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9 de marzo 2016    /   BUSINESS
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El bilingüismo a debate

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Hace ya 10 años, el Madrid de la anglófila Esperanza Aguirre se embarcó en el proyecto de llevar el bilingüismo a la enseñanza. Hoy, alrededor de un tercio de los centros de la Comunidad lucen un cartel que anuncia su integración en este modelo, y otras provincias y comunidades también se han internando en esta senda. Sin valorar directamente su éxito, sí que al menos trató de encarar la problemática de la enseñanza de idiomas en el sistema escolar español, en el que sin programas de refuerzo en forma de clases extraescolares, el alumno suele salir sin demasiados conocimientos en la lengua extranjera. Pero mientras que para algunos es el camino a seguir, otros creen que es una carretera al infierno de la decadencia educativa.

«La tendencia actual a incluir programas de bilingüismo en los sistemas responde a una necesidad basada en el mundo globalizado en que vivimos», explica María Isabel López, una maestra de inglés que escribió una interesante carta en el diario extremeño Hoy, titulada Bilingüismo, el nuevo caballo de Troya, «pero no hay que confundir bilingüismo con aprendizaje de idiomas».

Mientras que el primero solo ocurre cuando el niño tiene una exposición masiva a la lengua para aprender con un enfoque meramente comunicativo, lo que tenemos en el sistema español es, en su opinión, «impartir conocimientos científicos usando una lengua extranjera, con los problemas que conlleva en la profundización del área, la estructuración mental de la materia y en los recursos que el alumno debe aprender a desarrollar».

Según un estudio de 2013 elaborado por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada, existen problemas al aplicar este enfoque a áreas como Conocimiento del Medio, la asignatura que en Primaria agrupa Ciencias Naturales, Geografía e Historia, pero no a Matemáticas y Lectura. No resulta tampoco una sorpresa su conclusión de que este efecto empeora en los alumnos cuyos padres tienen un bajo nivel educativo. Esta postura se resume muy bien en un cartel creado por las plataformas en defensa de la enseñanza pública de Madrid. En él, aparece una niña con unas gafas de laboratorio pintadas con una leyenda debajo: «Estudiando en inglés, Paula apenas comprenderá que es la evaporación».

bilinguismo

Alexandra de Santos, otra maestra de Primaria, sí defiende este modelo. Aunque concede que «la práctica en España está siendo muy lenta y no cubre las necesidades reales», considera que «la educación bilingüe es una experiencia muy positiva para todas las partes implicadas en el proceso educativo», ya que permite «a los estudiantes desarrollar muchas más competencias y tener su cerebro a un nivel de actividad superior».

Además de su experiencia docente, tiene la personal: estudió de los 3 a los 14 años en un colegio bilingüe con profesores nativos y dice no tener ningún problema de comprensión de conceptos o de léxico pese a no haberlos estudiado en su lengua materna.

En lo que ambas están de acuerdo es que el actual modelo fomenta las diferencias sociales. De Santos opina que «es el colegio el que tiene que preparar al alumno en todas las competencias necesarias y las actividades extraescolares deben ser solo una ampliación, no la base de su aprendizaje», pero estos «no tienen los recursos suficientes actualmente para responder a estas necesidades», echando en falta «profesores de apoyo que puedan reforzar a los alumnos con necesidades y dificultades y mucha formación».

Esta supuesta formación es uno de los aspectos que López toca en su texto. «El profesorado está más pendiente de obtener el certificado B2 que le permita acceder a una plaza mejor o, en el caso de los interinos, simplemente poder trabajar». López expone que las escuelas de idiomas están sobresaturadas mientras organizaciones como «Cambrigde, Trinity y los Institutos de Lenguas Modernas se frotan las manos por la ingente demanda de sus certificados y sus cursos, que se pagan a precio de oro, algunos de los cuales solo tienen una vigencia de dos años».

En 2014, el combativo Sindicato de Estudiantes publicaba una entrada titulada ¡No a la estafa del bilingüismo en Madrid que sólo beneficia a la privada concertada!, en la que denunciaba una sobrefinanciación de la iniciativa privada, con una ingente dotación económica, mientras que a la escuela pública se la dejaba en un lugar preocupante, eliminando becas comedor y ayudas para libros. López considera este modelo de bilingüismo una aberración y una estafa a las nuevas generaciones y la sociedad en general, que los políticos usan para ponerse medallas cuando ni siquiera han hecho seguimiento del sistema. De momento, solo el Gobierno de Asturias ha anunciado una intención firme y con fecha de evaluar una forma de enseñar que lleva ya una década.

Hace ya 10 años, el Madrid de la anglófila Esperanza Aguirre se embarcó en el proyecto de llevar el bilingüismo a la enseñanza. Hoy, alrededor de un tercio de los centros de la Comunidad lucen un cartel que anuncia su integración en este modelo, y otras provincias y comunidades también se han internando en esta senda. Sin valorar directamente su éxito, sí que al menos trató de encarar la problemática de la enseñanza de idiomas en el sistema escolar español, en el que sin programas de refuerzo en forma de clases extraescolares, el alumno suele salir sin demasiados conocimientos en la lengua extranjera. Pero mientras que para algunos es el camino a seguir, otros creen que es una carretera al infierno de la decadencia educativa.

«La tendencia actual a incluir programas de bilingüismo en los sistemas responde a una necesidad basada en el mundo globalizado en que vivimos», explica María Isabel López, una maestra de inglés que escribió una interesante carta en el diario extremeño Hoy, titulada Bilingüismo, el nuevo caballo de Troya, «pero no hay que confundir bilingüismo con aprendizaje de idiomas».

Mientras que el primero solo ocurre cuando el niño tiene una exposición masiva a la lengua para aprender con un enfoque meramente comunicativo, lo que tenemos en el sistema español es, en su opinión, «impartir conocimientos científicos usando una lengua extranjera, con los problemas que conlleva en la profundización del área, la estructuración mental de la materia y en los recursos que el alumno debe aprender a desarrollar».

Según un estudio de 2013 elaborado por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada, existen problemas al aplicar este enfoque a áreas como Conocimiento del Medio, la asignatura que en Primaria agrupa Ciencias Naturales, Geografía e Historia, pero no a Matemáticas y Lectura. No resulta tampoco una sorpresa su conclusión de que este efecto empeora en los alumnos cuyos padres tienen un bajo nivel educativo. Esta postura se resume muy bien en un cartel creado por las plataformas en defensa de la enseñanza pública de Madrid. En él, aparece una niña con unas gafas de laboratorio pintadas con una leyenda debajo: «Estudiando en inglés, Paula apenas comprenderá que es la evaporación».

bilinguismo

Alexandra de Santos, otra maestra de Primaria, sí defiende este modelo. Aunque concede que «la práctica en España está siendo muy lenta y no cubre las necesidades reales», considera que «la educación bilingüe es una experiencia muy positiva para todas las partes implicadas en el proceso educativo», ya que permite «a los estudiantes desarrollar muchas más competencias y tener su cerebro a un nivel de actividad superior».

Además de su experiencia docente, tiene la personal: estudió de los 3 a los 14 años en un colegio bilingüe con profesores nativos y dice no tener ningún problema de comprensión de conceptos o de léxico pese a no haberlos estudiado en su lengua materna.

En lo que ambas están de acuerdo es que el actual modelo fomenta las diferencias sociales. De Santos opina que «es el colegio el que tiene que preparar al alumno en todas las competencias necesarias y las actividades extraescolares deben ser solo una ampliación, no la base de su aprendizaje», pero estos «no tienen los recursos suficientes actualmente para responder a estas necesidades», echando en falta «profesores de apoyo que puedan reforzar a los alumnos con necesidades y dificultades y mucha formación».

Esta supuesta formación es uno de los aspectos que López toca en su texto. «El profesorado está más pendiente de obtener el certificado B2 que le permita acceder a una plaza mejor o, en el caso de los interinos, simplemente poder trabajar». López expone que las escuelas de idiomas están sobresaturadas mientras organizaciones como «Cambrigde, Trinity y los Institutos de Lenguas Modernas se frotan las manos por la ingente demanda de sus certificados y sus cursos, que se pagan a precio de oro, algunos de los cuales solo tienen una vigencia de dos años».

En 2014, el combativo Sindicato de Estudiantes publicaba una entrada titulada ¡No a la estafa del bilingüismo en Madrid que sólo beneficia a la privada concertada!, en la que denunciaba una sobrefinanciación de la iniciativa privada, con una ingente dotación económica, mientras que a la escuela pública se la dejaba en un lugar preocupante, eliminando becas comedor y ayudas para libros. López considera este modelo de bilingüismo una aberración y una estafa a las nuevas generaciones y la sociedad en general, que los políticos usan para ponerse medallas cuando ni siquiera han hecho seguimiento del sistema. De momento, solo el Gobierno de Asturias ha anunciado una intención firme y con fecha de evaluar una forma de enseñar que lleva ya una década.

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Opiniones 3
  • Saludos desde el Sur de México. Tabasco donde hay regiones pequeñas donde hablan el Yokotan una lengua derivada de la Maya. Y que es la primera lengua natural del individuo el término Bilinguismo se aplica con la segunda lengua en uso dentro de la escuela y comunidades. Aquí la lengua Yokotan debe servir para comunicarse dentro de la Familia pero no perderse en la escuela al usar el Español como segunda lengua

  • El otro día estuve en una conferencia sobre porqué el inglés es la lengua de la ciencia y cuánto tiempo va a continuar así. Lo cierto es que estudiarlo todo en una lengua con más poder que otra (inglés sobre castellano, castellano sobre el valenciano) hace que una de las dos no sirva para nada. En asignaturas como biología, con tantas palabras nuevas, si no las aprendes en castellano, nunca las sabrás. Opino que deberíamos dejar el inglés donde está, como lengua extranjera. Tema a parte, es que dentro de esta materia, hay un largo trecho por mejorar.

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