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14 de marzo 2014    /   DIGITAL
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El falso milagro de convertir el agua en vino

14 de marzo 2014    /   DIGITAL     por          
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No estamos acostumbrados a que una organización solidaria y sin ánimo de lucro nos haga «¡zas!, en toda la boca» a través de una campaña publicitaria. Wine to Water se la ha colado a medio mundo, y para bien. Por nuestra parte, que suenen los aplausos.

La historia es la siguiente: el 24 de febrero una supuesta empresa presentaba a través de un vídeo en la red una sofisticada máquina llamada The Miracle Machine (la máquina milagrosa). El aparatito apocopaba hasta los evangélicos prodigios de Jesús de Nazaret, dios de los cristianos. Convertir el agua en vino. Lo mismito que en las bodas de Caná (Evangelio según San Juan 2:1-13), pero ahora no hacía falta siquiera ser mesías para obrar el milagro. Ellos habían aprendido el truco.

The Miracle Machine, que aseguraba la obtención del jugo licoroso en apenas tres días y usando solo agua y unos cuantos ingredientes químicos, se vendería por 499 dólares, si el público estuviera animado a financiarlo a través de crowdfunding. Una línea cuidada, un sistema de monitoreo digital y hasta una App que mostraba en tu móvil el estado del caldo. «Por solo 10 dólares extras, los propietarios recibirían mensualmente kits diseñados para conseguir diferentes vinos de la mejor calidad», aseguraba el anuncio del proyecto.

Resultado: en menos de dos semanas más de 275.000 personas vieron el vídeo, cerca de 600 medios de comunicación de todo el mundo cubrieron la historia y más de 6.000 personas tuitearon respecto al milagro del siglo XXI.

¿Te parece increíble? Pues haces bien. «Nada de esto existe». «Solo queríamos centrar la atención en Wine to Water (Vino en Agua)», partió este miércoles en pedazos la ilusión de todos esos catadores Doc Hendley, el fundador de la organización solidaria que estaba detrás de esa imaginaria máquina prodigiosa.

Lo único que pretendía Wine to Water, la verdadera organización, era viralizar la atención de esos millares de internautas y medios que se interesaron en el lujo y fantasía de convertir el agua en vino. El aparato real que ellos quieren financiar -sin ánimo de lucro y 500 veces más barato que el del anuncio- es un simple filtro que puede ayudar a millones de personas en el mundo a convertir ‘lo que sea’ en agua para su subsistencia.

«Hoy en día cerca de 800 millones de personas no tienen acceso al agua potable y 2.500 millones carecen de acceso a servicios de saneamiento», alerta  Hendley, creador de esta organización internacional fundada en 2003 que ha trabajado en 17 países de cuatro continentes dejando tras de sí un rastro de agua consumible en poblaciones carentes de ella. «Wine To Water está enfocada en proveer de agua limpia a las personas necesitadas del planeta. Luchamos contra esta epidemia. Y como el vino simboliza la fortuna en nuestra sociedad, nuestro objetivo es dar a la población la suerte y la oportunidad de luchar por aquellos que no pueden luchar por sí mismos».

Los ideólogos de la solidaria mentira pretenden ahora que el éxito de su producto falso sea escaparate de su objetivo real, y de paso que arrastre las conciencias de los engañados interesados por el vino casero alto standing.

Según las estadísticas que maneja la organización, por cada minuto que has pasado leyendo este artículo tres niños han muerto a causa de consumir agua contaminada. Por eso, ahora sí, de verdad, piden a la sociedad digital un apoyo económico a su causa y su trabajo.

«Por un dólar, Wine to Water puede proporcionar agua limpia para una persona durante un año entero. Usando una variedad de filtros de agua y pozos, se puede cambiar la vida de mucha gente por solo una fracción del precio de la máquina falsa que tantos estaban dispuestos a comprar. Por el precio de una botella de buen vino, proporcionamos una manera de producir agua potable (al 99,9%) a una familia durante cinco años. Ese es el verdadero milagro», asegura Hendley.

 

No estamos acostumbrados a que una organización solidaria y sin ánimo de lucro nos haga «¡zas!, en toda la boca» a través de una campaña publicitaria. Wine to Water se la ha colado a medio mundo, y para bien. Por nuestra parte, que suenen los aplausos.

La historia es la siguiente: el 24 de febrero una supuesta empresa presentaba a través de un vídeo en la red una sofisticada máquina llamada The Miracle Machine (la máquina milagrosa). El aparatito apocopaba hasta los evangélicos prodigios de Jesús de Nazaret, dios de los cristianos. Convertir el agua en vino. Lo mismito que en las bodas de Caná (Evangelio según San Juan 2:1-13), pero ahora no hacía falta siquiera ser mesías para obrar el milagro. Ellos habían aprendido el truco.

The Miracle Machine, que aseguraba la obtención del jugo licoroso en apenas tres días y usando solo agua y unos cuantos ingredientes químicos, se vendería por 499 dólares, si el público estuviera animado a financiarlo a través de crowdfunding. Una línea cuidada, un sistema de monitoreo digital y hasta una App que mostraba en tu móvil el estado del caldo. «Por solo 10 dólares extras, los propietarios recibirían mensualmente kits diseñados para conseguir diferentes vinos de la mejor calidad», aseguraba el anuncio del proyecto.

Resultado: en menos de dos semanas más de 275.000 personas vieron el vídeo, cerca de 600 medios de comunicación de todo el mundo cubrieron la historia y más de 6.000 personas tuitearon respecto al milagro del siglo XXI.

¿Te parece increíble? Pues haces bien. «Nada de esto existe». «Solo queríamos centrar la atención en Wine to Water (Vino en Agua)», partió este miércoles en pedazos la ilusión de todos esos catadores Doc Hendley, el fundador de la organización solidaria que estaba detrás de esa imaginaria máquina prodigiosa.

Lo único que pretendía Wine to Water, la verdadera organización, era viralizar la atención de esos millares de internautas y medios que se interesaron en el lujo y fantasía de convertir el agua en vino. El aparato real que ellos quieren financiar -sin ánimo de lucro y 500 veces más barato que el del anuncio- es un simple filtro que puede ayudar a millones de personas en el mundo a convertir ‘lo que sea’ en agua para su subsistencia.

«Hoy en día cerca de 800 millones de personas no tienen acceso al agua potable y 2.500 millones carecen de acceso a servicios de saneamiento», alerta  Hendley, creador de esta organización internacional fundada en 2003 que ha trabajado en 17 países de cuatro continentes dejando tras de sí un rastro de agua consumible en poblaciones carentes de ella. «Wine To Water está enfocada en proveer de agua limpia a las personas necesitadas del planeta. Luchamos contra esta epidemia. Y como el vino simboliza la fortuna en nuestra sociedad, nuestro objetivo es dar a la población la suerte y la oportunidad de luchar por aquellos que no pueden luchar por sí mismos».

Los ideólogos de la solidaria mentira pretenden ahora que el éxito de su producto falso sea escaparate de su objetivo real, y de paso que arrastre las conciencias de los engañados interesados por el vino casero alto standing.

Según las estadísticas que maneja la organización, por cada minuto que has pasado leyendo este artículo tres niños han muerto a causa de consumir agua contaminada. Por eso, ahora sí, de verdad, piden a la sociedad digital un apoyo económico a su causa y su trabajo.

«Por un dólar, Wine to Water puede proporcionar agua limpia para una persona durante un año entero. Usando una variedad de filtros de agua y pozos, se puede cambiar la vida de mucha gente por solo una fracción del precio de la máquina falsa que tantos estaban dispuestos a comprar. Por el precio de una botella de buen vino, proporcionamos una manera de producir agua potable (al 99,9%) a una familia durante cinco años. Ese es el verdadero milagro», asegura Hendley.

 

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Opiniones 9
  • Yo también piqué. Aunque el invento me parecía una absoluta tontería exclusiva para snobs y gente con mucho dinero. Pero la realidad efectivamente es mucho mejor, más útil y necesaria.

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