9 de mayo 2012    /   CINE/TV
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Televisión, Twitter y el caballo de Balzac

9 de mayo 2012    /   CINE/TV     por          
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Estás viendo un programa de televisión y comentas en Twitter qué te parece, y lees lo que otros piensan del mismo programa: eso es televisión social. Es televisión porque miras la pantalla y es social porque compartes tus impresiones con otros espectadores en el momento de la emisión.

TWITTER SINÓNIMO DE TELEVISIÓN SOCIAL

Televisión social es un fenómeno que engloba distintas tecnologías, pero la conjunción de Twitter y televisión acapara el concepto. Twitter se ha popularizado como el sustituto del SMS del espectador incrustado en la pantalla: es gratis, no llena la pantalla (quien no quiere, no lee) y no necesita esperar para ser leído.

Tenemos programados los canales convencionales en nuestros televisores y muchos de nosotros disponemos de cuenta Twitter. Esto es bueno para los generadores de contenidos que pueden comprobar al instante la opinión de parte de la audiencia. Por otro lado, las agencias de marketing y publicidad pueden estudiar los datos y planear sus campañas.

 

LA TELEVISIÓN SOCIAL SALVARÁ EL PRIME TIME

Los expertos norteamericanos esperan que la televisión social ayude a las cadenas a recuperar o mantener el número de espectadores. Hay  millones de dólares invertidos en estudios y tecnología para la televisión social.

Lo que ocurre en la televisión norteamericana se extiende a otras televisiones del mundo. ¿Quién no ha visto una serie o un evento poco atractivo para echarse unas risas comentándolo y/o leyendo los comentarios en Twitter? Pensemos en Eurovisión o los talent-shows,  y a los los tuiteros despellejando o ensalzando a los participantes. Y qué decir de acontecimiento de interés multitudinario como un Barca-Madrid. La audiencia ya se mide en tuits, como muestra la infografía que compara la Super Bowl y Los Grammy’s.

La televisión social provoca que personas que ignoran la programación convencional conozcan los dimes y diretes de los personajes de la tele-realidad o lo sucedido en el debate entre Sarkozy-Hollande (emitido por Canal 24 horas) a través de la etiqueta #ledebat en Twitter.

CRÍTICAS A LA TELEVISIÓN SOCIAL

El fenómeno de la televisión social también tiene sus detractores.  Por un lado se critica que aísla a los espectadores de su familia o pareja. Esto no tiene por qué ser así. Mi mujer y yo nos reímos con los tuits sobre los programas que vemos. Unas veces los lee ella; otras, yo. Y reconozco que, cuantos más salvajes o extravagantes son los comentarios, más nos reímos.

Otra crítica señala que la televisión social puede acabar degradando los contenidos. Como guionista me pregunto si es posible.

EL CABALLO DE BALZAC

En la colección de relatos El caballo de Balzac, de Gert Hofmann, Balzac quiere saber por qué sus obras de teatro no tienen éxito, y por qué un autor rival llena la sala hasta la bandera. Balzac descubre que la razón no está en el texto ni en los actores ni en la escenografía; el secreto del rival es simple y cruel: en cada representación se corta la cabeza a un caballo.

La decapitación del caballo recuerda en cierto modo la supuesta decapitación del cantante Dani Martin en el programa El hormiguero y el revuelo, e incluso la alarma, que se creó en Twitter. Esta historia acabó con el programa y el cantante pidiendo disculpas a sus seguidores.

El caballo de Balzac sería el elemento TT (trending topic): un elemento grotesco, fuera de lugar o exagerado para cautivar a una audiencia adicta a las emociones fugaces.

A LA BÚSQUEDA DEL ELEMENTO TT

La degeneración llegaría al modo de concebir los contenidos: se buscaría el elemento TT para atraer audiencia desde Twitter. Quizá algunos programas ya se realizan con el elemento TT en mente:  las (supuestas) discusiones de los jurados de los programas, la fisonomía de algunas presentadoras con escueto vestuario, los errores calculados o la posibilidad de sufrir accidentes. Es la búsqueda del comentario a cualquier precio.

¿LA DEGENERACIÓN DE LA FICCIÓN?

La ficción de la televisión por cable se salvaría del fenómeno de la televisión social. Sería impensable ver Mad Men o Boardwalk Empire con el móvil en la mano. En la televisión en abierto fracasó el experimento de incrustar tuits en Fringe: los espectadores perdían la visión de un tercio de la pantalla. La buena ficción sólo admite los comentarios tras el visionado, una vez degustada.

Quizá la ficción no admita tuits insertados, pero Twitter puede provocar que se remarquen los elementos más burdos. Un ejemplo: en una serie española, ya cancelada, una pregunta fue TT durante varias emisiones: “¿Cuándo enseñará (…) las tetas?” Finalmente, los espectadores vieron cumplido su deseo. ¿Se concibió la serie pensando en el elemento TT? Posiblemente no, pero cabe la posibilidad de que en futuras series se tenga en cuenta.

¿La ficción televisiva creará momentos muertos o islas aparte de la publicidad para comentar el capítulo? ¿Los detectives lanzarán preguntas y darán tiempo a los tuiteros a dejar sus impresiones? ¿Un personaje hará un silencio esperando que los espectadores decidan qué debe ponerse para una cita o si debe girar a la izquierda o la derecha? (¡Esto sería interactividad!)

También podría suceder que la ficción en abierto se volviera demasiado rápida, tanto que no diera al espectador oportunidad de tuitear. Los generadores de contenido saben que no siempre es bueno que los espectadores tuiteen.

¿LA TELEVISIÓN SOCIAL ES DEMOCRÁTICA?

Algunos expertos afirman que televisión social es democrática y que los espectadores deciden qué es trending topic. Según esta teoría, las productoras o cadenas sólo pueden anunciar los mejores momentos o animar a comentar. ¿Realmente?

Quizá estemos más cerca del teatro popular del siglo XVIII de lo que creamos. En aquella época aparecieron los espectadores profesionales: los aplaudidores, reidores, lloradoras y animadores eran tan importantes como el texto o los actores (y como el caballo decapitado). ¿Quiénes serán los espectadores profesionales de nuestra época? ¿Los generadores de contenidos contratarán a tuitstar para que escriban alabanzas durante las emisiones?

(CASI) TODO ESTÁ POR INVENTAR

Lo único que parece cierto es que Twitter puede revolucionar la televisión como en su momento el sonido revolucionó la forma de crear cine.

Estás viendo un programa de televisión y comentas en Twitter qué te parece, y lees lo que otros piensan del mismo programa: eso es televisión social. Es televisión porque miras la pantalla y es social porque compartes tus impresiones con otros espectadores en el momento de la emisión.

TWITTER SINÓNIMO DE TELEVISIÓN SOCIAL

Televisión social es un fenómeno que engloba distintas tecnologías, pero la conjunción de Twitter y televisión acapara el concepto. Twitter se ha popularizado como el sustituto del SMS del espectador incrustado en la pantalla: es gratis, no llena la pantalla (quien no quiere, no lee) y no necesita esperar para ser leído.

Tenemos programados los canales convencionales en nuestros televisores y muchos de nosotros disponemos de cuenta Twitter. Esto es bueno para los generadores de contenidos que pueden comprobar al instante la opinión de parte de la audiencia. Por otro lado, las agencias de marketing y publicidad pueden estudiar los datos y planear sus campañas.

 

LA TELEVISIÓN SOCIAL SALVARÁ EL PRIME TIME

Los expertos norteamericanos esperan que la televisión social ayude a las cadenas a recuperar o mantener el número de espectadores. Hay  millones de dólares invertidos en estudios y tecnología para la televisión social.

Lo que ocurre en la televisión norteamericana se extiende a otras televisiones del mundo. ¿Quién no ha visto una serie o un evento poco atractivo para echarse unas risas comentándolo y/o leyendo los comentarios en Twitter? Pensemos en Eurovisión o los talent-shows,  y a los los tuiteros despellejando o ensalzando a los participantes. Y qué decir de acontecimiento de interés multitudinario como un Barca-Madrid. La audiencia ya se mide en tuits, como muestra la infografía que compara la Super Bowl y Los Grammy’s.

La televisión social provoca que personas que ignoran la programación convencional conozcan los dimes y diretes de los personajes de la tele-realidad o lo sucedido en el debate entre Sarkozy-Hollande (emitido por Canal 24 horas) a través de la etiqueta #ledebat en Twitter.

CRÍTICAS A LA TELEVISIÓN SOCIAL

El fenómeno de la televisión social también tiene sus detractores.  Por un lado se critica que aísla a los espectadores de su familia o pareja. Esto no tiene por qué ser así. Mi mujer y yo nos reímos con los tuits sobre los programas que vemos. Unas veces los lee ella; otras, yo. Y reconozco que, cuantos más salvajes o extravagantes son los comentarios, más nos reímos.

Otra crítica señala que la televisión social puede acabar degradando los contenidos. Como guionista me pregunto si es posible.

EL CABALLO DE BALZAC

En la colección de relatos El caballo de Balzac, de Gert Hofmann, Balzac quiere saber por qué sus obras de teatro no tienen éxito, y por qué un autor rival llena la sala hasta la bandera. Balzac descubre que la razón no está en el texto ni en los actores ni en la escenografía; el secreto del rival es simple y cruel: en cada representación se corta la cabeza a un caballo.

La decapitación del caballo recuerda en cierto modo la supuesta decapitación del cantante Dani Martin en el programa El hormiguero y el revuelo, e incluso la alarma, que se creó en Twitter. Esta historia acabó con el programa y el cantante pidiendo disculpas a sus seguidores.

El caballo de Balzac sería el elemento TT (trending topic): un elemento grotesco, fuera de lugar o exagerado para cautivar a una audiencia adicta a las emociones fugaces.

A LA BÚSQUEDA DEL ELEMENTO TT

La degeneración llegaría al modo de concebir los contenidos: se buscaría el elemento TT para atraer audiencia desde Twitter. Quizá algunos programas ya se realizan con el elemento TT en mente:  las (supuestas) discusiones de los jurados de los programas, la fisonomía de algunas presentadoras con escueto vestuario, los errores calculados o la posibilidad de sufrir accidentes. Es la búsqueda del comentario a cualquier precio.

¿LA DEGENERACIÓN DE LA FICCIÓN?

La ficción de la televisión por cable se salvaría del fenómeno de la televisión social. Sería impensable ver Mad Men o Boardwalk Empire con el móvil en la mano. En la televisión en abierto fracasó el experimento de incrustar tuits en Fringe: los espectadores perdían la visión de un tercio de la pantalla. La buena ficción sólo admite los comentarios tras el visionado, una vez degustada.

Quizá la ficción no admita tuits insertados, pero Twitter puede provocar que se remarquen los elementos más burdos. Un ejemplo: en una serie española, ya cancelada, una pregunta fue TT durante varias emisiones: “¿Cuándo enseñará (…) las tetas?” Finalmente, los espectadores vieron cumplido su deseo. ¿Se concibió la serie pensando en el elemento TT? Posiblemente no, pero cabe la posibilidad de que en futuras series se tenga en cuenta.

¿La ficción televisiva creará momentos muertos o islas aparte de la publicidad para comentar el capítulo? ¿Los detectives lanzarán preguntas y darán tiempo a los tuiteros a dejar sus impresiones? ¿Un personaje hará un silencio esperando que los espectadores decidan qué debe ponerse para una cita o si debe girar a la izquierda o la derecha? (¡Esto sería interactividad!)

También podría suceder que la ficción en abierto se volviera demasiado rápida, tanto que no diera al espectador oportunidad de tuitear. Los generadores de contenido saben que no siempre es bueno que los espectadores tuiteen.

¿LA TELEVISIÓN SOCIAL ES DEMOCRÁTICA?

Algunos expertos afirman que televisión social es democrática y que los espectadores deciden qué es trending topic. Según esta teoría, las productoras o cadenas sólo pueden anunciar los mejores momentos o animar a comentar. ¿Realmente?

Quizá estemos más cerca del teatro popular del siglo XVIII de lo que creamos. En aquella época aparecieron los espectadores profesionales: los aplaudidores, reidores, lloradoras y animadores eran tan importantes como el texto o los actores (y como el caballo decapitado). ¿Quiénes serán los espectadores profesionales de nuestra época? ¿Los generadores de contenidos contratarán a tuitstar para que escriban alabanzas durante las emisiones?

(CASI) TODO ESTÁ POR INVENTAR

Lo único que parece cierto es que Twitter puede revolucionar la televisión como en su momento el sonido revolucionó la forma de crear cine.

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Opiniones 21
  • Y luego está el caso de “Shit My Dad Says”, que pasó de ser una cuenta de twitter a convertirse en una serie de humor (“$#*! My Dad Says”, CBS, 2010- 2011).
    Nno sólo twitter, el mundo 2.0 en general, nos influye en cómo vemos la televisión… y mucho más. Parece bastante claro que leer, navegar… por internet modifica nuestra forma de estructurar la información, nuestras capacidades (como la atención) se ven distorsionadas, etc. La ficción que se nutre de lo que somos y de lo que nos sucede, no puede más que hacerse eco y verse influenciada por todo ese mundo virtual.

  • Muy buen post Javier. Gran análisis de lo que está ocurriendo hoy y de lo que va a seguir sucediendo. Me gustaría añadir algo más. ¿No creéis que la televisión social contrarresta el efecto zapping y beneficia a los anunciantes de alguna manera? Basándome en mi propia experiencia, ahora no huyo de los anuncios porque como estoy con el móvil en la mano, sigo viendo los comentarios de la gente sobre el programa o serie en cuestión e incluso se comentan los spots. También se comentan las acciones especiales que se realizan durante la emisión del programa. Es decir, se nombran marcas y se opina sobre ellas. ¿No debería medirse también esta notoriedad?

    • Hola, Victoria,

      estoy de acuerdo con todo lo que has escrito.

      Pienso que los programadores deberían no abusar del tiempo de cada corte publicitario. En los tuits solemos leer “¡cuántos anuncios!”.

      También sería bueno plantear una publicidad menos “ruidosa”. Tenemos la publicidad estridente como fondo y rara vez nos llega la marca mientras nos distraemos con los tuits.

      ¡Gracias por tu comentario!

      • Hola, disculpadme el atrevimiento pero no me he podido resistir a comentar.
        Está claro que ya no se hace Zapping, pero si eso implica desviar la atención a redes sociales y demás, los anuncios siguen sin verse.
        Para eso, en mi empresa hemos desarrollado http://www.eljuegodelosanuncios.com, para que los que quieran puedan divertirse en las pausas publicitarias compitiendo con sus “colegas” en el juego de toda la vida de adivinar anuncios. Os podéis juegar unas cervezas y ganar premios a la vez que os divertís. En breve lanzaremos una nueva versión más integrada con TW y FB, a ver que tal repercusión tiene. (Sorry por la cuña :))

  • Menudo mundo de locos donde impera el “todo vale” y así preferimos que se hable mal a que no se hable, damos protagonismo a comentarios degradantes y la falta de sustancia impera en las redes. Claro que hay excepciones, pero uno tiene que blindarse para mantenerse al margen de tanta bazofia. The Hunger Games no está tan lejos de la realidad.

    • Demasiados canales y toneladas de palabras en las redes lleva a los medios a hacer ruido como los niños pequeños: quien más grita, quién es más violento, más llama la atención. ¿Un panorama desolador? Sólo un modo efímero de hacer las cosas. Después del ruido siempre llega el sosiego.

      Gracias por tu comentario.

  • Interesantes reflexiones.

    En el caso concreto de las series de TV, imagino que existen dos tipos extremos de espectadores: aquellos quienes disfrutan de la serie en soledad (como con la lectura de un libro) y quienes disfrutan comentándola con su pareja o amigos.

    También coincido en que hay géneros más o menos adecuados a la interactividad.

    Así, puede que los tuits en Fringe no llegaran a cuajar, pero, quién sabe, a lo mejor llega el día en que Frasier, The Big Band Theory, y similares, sustituyan las “risas enlatadas” por comentarios de tuiteros.

    También, ¿aparecerán o existen ya series “abiertas y en tiempo real” donde se improvisen las escenas conforme a las indicaciones de los espectadores?

    En efecto, nos espera un futuro realmente apasionante.

    • Lo que planteas es muy interesante Samuel:

      “¿aparecerán o existen ya series “abiertas y en tiempo real” donde se improvisen las escenas conforme a las indicaciones de los espectadores?”

      Sería convertir la televisión en un teatro 3.0.

      Y sabes que voto a favor de abolir las risas enlatadas 🙂

      Gracias por tu comentario.

  • Como sabes, soy bastante asiduo a Twitter, y confirmo esto que dices: ciertos programas o el propio fútbol llena el TweetDeck (que es el que uso, para tener, como dices, sólo la ventanita) a sus horas de emisión. Me pregunto si el uso de una medición de twitter y twits acabará compitiendo con otros métodos de medir audiencias más convencionales (y más misteriosos, como los famosos aparatitos que nadie sabe cómo son y quién los tiene).

    Tal vez los programadores podrían no ya medir número de twits sino características de los que twitean, si bien este servicio, imagino, lo daría en un futuro Twitter (por fin sería algo monetizable, ya que, hasta ahora, nunca vi yo que esta empresa tuviera ese valor que se le supone en bolsa) a las cadenas, si bien creando no pocos problemas legales y de privacidad de datos. El futuro, parece, no está tanto en generar (o no todo el tiempo) contenidos generalistas sino más bien enfocados a targets más específicos. Ahora que lo pienso hasta podría hacerse con el cine online, y extraer de los twits y twiteros enseñanzas útiles para próximas producciones.

    Claro que las cadenas podrían incluso saltarse el intermediario, y simplemente empezar a buscar usuarios que sean parte de ese target deseado y empezar a seguirlos, durante la emisión de los contenidos. Sería interesante. Por fin en España podríamos confirmar si existe, por ejemplo, un público suficiente que responde bien a géneros como la ciencia ficción o la fantasía en nuestras series.

    Muy interesante, Javier. Abre la puerta a muchas y variadas reflexiones.

    • Has dado en el clavo, Fernando:

      “Tal vez los programadores podrían no ya medir número de twits sino características de los que twitean”.

      De momento, la adorable señora de Cuenca es la que manda en la audiencia.

      Sobre lo que dices del cine, hace poco salió una noticia sobre el “descubrimiento” de una fórmula para predecir el éxito de una película según la repercusión en Twitter: http://goo.gl/bUFSY

      Está claro que la variable hormiguero-extraterrestre no está contemplada.

      Tu penúltimo párrafo ojalá llegara a ser cierto. A mi me parece que sí, que hay público suficiente para los géneros ciencia ficción y la fantasía. Que ‘Juego de Tronos’ esté de boca lo demuestra.

      ¡Gracias por tu comentario!

  • La señora de Cuenca manda, claro está, porque las cadenas generalistas en principio seguirán buscando, y es normal, audiencias generalistas. Pero para todo ese mundo de las cadenas TDT, etc, probablemente habrán de ponerse las pilas para buscar audiencias específicas para publicidad específica. Por ahora no se hace y no entiendo por qué (yo de marketing y publicidad sé lo justo, es decir, muy poco) por ejemplo Antena 3 somete a todos sus canales a los mismos cortes de publicidad, cuando no creo que Neox o Nitro tengan los mismos seguidores que la general. Visto así, si los anunciantes fueran exigentes (aunque no sé yo si en esta época de vacas flacas pueden) buscarían lugares mejores para los anuncios de sus productos. Por ejemplo, si vas a vender ropa para gente joven, tal vez no te interese ir a la cadena general (la que ve la señora de Cuenca) sino a Neox o Nitro. Pero ya digo que no sé cómo funciona este mundo; tal vez aún no se atrevan a estos de buscar nichos.

    En cuanto a lo de Juego de Tronos… Es peculiar. No tengo claro que el hype provenga de que es fantástico, porque, al cabo, es un fantástico muy muy concreto; el subgénero de capa y espada. Por lo que leo, y como ya hablamos en mi blog, hay mucha audiencia que está siguiéndola menos porque sea del género fantástico que porque incide en ese realismo tan venerado por algunos de lodo, putas, sangre y muerte, o sease, esa concepción de la vida tan pesimista (o cínica). Y luego, está el tirón de las siglas: HBO. En cierto modo, me parece que España tiene audiencia para ese tono más que para el género: a Hispania no le fue tan mal (aunque era menos burra pero sí era un poco de “tipos duros” y tal), y tampoco funcionaron mal Roma o Los Tudor, que son de la misma cuerda.

    Habría que ir probando distintos acercamientos al fantástico y la ciencia ficción para ver si el público responde, aquí. Hay varios caminos: el tono ligero de Warehouse 13 o Eureka, o lo aventurero de Doctor Who… Yo diría que hay público para todo ello. Lo que no sé es si a) sería “suficiente” y b) si será un público “consumidor” con atractivo para anunciadores.

    Aunque, si son usuarios de twitter, y se miden y siguen dichas cuentas, tal vez sí que respondan al retrato del freaky/nerd/geek (estoy simplificando para que nos entendamos; no es esta una etiqueta despectiva) que consume mucha tecnología, por ejemplo.

    Pero, mientras, Javier, tu artículo propone posibilidades, ya digo. Muy interesantes.

    • Estoy de acuerdo contigo, Fernando. Creo que en esta época de vacas flacas es más necesaria la segmentación de auciencia. La adorable señora de Cuenca no quiere un Mercedes.

      Antena 3 estrenará “Juego de Tronos”. Si no la masacran con la publicidad, quizá el público que no la conoce por Canal Plus o vías alternativas, se acerque a la serie.

      ¡Gracias por tu comentario!

  • Comentarios cerrados.

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