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24 de marzo 2014    /   BUSINESS
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El animal que muerde a los políticos mexicanos

24 de marzo 2014    /   BUSINESS     por          
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El narco ha fagocitado la agenda informativa internacional sobre México. En los últimos años apenas han transcendido temas que no tengan que ver con los asesinatos de los carteles, la brillantez operativa del Chapo Guzmán o la impunidad judicial que asola el país. Todo esto encabezado por cifras escandalosas de muertes que, lejos de contextualizar la situación, añaden más confusión e incertidumbre.
El otro México ha sido ignorado y enterrado por el ciclo informativo. No se ha hablado de que posee una sociedad civil cada vez más organizada, grupos estudiantiles como #Yosoy132, cuyas exigencias han contribuido a cambiar la dinámica política en el país, nuevas propuestas protransparencia y el nacimiento de un panorama informativo más independiente, encabezado por webs como Animal Político. Factores que, según su director, Daniel Moreno Chávez, «me hacen ser optimista sobre el futuro de este país».
Nacido en noviembre de 2010, este medio digital se ha convertido en un soplo de aire fresco para una generación joven hastiada por el duopolio informativo que ha existido desde que tienen uso de razón, cansados de las relaciones de conveniencia entre los medios y unos políticos que los financian a través de generosas campañas de publicidad institucional. No es de extrañar que la mayor parte de los lectores de esta web, que cuenta con más de 800.000 seguidores en Facebook y 500.000 en Twitter, sean menores de 30 años.
Aprovechando la estancia de Moreno en Madrid, hablamos con él para que nos cuente el difícil reto de hacer periodismo independiente en México (y en cualquier país).
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Una de las razones que te ha traído aquí ha sido el congreso de periodismo digital de Huesca. ¿Cómo has visto el panorama mediático en España?
Con los ojos de fuera diría que muy vivo. Hay muchos proyectos nuevos con modelos de negocio interesantes, motivados en gran parte por periodistas o grupos de ellos que salen de un medio por la crisis y deciden crear el suyo propio. Es una situación diferente a lo que está ocurriendo en América Latina. Allí los nuevos medios están formados por periodistas que se hartan por razones varias de los medios tradicionales. Se cansan de sus líneas editoriales, de sus sistemas de trabajo, de sus modelos de pago, de sus relaciones con el gobierno. Se crean más pensando en que te reconozcan, en tener un medio en el que puedas controlar la línea editorial en el mejor sentido de la palabra, en que se trabaja de manera más horizontal en lugar de ser una pequeña pieza del engranaje en un gran medio. El Faro, en El Salvador, surge de un grupo de periodistas que querían hacer periodismo que les convencía. Lo mismo pasó con La Silla, en Colombia, y el puercoespín, en Argentina.
Aquí evidentemente se tiene una ventaja frente a Latinoamérica en cuanto a penetración a internet. En México, el 50% tiene acceso a la red, pero de ese 50% la mitad es un consumidor habitual. El 25% es muy poco a pesar de que estemos hablando de más de 25 millones de personas.
¿Las previsiones a futuro en cuanto a penetración de internet son prometedoras?
Son positivas en varios sentidos. Hemos tenido una penetración muy lenta con deficiencias importantes en términos de banda ancha y rapidez. En buena medida por el monopolio de Carlos Slim. Hoy hay modificaciones legales que permiten mayor competencia y eso puede ser un detonante importante. Todos los años hay un crecimiento no menor en el porcentaje de personas que tienen acceso, pero no hay ni de lejos los niveles que está habiendo en países europeos o en Chile y Brasil. Sí necesitamos un empujón y quizá lo provoque que finalmente habrá una competencia.
De hecho, México es un terreno muy fértil para propuestas de telefonía y conexión a internet de bajo coste, pero el monopolio de Slim sigue pesando. La ley para fomentar la competencia tampoco está aprobada todavía aunque ya están trabajando en ella. ¿Eres optimista sobre que se acabe aprobando?
Yo soy optimista, sobre todo por una razón de mercado. Es un gran negocio. ¿Cuál es el problema? Lo que ha ocurrido aquí es un ejemplo clásico de las ineficiencias que producen los monopolios. No tengo claro que el hombre más rico del país no quiera hacer negocio del crecimiento de internet. Es absurdo. Sí creo que el crecimiento se va a acelerar. Ya se está hablando de que en 2018 habrá un nivel de penetración entre el 70% y el 75% de usuarios habituales.
Animal Político aterrizó en el momento adecuado, ayudando a rellenar un vacío informativo. ¿Hasta qué punto os habéis beneficiado de ese hastío que existía hacia el monopolio informativo ejercido por empresas como Televisa?
Ha sido sin duda un factor fundamental. Hemos crecido, en parte, por lo poco fresco que es el medio periodístico mexicano. Por los controles editoriales que hay, por la obsesión en cubrir a la clase política. Sí creo que se necesitaba un medio que refrescara el ambiente, que cubriera la actualidad de una manera diferente. Dos de cada tres de nuestros lectores son menores de 30 años. Los medios impresos tienen lectores de media mayores de 45. Había una necesidad de un sector importante que se quería enterar, pero no a través de los medios tradicionales.
Realmente hay un odio visceral hacia Televisa y medios asociados, especialmente entre esa franja de edad.
Se lo han ganado, evidentemente. Te diría que es quizá la marca que más repulsión genera entre un sector de jóvenes, pero ahí sigue y sigue siendo la gran empresa. Sigue teniendo niveles de penetración altos y ratings altos. Pero la marca genera un rechazo como nunca antes. Lo genera además porque, en buena medida, se lo han ganado. Porque en 2012 la cobertura que hicieron del movimiento de jóvenes #YoSoy132 fue vergonzosa. Televisa ha sido un medio muy progubernamental. Es la representación perfecta de lo que los jóvenes critican de los medios.

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Foto: Javier Armas reproducida bajo lic. CC


Cuando empezasteis, los poderes políticos os ignoraban porque erais muy pequeños y encima en digital. ¿Animal Político empieza a molestar?
Yo te diría que sí, pero entendiendo varios elementos. El primer punto es que nuestra clase política es muy analógica. Están acostumbrados a la síntesis de prensa, a los periódicos y a las columnas. El mundo digital les sigue pareciendo muy ajeno. El número de políticos en twitter es muy alto, pero el número que lo sabe manejar bien es increíblemente pequeño. La mayor parte de los políticos usa las redes sociales para subir sus boletines de prensa. Para la clase política en general, Animal Político y otros medios digitales les parecemos que estamos en territorio apache. Es un mundo que no terminan de entender, saben que no lo pueden controlar y prefieren el rechazo. Para un medio digital con millones de visitas es mucho más difícil tener un periodista acreditado en la presidencia que un periódico que vende 3.000 ejemplares al día. Yo dejé de intentarlo. Otro ejemplo de que molestas y no te terminan de entender es que la inversión del gobierno en medios online es infinitamente menor que en medios residuales en papel. Un periódico que venda 3.000 ejemplares al día con una web que tiene 40 veces menos visitas que Animal Político puede recibir 30 veces más dinero que tú, muestra lo absurdo de todo. Y no es caricatura lo que os cuento. Es absolutamente real.
De hecho, hablaste largo y tendido sobre ello en un debate televisivo organizado por Rompeviento TV, donde comentaste que hay un gran número de medios que reciben más del 60% de sus ingresos de la publicidad institucional.
Es imposible tener un número exacto pero creo no equivocarme cuando te digo que 8 de 10 medios en México viven de la publicidad gubernamental, por lo menos en la mitad de sus ingresos. Para que dimensiones esto, insisto mucho en una cifra que me pareció increíble. Durante los seis años de la presidencia de Felipe Calderón, si sumas todo lo que gastaron junto con los gobiernos estatales y municipales en estas partidas, hablamos de 3.500 millones de euros. Dos mil millones de ese total son de la presidencia. Es una cantidad absurda. Te provoca que el periodismo no sea negocio y que tener un periódico de 3.000 ejemplares aliado al gobierno sea más rentable.
Eso no se puede llamar periodismo…
Exacto. Por eso estoy convencido de que el problema más importante que hay para que el periodismo mejore en México es ese. Si tú les das carretadas de dinero repartidas de manera discrecional, para qué voy a hacer periodismo. ¿Por qué harías algo que afectara tu ingreso más importante? Yo conozco casos extremos de algunas estaciones de radio que dependen en el 95% del gobierno. Es una cosa ridícula. No es un caso excepcional. Es sorprendentemente generalizado. No sucede solo en la Ciudad de México, sino también en los diferentes estados. Apenas ayer me comentaron que aquí en Madrid vino una delegación de periodistas mexicanos pagados por el gobierno de Veracruz, uno de los que más problemas tiene en términos de libertad de expresión. Se vinieron dos semanas con todos los gastos pagados a cargo del erario público. Cuando les preguntaron: ‘¿que fueron a hacer a España?’, su respuesta fue: ‘Nos invitó el gobierno del estado, teníamos que ir’.
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¿Cuál es vuestra postura en estos temas? Hay publicidad institucional que es absolutamente legítima…
Nuestra postura es que no pedimos publicidad. El gobierno federal ha tomado la decisión de no otorgárnosla y nosotros de no pedirla. No estamos dispuestos a entrar en una lógica de hacer información a cambio de dinero. En el gobierno de Enrique Peña Nieto hay una relación clarísima de te doy a cambio de. En el gobierno anterior no tanto, quizá por descuido o por la razón que quieras. Pero en este gobierno, no tengo la menor duda de que opera con la lógica de no te pago para que me pegues. A nosotros no nos interesa entrar en esa dinámica. El resultado es que recibimos una cantidad insignificante que no representa ni el 3% de nuestros ingresos totales. Tengo suficiente información para saber que más de un contrato publicitario se ha frenado por orden del gobierno. Lo asumo de la manera en que es un dinero que se reparte de forma discrecional. Mi tamaño les resulta irrelevante. No tienen criterio. Te dan la cantidad que les da la gana.
Si no tenéis acceso a los cauces que tienen el resto de medios para generar una parte de vuestros ingresos, ¿cómo os financiáis?
La parte positiva es que la ausencia de apoyo gubernamental nos ha obligado a repensar nuestro modelo de negocio. No se puede eludir que es posible aceptar publicidad institucional, que represente una parte importante de tus ingresos y aun así no condicione tu libertad. La ausencia de estos ingresos nos obliga a vivir de diferentes cosas. Tenemos acuerdos con empresas que comercializan nuestra publicidad y allí nos va bien. Tenemos otras páginas, como Animal Gourmet, que habla de gastronomía. La ventaja de un sitio así es que es más fácil de comercializar. Luego hemos armado otros proyectos nuevos. Vendemos documentales. Se nos contrata para hacerlos. También damos consultorías sobre temas que van desde selección de mandos editoriales hasta asesoría de manejo de medios digitales y sociales. Nosotros lo que nos han obligado es a diversificar, lo cual no está mal, pero es cansado. Una de las razones que me llevó a venir en este viaje es entablar relaciones con fundaciones que financian proyectos periodísticos. También mantenemos un equipo pequeño de unas 15 personas para controlar los gastos.
¿Habéis pensado en apostar por convertir vuestros lectores en socios como ha hecho eldiario.es?
Me interesa mucho. Yo diría que la principal razón por la que he venido aquí es para explorar el esquema de eldiario.es. Nos hemos reunido con Juanlu Sánchez y Nacho Escolar para conocerlos. Es un modelo que pensamos que vale la pena porque está basado en pedir a tus lectores que te ayuden a hacer buen periodismo. Sobre todo porque el mercado publicitario en México tiene un problema importante que está volviendo compleja nuestra labor. Los privados no se quieren anunciar con información dura. Por eso, este modelo de socios es interesante y nos permite seguir diversificando nuestras fuentes de financiación.
Animal Político surgió a partir de una cuenta de twitter llamada Pájaro Político antes de tener una web. A partir de allí y tras generar una audiencia importante se decidió crear un medio. ¿Hasta qué punto las redes sociales son importantes para generar tráfico a vuestras noticias?
Las redes sociales en México son un gran espacio para romper el cerco de los medios de comunicación tradicionales. Es notable que en México existan 50 millones de usuarios de internet y 43 millones de cuentas de Facebook. Casi cada persona que toca la red en automático se abre una cuenta. En Twitter hay más de 15 millones de cuentas. Se han vuelto un espacio para compartir información y opinión fortalecido por la desconfianza y la cerrazón de los medios tradicionales.
Es el espacio donde mejor nos movemos. Nosotros nacimos como cuenta de twitter y por eso de repente cuando nos preguntan qué es Animal Político, nosotros decimos que es un medio social. ¿A qué nos referimos con eso? Casi la mitad de las personas que lee Animal Político se entera por Twitter o Facebook, lo cual es un porcentaje muy alto. Una cantidad muy importante de notas que generamos nos fueron sugeridas por nuestros seguidores. Tratamos de contestar, corregir los errores que se señalan. Para nosotros es un espacio de comunicación y diálogo con el lector. Esa es la diferencia central con otros medios. Si tú, un día, mandas un tuit a la cuenta de El País, no te van a contestar nunca. Es un robot. Eso mismo pasa en México. Si tú escribes un tuit al Universal, no hay nadie al otro lado. Nosotros tratamos de establecer este diálogo pensando que allí pueden alimentarse de cosas que saben. Por eso nos hemos vuelto una comunidad frente a medios tradicionales.
La mayor parte de los medios solo entienden twitter como un espacio donde promueven sus notas. No puede ser solo eso. Tienes que aprender a leer twitter, que es tan importante como tuitear. Detectamos muchísimos temas simplemente de leer el timeline.
Nacisteis en un momento además en el que las redes se erigen como un contrapoder frente a los abusos de políticos en México. Las redes están ayudando a sacarle los colores a los poderes públicos…
Sí, además se habla aún cuando los medios no hablan. Twitter tiene una dinámica propia de generación de contenidos. Yo subrayaría que los medios no terminamos de entender que twitter no es solo para que tú tuitees, sino también para que leas lo que se está diciendo tanto de ti como de otro tema. Me sorprenden los periodistas que siguen a 20 personas. ¿De qué te sirve si solo estás pontificando? Es importante que el lector joven esté usando Twitter y Facebook como las portadas de sus medios. Ya cada vez hay menos personas que se meten a la portada de un medio.
¿Cómo lleváis el delicado tema de cubrir la información del narco en cuanto a poder garantizar la seguridad de vuestros periodistas?
Cubrir el narco es una definición muy amplia. Hay que ponerle varios matices. Los periodistas que están en riesgo por la cobertura que hacen son los que hacen notas del día. Gente que hace coberturas cotidianas que se topan con un narco o un funcionario público que trabaja para ellos y esto les acaba afectando. Nosotros creemos que el tema del narco da para muchas aristas. Hay una en particular que nos ha parecido muy importante insistir: las víctimas. En México las víctimas han sido tradicionalmente un número. Es fácil escuchar que en el gobierno de Felipe Calderón hubo 60.000 muertos. ¿Pero ellos quiénes son? Son personas, tienen historias, tienen familias, muchos de ellos son inocentes. La escandalosa mayoría de los casos permanecen impunes. Segundo, todo lo que es información sobre los grandes capos, los grupos y cómo se mueven también nos interesa. Nos centramos mucho en entender sus relaciones. Nos sentimos con libertad para hablar de estos temas ya que es difícil que lleguemos a toparnos con algo que nos genere problemas específicos.

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En 2012, una serie de medios independientes en Latinoamérica os unísteis para crear la red ALiados. ¿Cómo está funcionado?
Ha funcionado bien en intercambio de contenidos y experiencias. Pero el proyecto se basaba principalmente en cómo generar ingresos. Y esto va muy lento básicamente porque cada uno tiene su medio. Tratas primero de sobrevivir. Segundo porque son modelos de negocios todos diferentes. Eso hace que el diálogo no sea sencillo. Va a haber una reunión en dos semanas. Es un proyecto en el que todos confiamos pero no es fácil que salga por estas razones.
Pero si habéis aprovechado esa unión para hacer reportajes en colaboración con algunos medios de Centroamérica
Eso es importante. Me interesa mucho. El trabajo que hicimos con cuatro medios, uno de Guatemala, uno de Nicaragua, uno de Colombia y otro de El Salvador nos enseñó mucho. Nos dimos cuenta de que el problema que creías excepcional en tu país en realidad afecta a muchos otros lugares. Te permite entender qué es lo que está pasando en las rutas de migrantes. Son reportajes fascinantes pero que necesitan buena financiación. Necesitan que una persona se dedique durante dos meses a ese tema.
¿Habéis hablado de la posibilidad de crear una red de publicidad latinoamericana aprovechando el alcance de cada medio?
Es una de las propuestas que traemos entre manos.
¿Cuáles son los temas centrales que os habéis propuesto cubrir para los próximos años? ¿Habéis roto algún tabú tocando algo que antes era intocable?
Nuestra agenda de historias se centra en derechos humanos, corrupción, transparencia, víctimas y algunas causas sociales que nos parecen dignas de apoyar. Quizá eso son los temas más tocados en Animal Político. Creo que es una agenda en buena medida determinada por los mismos lectores. Encontrarse con la cobertura de los dichos de la clase política no les atrae. Buscamos los ciudadanos dispuestos a ejercer su ciudadanía. Nos asociamos a organizaciones de transparencia. Esos son los temas que más trabajamos. Esa es la agenda editorial fundamental. La sobrecobertura que hacen de la clase política los medios tradicionales les ha llevado a olvidarse de generar información que afecta a la gente.
El movimiento #YoSoy132, que surgió en contra de Peña Nieto, fue duramente criticado por los medios tradicionales. Nosotros los cubrimos y creo que los cubrimos bien. Además, les abrimos la puerta a los documentos que ellos generaban. Una de las notas más leídas del año en 2012 es el primer pliego petitorio de #YoSoy132. Lo único que hice es copy paste, pero partía de la base de que el resto de los medios no lo habían publicado o solo habían sacado cuatro párrafos. Había una efervescencia por el movimiento y mucha curiosidad. Los medios tradicionales se empeñaron en golpearlos pero nosotros les dimos un espacio para darles difusión.
¿Qué efecto ha tenido el movimiento #YoSoy132 a largo plazo? ¿Ha dejado algún legado o se ha difuminado sin más?
Era un movimiento universitario y es entendible que muchos hayan tomado caminos diferentes, pero creo que la reforma de telecomunicaciones que se ha emprendido es el resultado del trabajo indirecto de #Yosoy132. Estoy convencido de que es su triunfo. Sin ellos nunca se hubiera obligado a abrir la televisión después de tantos años de duopolio en el que controlaban absolutamente todo. Por primera vez habrá competencia. En ese tipo de cosas se ha derivado. Luego en México nos cuesta trabajo celebrar un triunfo. Estamos demasiado acostumbrados a perder pero esto es un tema para celebrar.
Para terminar la entrevista, me gustaría que nos dieses otra visión de México al lector europeo que durante los últimos años ha recibido una información casi exclusivamente basada en el problema del narco. ¿Hay razones para el optimismo?
Obviamente el tema del narco es grave, pero México es mucho más que eso. Hoy como nunca hay organizaciones de la sociedad civil peleando y logrando cosas. Abriendo información, impulsando la transparencia, combatiendo la discriminación. Hoy como nunca estamos viendo ciudadanos ejerciendo su ciudadanía. Hoy como nunca estamos exigiendo y logrando cambios. Hoy en México se hace más y mejor periodismo que nunca en la vida. Hoy México sí tiene derecho a ser optimista y ver que se están abriendo cosas. Hay cada vez más espacios de libertad que podemos aprovechar para hacer otro tipo de país. Sí veo un país creciendo básicamente a partir de su gente. Sigue habiendo una corrupción importante pero cada vez hay más una sociedad dispuesta a no dejar que ocurra. Además, dispuesta a hacer el seguimiento necesario. Esta riqueza de su sociedad civil es algo que no habíamos visto nunca.
¿Eso significa que aunque el PRI vuelva a tener el poder ya no podrá volver a manejar el país a su antojo como antes?
No podrá hacer lo de siempre en automático. Evidentemente, luego, como sociedad civil tienes muchas derrotas. Te duele que tal denuncia no llegó a nada o tal ley terminó siendo mala ley, pero como nunca había alguien dispuesto a reclamarlo, lo cual es inédito. Asumiendo que falta mucho, esta sociedad está cada vez más dispuesta a pelear. Eso no es un detalle menor. Las autodefensas de Michoacan, aunque no sea el mejor ejemplo, es una muestra de ello. Son en su origen básico ciudadanos decidiendo por sí mismos. Me incomodan los métodos y hay cosas criticables pero no son los paramilitares de Colombia. Los paramilitares eran sicarios contratados. Acá es un movimiento de gente que dice que ya basta. Por eso y muchas otras cosas soy optimista.

El narco ha fagocitado la agenda informativa internacional sobre México. En los últimos años apenas han transcendido temas que no tengan que ver con los asesinatos de los carteles, la brillantez operativa del Chapo Guzmán o la impunidad judicial que asola el país. Todo esto encabezado por cifras escandalosas de muertes que, lejos de contextualizar la situación, añaden más confusión e incertidumbre.
El otro México ha sido ignorado y enterrado por el ciclo informativo. No se ha hablado de que posee una sociedad civil cada vez más organizada, grupos estudiantiles como #Yosoy132, cuyas exigencias han contribuido a cambiar la dinámica política en el país, nuevas propuestas protransparencia y el nacimiento de un panorama informativo más independiente, encabezado por webs como Animal Político. Factores que, según su director, Daniel Moreno Chávez, «me hacen ser optimista sobre el futuro de este país».
Nacido en noviembre de 2010, este medio digital se ha convertido en un soplo de aire fresco para una generación joven hastiada por el duopolio informativo que ha existido desde que tienen uso de razón, cansados de las relaciones de conveniencia entre los medios y unos políticos que los financian a través de generosas campañas de publicidad institucional. No es de extrañar que la mayor parte de los lectores de esta web, que cuenta con más de 800.000 seguidores en Facebook y 500.000 en Twitter, sean menores de 30 años.
Aprovechando la estancia de Moreno en Madrid, hablamos con él para que nos cuente el difícil reto de hacer periodismo independiente en México (y en cualquier país).
1colosio
Una de las razones que te ha traído aquí ha sido el congreso de periodismo digital de Huesca. ¿Cómo has visto el panorama mediático en España?
Con los ojos de fuera diría que muy vivo. Hay muchos proyectos nuevos con modelos de negocio interesantes, motivados en gran parte por periodistas o grupos de ellos que salen de un medio por la crisis y deciden crear el suyo propio. Es una situación diferente a lo que está ocurriendo en América Latina. Allí los nuevos medios están formados por periodistas que se hartan por razones varias de los medios tradicionales. Se cansan de sus líneas editoriales, de sus sistemas de trabajo, de sus modelos de pago, de sus relaciones con el gobierno. Se crean más pensando en que te reconozcan, en tener un medio en el que puedas controlar la línea editorial en el mejor sentido de la palabra, en que se trabaja de manera más horizontal en lugar de ser una pequeña pieza del engranaje en un gran medio. El Faro, en El Salvador, surge de un grupo de periodistas que querían hacer periodismo que les convencía. Lo mismo pasó con La Silla, en Colombia, y el puercoespín, en Argentina.
Aquí evidentemente se tiene una ventaja frente a Latinoamérica en cuanto a penetración a internet. En México, el 50% tiene acceso a la red, pero de ese 50% la mitad es un consumidor habitual. El 25% es muy poco a pesar de que estemos hablando de más de 25 millones de personas.
¿Las previsiones a futuro en cuanto a penetración de internet son prometedoras?
Son positivas en varios sentidos. Hemos tenido una penetración muy lenta con deficiencias importantes en términos de banda ancha y rapidez. En buena medida por el monopolio de Carlos Slim. Hoy hay modificaciones legales que permiten mayor competencia y eso puede ser un detonante importante. Todos los años hay un crecimiento no menor en el porcentaje de personas que tienen acceso, pero no hay ni de lejos los niveles que está habiendo en países europeos o en Chile y Brasil. Sí necesitamos un empujón y quizá lo provoque que finalmente habrá una competencia.
De hecho, México es un terreno muy fértil para propuestas de telefonía y conexión a internet de bajo coste, pero el monopolio de Slim sigue pesando. La ley para fomentar la competencia tampoco está aprobada todavía aunque ya están trabajando en ella. ¿Eres optimista sobre que se acabe aprobando?
Yo soy optimista, sobre todo por una razón de mercado. Es un gran negocio. ¿Cuál es el problema? Lo que ha ocurrido aquí es un ejemplo clásico de las ineficiencias que producen los monopolios. No tengo claro que el hombre más rico del país no quiera hacer negocio del crecimiento de internet. Es absurdo. Sí creo que el crecimiento se va a acelerar. Ya se está hablando de que en 2018 habrá un nivel de penetración entre el 70% y el 75% de usuarios habituales.
Animal Político aterrizó en el momento adecuado, ayudando a rellenar un vacío informativo. ¿Hasta qué punto os habéis beneficiado de ese hastío que existía hacia el monopolio informativo ejercido por empresas como Televisa?
Ha sido sin duda un factor fundamental. Hemos crecido, en parte, por lo poco fresco que es el medio periodístico mexicano. Por los controles editoriales que hay, por la obsesión en cubrir a la clase política. Sí creo que se necesitaba un medio que refrescara el ambiente, que cubriera la actualidad de una manera diferente. Dos de cada tres de nuestros lectores son menores de 30 años. Los medios impresos tienen lectores de media mayores de 45. Había una necesidad de un sector importante que se quería enterar, pero no a través de los medios tradicionales.
Realmente hay un odio visceral hacia Televisa y medios asociados, especialmente entre esa franja de edad.
Se lo han ganado, evidentemente. Te diría que es quizá la marca que más repulsión genera entre un sector de jóvenes, pero ahí sigue y sigue siendo la gran empresa. Sigue teniendo niveles de penetración altos y ratings altos. Pero la marca genera un rechazo como nunca antes. Lo genera además porque, en buena medida, se lo han ganado. Porque en 2012 la cobertura que hicieron del movimiento de jóvenes #YoSoy132 fue vergonzosa. Televisa ha sido un medio muy progubernamental. Es la representación perfecta de lo que los jóvenes critican de los medios.

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Foto: Javier Armas reproducida bajo lic. CC


Cuando empezasteis, los poderes políticos os ignoraban porque erais muy pequeños y encima en digital. ¿Animal Político empieza a molestar?
Yo te diría que sí, pero entendiendo varios elementos. El primer punto es que nuestra clase política es muy analógica. Están acostumbrados a la síntesis de prensa, a los periódicos y a las columnas. El mundo digital les sigue pareciendo muy ajeno. El número de políticos en twitter es muy alto, pero el número que lo sabe manejar bien es increíblemente pequeño. La mayor parte de los políticos usa las redes sociales para subir sus boletines de prensa. Para la clase política en general, Animal Político y otros medios digitales les parecemos que estamos en territorio apache. Es un mundo que no terminan de entender, saben que no lo pueden controlar y prefieren el rechazo. Para un medio digital con millones de visitas es mucho más difícil tener un periodista acreditado en la presidencia que un periódico que vende 3.000 ejemplares al día. Yo dejé de intentarlo. Otro ejemplo de que molestas y no te terminan de entender es que la inversión del gobierno en medios online es infinitamente menor que en medios residuales en papel. Un periódico que venda 3.000 ejemplares al día con una web que tiene 40 veces menos visitas que Animal Político puede recibir 30 veces más dinero que tú, muestra lo absurdo de todo. Y no es caricatura lo que os cuento. Es absolutamente real.
De hecho, hablaste largo y tendido sobre ello en un debate televisivo organizado por Rompeviento TV, donde comentaste que hay un gran número de medios que reciben más del 60% de sus ingresos de la publicidad institucional.
Es imposible tener un número exacto pero creo no equivocarme cuando te digo que 8 de 10 medios en México viven de la publicidad gubernamental, por lo menos en la mitad de sus ingresos. Para que dimensiones esto, insisto mucho en una cifra que me pareció increíble. Durante los seis años de la presidencia de Felipe Calderón, si sumas todo lo que gastaron junto con los gobiernos estatales y municipales en estas partidas, hablamos de 3.500 millones de euros. Dos mil millones de ese total son de la presidencia. Es una cantidad absurda. Te provoca que el periodismo no sea negocio y que tener un periódico de 3.000 ejemplares aliado al gobierno sea más rentable.
Eso no se puede llamar periodismo…
Exacto. Por eso estoy convencido de que el problema más importante que hay para que el periodismo mejore en México es ese. Si tú les das carretadas de dinero repartidas de manera discrecional, para qué voy a hacer periodismo. ¿Por qué harías algo que afectara tu ingreso más importante? Yo conozco casos extremos de algunas estaciones de radio que dependen en el 95% del gobierno. Es una cosa ridícula. No es un caso excepcional. Es sorprendentemente generalizado. No sucede solo en la Ciudad de México, sino también en los diferentes estados. Apenas ayer me comentaron que aquí en Madrid vino una delegación de periodistas mexicanos pagados por el gobierno de Veracruz, uno de los que más problemas tiene en términos de libertad de expresión. Se vinieron dos semanas con todos los gastos pagados a cargo del erario público. Cuando les preguntaron: ‘¿que fueron a hacer a España?’, su respuesta fue: ‘Nos invitó el gobierno del estado, teníamos que ir’.
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¿Cuál es vuestra postura en estos temas? Hay publicidad institucional que es absolutamente legítima…
Nuestra postura es que no pedimos publicidad. El gobierno federal ha tomado la decisión de no otorgárnosla y nosotros de no pedirla. No estamos dispuestos a entrar en una lógica de hacer información a cambio de dinero. En el gobierno de Enrique Peña Nieto hay una relación clarísima de te doy a cambio de. En el gobierno anterior no tanto, quizá por descuido o por la razón que quieras. Pero en este gobierno, no tengo la menor duda de que opera con la lógica de no te pago para que me pegues. A nosotros no nos interesa entrar en esa dinámica. El resultado es que recibimos una cantidad insignificante que no representa ni el 3% de nuestros ingresos totales. Tengo suficiente información para saber que más de un contrato publicitario se ha frenado por orden del gobierno. Lo asumo de la manera en que es un dinero que se reparte de forma discrecional. Mi tamaño les resulta irrelevante. No tienen criterio. Te dan la cantidad que les da la gana.
Si no tenéis acceso a los cauces que tienen el resto de medios para generar una parte de vuestros ingresos, ¿cómo os financiáis?
La parte positiva es que la ausencia de apoyo gubernamental nos ha obligado a repensar nuestro modelo de negocio. No se puede eludir que es posible aceptar publicidad institucional, que represente una parte importante de tus ingresos y aun así no condicione tu libertad. La ausencia de estos ingresos nos obliga a vivir de diferentes cosas. Tenemos acuerdos con empresas que comercializan nuestra publicidad y allí nos va bien. Tenemos otras páginas, como Animal Gourmet, que habla de gastronomía. La ventaja de un sitio así es que es más fácil de comercializar. Luego hemos armado otros proyectos nuevos. Vendemos documentales. Se nos contrata para hacerlos. También damos consultorías sobre temas que van desde selección de mandos editoriales hasta asesoría de manejo de medios digitales y sociales. Nosotros lo que nos han obligado es a diversificar, lo cual no está mal, pero es cansado. Una de las razones que me llevó a venir en este viaje es entablar relaciones con fundaciones que financian proyectos periodísticos. También mantenemos un equipo pequeño de unas 15 personas para controlar los gastos.
¿Habéis pensado en apostar por convertir vuestros lectores en socios como ha hecho eldiario.es?
Me interesa mucho. Yo diría que la principal razón por la que he venido aquí es para explorar el esquema de eldiario.es. Nos hemos reunido con Juanlu Sánchez y Nacho Escolar para conocerlos. Es un modelo que pensamos que vale la pena porque está basado en pedir a tus lectores que te ayuden a hacer buen periodismo. Sobre todo porque el mercado publicitario en México tiene un problema importante que está volviendo compleja nuestra labor. Los privados no se quieren anunciar con información dura. Por eso, este modelo de socios es interesante y nos permite seguir diversificando nuestras fuentes de financiación.
Animal Político surgió a partir de una cuenta de twitter llamada Pájaro Político antes de tener una web. A partir de allí y tras generar una audiencia importante se decidió crear un medio. ¿Hasta qué punto las redes sociales son importantes para generar tráfico a vuestras noticias?
Las redes sociales en México son un gran espacio para romper el cerco de los medios de comunicación tradicionales. Es notable que en México existan 50 millones de usuarios de internet y 43 millones de cuentas de Facebook. Casi cada persona que toca la red en automático se abre una cuenta. En Twitter hay más de 15 millones de cuentas. Se han vuelto un espacio para compartir información y opinión fortalecido por la desconfianza y la cerrazón de los medios tradicionales.
Es el espacio donde mejor nos movemos. Nosotros nacimos como cuenta de twitter y por eso de repente cuando nos preguntan qué es Animal Político, nosotros decimos que es un medio social. ¿A qué nos referimos con eso? Casi la mitad de las personas que lee Animal Político se entera por Twitter o Facebook, lo cual es un porcentaje muy alto. Una cantidad muy importante de notas que generamos nos fueron sugeridas por nuestros seguidores. Tratamos de contestar, corregir los errores que se señalan. Para nosotros es un espacio de comunicación y diálogo con el lector. Esa es la diferencia central con otros medios. Si tú, un día, mandas un tuit a la cuenta de El País, no te van a contestar nunca. Es un robot. Eso mismo pasa en México. Si tú escribes un tuit al Universal, no hay nadie al otro lado. Nosotros tratamos de establecer este diálogo pensando que allí pueden alimentarse de cosas que saben. Por eso nos hemos vuelto una comunidad frente a medios tradicionales.
La mayor parte de los medios solo entienden twitter como un espacio donde promueven sus notas. No puede ser solo eso. Tienes que aprender a leer twitter, que es tan importante como tuitear. Detectamos muchísimos temas simplemente de leer el timeline.
Nacisteis en un momento además en el que las redes se erigen como un contrapoder frente a los abusos de políticos en México. Las redes están ayudando a sacarle los colores a los poderes públicos…
Sí, además se habla aún cuando los medios no hablan. Twitter tiene una dinámica propia de generación de contenidos. Yo subrayaría que los medios no terminamos de entender que twitter no es solo para que tú tuitees, sino también para que leas lo que se está diciendo tanto de ti como de otro tema. Me sorprenden los periodistas que siguen a 20 personas. ¿De qué te sirve si solo estás pontificando? Es importante que el lector joven esté usando Twitter y Facebook como las portadas de sus medios. Ya cada vez hay menos personas que se meten a la portada de un medio.
¿Cómo lleváis el delicado tema de cubrir la información del narco en cuanto a poder garantizar la seguridad de vuestros periodistas?
Cubrir el narco es una definición muy amplia. Hay que ponerle varios matices. Los periodistas que están en riesgo por la cobertura que hacen son los que hacen notas del día. Gente que hace coberturas cotidianas que se topan con un narco o un funcionario público que trabaja para ellos y esto les acaba afectando. Nosotros creemos que el tema del narco da para muchas aristas. Hay una en particular que nos ha parecido muy importante insistir: las víctimas. En México las víctimas han sido tradicionalmente un número. Es fácil escuchar que en el gobierno de Felipe Calderón hubo 60.000 muertos. ¿Pero ellos quiénes son? Son personas, tienen historias, tienen familias, muchos de ellos son inocentes. La escandalosa mayoría de los casos permanecen impunes. Segundo, todo lo que es información sobre los grandes capos, los grupos y cómo se mueven también nos interesa. Nos centramos mucho en entender sus relaciones. Nos sentimos con libertad para hablar de estos temas ya que es difícil que lleguemos a toparnos con algo que nos genere problemas específicos.

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En 2012, una serie de medios independientes en Latinoamérica os unísteis para crear la red ALiados. ¿Cómo está funcionado?
Ha funcionado bien en intercambio de contenidos y experiencias. Pero el proyecto se basaba principalmente en cómo generar ingresos. Y esto va muy lento básicamente porque cada uno tiene su medio. Tratas primero de sobrevivir. Segundo porque son modelos de negocios todos diferentes. Eso hace que el diálogo no sea sencillo. Va a haber una reunión en dos semanas. Es un proyecto en el que todos confiamos pero no es fácil que salga por estas razones.
Pero si habéis aprovechado esa unión para hacer reportajes en colaboración con algunos medios de Centroamérica
Eso es importante. Me interesa mucho. El trabajo que hicimos con cuatro medios, uno de Guatemala, uno de Nicaragua, uno de Colombia y otro de El Salvador nos enseñó mucho. Nos dimos cuenta de que el problema que creías excepcional en tu país en realidad afecta a muchos otros lugares. Te permite entender qué es lo que está pasando en las rutas de migrantes. Son reportajes fascinantes pero que necesitan buena financiación. Necesitan que una persona se dedique durante dos meses a ese tema.
¿Habéis hablado de la posibilidad de crear una red de publicidad latinoamericana aprovechando el alcance de cada medio?
Es una de las propuestas que traemos entre manos.
¿Cuáles son los temas centrales que os habéis propuesto cubrir para los próximos años? ¿Habéis roto algún tabú tocando algo que antes era intocable?
Nuestra agenda de historias se centra en derechos humanos, corrupción, transparencia, víctimas y algunas causas sociales que nos parecen dignas de apoyar. Quizá eso son los temas más tocados en Animal Político. Creo que es una agenda en buena medida determinada por los mismos lectores. Encontrarse con la cobertura de los dichos de la clase política no les atrae. Buscamos los ciudadanos dispuestos a ejercer su ciudadanía. Nos asociamos a organizaciones de transparencia. Esos son los temas que más trabajamos. Esa es la agenda editorial fundamental. La sobrecobertura que hacen de la clase política los medios tradicionales les ha llevado a olvidarse de generar información que afecta a la gente.
El movimiento #YoSoy132, que surgió en contra de Peña Nieto, fue duramente criticado por los medios tradicionales. Nosotros los cubrimos y creo que los cubrimos bien. Además, les abrimos la puerta a los documentos que ellos generaban. Una de las notas más leídas del año en 2012 es el primer pliego petitorio de #YoSoy132. Lo único que hice es copy paste, pero partía de la base de que el resto de los medios no lo habían publicado o solo habían sacado cuatro párrafos. Había una efervescencia por el movimiento y mucha curiosidad. Los medios tradicionales se empeñaron en golpearlos pero nosotros les dimos un espacio para darles difusión.
¿Qué efecto ha tenido el movimiento #YoSoy132 a largo plazo? ¿Ha dejado algún legado o se ha difuminado sin más?
Era un movimiento universitario y es entendible que muchos hayan tomado caminos diferentes, pero creo que la reforma de telecomunicaciones que se ha emprendido es el resultado del trabajo indirecto de #Yosoy132. Estoy convencido de que es su triunfo. Sin ellos nunca se hubiera obligado a abrir la televisión después de tantos años de duopolio en el que controlaban absolutamente todo. Por primera vez habrá competencia. En ese tipo de cosas se ha derivado. Luego en México nos cuesta trabajo celebrar un triunfo. Estamos demasiado acostumbrados a perder pero esto es un tema para celebrar.
Para terminar la entrevista, me gustaría que nos dieses otra visión de México al lector europeo que durante los últimos años ha recibido una información casi exclusivamente basada en el problema del narco. ¿Hay razones para el optimismo?
Obviamente el tema del narco es grave, pero México es mucho más que eso. Hoy como nunca hay organizaciones de la sociedad civil peleando y logrando cosas. Abriendo información, impulsando la transparencia, combatiendo la discriminación. Hoy como nunca estamos viendo ciudadanos ejerciendo su ciudadanía. Hoy como nunca estamos exigiendo y logrando cambios. Hoy en México se hace más y mejor periodismo que nunca en la vida. Hoy México sí tiene derecho a ser optimista y ver que se están abriendo cosas. Hay cada vez más espacios de libertad que podemos aprovechar para hacer otro tipo de país. Sí veo un país creciendo básicamente a partir de su gente. Sigue habiendo una corrupción importante pero cada vez hay más una sociedad dispuesta a no dejar que ocurra. Además, dispuesta a hacer el seguimiento necesario. Esta riqueza de su sociedad civil es algo que no habíamos visto nunca.
¿Eso significa que aunque el PRI vuelva a tener el poder ya no podrá volver a manejar el país a su antojo como antes?
No podrá hacer lo de siempre en automático. Evidentemente, luego, como sociedad civil tienes muchas derrotas. Te duele que tal denuncia no llegó a nada o tal ley terminó siendo mala ley, pero como nunca había alguien dispuesto a reclamarlo, lo cual es inédito. Asumiendo que falta mucho, esta sociedad está cada vez más dispuesta a pelear. Eso no es un detalle menor. Las autodefensas de Michoacan, aunque no sea el mejor ejemplo, es una muestra de ello. Son en su origen básico ciudadanos decidiendo por sí mismos. Me incomodan los métodos y hay cosas criticables pero no son los paramilitares de Colombia. Los paramilitares eran sicarios contratados. Acá es un movimiento de gente que dice que ya basta. Por eso y muchas otras cosas soy optimista.

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