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9 de diciembre 2011    /   BUSINESS
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El capitalismo indie: ¿hay otra economía posible?

9 de diciembre 2011    /   BUSINESS     por          
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Greed Kills

Decía Nicolas Sarkozy en 2008, cuando la crisis ya había golpeado con potente jab de izquierda, que íbamos a «refundar el capitalismo». Más de tres años después, el capitalismo sigue igual que estaba y la zona euro se tambalea. En lugar de refundarlo, hay quien propone, al menos, un replanteamiento de las estructuras que mueven el gran molino. ¿Será dibujado el futuro a través del capitalismo indie?

Al igual que ocurre con la música indie, la nueva concepción de la realidad económica reduce las escalas de los agentes implicados y la distancia de contacto entre nodos. Se trataría, según explica Bruce Nussbaum en Fast Company, una solución económica y social basada en comunidades de fabricantes que crean riqueza a través de nuevo valor y no mediante el comercio de lo viejo. La idea acoge a toda la cultura de la gente ‘que hace cosas’, de la ‘maker culture’, como música, artesanía, modelado CAD, creación digital, robótica o cocina, por ejemplo.

El capitalismo indie, término que acuña Fast Company, reduce el número de intermediarios y especuladores e instaura un escenario en el que adquieren mayor importancia los creadores y los fabricantes, incluso aquellos que crean algo para propio consumo. «Hacer cosas, usar herramientas, son partes de una existencia llena de significado. Hay una presencia casi ritual de las herramientas en la vida diaria», explica Nussbaum. «Tener buenas herramientas y hacer grandes cosas comienza a reemplazar al consumo como un fin en sí mismo». Se trata además de una concepción que mira a lo local. «Las buenas cosas vienen de gente que ves y que conoces», escribe Nessbaum.

Paul Saffo llama al nuevo paradigma, ‘la economía de los creadores’, una situación basada en lo social, no en lo tecnológico. Los consumidores pueden invertir en proyectos en los que creen, en productos que les gustan y cuyo desarrollo o fabricación pueden seguir como ocurre con las iniciativas que intentan asomar el cuello en plataformas como Kickstarter. ¿En qué momento pasa el mundo de startups e inversores en algo obsoleto que merece ser reemplazado?

Una parte de la sociedad en todo el mundo duda, a estas alturas de la vida, del papel de las grandes corporaciones a través de todo tipo de revueltas en las calles y en las universidades. Se desarrollan debates intelectuales que proponen otros posibles modelos. Se plantea si los dinosaurios dejarán de habitar la tierra. Forbes sostiene que la vida  de las actuales grandes corporaciones se reduce a zancadas, que la existencia de una gran compañía se hace cada vez más fugaz. ¿Hay otra realidad económica posible? ¿Hay un modelo sostenible que sea radicalmente distinto al actual?

Greed Kills

Decía Nicolas Sarkozy en 2008, cuando la crisis ya había golpeado con potente jab de izquierda, que íbamos a «refundar el capitalismo». Más de tres años después, el capitalismo sigue igual que estaba y la zona euro se tambalea. En lugar de refundarlo, hay quien propone, al menos, un replanteamiento de las estructuras que mueven el gran molino. ¿Será dibujado el futuro a través del capitalismo indie?

Al igual que ocurre con la música indie, la nueva concepción de la realidad económica reduce las escalas de los agentes implicados y la distancia de contacto entre nodos. Se trataría, según explica Bruce Nussbaum en Fast Company, una solución económica y social basada en comunidades de fabricantes que crean riqueza a través de nuevo valor y no mediante el comercio de lo viejo. La idea acoge a toda la cultura de la gente ‘que hace cosas’, de la ‘maker culture’, como música, artesanía, modelado CAD, creación digital, robótica o cocina, por ejemplo.

El capitalismo indie, término que acuña Fast Company, reduce el número de intermediarios y especuladores e instaura un escenario en el que adquieren mayor importancia los creadores y los fabricantes, incluso aquellos que crean algo para propio consumo. «Hacer cosas, usar herramientas, son partes de una existencia llena de significado. Hay una presencia casi ritual de las herramientas en la vida diaria», explica Nussbaum. «Tener buenas herramientas y hacer grandes cosas comienza a reemplazar al consumo como un fin en sí mismo». Se trata además de una concepción que mira a lo local. «Las buenas cosas vienen de gente que ves y que conoces», escribe Nessbaum.

Paul Saffo llama al nuevo paradigma, ‘la economía de los creadores’, una situación basada en lo social, no en lo tecnológico. Los consumidores pueden invertir en proyectos en los que creen, en productos que les gustan y cuyo desarrollo o fabricación pueden seguir como ocurre con las iniciativas que intentan asomar el cuello en plataformas como Kickstarter. ¿En qué momento pasa el mundo de startups e inversores en algo obsoleto que merece ser reemplazado?

Una parte de la sociedad en todo el mundo duda, a estas alturas de la vida, del papel de las grandes corporaciones a través de todo tipo de revueltas en las calles y en las universidades. Se desarrollan debates intelectuales que proponen otros posibles modelos. Se plantea si los dinosaurios dejarán de habitar la tierra. Forbes sostiene que la vida  de las actuales grandes corporaciones se reduce a zancadas, que la existencia de una gran compañía se hace cada vez más fugaz. ¿Hay otra realidad económica posible? ¿Hay un modelo sostenible que sea radicalmente distinto al actual?

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