8 de septiembre 2011    /   ENTRETENIMIENTO
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El arte de envejecer mal

8 de septiembre 2011    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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Como veíamos ayer, los niños prodigio tienen varios problemas. Uno de ellos es que se hacen mayores y se vuelven feos. Esta circunstancia hace que sea normal plantearse el fugaz paso de la vida, en qué nos convertiremos y si el colágeno que perdemos va al cielo de Vichy. La peor galería de gente a la que el tiempo ha machacado, aquí, hoy y gratis.
En contra de lo que se pudiera creer, no es el natural devenir del tiempo, -ese juez implacable que da y quita razones, como decía El Butano-, el que más deterioro causa en los cuerpos. Normalmente, los seres humanos optan por disipar las dudas de si envejecerán bien o mal encargando toda suerte de retoques que dejan el lienzo que constituyen sus organismos como el trapo con el que limpiaba los pinceles Joan Miró. Se trataría del Síndrome de Peter Pan con una variante en la que Peter Pan es adicto a las anfetas, sempiterno bebedor de Anís del Mono y emocionado aficionado al Telecupón. Cosa chunga. Convertirse en un ser feo es también un arte que requiere de un mal gusto sólo al alcance de varios millones de elegidos.
Paul McCartney
El otrora elegante y trajeado joven autor de aseadas melodías se ha convertido, más de cuarenta años después, en algo que sólo cabría definirse como una señora vieja. Nótese el refinado parecido con Camilo Sesto.


 
Joselito, el pequeño ruiseñor
Un clásico de la precocidad infantil, dio con sus huesos en la cárcel por un asunto de un polvo blanco que alguien le metió en el bolsillo, desafortunado él. Como la trena pasa factura, Joselito se convirtió, por arte de birlibirloque, en lo que se conoce como un kinki. A pesar de que conserva el brillo infantil en sus ojos, el resto de su cuerpo grita «soy un sosías de Ángel Cristo y Cañita Brava».


 
Juan Carlos I de España y II de su casa, que la que manda es Sofía
El deterioro del monarca es patente. Una vida de duro y extenuante trabajo acaba por pasar factura por mucho que uno intente conservar su salud celular a base de jamón bueno y la brisa marina que se recibe en la cubierta del Bribón. Si picar piedra es jodido, firmar diplomas de Graduado Escolar lo es mucho más.

 

Ozzy Osbourne
El bótox no es heavy Los realities tampoco. O al menos no lo eran hasta que a Ozzy le dio por habituarse a ellos. Donde antes hallábamos a un muchacho de sedosa cabellera, limpia mirada y extraordinaria destreza para invocar a Satán mientras mordía la cabeza de un canario, ahora vemos al mismo Satán con cara de tener no menos de 20 gigabytes de porno animal en su disco duro.


Goldie Hawn
La elasticidad de todos los materiales tiene un límite. Esta propiedad sería universasl de no ser porque la cara de Goldie Hawn no la cumple. La discreta actriz estadounidense cuenta con su propio equipo de tensores trabajando 24 horas al día para mantener las arrugas en territorios indetectables.


Para terminar, la propuesta más inquietante de todas. Con 20 años de diferencia entre foto y foto, Jordi Hurtado demuestra que «lo importante es tener el espíritu joven» y que la «juventud me la aportan los concursantes que han pasado por Saber y Ganar además de la ilusión por trabajar en una casa como Televisión Española».


Como veíamos ayer, los niños prodigio tienen varios problemas. Uno de ellos es que se hacen mayores y se vuelven feos. Esta circunstancia hace que sea normal plantearse el fugaz paso de la vida, en qué nos convertiremos y si el colágeno que perdemos va al cielo de Vichy. La peor galería de gente a la que el tiempo ha machacado, aquí, hoy y gratis.
En contra de lo que se pudiera creer, no es el natural devenir del tiempo, -ese juez implacable que da y quita razones, como decía El Butano-, el que más deterioro causa en los cuerpos. Normalmente, los seres humanos optan por disipar las dudas de si envejecerán bien o mal encargando toda suerte de retoques que dejan el lienzo que constituyen sus organismos como el trapo con el que limpiaba los pinceles Joan Miró. Se trataría del Síndrome de Peter Pan con una variante en la que Peter Pan es adicto a las anfetas, sempiterno bebedor de Anís del Mono y emocionado aficionado al Telecupón. Cosa chunga. Convertirse en un ser feo es también un arte que requiere de un mal gusto sólo al alcance de varios millones de elegidos.
Paul McCartney
El otrora elegante y trajeado joven autor de aseadas melodías se ha convertido, más de cuarenta años después, en algo que sólo cabría definirse como una señora vieja. Nótese el refinado parecido con Camilo Sesto.


 
Joselito, el pequeño ruiseñor
Un clásico de la precocidad infantil, dio con sus huesos en la cárcel por un asunto de un polvo blanco que alguien le metió en el bolsillo, desafortunado él. Como la trena pasa factura, Joselito se convirtió, por arte de birlibirloque, en lo que se conoce como un kinki. A pesar de que conserva el brillo infantil en sus ojos, el resto de su cuerpo grita «soy un sosías de Ángel Cristo y Cañita Brava».


 
Juan Carlos I de España y II de su casa, que la que manda es Sofía
El deterioro del monarca es patente. Una vida de duro y extenuante trabajo acaba por pasar factura por mucho que uno intente conservar su salud celular a base de jamón bueno y la brisa marina que se recibe en la cubierta del Bribón. Si picar piedra es jodido, firmar diplomas de Graduado Escolar lo es mucho más.

 

Ozzy Osbourne
El bótox no es heavy Los realities tampoco. O al menos no lo eran hasta que a Ozzy le dio por habituarse a ellos. Donde antes hallábamos a un muchacho de sedosa cabellera, limpia mirada y extraordinaria destreza para invocar a Satán mientras mordía la cabeza de un canario, ahora vemos al mismo Satán con cara de tener no menos de 20 gigabytes de porno animal en su disco duro.


Goldie Hawn
La elasticidad de todos los materiales tiene un límite. Esta propiedad sería universasl de no ser porque la cara de Goldie Hawn no la cumple. La discreta actriz estadounidense cuenta con su propio equipo de tensores trabajando 24 horas al día para mantener las arrugas en territorios indetectables.


Para terminar, la propuesta más inquietante de todas. Con 20 años de diferencia entre foto y foto, Jordi Hurtado demuestra que «lo importante es tener el espíritu joven» y que la «juventud me la aportan los concursantes que han pasado por Saber y Ganar además de la ilusión por trabajar en una casa como Televisión Española».

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Opiniones 11
  • Pues mira que soy fan de Yorokobu, pero precisamente por el nivel al que nos tiene acostumbrados este me ha parecido un artículo más digno de la Cuore.
    Incluso dentro de ese registro, le falta gracia y sobre todo originalidad.

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