7 de septiembre 2010    /   CREATIVIDAD
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El éxito de un São Paulo sin publicidad exterior

7 de septiembre 2010    /   CREATIVIDAD     por          
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SaoPaulo

A finales de 2006, el alcalde de São Paulo, Gilberto Kassab, anunció que prohibiría la publicidad exterior en toda la ciudad. Los carteles publicitarios habían crecido de forma desmesurada y la saturación llegó a ser completamente contraproducente para los anunciantes. El sector puso el grito en el cielo. Pero hoy en día la historia ha cambiado por completo. Un artículo de Financial Times (se necesita una suscripción para acceder al link) revela que la medida ha sido un éxito total.

La acogida ha sido tan buena que los mismos anunciantes y publicitarios celebran la ley. Lejos de condenarlo, el artículo revela que las agencias han tenido que agudizar el ingenio para llegar a sus cliente potenciales.

«Pensamos que era el fin del mundo», explica Marcio Oliveira, vicepresidente de Lew’Lara\TBWA. Pero hoy en vez de perder negocio, el negocio se ha desplazado a otros medios.

Las inversiones en social media e Internet han subido. Las marcas han tenido que buscar espacios como ascensores y baños públicos para planificar campañas y los habitantes disfrutan de una ciudad libre de carteles publicitarios.

Foto de Tony de Marco

SaoPaulo

A finales de 2006, el alcalde de São Paulo, Gilberto Kassab, anunció que prohibiría la publicidad exterior en toda la ciudad. Los carteles publicitarios habían crecido de forma desmesurada y la saturación llegó a ser completamente contraproducente para los anunciantes. El sector puso el grito en el cielo. Pero hoy en día la historia ha cambiado por completo. Un artículo de Financial Times (se necesita una suscripción para acceder al link) revela que la medida ha sido un éxito total.

La acogida ha sido tan buena que los mismos anunciantes y publicitarios celebran la ley. Lejos de condenarlo, el artículo revela que las agencias han tenido que agudizar el ingenio para llegar a sus cliente potenciales.

«Pensamos que era el fin del mundo», explica Marcio Oliveira, vicepresidente de Lew’Lara\TBWA. Pero hoy en vez de perder negocio, el negocio se ha desplazado a otros medios.

Las inversiones en social media e Internet han subido. Las marcas han tenido que buscar espacios como ascensores y baños públicos para planificar campañas y los habitantes disfrutan de una ciudad libre de carteles publicitarios.

Foto de Tony de Marco

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Opiniones 10
  • Pingback: mktfan.com
  • Cuando ves «Clean city» la primera impresión es de vacío.
    Es verdad que el ruido publicitario es tremendo pero el efecto de su desaparición es similar al producido en TVE y la desaparición de la publicidad: el ritmo del contenido es vertiginoso, ¿podremos vivir en un mundo de contenido permanente?

  • La decisión me parece totalmente acertada y debería exportarse a otras ciudades. Hay barrios con edificios preciosos totalmente destrozados por la saturación publicitaria, que ni es uniforme ni sigue unas normas estéticas. El descontrol no es bueno, ni en publicidad ni en ningún otro campo. Las principales ciudades europeas tienen legislación clara en cuanto a la colocación de publicidad exterior pero, a veces, resulta insuficiente.

  • Enhorabuena por el tema. Os envío un artículo que escribí en 2008 y que publicó la revista ZER en 2009.

    “Cidade limpa” y la contaminación publicitaria en la ciudad/The advertising pollution in the cities

    Fernando Olivares1
    REVISTA ZER
    Vol. 14 – Núm. 26 ISSN: 1137-1102 pp. 253-275 2009
    Resumen

    La ciudad es un gran soporte publicitario. En la actualidad no hay agencia que se precie que no incluya servicios de street marketing o de ambient. Estas dos nuevas herramientas suponen una ocupación “creativa” del espacio público por parte de las marcas. El auge de este fenómeno coexiste con su antítesis, con el de la desmantelación publicitaria. Lo que para unos no es más que un ejercicio de “decoración creativa” de las “aburridas calles” y una práctica consustancial al desarrollo mismo, para otros resulta ser “una intolerable apropiación del medio ambiente urbano”.
    La contaminación publicitaria que sufre la ciudad nos plantea dos interrogantes: el primero, ¿cuáles son los efectos nocivos de esta saturación y sobre-exposición para la salud del paisaje y del paisanaje? El segundo, ¿qué legitimidad y licitud tiene el mundo privado para tomar la calle, para servirse de un bien público? Se inaugura, pues, un debate en torno a la ecología de la publicidad y a la insostenibilidad de la publicidad en la urbe.

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