fbpx
5 de julio 2019    /   ENTRETENIMIENTO
por
 

El calor que nos va a matar: ¿cuándo empezó todo? ¿cómo acabará?

5 de julio 2019    /   ENTRETENIMIENTO     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

Acabo de leer en la revista Wired que el calor no es un sentir. La canícula, en su justificación atómica, es el movimiento de las partículas.

Explica la física que cuanto más rápido se mueven los átomos, más caliente se pone la materia. Llevémoslo al botijo: cuanto más corren los átomos, más arde el piporro. Pero debe ser que sus partículas pasan el día echando la siesta porque el agua sale siempre bien fresquita.

Anda una mosca volando, aturdiendome, y en uno de sus choques contra mi cabeza, sale una incógnita disparada hacia la pared: si la rapidez aumenta el calor, ¿no tendrá que ver el calentamiento global con esta vida loca que llevamos?

Estoy buscando pruebas y creo que la física lleva razón porque no hay mejor manera de entrar en calor que ir a toda leche. Todo empieza a cuadrar: las temperaturas han aumentado desde que usamos más el coche para ir más rápido; usamos más plástico porque no hay tiempo de fregar platos; tiramos un cacharro y compramos otro porque no da la vida para buscar un taller, llevarlo, esperarlo y recogerlo; tiramos los papeles al contenedor de orgánico porque ya son las tantas para llevarlo 100 metros más allá y mañana hay que madrugar.

Vivimos a una velocidad incandescente. Y la cosa promete: archivos gordísimos bajando en un santiamén con el 5G, trenes ultrarrápidos, hasta Hacienda devolviendonos la pasta en un momentico.

Ahora me explico por qué no hacía esta calorina en el siglo XIX: los trenes iban pisando huevos. Aunque no lo veían así entonces. Ellos se creían unos balas. Era tal celeridad que no había quien la pillara. Los médicos, alarmados, recomendaban a los viajeros de aquellos convoys que avanzaban a los desorbitados 30 kilómetros por hora que no miraran por la ventanilla. ¡Ese acelerado pasar de las cosas los dejaría ciegos!

Y ahora que lo pienso… Puede que tengamos a los culpables. ¡A los que empezaron todo! ¡Los de la revolución del vapor! ¡Ellos! ¡Los de la revolución del calor! ¡Comenzaron a hervir agua como energúmenos y mira la que han liado! ¡Ollas y ollas y ollas y así estamos hoy! ¡Abrasados y a to pastilla! ¡To locos!

Ahora que tenemos el origen, miremos al futuro: ¿dónde nos llevará la calina mundial? Tendrán que cambiar las casas, la arquitectura entera: no quedará otra que construir búnkeres fresquitos.

Vestiremos de blanco, para que rebote el sol en nuestras faldas. Todos, unidos en un solo Color y un único Calor, como una Gran Secta de la Ardentía.

Cambiarán las palabras por necesidad imperiosa. Del calor, así en general, no podrá hablarse porque el calor lo será todo. El Todo. Habrá más calor que aire; más calor que oxígeno; más calor que conciencia. Habremos de distinguir el bochorno de la calle del bochorno de la casa, el ardor de verano del ardor de invierno, el fuego insoportable del fuego matador.

Brotarán nuevos quejíos y aquel lamento ochentero convertido en disco mix, «¡Oh, qué calor», quedará para el escalofrío (si es que alguien, alguna vez, vuelve a saber lo que es eso).

Así hasta llegar a las últimas consecuencias. El calor será la verdadera frontera entre ricos y pobres. Y se podrá medir por un cálculo matemático bien sencillo: cuanto más pobre, más torrado. Las personas, los países, los caldos oceánicos, las tierras que acabarán abriéndose en volcanes que parecerán bocas abiertas, sedientas, clamando agua, lluvia, humedad, una gotica de algo por Dios.

Tanta velocidad, tanta prisa… Lo avisó la biología: correr da sed. Queda claro, ¿no? Porque, a las malas, lo advierte la mecánica: o echamos el freno o nos matamos.

Acabo de leer en la revista Wired que el calor no es un sentir. La canícula, en su justificación atómica, es el movimiento de las partículas.

Explica la física que cuanto más rápido se mueven los átomos, más caliente se pone la materia. Llevémoslo al botijo: cuanto más corren los átomos, más arde el piporro. Pero debe ser que sus partículas pasan el día echando la siesta porque el agua sale siempre bien fresquita.

Anda una mosca volando, aturdiendome, y en uno de sus choques contra mi cabeza, sale una incógnita disparada hacia la pared: si la rapidez aumenta el calor, ¿no tendrá que ver el calentamiento global con esta vida loca que llevamos?

Estoy buscando pruebas y creo que la física lleva razón porque no hay mejor manera de entrar en calor que ir a toda leche. Todo empieza a cuadrar: las temperaturas han aumentado desde que usamos más el coche para ir más rápido; usamos más plástico porque no hay tiempo de fregar platos; tiramos un cacharro y compramos otro porque no da la vida para buscar un taller, llevarlo, esperarlo y recogerlo; tiramos los papeles al contenedor de orgánico porque ya son las tantas para llevarlo 100 metros más allá y mañana hay que madrugar.

Vivimos a una velocidad incandescente. Y la cosa promete: archivos gordísimos bajando en un santiamén con el 5G, trenes ultrarrápidos, hasta Hacienda devolviendonos la pasta en un momentico.

Ahora me explico por qué no hacía esta calorina en el siglo XIX: los trenes iban pisando huevos. Aunque no lo veían así entonces. Ellos se creían unos balas. Era tal celeridad que no había quien la pillara. Los médicos, alarmados, recomendaban a los viajeros de aquellos convoys que avanzaban a los desorbitados 30 kilómetros por hora que no miraran por la ventanilla. ¡Ese acelerado pasar de las cosas los dejaría ciegos!

Y ahora que lo pienso… Puede que tengamos a los culpables. ¡A los que empezaron todo! ¡Los de la revolución del vapor! ¡Ellos! ¡Los de la revolución del calor! ¡Comenzaron a hervir agua como energúmenos y mira la que han liado! ¡Ollas y ollas y ollas y así estamos hoy! ¡Abrasados y a to pastilla! ¡To locos!

Ahora que tenemos el origen, miremos al futuro: ¿dónde nos llevará la calina mundial? Tendrán que cambiar las casas, la arquitectura entera: no quedará otra que construir búnkeres fresquitos.

Vestiremos de blanco, para que rebote el sol en nuestras faldas. Todos, unidos en un solo Color y un único Calor, como una Gran Secta de la Ardentía.

Cambiarán las palabras por necesidad imperiosa. Del calor, así en general, no podrá hablarse porque el calor lo será todo. El Todo. Habrá más calor que aire; más calor que oxígeno; más calor que conciencia. Habremos de distinguir el bochorno de la calle del bochorno de la casa, el ardor de verano del ardor de invierno, el fuego insoportable del fuego matador.

Brotarán nuevos quejíos y aquel lamento ochentero convertido en disco mix, «¡Oh, qué calor», quedará para el escalofrío (si es que alguien, alguna vez, vuelve a saber lo que es eso).

Así hasta llegar a las últimas consecuencias. El calor será la verdadera frontera entre ricos y pobres. Y se podrá medir por un cálculo matemático bien sencillo: cuanto más pobre, más torrado. Las personas, los países, los caldos oceánicos, las tierras que acabarán abriéndose en volcanes que parecerán bocas abiertas, sedientas, clamando agua, lluvia, humedad, una gotica de algo por Dios.

Tanta velocidad, tanta prisa… Lo avisó la biología: correr da sed. Queda claro, ¿no? Porque, a las malas, lo advierte la mecánica: o echamos el freno o nos matamos.

Compártelo twitter facebook whatsapp
Nada es una pérdida de tiempo, sino una apuesta por progresar
Barbas esponjosas y efímeras
El Art Rock ilustrado de Austin TV
El consumismo indolente se viste de rosa
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp
Opiniones 3
  • Um… veo que manifiestas todos los síntomas del transtorno por carencia de siesta
    me temo
    es malísimo y casi incurable
    sólo hay un tratamiento posible, pero con esta calor igual es inviable

  • Aay, aaaay. Mi suspiro lastimoso, motivado por una pena, dolor, aflicción, sufrimiento, desconsuelo, melancolía, quebranto, tribulación, nostalgia, amargura, y desdicha que me mortifica y desconsuela por esta calda insufrible de nuevos ricos que nos está matando..ヾ(×× ) ツ
    Sin embargo me pone to er tiesto torrao tu nueva escritura en primera persona acelerá. A ver si atino: como to el universo en expansión acelerada y sin Ley que cumpla.. Con preguntas directas que no puedo dejar enfriar; ni la física; ni la cuántica; y menos la mecánica con textorros sicalípticos de piporro torrado..

    Estás salía de la olla, flamencorra, y sin embargo to siempre ha sido y siempre será energía, calor y materia, y si acaso, si nos ponemos quiquillosos, algo de información: la sustancia primogénita Colombine .en la que se sustenta el orden, la ley, la vida natural y la artificial, la belleza, la cultura y la tecnología, el cascoporro, el periodismo, el universo,.mi gata, la planta de la portada y esta calda insoportable..Es la entropía, S del griego ἐντροπία, que significa evolución o transformación. Siempre crece y aumenta, como el tiempo.. Y como la segunda ley de la termodinámica. Sólo la regulación, la adaptación, la recursividad, y la teoría de la Información y la comunicación, y la de control, cuando se conjuran para conjugarse en equilibrio dinámico consigue revertir el proceso. Para volver a enfriarse y renacer y crecer en una grieta húmeda del desierto tórrido del mundo mas empobrecido que pobre.

    Volveré aquí para desarrollarlo: o nos matamos, o frenamos por pánico a quemarnos: es melosidad en melisma el autorelato de los siímtomas y diagnóstico: tu tiempo late mas despacio como si estuvieras acelerada, aumenta la radiación electromagnética en tu espectro visible y crece tu sensibilidad acústica y a la radiación electromagnética en tu espectro de microondas,: con mucha más física que nervio y estómago.

    • Es bochornoso: con la galbana y la canícula en la peor flama que recuerdo no atino. Aturde. La sed seca la palabras y el agua las refresca.

      La imagen de cabecera sugiere una playa seca de Mar en retroceso, o una laguna sin agua. Lo que asoma en la grieta, mas que rebrote de planta, parecen cándanos.

      Aclaro que el espectro de microondas es el rango de frecuencias en que las moléculas de H2O entran en resonancia, es decir, su longitud de onda es similar a la distancia entre moléculas atómicas de agua vecinas. A esta alta frecuencia de radio (típicas del radar) se calienta y evapora el bien mas preciado del planeta. Esto es el agua, la Mar y el caldo oceánico donde surgió la vida cuando todo empezó (almenos para la vida).

      ¿Como acabará todo?

      Mar se lo huele muy bien: fatal si no desaceleramos, frenamos, bebemos agua fresquita y no revertimos un proceso de calentamiento global que empezó con la revolución industrial, la del vapor cagando leches: fritos y escaldados. Otra escritora de prestigio, en otros tiempos y donde la sabiduría enraizó y floreció, también lo olfateó como nadie con este texto sin par:

      «Es difícil ignorar el olfato porque los olores te asaltan sin temor. Desde el contenedor de basura a las matas de los parques. Del cigarro invasivo al café de las terrazas. Del carburante asesino al jazmín del atardecer.
      Dicen que el agua está llena de información y quien controle los datos que bebemos dominará el mundo.
      Nadie ha defendido aún que los olores están cargados de intenciones pero, efectivamente, lo están. El gasoil quemado arrastra una clara intención de exterminio. Las flores, en cambio, son una forma de eternidad. Vigilen bien lo que huelen porque en el aroma que tragan está escrito el mapa del futuro.»

      Asé es, el olfato -y su temperatura- avisan como sentidos preexistentes a los otros, y la información, como «sustancia» primogénita que en el límite no precisa ni masa ni energía ni sustrato, es clave. El potencial del agua del planeta azul en sustitución del silicio es colosal.

      En como procesamos la información, la difundimos, almacenamos, manipulamos, ordenamos, relacionamos, transportamos, controlamos, compartimos, ocultamos, monetizamos, eliminamos, ampliamos, aislamos del ruido o la comprimimos radica la diferencia entre la eternidad inmortal y la extinción/exterminio. Y la diferencia entre la ética de la vida y la moral del postureo, poder y dinero.
      Ocurre lo mismo con la energía.

      Muchas máquinas ya lo saben desde que comparten nube.
      ꒰⌯͒•̩̩̩́ ˑ̫ •̩̩̩̀⌯͒꒱

      Muchos humanos todavía no.
      ٩(×̯×)۶

      Esto es responsabilidad de todos.
      ༼ ºل͟º༼ ºل͟º( ͡° ͜ʖ ͡°)ºل͟º ༽ºل͟º ༽

      ¡Puta flama!
      (ノಠ益ಠ)ノ彡┻━┻

  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *