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14 de marzo 2017    /   IDEAS
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El derecho de ser gilipollas

14 de marzo 2017    /   IDEAS     por          
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Operación Ogro es una película de 1979 que contiene una secuencia muy cómica. En ella, un Dodge 3700 GT de color negro circula por la madrileña calle de Claudio Coello hasta que se produce una tremenda explosión. Sus efectos hacen que el vehículo salga volando a una altura tal que es capaz de encestarlo en el patio interior de un convento de monjas. El pasajero más ilustre de ese vehículo es el general Luis Carrero Blanco, presidente del Gobierno de España hasta su asesinato el 20 de diciembre de 1973.

Que la secuencia de esta película le parezca cómica a alguien no es más que un criterio totalmente subjetivo sin mayor importancia. Sí tiene importancia el hecho de que no exista la seguridad de poder reírse abiertamente de esa escena sin temer consecuencias legales.

Lo que sí puede tener consecuencias jurídicas es hacer chistes del hecho real en el que se inspiró Operación Ogro.

Cuando alguien habla de la libertad de expresión y sus límites, suele establecerlos en el lugar en el que se sitúan sus sensibilidades personales. Ese, que es un criterio egoísta, es un límite que varía según los principios de cada individuo. En realidad, cuando se trata de limitar la libertad de expresión, se trata de eliminar el derecho de ser gilipollas.

Sólo los más reaccionarios y meapilas cuestionan que la libertad de expresión se use para reivindicar derechos o expresar críticas de cualquier tipo. Mientras sean inocuas y vacías no habrá problema. La dificultad está en defender el derecho de expresar algo con lo que nadie está de acuerdo.

Cassandra, la chica que hizo los chistes sobre el atentado a Carrero Blanco, se enfrenta a dos años y medio de prisión en lo que supone, más allá de la criminalización del humor —algo también regulado por la subjetividad—, un ejemplo de la desproporcionalidad entre la naturaleza de la falta o el delito y la pena impuesta.

En un país normal, Cassandra debería tener derecho a hacer esos chistes al igual que cualquiera debe tener el derecho a pensar que ella es gilipollas. O no. Eduardo Inda debe tener derecho a sabotear un debate político en La Sexta Noche sin que ningún tribunal limite su libertad de hacerlo. Tú, por supuesto, tienes derecho a pensar que es gilipollas y un paradigma de lo peor que tiene el periodismo. O no.

El problema viene porque la medida de los chistes de Cassandra debería ser sólo si son graciosos o no. La responsabilidad de lo que dice Eduardo Inda sólo debe pasar por él mismo y por quien le paga el sueldo o le otorga audiencia.

Cassandra o Eduardo Inda tienen derecho a expresarse libremente y tú a pensar que son gilipollas. O no. Aunque eso haga que la sociedad en la que vivimos sea más incómoda, grosera, molesta y malhablada. La limpieza, los buenos modales y los discursos vacuos son una opción, no una obligación.

 

Operación Ogro es una película de 1979 que contiene una secuencia muy cómica. En ella, un Dodge 3700 GT de color negro circula por la madrileña calle de Claudio Coello hasta que se produce una tremenda explosión. Sus efectos hacen que el vehículo salga volando a una altura tal que es capaz de encestarlo en el patio interior de un convento de monjas. El pasajero más ilustre de ese vehículo es el general Luis Carrero Blanco, presidente del Gobierno de España hasta su asesinato el 20 de diciembre de 1973.

Que la secuencia de esta película le parezca cómica a alguien no es más que un criterio totalmente subjetivo sin mayor importancia. Sí tiene importancia el hecho de que no exista la seguridad de poder reírse abiertamente de esa escena sin temer consecuencias legales.

Lo que sí puede tener consecuencias jurídicas es hacer chistes del hecho real en el que se inspiró Operación Ogro.

Cuando alguien habla de la libertad de expresión y sus límites, suele establecerlos en el lugar en el que se sitúan sus sensibilidades personales. Ese, que es un criterio egoísta, es un límite que varía según los principios de cada individuo. En realidad, cuando se trata de limitar la libertad de expresión, se trata de eliminar el derecho de ser gilipollas.

Sólo los más reaccionarios y meapilas cuestionan que la libertad de expresión se use para reivindicar derechos o expresar críticas de cualquier tipo. Mientras sean inocuas y vacías no habrá problema. La dificultad está en defender el derecho de expresar algo con lo que nadie está de acuerdo.

Cassandra, la chica que hizo los chistes sobre el atentado a Carrero Blanco, se enfrenta a dos años y medio de prisión en lo que supone, más allá de la criminalización del humor —algo también regulado por la subjetividad—, un ejemplo de la desproporcionalidad entre la naturaleza de la falta o el delito y la pena impuesta.

En un país normal, Cassandra debería tener derecho a hacer esos chistes al igual que cualquiera debe tener el derecho a pensar que ella es gilipollas. O no. Eduardo Inda debe tener derecho a sabotear un debate político en La Sexta Noche sin que ningún tribunal limite su libertad de hacerlo. Tú, por supuesto, tienes derecho a pensar que es gilipollas y un paradigma de lo peor que tiene el periodismo. O no.

El problema viene porque la medida de los chistes de Cassandra debería ser sólo si son graciosos o no. La responsabilidad de lo que dice Eduardo Inda sólo debe pasar por él mismo y por quien le paga el sueldo o le otorga audiencia.

Cassandra o Eduardo Inda tienen derecho a expresarse libremente y tú a pensar que son gilipollas. O no. Aunque eso haga que la sociedad en la que vivimos sea más incómoda, grosera, molesta y malhablada. La limpieza, los buenos modales y los discursos vacuos son una opción, no una obligación.

 

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Opiniones 12
  • Cuando se habla de los limites de la libertad de expresión, me gusta poner el ejemplo de la «iglesia Bautista de Westboro» que cuenta con 40 miembros.
    El mensaje de esta iglesia, es que Dios odia a america por tolerar a los homosexuales y se dedica a ir a los funerales de los soldadors estadounidenses caidos en combate y a deciles a sus familas que su ser querido se quema en el infierno por maricón.

    Es facil entender que no han despertado muchas simpatias, y que se han convertido en la familia mas odiada de america. Creo que no hay dudas de que los miembros de esta religion son gilipollas y ha nadie le gusta su estupido mensaje de odio, concevido exproceso para ganar popularidad a base de ser odiosos.

    Pero los derechos humanos, son para todos los humanos por muy gilipollas que estos sean. La libertad de expresion no es solo los que expresan cosas interesantes, constructivas y utiles sino para los gilipollas que dicen estupideces llenas de odio.

    Este caso abrió un debate en los EEUU sobre los limites de la libertad de expresión. Que los gilipollas puedan expresar lo que quieran, no implica que los demas esten obligados a escucharles.
    Asi que se aprobó la polemica ley «Respect for America’s Fallen Heroes Act» que supone una limitación de la libertad de expresion. Concretamente, se prohiben las protestas a menos de 90m del funeral, desde 1 hora antes a una hora despues del funeral.

    Esta ley fue polemica porque muchos consideraban que prohibir estar al lado del ataud con un carteles con imagenes del muerto diciendo que se quema en el infierno y gritando consignas de odio. » Gracias Dios por el 9/11″ o » Dios odia a America», era una intolerable limitacion de la libertad de expresion

    Ese es el debate sobre los limites de la libertad de expresión en los EEUU, resulta sangrante compararlo con la situacion en España, donde se debate si el licito reirse de un chiste sobre un atentado ocurrido hace mas de 40 años.

  • Pues sí: al margen de ideologías (y sorprende que una niñata se tome a chufla un asesinato múltiple que se produjo cuando no había nacido, y cuyo contexto histórico a buen seguro desconoce), es evidente que esa chica actúa como una gilipollas. Tan desproporcionado es una pena de 2 años (que a buen seguro no se castigará) como la actitud irresponsable y digna de toda crítica de burlarse de los muertos por terrorismo (no sólo murió ese hombre en el atentado). Eso no es libertad de expresión. Es simple ausencia de educación cívica y comportamiento antisocial camuflado con progresismo de extremismo político y reivindicativo. Y ése es en gran parte el problema de nuestra sociedad actual: la mayoría están más pendientes de atacar al que no piensa como él/ella, imponer sus ideas por rancias que sean, y sacar el mayor rédito allá donde se pueda sacar algo, que el luchar por mejorar esta sociedad cada vez más podrida y degradada.

    • Tu opinion me da verdadero asco, me repugna tu comentario.
      Pero por mucho que me asquee y me canse los comentarios como el tuyo, estas en tu derecho de expresarte libremente.

  • Este país no tiene arreglo. Tenemos los gobernantes mas inútiles del mundo (ellos gobiernan, legislan e imparten justicia) pero tranquilos que los fachas a seguir con el PP (ahora que esta ciudadanos) y los progreso al PSOE (ahora que tienen a Podemos). Y lo de Cataluña adelante ( La independencia se la esta preparando gratis el PPSOE)

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