27 de septiembre 2012    /   ENTRETENIMIENTO
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El cazafantasmas de Google Street View

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Ninguno era consciente de que, en ese mismo instante, un coche equipado con una cámara capturaba su imagen. Ninguno, tampoco, dio su consentimiento para que después Google usara las fotos en Street View. Por eso, Paolo Cirlo tampoco pidió permiso a nadie para utilizarlas en Street Ghosts.

“Como las imágenes son de acceso público y han sido tomadas sin la conformidad de los protagonistas, decidí utilizar esas mismas fotos sin la autorización de Google y publicarlas en paredes públicas”.

Pero no en una pared cualquiera. Cirlo coloca los pósters a tamaño real de las imágenes de Street View en el lugar exacto en las que fueron tomadas. Dice que, de este modo, pretende retomar el debate sobre este tipo de prácticas por parte de empresas como Google.

“La información que ofrece Google y corporaciones similares se han convertido en material esencial de nuestra vida cotidiana. Sin embargo, su fuente no es otra que la información personal y privada de las personas”.

Ese mismo material es el que Cirlo reutiliza y remezcla en propuestas como Street Ghosts. Figuras fantasmagóricas con las que pretende, según sus propias palabras, “explorar, desde un punto de vista artístico, los límites de la propiedad privada y su exposición pública”.

No lo considera un problema nimio. Se atreve, incluso, a referirse a él como una “guerra entre los intereses públicos y privados para lograr el control de nuestra intimidad”. Una contienda en la que no está muy claro si el vencedor será la empresa, los legisladores, el interés público, el artista o la tecnología. Por eso, Street Ghosts se centra en las víctimas: “Las formas espectrales y líneas borrosas en las que se muestran estas personas las confieren una imagen de víctimas de esta info-guerra. Un registro transitorio de los daños colaterales de la lucha entre corporaciones, gobiernos, derechos civiles y algoritmos”.

Lo más preocupante es que el conflicto no da muestras de tener un final cercano. Incluso cuando alguno de los contendientes gana una batalla. “Algunos países como Suiza o Alemania han logrado imponer restricciones legales a Google. De ahí que se haya visto obligado a distorsionar la cara de la gente en algunos lugares. Pero el algoritmo que utiliza para ello, no siempre funciona. Y si funciona da lo mismo. Quizá no se pueda reconocer su rostro, pero ¿qué pasa con el resto del cuerpo? El pelo o la ropa pueden servir para identificar a una persona”. Y mientras se siguen librando más combates, Google continua sacando provecho de la situación…

Aunque Cirlo y otros artistas también lo hacen, a su modo. El italiano no es el único que ha encontrado en Google Street View su fuente de inspiración. Como apunta Creativereview.co.uk, antes ya lo hicieron otros colegas suyos como Jon Rafman o Doug Rickard.

 

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Ninguno era consciente de que, en ese mismo instante, un coche equipado con una cámara capturaba su imagen. Ninguno, tampoco, dio su consentimiento para que después Google usara las fotos en Street View. Por eso, Paolo Cirlo tampoco pidió permiso a nadie para utilizarlas en Street Ghosts.

“Como las imágenes son de acceso público y han sido tomadas sin la conformidad de los protagonistas, decidí utilizar esas mismas fotos sin la autorización de Google y publicarlas en paredes públicas”.

Pero no en una pared cualquiera. Cirlo coloca los pósters a tamaño real de las imágenes de Street View en el lugar exacto en las que fueron tomadas. Dice que, de este modo, pretende retomar el debate sobre este tipo de prácticas por parte de empresas como Google.

“La información que ofrece Google y corporaciones similares se han convertido en material esencial de nuestra vida cotidiana. Sin embargo, su fuente no es otra que la información personal y privada de las personas”.

Ese mismo material es el que Cirlo reutiliza y remezcla en propuestas como Street Ghosts. Figuras fantasmagóricas con las que pretende, según sus propias palabras, “explorar, desde un punto de vista artístico, los límites de la propiedad privada y su exposición pública”.

No lo considera un problema nimio. Se atreve, incluso, a referirse a él como una “guerra entre los intereses públicos y privados para lograr el control de nuestra intimidad”. Una contienda en la que no está muy claro si el vencedor será la empresa, los legisladores, el interés público, el artista o la tecnología. Por eso, Street Ghosts se centra en las víctimas: “Las formas espectrales y líneas borrosas en las que se muestran estas personas las confieren una imagen de víctimas de esta info-guerra. Un registro transitorio de los daños colaterales de la lucha entre corporaciones, gobiernos, derechos civiles y algoritmos”.

Lo más preocupante es que el conflicto no da muestras de tener un final cercano. Incluso cuando alguno de los contendientes gana una batalla. “Algunos países como Suiza o Alemania han logrado imponer restricciones legales a Google. De ahí que se haya visto obligado a distorsionar la cara de la gente en algunos lugares. Pero el algoritmo que utiliza para ello, no siempre funciona. Y si funciona da lo mismo. Quizá no se pueda reconocer su rostro, pero ¿qué pasa con el resto del cuerpo? El pelo o la ropa pueden servir para identificar a una persona”. Y mientras se siguen librando más combates, Google continua sacando provecho de la situación…

Aunque Cirlo y otros artistas también lo hacen, a su modo. El italiano no es el único que ha encontrado en Google Street View su fuente de inspiración. Como apunta Creativereview.co.uk, antes ya lo hicieron otros colegas suyos como Jon Rafman o Doug Rickard.

 

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