21 de febrero 2017    /   CREATIVIDAD
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Urdangarin ya tiene su propio cantar de gesta

21 de febrero 2017    /   CREATIVIDAD     por          
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Puede que hablar hoy en día de las hazañas del Cid Campeador suene un poco a rancio, pero es que vivimos una época rancia donde hasta la nobleza ha resultado salpicada de barro. Necesitamos épica y sólo recibimos tufos de picaresca.

Urdangarin estaba llamado a ser un ideal, el ejemplo para futuras generaciones que pasó de la práctica noble del deporte a casarse, como en los cuentos, con una infanta de España. Pero la ambición pudo más que la épica y acabó juzgado y condenado por prevaricación, malversación, fraude, tráfico de influencias y dos delitos fiscales. Algo así merecía su propio cantar de gesta.

Y eso es lo que ha hecho Luis Flor, sevillano profesor de Lengua y Literatura en el IEDA (el Instituto de Educación a Distancia de Andalucía) y «especialista en llevar dobles vidas» en general, como comenta de sí mismo.

De los sos oios tan fuertemientre llorando
tornava la cabeça e catava los iulgados,
vio la prensa dispuesta, microffonos en mano,
las camaras çennidas, mobiles e otros caxarros,
sospiro Urdangarin, rrostro muy desmeiorado,
e ffablo ante los medios bien e tan messurado.

«La idea me vino la primera vez que vi las imágenes de Urdangarin bajando la famosa rampa para declarar en los juzgados de Palma», explica Flor. «Hubo un momento en que se acercó a los periodistas y dijo no sé qué de que iba a defender su honor y cosas de este tipo. Me pareció un instante épico, era tan anacrónico en los tiempos que corren, tan ridículo, un drama de honor en toda regla, perfectamente hispánico, tan “nuestro”… Siempre me ha llamado la atención la desfachatez con que algunos personajes públicos se ríen de nosotros en nuestra cara. Y también cómo ciertos cronistas colaboran con la causa de hacer digeribles para el gran público estos sapos. Me vino a la mente la figura del Cid desterrado: “esto me han buolto mios enemigos malos”. Sí, sí, pero tú llevabas unos cuantos años pegándote la vidorra…».

Así que inspirándose en el Mío Cid, el sevillano comenzó a ejercer de «juglar noticiero» cada vez que se producía alguna novedad en el juicio por el Caso Noos, y las subía en forma de poema a su blog Nosoloimpulsos. «Como la justicia va tan lenta han sido en total siete entradas a lo largo de cinco años. De pronto alguien me decía: “oye, ¿te has enterado de lo del Duque Empalmado? Tienes que hacer algo”. Y ahí estaba yo escribiendo el episodio.

Esto me han buolto mios enemigos malos
que non aman nuestro Rreyno, ya sean rrepublicanos…
Siempre hondre a la mi Iffanta, ca non la he salpicado,
hondre a los mios suegros, donna Sophia e donn Joan Charlos,
e al Prinçipe donn Felipe, que agora es mi cunnado,
e a donna Letizia Ortiz, la de los telediarios,
a la Iffanta donna Leonor e non se de cuantos Sanctos,
hondre a toda la ffamilia desque dexe el balonmano.

Luis Flor enseguida encontró paralelismos entre el cantar de gesta medieval y la historia de Urdangarin. «Si algo sabemos del personaje histórico del Cid es que no fue ni mucho menos como el cantar de gesta nos ha vendido. Decidí convertirme en juglar noticiero y relatar las hazañas del héroe Urdangarin como se hacía en los siglos XII o XIII. Se me ocurrió transformar el cantar de gesta en un cantar del jeta, palabra que la RAE acepta con el sentido coloquial de “desfachatez” o “caradura”», explica a Yorokobu el autor.

Y para seguir con el paralelismo, el cantar del jeta debía estar escrito también en castellano medieval, o al menos, en algo parecido. «No podía ser de otra forma. Además resulta un idioma muy cómico y no es difícil de entender. No hay que ser un erudito para enterarse de todo aunque, obviamente, si tienes las referencias culturales, mucho mejor. Quiero pensar que cualquier persona en este país que haya ido al instituto habrá tenido la oportunidad de conocer algún fragmento de este poema, le sonará de algo, aunque últimamente no esté muy de moda enseñar estas cosas».

Ixie pora declarar donna Christina la Iffanta,
espossa de Urdangarin, que del rey non avie graçia,
otrora Duque Empalmado, hoy los uebos por corbata.

El Cantar de Urdangarin no busca otra cosa más que ser una parodia de una realidad que, la verdad, no tiene ninguna gracia. «La parodia hace lo mismo que la caricatura, realzar los defectos, exagerarlos un poco para que se vean más claros y que, al mismo tiempo, resulten divertidos. En el fondo la verdadera intención es esa, la pura diversión, reírme con los colegas. Eso no quiere decir que no parezca triste lo que se esconde detrás de esta historia», afirma Flor.

Siguiendo el modelo del Mío Cid, el profesor de Lengua y Literatura ha tratado también de imitar la métrica del poema medieval, más por juego que por rigor literario. «Si te metes a escribir un cantar de gesta hay que seguir las reglas. La métrica del poema es muy similar a la de la obra original, con sus irregularidades, sus rimas imperfectas, sus tiradas monorrimas…», explica. «El caso es que para mí era importante reproducir al máximo tanto el castellano como la métrica del Poema de Mio Cid. Se podría decir que el texto admite un análisis filológico, aunque mejor que el analista se tome algo antes».

En la çibdad de Palma, en la insula Maiorica,
comiença el pleyto de Urdangarin y la Iffanta donna Christina,
acussados e acussadas sientanse en tres filas,
la Iffanta en un extremo, Urdangarin en la otra esquina,
I vieredes ffablar al de la Ffiscalia…

Flor ha seguido, como tantos otros españoles, el juicio del Caso Noos con cierto interés. «Me gustaba más al principio, cuando lo llevaba el juez José Castro», dice, en especial el enfrentamiento entre el juez instructor y la Fiscalía. Pero la sentencia final le ha defraudado.

No cree que pueda tener ningún problema legal por haber escrito esta parodia, y aunque le asusta la Ley Mordaza («¡es terrorífica!»), no cree que el poema pueda suponer un conflicto con respecto a ella. «Después de todo no dice nada que no hayan contado hasta la saciedad muchos medios, y hasta el momento quiero creer que la libertad de expresión está garantizada dentro de unos márgenes, aunque también es cierto que con la familia real nunca se sabe, todos recordamos lo que pasó con la portada de El Jueves». Y concluye con ironía: «Menos mal que Portugal lo tengo ahí al lado y que el portugués es un idioma casi tan divertido como el castellano medieval».

Ploraba Urdangarin, e clamava al Criador,
al veerse condenado por prevaricaçion
e falsedad en document e fraude a la Admenistraçion
e contra la Facienda publica, ca es delito mayor,
por todos estos fechos deviere entrar en prission.

El sevillano no solo piensa que es sano criticar las injusticias vengan de donde vengan, también es necesario. «Debemos luchar contra ellas de la forma que mejor sepamos, en la medida de las posibilidades de cada uno. No hacerlo es como claudicar o rendirse antes de tiempo», afirma con rotundidad.

Y el humor es una de las vías más divertidas para hacerlo. «El humor no se opone a la crítica más seria, ambas se complementan. No se puede estar todo el día con la cara larga, de vez en cuando hay que relajar los músculos faciales».

En este logar se acava el judicio del caso Noos,
el romanz es leído, datnos del vino, si non tenedes dineros,
Echad allá unos peños, que bien vos lo darán sobr’ellos.

 

Imagen de portada: Gilberto Gomes con licencia CC via Wikimedia Commons

Puede que hablar hoy en día de las hazañas del Cid Campeador suene un poco a rancio, pero es que vivimos una época rancia donde hasta la nobleza ha resultado salpicada de barro. Necesitamos épica y sólo recibimos tufos de picaresca.

Urdangarin estaba llamado a ser un ideal, el ejemplo para futuras generaciones que pasó de la práctica noble del deporte a casarse, como en los cuentos, con una infanta de España. Pero la ambición pudo más que la épica y acabó juzgado y condenado por prevaricación, malversación, fraude, tráfico de influencias y dos delitos fiscales. Algo así merecía su propio cantar de gesta.

Y eso es lo que ha hecho Luis Flor, sevillano profesor de Lengua y Literatura en el IEDA (el Instituto de Educación a Distancia de Andalucía) y «especialista en llevar dobles vidas» en general, como comenta de sí mismo.

De los sos oios tan fuertemientre llorando
tornava la cabeça e catava los iulgados,
vio la prensa dispuesta, microffonos en mano,
las camaras çennidas, mobiles e otros caxarros,
sospiro Urdangarin, rrostro muy desmeiorado,
e ffablo ante los medios bien e tan messurado.

«La idea me vino la primera vez que vi las imágenes de Urdangarin bajando la famosa rampa para declarar en los juzgados de Palma», explica Flor. «Hubo un momento en que se acercó a los periodistas y dijo no sé qué de que iba a defender su honor y cosas de este tipo. Me pareció un instante épico, era tan anacrónico en los tiempos que corren, tan ridículo, un drama de honor en toda regla, perfectamente hispánico, tan “nuestro”… Siempre me ha llamado la atención la desfachatez con que algunos personajes públicos se ríen de nosotros en nuestra cara. Y también cómo ciertos cronistas colaboran con la causa de hacer digeribles para el gran público estos sapos. Me vino a la mente la figura del Cid desterrado: “esto me han buolto mios enemigos malos”. Sí, sí, pero tú llevabas unos cuantos años pegándote la vidorra…».

Así que inspirándose en el Mío Cid, el sevillano comenzó a ejercer de «juglar noticiero» cada vez que se producía alguna novedad en el juicio por el Caso Noos, y las subía en forma de poema a su blog Nosoloimpulsos. «Como la justicia va tan lenta han sido en total siete entradas a lo largo de cinco años. De pronto alguien me decía: “oye, ¿te has enterado de lo del Duque Empalmado? Tienes que hacer algo”. Y ahí estaba yo escribiendo el episodio.

Esto me han buolto mios enemigos malos
que non aman nuestro Rreyno, ya sean rrepublicanos…
Siempre hondre a la mi Iffanta, ca non la he salpicado,
hondre a los mios suegros, donna Sophia e donn Joan Charlos,
e al Prinçipe donn Felipe, que agora es mi cunnado,
e a donna Letizia Ortiz, la de los telediarios,
a la Iffanta donna Leonor e non se de cuantos Sanctos,
hondre a toda la ffamilia desque dexe el balonmano.

Luis Flor enseguida encontró paralelismos entre el cantar de gesta medieval y la historia de Urdangarin. «Si algo sabemos del personaje histórico del Cid es que no fue ni mucho menos como el cantar de gesta nos ha vendido. Decidí convertirme en juglar noticiero y relatar las hazañas del héroe Urdangarin como se hacía en los siglos XII o XIII. Se me ocurrió transformar el cantar de gesta en un cantar del jeta, palabra que la RAE acepta con el sentido coloquial de “desfachatez” o “caradura”», explica a Yorokobu el autor.

Y para seguir con el paralelismo, el cantar del jeta debía estar escrito también en castellano medieval, o al menos, en algo parecido. «No podía ser de otra forma. Además resulta un idioma muy cómico y no es difícil de entender. No hay que ser un erudito para enterarse de todo aunque, obviamente, si tienes las referencias culturales, mucho mejor. Quiero pensar que cualquier persona en este país que haya ido al instituto habrá tenido la oportunidad de conocer algún fragmento de este poema, le sonará de algo, aunque últimamente no esté muy de moda enseñar estas cosas».

Ixie pora declarar donna Christina la Iffanta,
espossa de Urdangarin, que del rey non avie graçia,
otrora Duque Empalmado, hoy los uebos por corbata.

El Cantar de Urdangarin no busca otra cosa más que ser una parodia de una realidad que, la verdad, no tiene ninguna gracia. «La parodia hace lo mismo que la caricatura, realzar los defectos, exagerarlos un poco para que se vean más claros y que, al mismo tiempo, resulten divertidos. En el fondo la verdadera intención es esa, la pura diversión, reírme con los colegas. Eso no quiere decir que no parezca triste lo que se esconde detrás de esta historia», afirma Flor.

Siguiendo el modelo del Mío Cid, el profesor de Lengua y Literatura ha tratado también de imitar la métrica del poema medieval, más por juego que por rigor literario. «Si te metes a escribir un cantar de gesta hay que seguir las reglas. La métrica del poema es muy similar a la de la obra original, con sus irregularidades, sus rimas imperfectas, sus tiradas monorrimas…», explica. «El caso es que para mí era importante reproducir al máximo tanto el castellano como la métrica del Poema de Mio Cid. Se podría decir que el texto admite un análisis filológico, aunque mejor que el analista se tome algo antes».

En la çibdad de Palma, en la insula Maiorica,
comiença el pleyto de Urdangarin y la Iffanta donna Christina,
acussados e acussadas sientanse en tres filas,
la Iffanta en un extremo, Urdangarin en la otra esquina,
I vieredes ffablar al de la Ffiscalia…

Flor ha seguido, como tantos otros españoles, el juicio del Caso Noos con cierto interés. «Me gustaba más al principio, cuando lo llevaba el juez José Castro», dice, en especial el enfrentamiento entre el juez instructor y la Fiscalía. Pero la sentencia final le ha defraudado.

No cree que pueda tener ningún problema legal por haber escrito esta parodia, y aunque le asusta la Ley Mordaza («¡es terrorífica!»), no cree que el poema pueda suponer un conflicto con respecto a ella. «Después de todo no dice nada que no hayan contado hasta la saciedad muchos medios, y hasta el momento quiero creer que la libertad de expresión está garantizada dentro de unos márgenes, aunque también es cierto que con la familia real nunca se sabe, todos recordamos lo que pasó con la portada de El Jueves». Y concluye con ironía: «Menos mal que Portugal lo tengo ahí al lado y que el portugués es un idioma casi tan divertido como el castellano medieval».

Ploraba Urdangarin, e clamava al Criador,
al veerse condenado por prevaricaçion
e falsedad en document e fraude a la Admenistraçion
e contra la Facienda publica, ca es delito mayor,
por todos estos fechos deviere entrar en prission.

El sevillano no solo piensa que es sano criticar las injusticias vengan de donde vengan, también es necesario. «Debemos luchar contra ellas de la forma que mejor sepamos, en la medida de las posibilidades de cada uno. No hacerlo es como claudicar o rendirse antes de tiempo», afirma con rotundidad.

Y el humor es una de las vías más divertidas para hacerlo. «El humor no se opone a la crítica más seria, ambas se complementan. No se puede estar todo el día con la cara larga, de vez en cuando hay que relajar los músculos faciales».

En este logar se acava el judicio del caso Noos,
el romanz es leído, datnos del vino, si non tenedes dineros,
Echad allá unos peños, que bien vos lo darán sobr’ellos.

 

Imagen de portada: Gilberto Gomes con licencia CC via Wikimedia Commons

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