientemente potente para que los expertos puedan explorar en sus entrañas variables, parámetros, modelos, proyecciones de simulación y cualquier hipótesis que nos salve de la extinción a la que nos enfrentamos. Todo mediante esta herramienta semiautomática, este “acelerador de conocimientos” que estimulará la creatividad y ampliará los límites de la imaginación gracias a la mágica combinación de inteligencia humana y artificial.

Este artículo fue publicado en el número de marzo de Ling Magazine
Foto de Nasa reproducido bajo licencia C.C


Hoy en día sabemos más sobre el Universo que está sobre nuestras cabezas que sobre los mecanismos que rigen nuestra propia sociedad terrenal. Es hora de utilizar el poder de la información para explorar la vida social y económica en la Tierra y descubrir las opciones que nos quedan de cara al futuro.
Con nuestro conocimiento hemos sido capaces de construir muy cerca de Ginebra (Suiza) un Gran Colisionador de Hadrones que nos desvele las claves del Universo. Y, sin embargo, sabemos relativamente poco sobre cómo funciona nuestra sociedad aquí en la Tierra y cómo reaccionar a los cambios producidos en ella.
Quizá, en vez de un acelerador de partículas para descubrir el origen de todo, necesitemos un acelerador de conocimientos socioeconómicos que simplemente nos enseñe el verdadero origen de nuestros males como sociedad civilizada.
«The Living Earth Simulator» (LES) es el núcleo del proyecto europeo FuturICT (en sus siglas «Acelerador del Conocimiento de las Tecnologías de la Información y la Comunicación [TIC] del Futuro») que, en colaboración con el Instituto Federal Suizo de Tecnología, quiere avanzar en esta comprensión de los sistemas humanos y naturales.

Mientras el mundo pone de manifiesto un mayor volumen de datos acerca de sí mismo, el comportamiento de sistemas complejos de nuestra vida, como la reciente crisis económica o el cambio climático, siguen siendo todo un misterio. Ahora, este ambicioso proyecto tiene como objetivo reunir el conocimiento del mundo y los flujos de datos que emanan de él para modelar en tiempo real nuestro planeta.
Piense en ello como una especie de Google Earth para la sociedad. Todos hemos jugado con el mapa en 3D de Google, que utiliza datos reales para mostrar ciudades, casas y hasta personas escondidas tras un coche. Imagine ahora un modelo similar que utiliza otros datos en tiempo real, como las transacciones financieras, los registros de salud, los detalles de la logística, las emisiones de dióxido de carbono, las bases de datos de conocimiento como la Wikipedia…, para construir un modelo, no sólo del planeta, sino de toda la sociedad que lo puebla. Se llama «minería de la realidad» y este modelo será capaz también de simular el futuro que nos espera.
Revelar las leyes ocultas y los procesos por los que se rigen las sociedades constituye el mayor desafío científico de nuestro siglo. Esta simulación masiva de la vida ayudaría a los científicos, sociólogos o economistas a identificar los patrones y las causas de desafíos tales como la vulnerabilidad social, las crisis económicas, los conflictos regionales o la propagación de enfermedades.
Sería como anticipar los cambios que nos van a suceder, como si los viéramos en una bola de cristal con resolución 1028p; porque todo lo que hagamos ahora, dibujará lo que nos pase más adelante, de eso no hay duda.
La Unión Europea, que financia este buque insignia de su proyecto sobre Tecnologías Futuras y Emergentes (FET), también quiere convertir el «Living Earth Simulator» en una especie de nueva ONU donde se discutan los asuntos fundamentales. Incluso se quiere crear «salas de situación” en la que los líderes mundiales puedan reunirse, ver y gestionar las crisis según vayan ocurriendo. Con los 1.000 millones de euros que aporta la UE, el plan es tener listo el sistema para el 2022, mientras se van reuniendo en Zurich el impresionante equipo necesario para interpretar los resultados, incluidos cientos de científicos e interlocutores de la mayoría de las mejores universidades europeas.
A su servicio estará «Brutus», un clúster o conjunto de supercomputación montado en el Instituto Federal Suizo de Tecnología en Zurich, que el año pasado ocupó el puesto 88 de la lista de los superordenadores más potentes del mundo y el décimo en Europa. «Brutus» es una colección heterogénea de generaciones de hardware diferentes que continuamente es ampliado y actualizado con la última tecnología disponible.
En 2022 será lo suficientemente potente para que los expertos puedan explorar en sus entrañas variables, parámetros, modelos, proyecciones de simulación y cualquier hipótesis que nos salve de la extinción a la que nos enfrentamos. Todo mediante esta herramienta semiautomática, este “acelerador de conocimientos” que estimulará la creatividad y ampliará los límites de la imaginación gracias a la mágica combinación de inteligencia humana y artificial.

Este artículo fue publicado en el número de marzo de Ling Magazine
Foto de Nasa reproducido bajo licencia C.C

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