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2 de julio 2012    /   CREATIVIDAD
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El Doctor Frankestein de los robots

2 de julio 2012    /   CREATIVIDAD     por          
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La afición por los robots le viene desde pequeño a este Frankenstein de los autómatas. La serie Perdidos en el espacio le cautivó tanto que se imaginaba a sí mismo como Will Robinson, el protagonista, acompañado de su amigo androide. Javier Arcos creció, dejó Guayaquil en Ecuador y se fue a Madrid para convertirse en publicitario. Trabajó 26 años en la profesión, muchos de ellos como director creativo, y mientras tanto, no dejó de coleccionar personajes de hojalata con aspecto robótico.

Luego, como desestresante, empezó a construirlos él mismo. “Soy muy fan de las cámaras de fotos, cine y televisiones de los años 50 y 60 y con esas piezas, más los packs de viejas marcas, empezaron a surgir de mi cabeza estas creaciones”. Javier Arcos reconoce su afición por los superhéroes y dice que cuando viaja busca piezas que puedan convertirse en un futuro robot.  “Si eso es ser friki… pues, sí, lo soy”.

Después de vender alguna de sus creaciones, más por falta de espacio que por necesidad, vio su futuro. Ahora ha montado Pitarque Robots, un taller en la calle Hortensia, 2 de Madrid, donde tendrá una exposición permanente no solo de robots, sino también de cámaras y radios antiguas.

Allí recibirá a todos los aficionados a estos menesteres, donde también podrán montar sus robotitos. Además, los Pitarque Robots se venden en algunas librerías de diseño. Después de haber editado un librazo hace algunos años, con las ilustraciones de su amigo y director de arte Nacho de Diego, pretende hacer otras colaboraciones con artistas que quieran dar vida a sus creaciones metálicas.

Eduardo Vea Keating, redactor creativo hiperactivo de DraftFCB, Chicago.

La afición por los robots le viene desde pequeño a este Frankenstein de los autómatas. La serie Perdidos en el espacio le cautivó tanto que se imaginaba a sí mismo como Will Robinson, el protagonista, acompañado de su amigo androide. Javier Arcos creció, dejó Guayaquil en Ecuador y se fue a Madrid para convertirse en publicitario. Trabajó 26 años en la profesión, muchos de ellos como director creativo, y mientras tanto, no dejó de coleccionar personajes de hojalata con aspecto robótico.

Luego, como desestresante, empezó a construirlos él mismo. “Soy muy fan de las cámaras de fotos, cine y televisiones de los años 50 y 60 y con esas piezas, más los packs de viejas marcas, empezaron a surgir de mi cabeza estas creaciones”. Javier Arcos reconoce su afición por los superhéroes y dice que cuando viaja busca piezas que puedan convertirse en un futuro robot.  “Si eso es ser friki… pues, sí, lo soy”.

Después de vender alguna de sus creaciones, más por falta de espacio que por necesidad, vio su futuro. Ahora ha montado Pitarque Robots, un taller en la calle Hortensia, 2 de Madrid, donde tendrá una exposición permanente no solo de robots, sino también de cámaras y radios antiguas.

Allí recibirá a todos los aficionados a estos menesteres, donde también podrán montar sus robotitos. Además, los Pitarque Robots se venden en algunas librerías de diseño. Después de haber editado un librazo hace algunos años, con las ilustraciones de su amigo y director de arte Nacho de Diego, pretende hacer otras colaboraciones con artistas que quieran dar vida a sus creaciones metálicas.

Eduardo Vea Keating, redactor creativo hiperactivo de DraftFCB, Chicago.

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Opiniones 7
  • waw! es mi idolo! siempre quise hacer robotos con materiales reciclados, me inclino ante usted o gran amo de la robótica!

    Gracias por el artículo!

    d.

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